jueves, 20 de noviembre de 2025

PRESENTACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

 


Zac 2, 14-17

Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.

Lc 24, 27

Este es un profeta post-exilico. Ha recibido como mote el título de “profeta de las visiones”. Los estudiosos nos señalan que no se trata de una sola persona, sino de -a lo menos- dos escritores distintos; podría hablarse de un Proto y un Deutero Zacarías; y no falta quienes llegan a considerar un Trito-Zacarías, que se cree post-Alejandro Magno.  El Proto-Zacarías va del capítulo 1 al 8; y el Deutero Zacarías cobija los capítulos 9 al 14; los capítulos 12-14 tiene un tono francamente apocalíptico. Las visiones esenciales son siete y le pertenecen al protozacarías.

 

La perícopa de hoy es una interpolación entre la tercera y la cuarta visiones: la del geómetra y la de las vestiduras sacerdotales (ornamentos). El Señor anuncia que vendrá a vivir en medio de Jerusalén. Y, se incluye el anuncio de una multitud de todos los pueblos y naciones que vendrán a congregarse en torno al Señor-que-habita-en-medio-de-ellos.

 

Se anuncia que el Señor retomará su elección a favor de Jerusalén y Judá será la heredad del Señor.

 

Y se reclama silencio. Es el silencio que se levanta ante la Santidad, que no hay palabras para contenerla y definirla. El Señor, que estaba en su Trono a la Derecha, se pondrá de pie. Ante el Señor puesto en pie, todas las naciones silenciaran su lengua y solo vibrará en el ambiente, la reverencia propia de lo muy Sagrado.

 

La cuarta visión se refiera a Josué, y más adelante, cerrando el ciclo de las visiones, reaparece la figura de יְהוֹשֻׁ֣עַ [Yehoshua] “el Señor es Salvación. Encontramos textos paralelos en Isaías, 52, 9 y 54, 1; lo mismo que en Sof 3, 14. E, inclusive en Miq 4, 1-2. Se habla allí de las Salvación como un don universal, entendida como salvación disponible a todos los pueblos.

 

En particular, en el capítulo 8 se tiene un anuncio Mesiánico que enlaza diversos mensajes de Salvación: Jerusalén es allí mencionada como la עִ֣יר־הָֽאֱמֶ֔ת “ciudad fiel”, “de la verdad”, “integra”, por tal razón volverá a elegirla. Esta es una forma de prosopopeya, en la que se atribuyen cualidades humanas a objetos inanimados, como una ciudad. En la práctica, el autor le otorga a la ciudad la personalidad, los sentimientos o las acciones de una persona. La integridad de Jerusalén es imagen de María porque en ese “lugar” nace la Redención, así como de María Santísima, tierra Santísima, nos ha venido el Salvador.


 

Tomada esta clave de interpretación, podemos releer la perícopa de Zacarías, bajo la luz de esta “personificación”. Bien sabemos que no la menciona como Miqueas si la profetiza bajo el título de "hija de Sion" o "hija de Jerusalén". Pero nosotros -dirigidos por el Santo Espíritu Divino- visualizamos en la loa a Jerusalén como lugar de protección, como ciudad, de futuro glorioso y como enclave de reunión del pueblo santo de Dios, la imagen de nuestra Madre que ha sido siempre protección, promesa de Gloria venidera y bajo cuyo Manto Maternal el pueblo se ha congregado siempre: Ella ha sido y es nuestra Ciudad fortificada.

 

 

 

Sal Lc 1, 46b-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55

CRISTO SIGUE SUFRIENDO EN CADA DOLOR HUMANO

El cantico atribuido a María es un resumen de la Biblia: en él está todo… María da el nombre de “Señor” a aquel que lo puede todo, a aquel que la toma para colocarla en la gran historia.

Arturo Paoli

Este no es un Salmo, pero sigue la estructura de los Salmos Eucarísticos, donde la nota regente es la gratitud: se trata de una Acción de Gracias. Inclusive el estribillo, lo que reitera es el Poderío de Dios manifestado (epifanía) en la Obra que el Espíritu Santo realiza en María Santísima. A tanta Grandeza solo cabe un adjetivo: Santo. Por eso nosotros nos referimos a Él como el Tres-Veces-Santo, que significa -ni más ni menos que el superlativo de la Santidad.

 

La primera estrofa tiene dos verbos, dos acciones que le sirven de pivotes: proclamar y alegrarse.

 

En la segunda estrofa se parte de la humildad, se destaca que lo que ha guiado la mirada de Dios es el descubrimiento de una veta de humildad sobre-humana. Esto hará que todo el mundo, en todos los tiempos, se deshagan en alabanzas. Al ver que Dios no se fina en lo grande, sino que le atrae y le encanta la sencillez, en grado sumo.

 

En la tercera estrofa, se resalta que Dios no acapara ni escasea con su Misericordia, sino que la esparce y la hace llegar hasta los más recónditos y remotos rincones. Su proeza más fascinante es cómo desperdiga a los arrogantes y a los prepotentes.


 

En la cuarta estrofa nos hallamos ente cuatro oximorones:

      i.        A los poderosos, los derroca

     ii.        A los sencillos los ensalza

    iii.        A los hambrientos, los rodea de abundancia y prodigalidad

   iv.        A los ricos, les vacía las manos

 

En la quinta y última estrofa, No se ha olvidado de las promesas que hiciera a nuestros padres, recordando inclusive la que le formuló a Abrahán y a toda su descendencia, a Israel y a sus doce hijos, y a todas las generaciones que le s sucedieron, por siempre.

 

El Magnificat, como se hace notar, es del Nuevo Testamento pro recoge toda la herencia de a fe que Dios esparció por medio del judaísmo y ensancho por los seguidores de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador.

 

Magnificat es en latín, lo mismo que en griego Μεγαλύνει [megalynei] “Engrandecer”, “Alabar”, “Magnificar”, “Cantar lo grande que es”, “Proclamar la Grandeza”.

 

Mt 12, 46-50

Cristo quiere que seamos sus verdaderos hermanos o madres, pero distinguiéndonos principalmente por nuestra docilidad al Padre. Todos deseamos tener el beneplácito del Señor, que Él nos mira y nos diga que nos conoce porque cumplimos la Voluntad de Dios.

Papa Francisco

En el Evangelio según San Juan, en el capítulo 1, versos 12 y siguientes tenemos una afirmación preclara que asevera que quien acoge al Hijo, Verbo Encarnado, adquiere la facultad de hacerse hijo en el Hijo, con una precisión de suma importancia, este Hijo, no ha sido engendrado por la carne sino por el Espíritu, porque es fruto de la Voluntad de Dios-Padre.


La perícopa mateana que consideramos hoy, aloja un desarrollo, interesantísimo para nosotros, y su interés surge de la teología que plantea: Nosotros no somos miembros del pueblo de Dios por vías raciales, ni por el ADN sanguíneo.  Lo que nos lleva a ser de la parentela del Verbo es la Escucha y la acogida que en nuestra vida damos al Mensaje que Jesús nos ha traído, directamente de Dios -Padre.

 

No sería, en todo caso suficiente, que pusiéramos unas enormes orejas de elefante para acrecentar la nitidez de la escucha, si este mensaje, una vez llegado a nuestro oído no baja al corazón y dinamiza nuestra vida. La escucha se revela en la manera como la Palabra de Dios se hace vida en nuestra existencia y se vuelve acción, coherencia de vida, sensibilidad para compadecernos, resolución para comprometernos, fidelidad para seguirlo, y discipulado a toda prueba.

 

El mensaje de hoy no puede ser más directo, más claro y si se quiere decir, más contundente: Somos hermanos y hasta Madre de Jesús si cumplimos la Voluntad del Padre-Celestial.

 

La Voluntad del Padre es el discipulado de nuestra parte para que nuestra vida sea verdaderamente cristocéntrica: El gran destino del hombre es llegar a ser Madre del Señor dar cuerpo es hacerse uno mismo “siervo, ¿cómo? Intentando una acción y un estilo de vida que -partiendo de nuestras limitaciones- intente asumir el paradigma dado: Jesús humanado es ese Paradigma. “Tener los mismos sentimientos de Cristo” como lo dice Fil 2, 5.

 

La palabra que aparece allí es φρονεῖτε [froneite] que significa “sentimientos”, pero más aún, “el pensamiento”, “la inteligencia” todo ello, que tiene su sede en la zona que circunda el “corazón” según la concepción semítica. Moldear nuestra vida interior según el paradigma del Hijo. He allí la esencia de la Voluntad del Señor Eterno, en sus tres Divinas Personas.


«¿Dónde encontramos su Voluntad? En nuestro deber diario según nuestra condición de vida, en los mandamientos, en hacer el bien, en trasmitirlo a los demás, en vivir de cara a Dios». (Papa Francisco)

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