2Tim 2, 8-15
La
Palabra de Dios no está encadenada. Aun cuando sus portadores, sus adalides
arrastren sobre ellos los grilletes y la prisión, la Palabra va llegando y con
ella la Salvación. Llevar la Palabra y permitir que llegue a sus elegidos
glorifica Eternamente a Jesucristo, nuestro Salvador. No podemos atar las alas
de este Mensaje de Salvación:
-Estamos
llamados a “perseverar” en el Anuncio evangelizador.
-Si
lo negamos Él también nos negará, Aquí no ha de entenderse como la respuesta de
un dios-vengativo y pronto a imponer castigos; sino, como la consecuencia de
nuestro alejamiento.
-Y
si alcanzamos la muerte en ese trasegar, viviremos en Jesucristo.
-Si
caemos en la infidelidad, Él, por el contrario, permanecerá Fiel porque no
puede negarse a Sí mismo.
Hay
una distinción neta entre ‘las palabras’ y ‘la Palabra’. Dice que nuestro
empeño debe ponerse en impartir con “rectitud” τὸν λόγον τῆς ἀληθείας
[tou logon tes aletheias] “la
Palabra de la verdad”, - ἀληθείας significó
la “realidad” por oposición a “lo ilusorio”, “lo aparente”, “lo ficticio”-; en ello
debe implicarse toda nuestra diligencia, no en discusiones sobre palabras, lo
que es totalmente estéril, y en cambio confunde y desasosiega a todos los
“oyentes”.
¡Cristo
Jesús es la “Palabra digna de crédito”!
Es
muy evidente que los versos 11-13 tienen una tonalidad hímnica y están inmersos
en un lenguaje lírico lo que nos permite suponer que se trata de una cita
tomada de algún himno.
Enseñar
debidamente el mensaje de la verdad, vale la pena cavilar ¿qué significa? Esta
expresión en griego remite a la tarea del arar e ir siguiendo los surcos rectos
y paralelos, lo que vendría a significar “sin desviaciones”, sin tronchar los
surcos ni invadir los unos con los otros, o sea, evitando tronchar los
canalillos que se van trazando con el arado. Lo más probable es que nos esté
alertando contra los coqueteos, que por aquel entonces eran frecuentes,
torciendo los surcos en dirección de las afirmaciones heréticas de los
gnósticos.
Para
un mejor entendimiento nos parece que vale la pena ir al co-texto y examinar
los versos siguientes 16-18 donde nos aclara: “Evita palabrerías mundanas y vacías,
porque los que hablan así, se hunden cada vez más en la maldad y su enseñanza
se extiende como un cáncer. Esto es lo que sucede con Himeneo y Fileto que se
han desviado de la verdad diciendo que nuestra resurrección ya ha tenido lugar
y andan trastornando de esta manera la fe de algunos”. En ninguna otra parte
nos ha llegado noticia de estos tales Himeneo y Fileto, pero por la mención que
se hace aquí, sabemos que estaban desviando la interpretación de la “resurrección”,
limitándola a un asunto puramente espiritualista que nosotros ya habríamos
superado, al recibir -probablemente- el bautismo. Para los gnósticos la
resurrección era un punto puramente simbólico, una mera alegoría.
Advirtamos
que precisamente la perícopa de hoy inicia con la doble afirmación de
Jesucristo
i)
Resucitado como persona Divina que Es.
ii)
Y Descendiente del rey David. Como persona humana, que
también lo era.
Además,
por su Ascendiente, verdadero Mesías.
Trabajemos pues, en aras de alcanzar la aprobación de Dios proclamando la Verdad viviente del Señor consistentemente con nuestras palabras y nuestras acciones. “El que trabaja en el campo tiene derecho a ser el primero en recibir su parte de la cosecha” (2 Tim 2, 6).
Sal 25(24),
4-5a. 8-9. 10 y 14
Salmo
de Súplica. ¿Qué está suplicando? ¿Qué pide?
i)
Que le muestre sus “Caminos”. Los que conducen a Él.
ii)
Hace consciencia que el Señor le muestra su Camino a los
humildes
iii)
Que, al decir Camino, estemos imbuidos que ese Camino es un
Camino de רחמים
[rajamin] Misericordia y de חסד [hessed]
“fidelidad”, “lealtad”, “amor-ágape”.
Que
a quienes están compenetrados del Temor de Dios, se les revele la Alianza. La
Alianza es conocer -no las fabulaciones-, sino la realidad de Dios.
Este salmo es un salmo alefático. El alefato está formado por 22 letras, todas son consonantes. Cada verso inicia con una letra del alefato, siguiendo su orden. Lo que quiere decir que este salmo consta de 22 versículos.
Verbi
gratia, la perícopa que se proclama hoy, empieza con el verso #4. Entonces, la
primera palabra tiene que empezar con ד (dalet)
-que es la cuarta letra del alefato- y así es, la primera palabra de hoy es דְּרָכַ֫יִם [Derek]
“camino”, “modo de ser y actuar”, “curso de la vida”, “conducta moral”.
La
quinta letra del alefato es ה (hei), y la palabra que encabeza el quinto versículo es הַדְרִ֘יכֵ֤נִי que como
se puede ver empieza con ה (hei) [hadriqueni] “guíame”, “instrúyeme”,
“lidérame”.
Parece que fuera una persona que eleva esta súplica, pero en
realidad la voz de este uno es la voz de todo el pueblo. El que está orando
habla por todos.
Notemos que para el pensamiento semita que se plasma aquí, no
hay más que dos clases de caminos: los que conducen al bien y los del mal. La
diversidad de caminos personales llevan a que -sean cuales sean- sean, caminos
de alguna de las dos clases.
Cuando se pide rectitud se pide no desviar en ningún momento
la senda y caer en las rutas del perverso.
En el versículo 14, que es el último de nuestra perícopa de
hoy, se hace mención del que es la medula a la que se dirige la súplica: ¿Cuál
es el órgano de la Misericordia del que puede desprenderse la benevolencia de
Dios para con nosotros? בְּרִית [berith] “la Alianza”, “el Pacto”, “el Convenio” suscrito
entre su Alteza-Dios-y-Señor nuestro y su pueblo. La Alianza se suscribía a
través de la “victima” la cual era despedazada en dos, con un corte a todo lo
largo, y los pactantes pasaban por toda la longitudinalidad del corte, como
diciendo “que me suceda a mi lo mismo que a esta víctima y quede descuartizado
a la mitad, si violo lo pactado”.
YHWH se ha querido
comprometer, voluntariamente, porque no existe quien pueda reivindicarle lo
pactado y obligarlo a su cumplimiento.
Mc 12,
28b-34
«Si alguno dice ‘Yo amo
a Dios’ y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso: Pues si uno no
ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve.»
1Jn 4, 20
¿Qué
era un “escriba”? era una especie de abogado, conocido también como “doctor de
la Ley”. Como lo hemos dicho en diversas oportunidades, en aquel tiempo no se
operaba con códigos, la ley se extraía de la Torah, y eso se hacía a través de
una hermenéutica especialmente aprendida para saber dónde buscar y según el
caso, a “qué” ejemplo bíblico remitirse.
¿Cuáles eran las condiciones a cumplir para obtener este título?
i)
Una particular erudición, referida a la Torah.
ii)
Una hermenéutica particular, enfocada en la Ley mosaica.
iii)
El desempeño de un “magisterio” religioso, una especie de
catequesis.
A
veces se pensó que su único compromiso era ser trascriptor de los Textos
Sagrados, pero en realidad iba mucho más allá, en especial cuando redactaba
documentos legales, cumpliendo una cierta función notarial.
En
este caso, por cómo está presentada la pregunta, y por la aprobación que da a
las enseñanzas del Maestro, se puede concluir que era menos una emboscada
“legalista” y más un acto de admiración real y de reconocimiento de la
autoridad de Jesús por las doctísimas respuestas que siempre brotaban de sus
labios.
En
aquella realidad de tan abigarrado legalismo y empecinada juridicidad, la pregunta
es de excelente importancia: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Nótese
que el entrevistador no quería que le presentara varios: ¡quería solo la joya
de la corona, el diamante del pináculo!
Aparentemente se diría que Jesús le contestó con dos:
1) El primero es:
Escucha Israel: El Señor es nuestro Dios, es el Único Señor y amaras al Señor
tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas
tus fuerzas.
2) El segundo es:
Amaras a tu prójimo como a ti mismo.
Pero
Jesús, consciente que siempre se habían presentado como dos εντολές [entoles] “Mandamientos”, les pone un
punto de soldadura, para toda la Eternidad y los reduce a uno solo, poniendo la
palabra en singular:
NO
EXISTE OTRO ἐντολὴ [entole] MANDAMIENTO MAYOR QUE ESTOS.
Aun cuando el pronombre demostrativo conserva la pluralidad, “estos”, o sea los
dos reducidos en Uno.
El
único evangelista que introduce la respuesta con el Shema (Dt 6, 4s) es San
Marcos.
«…
en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo
importante es “disfrutar” el momento, que no vale pena comprometerse para toda
la vida, hacer opciones definitivas ‘para siempre’, porque no se sabe lo que
pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que
vayan contracorriente; si, en esto les pido que se revelen contra esta cultura
de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir
responsabilidades». (Papa Francisco)






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