sábado, 20 de enero de 2018

HA LLEGADO EL MOMENTO


Jon 3,1-5.10; Sal 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9; 1Cor 7, 29-31; Mc 1, 14-20

«Creed en esta Buena Noticia». Tomadla en serio. Despertad de la indiferencia. Movilizad vuestras energías. Creed que es posible humanizar el mundo. Creed en la fuerza liberadora del Evangelio. Creed que es posible la transformación. Introducid en el mundo la confianza.
José Antonio Pagola


En español tenemos la palabra “esquema”
Hija directa de una palabra griega (que suena más o menos igual);
esa palabra  la traducimos por “forma”,
también decimos “figura”, “aspecto exterior”
o “apariencia”.

Se presenta esta palabra en la Primera Carta a los Corintios,
(en la Segunda Lectura),
y la encontramos entendida como “representación”
                                                                                  de este mundo
-refiriéndose a su “ser como lo vemos”-
porque esa apariencia –dice San Pablo- ya termina.
Sobrevendrá una metamorfosis:
La forma provisional dará paso a la definitiva.



Urge,
            porque el tiempo que le resta a lo efímero,
se acorta  a marcha veloz.
Se requiere, pues, cambiar el modo de vivir,
vivir lo contrario de como venimos viviendo
obrar de una manera sorprendente
tal que seamos al revés de lo que somos por ahora.
En otras palabras, “convertirnos”.
                                                    
A Jonás –en la Primera Lectura- se le apremia
cumplir la tarea de ser profeta –valga decir- predicar el mensaje que Dios le da,
prestar sus labios y sus fuerzas al anuncio.
Jesús, en cambio, asume de suyo la labor
                                                                       y se da a proclamar.
¡A Él no hay que pedirle ni mandarle, es su Razón de Vida!
Revelar el Evangelio de Dios.



Que delicia que allí en San Marcos se nos presenta
lo que Jesús entrega como “Buena Noticia”:
Ante todo, que “se ha cumplido el plazo”, no es para mañana
¡es ya!
(directamente emparentado con lo que hemos visto en Primera de Corintios)
que “está cerca el Reinado de Dios”,
luego –en tercer lugar- nos llama a convertirnos,
y para cerrar esa Buena Nueva,
-el cuarto elemento-
        creer esa Noticia.



Lo que deslumbra, de salida, es la señal de partida:
No lo podemos postergar,
                                          hay que asumirlo,
darnos cuenta que “la hora es llegada”.
El tiempo oportuno está aquí: llegó el kairos
¡El fruto está maduro!
                                   ¡Es la hora del Reino!
Es la hora de la Plenitud
Y que la oportunidad está dada
                                               Esa es la Buena Nueva.
La hora feliz, la ocasión de la chisga, la oportunidad muy favorable.
¿La dejaremos pasar?



Para beneficiarnos de ella
necesitamos tener en la mirada la Luz de Cristo.
Vamos –juntando nuestro clamor al del Salmista-
para implorarle a Dios tres cosas:
Señor enséñame tus caminos,
instrúyenos en tus sendas,
haznos caminar con lealtad.

Esa lealtad cosiste en proclamar,
en anunciar la Noticia magnífica,
¡Tu Noticia Señor!
Que sin desfallecer,
        -por ninguna razón-
desistamos de promulgar que
                                                la Noticia es que Tú eres la verdadera felicidad,
el Feliz Término
la Paz Completa.
¡La verdadera!




                       


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