Sab
7,22 – 8,1
… pero nosotros
anunciamos a un Mesías crucificado. Esto les resulta ofensivo a los judíos, y a
los no judíos les parece una tontería; pero para los que Dios ha llamado, sean
judíos o griegos, este Mesías es el poder y la sabiduría de Dios.
1Cor 1, 24
Estamos
en una zona donde se presenta una cebollita (su nombre técnico es “quiasmo” o
sea, una inversión cruzada, lo que se deriva de la letra griega chi, y quiere
decir cruzado formando aspas; proviene de χιασμός [chiasmos] esta palabra
-como podemos ver- empieza en griego, precisamente por una “chi” y notamos que
su forma general es la de una de nuestras “equis”, lo que nos muestra porque se
llama “cruzada en aspas”, como el punto de convergencia de las aspas de un
molino), la llamamos cebollita, aludiendo a que la cebolla cabezona va por
capas, y en el núcleo, está el corazón de la cebollita; así en un quiasmo, está
la capa más externa, luego la subyacente, y así sucesivamente hasta llegar a su
centro. En el quiasmo, lo más importante es el corazón.
Veamos cómo va nuestra cebollita. La cebollita entera va de
7,1 – 8,21. Las capas van como sigue:
A. 7,1-6
B. 7,7-12
C. 7,13- 22a
D. 7,22b- 8,1
E. 8,2-9
F. 8,10-16
G. 8, 17-21
La
capa más exterior está formada por A y G, luego, la siguiente, por B y F; a continuación,
subyace la C con la E; finalmente, el corazón está formado por la D, que es la perícopa
que se proclama hoy. Y cuyo tema es la esencia y
propiedad característica de la Sabiduría, y la capacidad que ella tiene de evolucionar
desde y por sí misma.
Un
recurso literario para hablar de un valor o de alguna calidad especial o
particular es la prosopopeya, valga decir, presentarlo como si se tratara de
una persona que nos está dando su auto-descripción. Esta es la técnica
narrativa empleada en el corazón de la cebollita, que reviste una forma
hímnica.
Este
“personaje” se describe con cinco rasgos:
1. Una sola. (Lo que
incluye definirse como un personaje femenino)
2. Nada manchado la
alcanza (en otras palabras, es inmaculada)
3. Es “más móvil que
cualquier movimiento”, pero no se debilita a medida que se mueve, sino que su
vigor es indisminuible.
4. Busca en cada
generación amistades -almas buenas-, lo que implica que no cualquiera puede
hacerse a su amistad.
5. Todo lo “gobierna”
(en el sentido de darle un orden) acertadamente. Por eso es “sabia” porque
domina el arte del gobierno (reiteramos que el “gobierno” es la habilidad de
poner a cada quien en la situación perfecta para que alcance su optimo).
Esta
forma-técnica tiene raíces griegas, no es de origen hebraico. Nos sitúa en el
origen y se adentra, como se puede ver, en la naturaleza de la Sabiduría.
La
Sabiduría viene a ser el reflejo de la Luz Divina e imagen de su Divinidad.
Ella “renueva todas las cosas” con su indetenible Creatividad.
La
seguridad, la felicidad y la paz no han de buscarse directamente, para
alcanzarlas lo que es preciso buscar es la Sabiduría.
El
corazón de la cebollita, está posicionado en el centro del Libro. Desde allí
irradia su “sabor picante, dulce y aromático, dándole complejidad a los platos
en que se usa; tiene un sabor umami sutil que se realza al cocinarla, este
sabor se debe a su contenido de glutamato y se vuelve más profundo y sabroso
cuando la cebolla se carameliza o se cocina lentamente, liberando compuestos de
azufre y azúcares.”, lo que constituye el valor gourmet de la cebolla y la
razón de su uso; también en la retórica.
Los estudiosos han situado aquí 21 rasgos propios de la sabiduría, 7x3, números que indican perfección total y rotunda. Se evidencia que esos rasgos son predicados-divinos, lo que emparenta a la Sabiduría con Dios. El cristianismo identifica a Jesús como la sabiduría de Dios personificada. Esta creencia se fundamenta en pasajes bíblicos, especialmente en San Pablo, quien describe a Cristo como "el poder de Dios y la sabiduría de Dios". Por lo tanto, la verdadera sabiduría se encuentra en Él, ya que seguir su ejemplo y comprender su mensaje es lo central y definitivo para el crecimiento espiritual cristiano.
Sal
119(118), 89.90.91.130.135.175
Este
Salmo es una súplica. El verso 135 nos da una clara idea de lo que estamos
suplicando: “Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos”. Y
la petición es muy razonable, Dios nos ha dado las “directrices”, pero,
nosotros parecemos impedidos para entender el Lenguaje Divino, y esto es así
porque el Perverso ha introducido en nuestra mente unos algoritmos parásitos
que distorsionan la función “intelectiva”, son “software viral” que corrompe
los archivos.
¡Viene
una noticia fenomenal! Hay, a disposición, un anti-virus, y esta no es una
propaganda para dar un plazo corto para comprarlo, tampoco es un anuncio de
alguna empresa para lucrarse. Lo único que hay que hacer es decidirse a
instalarlo en la “entrada” del corazón. ¡Es absolutamente gratuito!
Y
-aún decimos más- no es de esas versiones de prueba que funcionan ocho días y
después, tienes que pagar para tener la versión “verdadera”. Nada de eso.
A veces, se nos hace la propuesta de vivir el “hoy”; y eso está muy bien, está directamente relacionado con el antivirus del que venimos hablando. Pero no debe entenderse como una desconexión con la tradición y las experiencias, porque si se permite esa tergiversación, perdemos nuestras raíces identitarias, no hay que vivir atados al pasado, pero hay referentes que no se pueden soltar, so capa de estar viviendo el “hoy”, porque ese es un subterfugio que, lo único que hace es impedirnos saber “quiénes somos”, empezando por los elementos de la fe, que están enclavados en fundamentos históricos (tratar de desconectarnos del pasado sería como decir, cojan la Biblia y arránquenle el Éxodo y Hechos de los Apóstoles, y empezando por ahí, vamos arrancando). Tampoco podemos abandonar absolutamente el futuro, porque hay unas pautas contenidas en las promesas que tensan el puente del otro lado, hacia el futuro, es la revelación escatológica del Reino. Sin enfocar hacia la “meta” tampoco hay fe sólida que se pueda construir, vivir el “hoy” en el vacío, es como decir, vivamos flotando en la nada: ¡ese es un discurso nihilista! (Que tiene un antecedente epicureísta).
Leamos
la perícopa del Salmo atentamente y veremos claras señales de historicidad para
la fe. Enclaves sin los cuales ser católico, es nada. Vivir sólo el hoy, es un argumento del
Maligno que debemos desenmascarar. Es un facilismo a-histórico, que suena muy
atractivo a los apáticos. Argumento muy emparentado con aquel otro tan amado
por los politiqueros: No hay que aprender nada de memoria. La memoria es
“inútil, ¡que muera la memoria! Es que no quieren que nos acordemos de nada
porque en el espejo de la historia se puede leer las vergüenzas de sus
fechorías.
Lc
17, 20-25
Evitemos caer en la adicción al cortisol
Las
señales pintorescas y espectaculares que anuncian el advenimiento del Reino no
serán tales. No nos dejemos seducir por las fantasías que quieren verlo llegar
en el maremoto, en el tsunami, en el estallido del volcán, o en unos juegos
pirotécnicos soñados. Muchos conectarán sus mega-parlantes y dirán con
estruendo que se acerca por el medio oriente o por Europa Oriental y extenderán
en los escritorios los mapas que luego -caída la tarde- con alarmismo,
analizarán en el noticiero. Todo esto puede llevar a buscar y volverse una
adicción, ya que la búsqueda de la descarga de adrenalina puede llevar a una
dependencia de la sensación de peligro y euforia que produce. A la vez que nos
condena a un estado de desesperación y stress cotidiano.
Por eso, es de gran valor la advertencia que nos entrega Jesús: No se dejen deslumbrar, no se dejen manipular, siempre ha pasado que el destello de los flashes encandelilla. Lo mismo que los reflectores de la “espectacularidad. En el Evangelio, Lucas usa la palabra παρατήρησις [paratéresis] que significa algo como una alarma-piloto que anuncia un estado de emergencia, y que uno mira fijamente, para observar inmediatamente se active, que el proceso se ha desatado, y ser el primero en saberlo. Este verbo griego, sólo es usado por Lucas en este versículo (17, 20).
Ya
se cumplió la condición: Primero tenía que sufrir mucho y fue rechazado por
aquella generación. El punto está, en que sigue siendo rechazado, que nuestra
generación sigue siendo “refractaria” al Mensaje, y lo seguimos crucificando,
crucificando a sus “pequeños”.
No
se tiene que estar ahí, pendiente del momento. La manera como creemos se debe
actuar es, ser coherente con la “Verdad” revelada, y procurar estar siempre
obedientes, siempre disponibles a la Voz del Amado.
No
vivamos pegados, siempre al borde del infarto, aguardando la llegada del fin
-con la secretísima ilusión de que este final nunca llegará- pero manejando la
creencia de que, nuestra misión está especificada en conducir hacia la
salvación por mecanismos de pánico. ¡Se echará de ver enseguida que esa clase
de fe no es “religión, sino “terrorismo”!
Cuando sea el momento del Reino, su Resplandor llenará el Cielo de un extremo al otro, y no habrá ninguna duda. Pero, y esto es algo digno de repetir una y mil veces, no vivamos siempre sumidos en la angustia; sino, siguiendo el ejemplo de Jesús, vivamos como Él, procurando llevar el bien, a cada paso, y obrar acciones Misericordiosas, como Él nos enseñó.





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