jueves, 4 de diciembre de 2025

Viernes de la Primera Semana del tiempo de Adviento


Is 29, 17-24

“Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, y el vergel parecerá un bosque”.

Is 29, 17

La promesa detona esperanza: La palabra que encontramos en Isaías es כַּרְמֶל [karmel] “tierra sembrada con árboles frutales y flores”, “un huerto con una gran variedad de flores y árboles frutales”. Es tan poderosa esta imagen que la palabra se convirtió en un topónimo: nos remite al Monte Carmelo, En el monte matan a un buey, construyen los altares y Elías propone que el dios que invocado prenda fuego al sacrificio será el verdadero. Los sacerdotes invocaron durante toda la mañana a Baal entre las risas y burlas de Elías, pero no pasó nada. En cambio, Elías -tras empapar de agua la ofrenda y el altar- llamó a Yahweh y este envió un rayo que prendió el sacrificio. El Líbano era un moridero, decir Líbano era decir un secarral, tierra áspera, inhóspita, pelada, que daba grima; y el prodigio no se detendrá ahí, porque llegar a ser un vergel será una fase intermedia para desembocar en la fertilidad más absoluta: el vergel, un símbolo de abundancia, se volverá tan denso como un bosque.

 

En la esperanza, se espera que nosotros sepamos andar sostenidos, más aun, impulsados por ella. No se trata de simplemente vivir y dejar morir, se trata de “avizorar”, de “otear”, en algunos casos de “sospechar” para dónde vamos, para ganar un “sentido” existencial, Dios nos pide, nos invita a oír en las palabras de la Escritura lo que se nos revela, y a superar nuestra ceguera para darnos cuenta que no nos movemos en un vacío, sino que allí donde parece haber nada, está el aire que respiramos y que nos acaricia. El aire -en esta metáfora- es precisamente la Presencia de Dios que se mueve a nuestro lado, Presencia Paternal. Que garantizando nuestra “autonomía”, sin embargo, evita que nos despeñemos. Se nos pide esperanza, pero Dios a Su Vez, deposita en nosotros la confianza de que sabremos, no sólo oír en la Escritura, sino “visualizar” Esa Ternura Infinita que nos envuelve como un aire -que ya lo dijera, San Pablo predicando en el ágora, en Atenas- en Él vivimos, nos movemos y existimos (Cfr. Hch 17, 28).

 

Debemos notar que la esperanza no es la estación final de una ruta de tren; algo distante y un poco abstracta. La esperanza está directamente emparentada con los rieles. Aún más, de nada nos valdría “suponer” la estación final si la carrilera no llegara hasta allá. Si la estación final está en tierra muy fría, antes de abordar, deberíamos adquirir ropa abrigada, si la estación final es muy abarrotada y circular por ella puede llegar a extraviarnos, bien haremos en proveernos de un plano que muestre su organización y sus salidas, así como nos permita conocer en cual muelle arribaremos y vamos a desembarcar, y que nos indique cómo llegar a un punto donde podamos abordar un taxi, para trasladarnos al hotel o al alojamiento que sea nuestro destino. Entonces la esperanza, ya desde ahora, modela lo que será nuestra llegada a la terminal. Podemos considerar esta falta de previsión y de perspectiva, como una modalidad de ceguera, quizás nosotros diríamos “miopía” para significar la cortedad de vista, la ceguera ante lo que está más distante. Quien no goza de la esperanza solo alcanza a ver la inmediatez. Va -cuando mucho- hasta la punta de su propia nariz, nunca más allá. ¡ese adolece de la telescopia que da le verdadera esperanza!

 

Esta perícopa pertenece al penúltimo segmento del Proto-Isaías, que comprende los capítulos 28 a 35 y que se han agrupado bajo el título de “diversos poemas sobre Israel y Judá”. Casi toda esta sección gira en torno a la calamidad que les exportaron los Asirios en el periodo que va del 705 al 701. Como Ezequías, rey de Judá había pactado con los egipcios para oponerse al avance de asiria, Senaquerib -que había heredado el trono asirio de Sargón II su papá- (este nombre, significa en acadio, “el dios de la luna ha sustituido a los hermanos" seguramente porque Senaquerib no era el hijo mayor de Sargón II, pero estos habían muerto, y por tanto fue él quien se sentó al trono, lo que ellos interpretaban como voluntad del dios luna); resolvió invadirlos y bajarle los humos, en 701 a. C. atacó las ciudades fortificadas del reino de Judá en una campaña de subyugación. Se presentan como seis modalidades de desgracias a consecuencia de esta invasión, y esta subsección, las va mirando una a una. Presentadas como ayes. Ay de Samaria, Ay de Ariel, ay de aquellos que se esconden del Señor para ocultar sus planes.

 

En particular la perícopa de hoy está tomada de la “Promesa de Salvación de Israel, que concluye el capítulo 29, vv. 28,1 – 29, 16. Después de la perícopa de hoy -sobre la Salvación de Israel- retomará los ayes en 30, 1: Ay de los hijos rebeldes, Ay de los que van a Egipto a buscar ayuda, Ay de ti, destructor no destruido.

 

Pero, ¿qué es lo que plantea la promesa de salvación para Israel?

1)    Que un bosque desaparecerá para dar paso a un sembradío, y ese sembradío será tan tupido que parecerá un bosque.

2)    Que los sordos podrán oír

3)    Los ciegos podrán ver

4)    Los que no tienen palancas ni influencias con los gobernantes y sus funcionarios contaran con el apoyo del Dios Santo de Israel

5)    Se acabarán tanto los insolentes como los arrogantes, y los malhechores. Estos se caracterizan como obradores del mal y se dedican a calumniar a los inocentes

6)    El Señor afirma que en lo sucesivo la descendencia de Jacob no pasará vergüenzas.

 

Cuando vean cómo el Señor ha obrado prodigios a favor de su pueblo elegido:

1)    Reconocerán la Santidad de Dios

2)    Temerán al Señor

3)    Los que estaban confundidos se aclaran y serán sabios.

4)    Los que intrigan para sembrar rebeldía, aceptarán por fin, la לֶ֫קַח “instrucción, “doctrina”, “enseñanza”.

Tenemos que buscar cómo llenar de sentido la palabra esperanza, y que se imbrique en procura de una humildad autentica -no de una apertura y entrega a la manipulación- sino a un domeñar del afán, porque como afirmara Simone Weil, “la humildad es paciencia atenta”. Se trata de aguardar la realización de la promesa sin atraparla en las redes de la premura, y sin fijarle a Dios plazos definidos. La esperanza se autentica escapando al ritmo fragoroso que la mercadotecnia impone: afánese mucho para que reflexione poco.


También decía Simone Weil: La atención absolutamente pura y sin mezcla es oración.

 

Sal 27(26), 1bcde. 4. 13-14

Se trata de un salmo del huésped de Yahweh: en este salmo, una sola cosa le implora a Dios, que él pueda habitar en el Templo, toda la vida, para vivir contemplando a Dios, gozando de su Presencia. El espíritu que anima este salmo es un espíritu de seguridad, de confianza. Y, es mediante la oración que se gana esa protección.


El salmista reconoce al Señor como fuente de su Luz y Dueño de su Salvación. Es a la vez Dios quien se erige como defensor de su Vida, por eso no hay ningún miedo que lo acorrale.

 

Cuando él llegue al país de la Vida tiene la esperanza de que disfrutará de la dicha que Dios le proporcionará en esa nueva realidad. En ese otro plano de existencia pletórica.

 

En la antífona todo se resume diciendo que Dios es Luz, y a la vez, Salvación.

 

Mt 9, 27-31

Los ciegos del Evangelio … se sienten seguros al pedir salud al Señor. Y la oración tiene estas dos actitudes: es de necesidad y es segura.

Papa Francisco

En la Primera Lectura, el profeta Isaías, pronostica que en breve sucedería que los ojos sumidos en tinieblas y embargados por la oscuridad verían, abandonarían su ceguera. Las acciones de Jesús en este Evangelio mateano que leemos hoy, señalan que el plazo se venció y ya está acaeciendo lo que la profecía vaticinaba. ¿Qué es lo que hace Jesús? En primer lugar, los interroga por su fe. ¿Creen ellos que Él tiene el poder para curar la ceguera? (O sea, si reconocen en Él, el cumplimiento de la Promesa).


Hay varios tipos de ceguera: está la ceguera que impide ver la realidad física que nos rodea, es una ceguera de naturaleza fisiológica. Hay otra ceguera, que no nos permite llevar las imágenes al cerebro y articularlas con una lógica que nos permita el ejercicio intelecto-comprensivo para integrarlas, con “sentido”. En esta ceguera, los hechos y las imágenes se suceden unas a otras sin guardar entre ellas articulación y ensamblaje.

 

No sabemos a qué ceguera se refiere el Evangelio, la vía fácil nos llevaría a pensar que es muy lógico que fuera la que depende de alguna falla fisiológica del órgano de la vista. Sólo hay un pequeño detalle: los ciegos lo seguían, entonces, ¿cómo lo seguían si eran ciegos de la vista. Podemos suponer que alguien los conducía (pero eso sería nada más que una suposición, y no resuelve el interrogante).

 

En todo caso, en el milagro de hoy sólo se dice que (a pesar de ser ciegos), lo seguían.  El cómo, queda abierto…

 

Después de este milagro de los dos ciegos, le traen un endemoniado. En ese caso, el relato señala claramente que “lo trajeron”. ¡Este si fue conducido!

 

Pasamos a otro aspecto bien diverso del anterior: Nos gustaría hacer un “mapa” muy general del Evangelio de San Mateo, para ubicar la perícopa que leemos hoy: Del 5,1 al 7,29 este Evangelio trae el Sermón del Monte, a continuación del 8,1 -  9,38, se narran varios hechos de Jesús:

i)              La cura de un leproso,

ii)             Jesús cura el criado del Centurión

iii)           Sanó a la suegra de Pedro

iv)           Calmó la tempestad

v)            En Gadara, antigua ciudad helenística en Jordania, ubicada en la actual Umm Qais, centro de la Decápolis, donde desbarrancó los cerdos que habían tenían sujeto a un poseído por los demonios, y Él los expulsó.

vi)           Sanó a un paralitico,

vii)          Llamó a Mateo para que se le uniera.

viii)         Resucito a la hija del jefe de la sinagoga

ix)           Y luego, viene el milagro de hoy

 

En todo caso, esta perícopa breve, de tan solo 5 versículos, donde se hace depender el poder sanador y taumatúrgico de Jesús de la fe de los destinatarios del “favor”, en este caso, de la fe del par de ciegos: ellos afirmaron creer que Él podía sanarlos.

«Todas las religiones buscan la iluminación. Esta no es fruto de ejercicios extraños, sino de ojos nuevos; no consiste en ver cosas nuevas, sino en ver nuevas todas las cosas, con los ojos del Hijo. Quien tiene el corazón del Hijo, en todas partes ve el amor del Padre.» (Silvano Fausti)

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Jueves de la Primera Semana de Adviento

 


Is 26, 1-6

Los capítulos 24-27 conforman el que llamamos el “Apocalipsis Mayor de Isaías”; el juicio final es expresado aquí de manera más explícita y se dice lo que sucederá cerca de los tiempos finales. Estos capítulos son de suprema importancia para la escatología. La apocalíptica se mueve sobre un carril histórico, explora -y no desdeña ni renuncia- a una visión conjunta del Sitz in lieben desde perspectivas culturales, políticas y científicas, pero sin agostarse en el puro examen de las tendencias que se extrapolan del decurso que las líneas de avance que van tomando las diversas disciplinas (futurología), lo que tiene mucho más que ver con la economía y la rentabilidad de la inversión -a muchas disciplinas lo que les afana es la rentabilidad de la inversión- y que a veces es más lo que callan que lo que enseñan, lo que ocultan que lo que muestran; sin que esto desconozca la seriedad de los estudiosos, sólo queremos indicar que se mueven en otra carrilera.

 

Tiene unos ejes que lo atraviesan sagitalmente:

a)    El banquete escatológico

b)    Los poderes celestiales no cultivaran la impunidad

c)    Los muertos no se quedarán en condición de cadáver porque ¡hay Resurrección!

 

No esperamos un “mapa arquitectónico” que nos dé en detalle las diversas instancias del edificio. La apocalíptica revela por yuxtaposición, con mecanismos más emparentados con los recursos estéticos más caros al arte, con una suerte de técnica de collage, donde se van viendo -desde los diferentes ángulos- los diversos aspectos que luego podremos recoger en una imagen global. Así, encontramos una sucesión de imágenes que pasan del “Banquete”, a la “Ciudad fortificada”, y avanzan apuntando hacia el concepto de Resurrección, pasando por la imagen de la “Viña” para desembocar en la expiación del pueblo de Israel que alcanza su resolución en la Convocatoria de los que habían sido universalmente disgregados.

 

Anotamos que esta sección corresponde a una inserción post-exilica en el cuerpo del proto-Isaías. Un verdadero canto de victoria. El triunfo de Judá no se debe ir a buscar en ninguna parte. Se debe reconocer en él, el poderío de Dios. La perícopa siguiente 26, 7-19 reconoce y reboza gratitud y confianza. Donde se incorpora -aprovechando la oportunidad, para pedirle a Dios frente a los enemigos.

 

Al remitirnos al apocalipsis Isaíano, debemos reconocer la cuidadosa selección de las Lecturas para Adviento, donde el tema dominante y la tónica mayor es el esjatón y la coherencia que se mantiene con el asunto del juicio final de Dios sobre la tierra.

 

Podemos desagregar la perícopa como sigue:

·         una declaración de seguridad: la ciudad justa, fiel a Dios, ha sido protegida, y se invita a los justos a entrar en ella -himno de Victoria- (v.1–2).

·         Se recalca que Dios mantiene en paz a los que confían en Él, y se les exhorta a seguir confiando porque el Eterno es una צ֖וּר עֹולָמִֽים [tsur oulaming] “Roca Eterna”, “Perpetua” (v.3–4).

·         Se contrasta la suerte de los orgullosos —derribados por Dios— con la exaltación de los humildes (v.5–6).


Bajo esta superficie bulle un propósito “consolador” que mira hacia la urgente resiliencia de un pueblo que no puede yacer postrado, sino que ha de resistir.

 

Sal 118(117), 1 y 8-9. 19-21. 25-27a

Que la verdad de fe penetre en mi mente y florezca en mis actos: cristiano es aquel que vive … el Espíritu de lucha y de victoria, de fe y de perseverancia, de alegría después del sufrimiento y vida después de la muerte.

Carlos González Vallés

Es un salmo de Acción de Gracias. Todo lo que este pueblo ha alcanzado es Gracia de Dios.

 

1ª estrofa: Inicia reconociendo la Bondad del Señor y que su Misericordia sea Fiel. Es muy preferible atenerse a Dios que atenerse a los seres humanos, aun cuando se les haya puesto en la jefatura.

 

2ª estrofa: La Puerta del Señor es la entrada Salvífica. Solo los que vencen -logrando practicar la fidelidad, ese Don Divino- cruzan el umbral de esa Puerta, lo que se llama “ser Victorioso- siendo conscientes que esa Victoria se alcanza sólo gracias a que Dios escucha y atiende que se lo hemos pedido.

 

3ª estrofa: Pidamos Salvación para que Dios nos la socorra, para alcanzar la Salvación; y, además, pidamos prosperidad, para salvaguardarnos de penurias. Bendigamos al Señor desde el Templo, congregados en Santa Asamblea.


La Primera Lectura nos hablaba de una Ciudad inexpugnable, dotada de doble muralla y de Bastión: nadie entrará en Ella, a menos que sus habitantes, -el pueblo fiel- le franquee el acceso. Hay que entrar por la Puerta del Señor, los que luzcan la corona de la fidelidad podrán ingresar.

 

Recordemos que este salmo se estrenó en el 444 a,C. en la época de Nehemías, celebrando la fiesta de las סֻכּוֹת sukkōt “tabernáculos”, “chozas” que se celebra entre el 15 y el 22 de Tishrei, (septiembre-octubre).

 

Mt 7, 21. 24-27

El que construye en la roca es resiliente

… es posible que vivamos el Adviento como la suma de una serie de rituales externos: adornos navideños, villancicos, novenas, comidas familiares, sin que nada de esto toque el interior de nuestra vida, ni mucho menos cuestione la forma como estamos viviendo.

Papa Francisco

El Salmo ya nos planteó el tema del acceso, sólo otorgado a los que puedan resistir y mantenerse en la Fidelidad, saliendo victorioso de todas las pruebas que tuviere que enfrentar. Aquí Jesús, en esta perícopa nos explica con mayor exactitud cuál es esa victoria. “La casa en la roca” es una parábola, tenemos que traducirla, hacerle la hermenéutica para entender que la casa débil es aquella que reduce la fe a una serie de formalismos repetitivos pero huecos: ¡Esa será una casa endeble, construida sobre arena blandengue!


Hay que poner en práctica la palabra de Jesús, ese es el reto de la coherencia, que no consiste, ni siquiera en sabérsela de memoria, sino en convertirla en un estilo de vida, compasivo y misericordioso. A los fariseos les afanaba grandemente el ritualismo en torno al ídolo de la “pureza”; en todo el Evangelio Jesús no cesa de mostrarnos que ese no es el eje, ¡claro que no hay que pecar! No obstante, la enseñanza de Jesús se enfoca en hacer el bien, en vencer el mal con un sentido humano que ve en el “débil”, en todo “sufriente”, el Rostro y la Llagas de Jesús Crucificado, y corre en su auxilio.

 

La Victoria demanda coherencia con la Voluntad Divina: Nadie más entrará en el Reino. En el Reino, en su Interior, es donde se realizará el Banquete, donde se recuperará la condición paradisiaca perdida. En el verso 24 dice, manifestando que la Voluntad Divina se expresa en las Palabras de Jesús, que quien ponga por obra las Palabras que Jesús dice será el que edificará “sobre roca”, será un hombre φρονίμῳ [fronimo] “prudente”, “sabio”, “ingenioso”, “sagaz”, “discreto”.

 

Pero en el verso 26, pone su opuesto (simétrico) “si las oye, y, sin embargo, no las practica”, ese tal será un μωρῷ [moro] “insensato”, “tonto”, “necio”. En el verso 23 son calificados como τὴν ἀνομίαν [ten anomian] “agentes de iniquidad”, “transgresores”, “promotores de maldad”, “los que proceden con injusticia”.

 

Se ha examinado el asunto de la autoridad que Jesús porta como Hijo, en el verso 29, la gente -según nos informa San Mateo- tiene conciencia de que el proceder de Jesús trasluce la veracidad de su autoridad, no como en el caso de los “maestro de la ley”. La autoridad se trasparenta en el Amor-Ágape con el que Él procede.

 

La Puerta es la Ley dictada por Dios mismo, y articulada por Boca y Voz de su Hijo Santísimo. ¡Él es la Piedra Angular!


«Jesús en el Evangelio compara a quien vive solo de las formas externas a alguien que construye sin fundamentos sólidos, cuya casa se derrumba ante la primera prueba. Estamos invitados a una construcción firme, sólida, que dé importancia a todos los rituales externos, pero que esté anclada en una profunda y real trasformación de vida». (Papa Francisco)

martes, 2 de diciembre de 2025

Miércoles de la Primera Semana de Adviento


Is 25, 6-10a

Elegimos como palabra clave para adentrarnos en esta perícopa la palabra מִשְׁתֶּה [mishteh] "banquete", en realidad se refiere sólo a “beber vino”, sin embargo, por extensión ha llegado a ser “festín”, “comida”, “cena opípara”, es una sinécdoque, no se nombra la actividad total, sino sólo un momento de la misma.

 

El banquete tiene tres significados esenciales

       i.        Comunión; el pecado es ruptura, el banquete es comunión.

      ii.        Amistad

     iii.        Plétora y prodigalidad

 

Fundamentalísima es la idea de comunión que aluda al “acuerdo”, a la “afinidad”, al “compartir unos mismos pensamientos e ideas”, a la “sintonía”, es “lo que nos acerca”.

 

El “banquete” adquiere un significado superlativo, toda vez que, en su marco, estableció Jesús el Sacramento que es Centro y Culmen de nuestra fe. Los que concurren al “banquete” no solo son “compañeros” por comer del mismo pan, sino que llegan a plenificar su relación, acreciendo su amistad (aun cuando haya por ahí algún Judas), cimentando la sinodalidad.

 

Quien “da” el Banquete entrega de los suyo, porque deja de reclamar para sí la pertenencia de los alimentos y las bebidas, y al convidar, dice algo así como “todo lo tenemos en común, todo es nuestro”. Y, al dar de lo que ha conseguido, se da a sí mismo. El propio Isaías dice en (55, 1-2): “¡Todos los que estáis sedientos, acudid a las aguas, aunque no tengan dinero! Venid, comprad grano y comed sin dinero y sin pagar vino y leche. Escuchadme bien y comeréis cosa buena, y se deleitará vuestra alma con manjares exquisitos”.

 

El banquete que nos retrata la perícopa es un Banquete escatológico, que se celebra en el Templo, y que congrega a todos los pueblos. Se servirán vinos de cepa, vinos de solera. Un aspecto del Banquete es que el anfitrión está Presente. No se trata sólo de poder comer lo que se sirve, lo que destaca primordialmente es la dicha de “compartir” con el Señor, que está en medio de la Asamblea: El Banquete dice “Presencia”.

 

Por fin la muerte será vencida definitivamente; “Arrancará en este monte la mortaja que envuelve a todos los pueblos”. Esta mortaja está nombrada aquí como un velo, como una colcha; esta cubre a todos los pueblos tapándolas la vista, está extendido, tapando, urge un “desvelamiento” que “revele”, que desenmascare, que des-aliene: apremia un “apocalipsis”. Esa será una victoria, que incluye poner fin a la tristeza, al luto y al llanto, inclusive la vergüenza que provocaba haber recibido la muerte que se entendía como el castigo a una falta tan grave que Dios la sancionaba haciendo bajar a la tumba; esta ignominia quedará borrada.


Cuando la Mano del Señor baje sobre este Monte Santo (haciendo alusión al Monte Sion, a la Nueva Jerusalén), todo será dicha y jolgorio, todo se volverá regocijo y celebración. Todo esto será ratificado en Ap 21,4.

 

Sal 23(22), 1b-3a. 3bc-4. 5.6

El salmo de hoy es una referencia a que -sabiendo que están llegando las invitaciones al Banquete del Fin de los Tiempos- estemos alertas interesados en que nos llegue una, la nuestra, que también seamos invitados. Nosotros queremos que el Señor nos invite y podernos contar entre los huéspedes de YHWH.


 1ª estrofa: Ser invitados al Banquete significa que lo tendremos todo, que ninguna carencia nos afligirá. Que podremos tumbarnos sobre suave grama a reposar, y dirigirnos a beber a los manantiales de aguas tan límpidas que no caben en la imaginación.

 

2da estrofa: Aunque este oscuro y no se vea nada, podremos caminar tranquilos porque los Ojos de Dios derrotan toda oscuridad, y en la negrura, Él lo distingue todo como si el mismísimo sol estuviera radiante. ¡No habrá tropiezos! ¡Ninguna “piedra de tropiezo” en nuestro sendero!

 

3ª estrofa: Se acostumbraba que los Banquetes contaran con elementos de Spa. Baños con agua tibia, sobijos y masajes, lociones, ungüentos y esencias para frotar y relajar el cuerpo, parte del ritual era perfumar al invitado. Y, la copa no bajaba su nivel, se bebía un sorbo y los “sirvientes” ponían dos sorbos nuevos en la copa y quedaban allí pendientes para seguir atendiendo.

 

4ª estrofa: No es una invitación para una noche, ni para un puente, es una invitación a pasarse a vivir allí, y ser atendidos por siempre (por años sin termino).

 

La persona dice: “¿Será que estoy soñando?” y se pellizca porque no puede creer que ha sido invitado a residir allí, ante la Presencia, y que eso no va a pasar, que ¡serán unas vacaciones sin término, con atenciones y cuidados infinitos!

 

Mt 15, 29-37

Al mirar a la multitud siente compasión de ella e invita a los discípulos a compartir lo que tienen, con ello hace que alcance para todos, hasta saciarse.

Papa Francisco

¡Satisfacción de toda necesidad! Pero desde nuestra perspectiva -y así lo ven también aquellos discípulos- es algo irrealizable: “¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?” Con nuestra lógica y lenguaje actual diríamos: “Estamos muy lejos de algún supermercado para ir a comprar lo necesario para que no tengas que despedirlos en ayunas”.


Entonces, Él les pide que hagan un arqueo para ver con qué recursos cuentan, y constatan que sólo tiene “siete panes y algunos peces”.

 

¡Aquí hay alguna clase de hiato! Hay una ruptura lógica, para poder pasar adelante se requiere una “metanoia”, lo que definiremos como un cambio de mentalidad.

 

Gente que quiere trabajar a partir de su realismo, dirán, “sencillamente imposible”. Es puro relato, quizás sea un lenguaje metafórico para trasmitir una enseñanza, pero en la práctica es pura fantasía.

 

¿Qué es lo que produce el giro? ¡Porque hay un giro! Un “salto”. Una discontinuidad: Jesús siente “compasión”, llama a sus discípulos y les comparte la emoción que lo embarga. Esto es lo que hemos llamado “projimidad”, es una superación de la “indiferencia” con miras a superar una situación “injusta”, pero lo que es vital es que Jesús no se centra en la lógica de la impotencia, sino que -por el contrario- su lógica es “la de la verdadera compasión”.

 

Toda nuestra cultura se apoya en mirar los “obstáculos” que la realidad nos pone; lo cierto es que Jesús, como un verdadero “Niño” se dirige a Su Padre y pronuncia la Palabra-con-Poder: εὐχαριστήσας [eucharistesas] “acción de Gracias”, la Palabra-que-puede-todo es la Palabra que se dirige al Padre para reconocerle su Poder, abandonándose en su Misericordia.

 

Estas son categorías arduas para una mente que ha crecido y evolucionado en el marco de la incredulidad redomada.

 

Hay -en todo caso- una experiencia previa, que sienta las bases para aquellas personas -la comunidad de los que acudían a Jesús, sus propios discípulos incluidos, que fue el entrenamiento y el aprestamiento necesario para que pudieran pasar a la segunda fase: la de comer pan y peces milagrosos, fue ver el “Poder” sanativo que tenía, darse cuenta que para Jesús era posible y fácil, lo que para todos los demás estaba impedido y era imposible. Todos eran “inválidos” antes, después, ya están capacitados.

 

Y, nosotros, ¿no lo hemos visto obrar prodigios en nuestra propia vida? ¿no hemos gozado de su protección y cuidado providente a lo largo de nuestras vidas? ¿por qué olvidamos tantos milagros que nos ha hecho, tantos prodigios con los que nos ha acompañado, tanta providencia con la que nos ha sostenido?

 

Es muy importante darnos cuenta que el milagro no llegó a manos de los hambrientos por medio de las Manos directas del Milagroso, sino que Jesús se los hizo llegar por manos de los discípulos quienes se los dieron a la gente.

 

«Este tiempo nos llama a la solidaridad, no al consumismo de esta sociedad; compartir lo poco o mucho que tenemos y, sobre todo, lo que somos, aquello que es realmente nuestro y que el Señor puede multiplicar para saciar todo tipo de hambre». (Papa Francisco)


Jesús sigue confiando en nosotros, sus discípulos, para que en pleno siglo XXI sigamos alcanzándole a la gente lo que Jesús multiplica. Luego habrá una tarea adicional, reservar lo que atestiguará la abundancia prodiga de lo que Él parte y re-comparte: Las siete canastas llenas, porque Él no da escasamente, el sobre-abunda en Gracia y Generosidad, como desde el principio, en Caná, con el vino, signo de la alegría: “seis grandes tinajas para agua, de las que usan los judíos en sus ceremonias religiosas. En cada tinaja cabían unos cien litros” (Jn 2, 5cde). 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Martes de la Primera Semana de Adviento


Is 11, 1-10

EL ÁRBOL DE JESÉ

Esta perícopa es el pivote mesiánico en Isaías. Todos los reyes de Judá tenían un antepasado común, que era Jesé. Podemos entender esta perícopa como la articulación de dos aspectos que están directamente conectados con la cuestión del Mesías proveniente del linaje davídico: a) La descendencia de David y b) el proceso de recuperación de la perdida felicidad paradisiaca.

 

En el año 716 a.C. se va a entronizar a Ezequías, hijo de Acaz, el anuncio prospectivo de lo que se esperaría de él es lo que se espera del que va a ser coronado como concreción de las promesas mesiánicas; no se trata de la simple coronación de un sucesor, sino de la esperanza de que se diera paso el cumplimiento de la promesa paradisiaca que acarreaba el Anunciado-Prometido, el cumplimiento de un Ungido que traería consigo la Paz Universal. ¿Qué es un vástago? Es un renuevo, brote tierno que crece del tallo o raíz de una planta. Se usa para referirse tanto al tallo como a las hojas. Se aplica a brotes que pueden desarrollarse en ramas, flores y frutos, como también a la parte aérea de la planta, todo lo que sobresale del suelo. Comprendiendo esto, el cristianismo primitivo, vio en Jesús, al vástago del linaje Davídico, eso les debería haber ayudado a reconocerlo Mesías, a descubrir en Él al Ungido.

 

יֵשַׁי [Yishai] “Jesé”, "Dios existe", "Regalo de Dios" -el papá de David, es el גֶּ֫זַע [geh'zah] “tocón”, “muñón de tronco”, “lo que queda del tronco cuando se asierra el árbol”; de él brota un חֹ֖טֶר [joter] “vástago; una “ramita”, un “despunte”, una “yema”, un נֵ֫צֶר [netser] “renuevo”. Como si del árbol talado, de pronto, saliera una plántula, y los ojos avizores del profeta, distinguieran en él, una nueva generación, el anuncio de un árbol por fin sólido, estable, erguido y fornido. Lo que tímidamente se asoma es, apenas, un almacigo donde la mirada futurista del vate reconoce ya el gobernante que establecerá la Justicia.

 

El Espíritu del Señor se posará sobre ese “vástago” y lo coronará con una diadema de 6 “potencias”: 2 + 2 + 2.

a)     Prudencia y sabiduría

b)    Consejo y valentía

c)    Conocimiento y temor (respeto reverencial) de Dios

 

El trabajo sobre la versión griega y la latinización que le aplicó San Jerónimo, se permitió añadir la “piedad”; para tener así el elenco de los “7 Dones del Espíritu Santo”.

 

Pasemos a la parte b) el Paraíso por fin restablecido; ya el “pez grande” no devora el “chico”. Los versos 6-9, nos detallan les relaciones escatológicas que nos traerá la Nueva Jerusalén: En el elenco de los “peces grandes” están el lobo, la pantera, el oso, el león, el áspid, los que tradicionalmente se engullen a las víctimas. Por otra parte, están los “pequeños”, que siempre han sido condenados a desangrarse en el Altar: el cordero, el cabrito, la vaca, el buey; (no necesariamente pequeños, pero victimizados por su mansedumbre).

 

¿Quién podrá compatibilizar estos antagonismos tan rotundos y consuetudinarios? ¡El ser humano! ¡Un hijo de hombre! ¡Pero no lo logrará, a menos que se le inculquen estos valores desde la más tierna infancia! En las primeras etapas de su vida: cuando sea un “muchacho”, cuando sea aun “chico”, cuando apenas se le destete.

 

Si se espera a momentos más tardíos, crecerá torcido y ya no habrá “tu tía” que lo enderece. ¿Que habrá de enseñársele para que ambiente bien en su corazón el pacifismo? La sabiduría del Señor, su aceptación, su acatamiento, el sincero “temor de Dios”, huelga decirse que temor no debe identificarse con ninguna clase de “miedo”; porque lo que Él acepta es el respeto, ningún miedo le complace, menos el que está pintorreteado de piedad y devoción.


¿Cómo identificaremos que se ha llegado a ese punto? Cuando el Templo atraiga la atención de todas las naciones, creyentes o no; y se le preste atención porque se lo reconocerá como Tribunal Imparcial. Los dones del Espíritu Santo actuando en nosotros nos retrotraen a volver a habitar el Paraíso. Son la “llave de ingreso” a la Sede Mesiánica.

 

Sal 72(71), 1-2. 7-8. 12-13. 17

Que Él defienda a los humildes del pueblo

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

Sal 72(71), 4

 

Este Salmo es una elaboración post-exilica: Se aprovecha de todo un estilo “cortesano” y “apoteósico” para explicar lo trascendente. Es un lenguaje “aristócrata” para significar el reinado Celestial con elementos “terrenales”, lo que se llama un “revestimiento”. Nos habla con figuras conocidas de lo que es incognoscible, desde nuestra dimensión. Es pues un salmo Real, habla del reinado escatológico, que será perpetuo y cósmico, por los siglos de los siglos.

 

No vayamos a pensar que la visión escatológica pretende pintar -por adelantado- y darnos a conocer lo que Dios mismo declaró estar oculto hasta que llegue la fecha. Dios ha querido anticiparnos unos rasgos para que vayamos trabajando en ellos, en aceptarlos desde ya, para anticipar nuestras prácticas bajo esas circunstancias. Identifiquemos algunos, que nos entrega el salmo (la perícopa de hoy):

a)    Justicia,

b)    Defensa de los vulnerables, de los “pequeños”

c)    Sacar la cara por los pobres

d)    Reinado universal

e)    Defensor de los humildes

f)     Aniquilador de toda forma de explotación.

 


Tratemos de entender los que -con tanta urgencia- Dios nos pide que nos entrenemos

1)    La Justicia se entregará al que se ha hecho “hombre” y como hombre sabe qué es ser frágil.

2)    Su Justicia atravesará toda la tierra de parte a parte, de lado a lado, como la saeta atraviesa la manzana.

3)    Los pobres, los afligidos, los desprotegidos, los indigentes, los que tenían la vida pendiente de un hilo, conocerán un mundo que para ellos era sólo un sueño ideal. ¡Una fantasía!

4)    Su Nombre Mesiánico reverberará por toda la Eternidad. Más duradero que el sol. Su bendición llenará todos los caminos e irá sembrando la dicha más intensa por todas las dimensiones de la tierra.

 

El responsorio nos indica que todo eso sólo llegará cuando llegue la fecha demarcada.  Entonces, por fin, florecerá la Justicia, y la Paz abundará sin agotarse jamás.

 

Cuando los impíos y su relea oyen este anuncio, los atacan los estertores y -como algo inconsciente, automático- llevan sus manos ágiles a las cananas. No faltan entre ellos los que han hecho grabar en sus cartucheras las imágenes de los Santos.

 

Lc 10, 21-24

Este tiempo de Adviento es una oportunidad para asombrarnos ante la sencillez de la vida y la belleza de lo cotidiano.

Papa Francisco

Uno puede quedarse absolutamente absorto contemplando un globo que asciende a alturas estratosféricas, y quedarse ahí, porque realmente es placentero mirarlo y verlo cómo sube… simple y llanamente. ¡No hay ninguna otra responsabilidad!


No obstante, en la lectura de un texto (perdonen la iteración, texto remite a “tejido”), es definitivo que demos un marco co-textual. Si sólo miramos el “retazo” siempre quedará faltando algo, cierta información que nos dé lo necesario para lograr una mayor y mejor comprensión.

 

Muchas personas cogen un texto y con un exprimidor quieren hacerlo decir, lo que les interesa, y para eso, nada mejor que arrancar la cita de su tejido co-textual. Aquí -en la perícopa de hoy- tenemos un buen ejemplo, dice que Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo. Pero, ¿Qué fue lo que detonó esa alegría?

 

Está perícopa viene después de “el envío de los setenta y dos”. Cuando ellos vuelven, reportan sus logros. Vamos a enumerar los dos aspectos:

      i.        Los “enviados” regresaron muy alegres, porque hasta los demonios se les sometían en Su Nombre. Jesús recoge este apunte y reconoce que Él se daba cuenta que el aparato de “escandalo” con el que trabaja Satanás, se desmoronaba y venía a pique.

     ii.        Jesús ha realizado una “transferencia de autoridad”, les ha confiado y compartido su poder. Los ha dotado para pisar escorpiones y serpientes, para “aniquilar” toda fuerza satánica, y ¡nada podrá dañarlos”. Pero Jesús les dice que no es de eso de lo que deben alegrarse:

    iii.        Deben alegrarse de que sus nombres estén escritos en los Cielos.

 

Y, ahí está el punto: Volvemos a la pregunta: ¿De qué se alegra Jesús? De que el nombre de los “Apóstoles” esté escrito en los Cielos. Pero hay un aspecto adicional de esta alegría: Son muchos los que no se dan cuenta de la verdadera consecuencia del esfuerzo de los Apóstoles. Hay muchos que lo interpretan como un logro personal, montan su negocio de espectacularidad, y recaban pingües ganancias; otros -muy afligidos- se preocupan del leve crecimiento numérico, y su tristeza llega al límite, cuando se tiene que hablar de retroceso y disminución (de ingresos).  Pero, ¡no es esto lo trascendental! El gran esfuerzo y la inversión de vida en favor de la causa del Evangelio, jamás será ignorado por el Señor, verdaderamente todos sus mártires resplandecen en los Libros Divinos del Juicio.

 

Hay puntos que no se pueden negociar y que no debemos desconocer:

a)    Los nombres se escriben en el mismo orden en que cumplen la Divina Voluntad.

b)    El perdón es una de las plataformas que con mayor resonancia nos acercan a gozar de nuestros nombres en las Páginas Celestiales.

c)    Saberse abandonar en las Manos de Dios es expresión de sincera fidelidad y acogida de su Divina Voluntad.

 

Hay quienes se afanan por ver a Dios y su Justicia. Y, otros se deshacen en la nostalgia de no poderlo oír. Tenemos que trabajar en la cultura de la mirada y la cultura de la escucha. No dejar que Jesús pase por nuestras vidas y no nos demos cuenta. Que nuestra vida espiritual no sea un exceso de rezos que nos incapaciten para darnos cuenta de los Milagros y las Preferencias que el Padre va sembrando, nos va mostrando y nos vive diciendo: Que Él no siembra solo semillas.


«Estamos llamados a descubrir la verdadera luz, de la cual las demás luces son solo reflejo, la Luz que es Jesús, y que nos maravilla cada día». (Papa Francisco)..Él, mostrándoseles, se les revela: los declara “Bienaventurados”, porque en aquel preciso momento, lo están viendo y oyendo. Las tres condiciones estipuladas pueden ser cumplidas hoy día, cuando las aceptemos y nos acojamos a ellas, lo estaremos viendo y oyendo. ¡La Bienaventuranza sigue vigente!