Hch 11, 19-26
Lo que siguió al Pentecostés de los
paganos
El
“pueblo de Dios” no es la Iglesia…; “el pueblo de Dios” es todo el conjunto de
la humanidad que hay que reunir y congregar.
Michel
Gourgues
Vivir en comunidad implica aprender a caminar juntos, llegar
a implementar y orientarse con sentido de sinodalidad. Es un aprendizaje
progresivo, no se llega a “caminar” la sinodalidad en el sentido de llegar a
conocer la respuesta exacta para cada situación, sino en aprender a respetar al
hermano, a buscar juntos, a reconocer los errores y procurar reaccionar
rápidamente a cada equivocación detectada, pero -además- a entender que no
todos tiene la misma velocidad para identificar los yerros, que algunos se
tardan más, y que quienes madrugan a reconocer el desvío, deben -con toda la
paciencia del mundo- procurar “demostrarle al hermano que hay que
re-direccionar; pero sin desesperar por la demora para entender, sin destruir
la solidaridad que garantiza que se está construyendo.
Quizás, alguien quiera aprovechar su rápida detección de la
equivocación, pero pronto sabrá que no se puede ir por delante y abandonar a
sus hermanos; porque entonces, negará y desbaratará todo lo logrado. No es una
carrera, pero especialmente, no es una carrera de velocidad. O se avanza juntos
o, ¡no se va a ninguna parte!
La persecución había llevado a los cristianos a Fenicia,
Chipre y Antioquía; pero, originalmente ellos persistían en llevar el mensaje
exclusivamente a los judíos. Algunos chipriotas y Cireneos (grupo de judíos
helenistas), resolvieron llevar el Anuncio también a los griegos. A Dios le
pareció que esto era muy conforme a su Proyecto Salvífico, y bendijo esta
acción con la incorporación de numerosos creyentes.
Cuando empiezan a surgir estas nuevas comunidades en
Antioquía, ellas van adquiriendo ciertos rasgos que las caracterizaban y de los
cuales queremos señalar los que nos parecen más significativos en el proceso de
construir comunidad con unas bases impregnadas del espíritu de sinodalidad:
·
Evidentemente eran comunidades urbanas ya
no de villas y caseríos, de pescadores y campesinos.
·
Eran comunidades, no sólo integradas por
judíos (hebreo-parlantes, o con mayor exactitud arameo-parlantes) sino también
por cristianos provenientes del helenismo, valga decir, greco-parlantes.
·
Con la costumbre de reunirse en las casas,
con cierta similitud con nuestras “pequeñas comunidades”.
·
Prontamente,
las mujeres alcanzaron un rol preponderante y se descuadernó el prejuicio
pro-machista En muchas oportunidades las casas eran ofrecidas por mujeres
que socialmente gozaban de solvencia y reconocimiento. Esto podemos constatarlo
a partir del capítulo 12 de los Hechos.
·
Nos parece muy interesante que en las
“reuniones” se compartía la comida (ágape-banquete, al lado del aspecto
celebrativo de las reuniones). Los no-judíos aceptaban lo que los judíos les
ofrecían. Cuando la reunión se efectuaba en casa de cristianos-helenistas, los
judíos llevaban su fiambre”, que fuera comida Kosher, y nadie ponía problema. Sabían acoger y respetar las diferencias. No faltaron -como siempre los hay,
claro- los recalcitrantes que se obstinaban y volvían el asunto tema de
desbarajuste comunitario.
·
Pero no todo era comer, en estas reuniones
se oraba, lo cual era un componente sustancial de la reunión comunitaria.
·
Cuando recibieron la noticia que las comunidades
en Judea, en particular la de Jerusalén estaban pasando las duras y las
maduras, empezaron a promover una colecta para ayudar a estas comunidades que
atravesaban penurias.
·
Nació la costumbre de acompañar las
exequias con un Banquete funerario que hacía alusión a la participación del
difunto en la comunicación de la Resurrección que Jesús le otorgaba.
Cuando esto llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén. Enviaron a un delegado “observador”: Bernabé (nombre de
origen arameo בר נביא [barnabia] “hijo de profecía”), según nos dice el Libro de los Hechos, era un hombre
bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe (Cfr. Hch 11, 24 ab). Así que un grupo
numeroso de estos griegos se les sumó.
Salió
entonces Bernabé hacia Tarso, buscando a Saúl, una vez lo ubicó, se lo llevó
para Antioquía, donde establecieron una especie de “escuela de cristianismo”, y
estuvieron cerca de un año διδάξαι [didaxai] “instruyendo” (viene del verbo διδάσκω [didasko]
que significa dos cosas a la vez: “impartir conocimiento” y “aportar
información, a “muchos”. Recordemos que, fue en aquella localidad donde
apareció el nombre de “cristianos”, para designar a quienes seguían las
Enseñanzas de Jesús.
Estos rasgos de las comunidades que iremos identificando posteriormente, es conveniente enunciarlos aquí, para ayudarnos a mejor acceder a lo que viene en estas otras tres semanas de Pascua en las que seguiremos estudiando el Libro de los Hechos de los Apóstoles, hasta alcanzar el capítulo 28 verso 31, el último de este Libro, el sábado 23 de mayo.
Sal 87(86), 1b-3. 4-5. 6-7
Esta es una especie de himno a Sion, no precisamente himno,
sino Cantico de Sion. Enlaza perfectamente con la Celebración de la Dedicación.
Y, sin duda los versos de la segunda estrofa que proclamamos hoy, resume el
universalismo al que tiende nuestra fe, donde son acogidos los egipcios, los
babilonios, los filisteos, los tirios y los etíopes que la tiene como cuna
adoptiva por haber optado por la fe que desde allí se propagó. Los que se
mencionan son -en la época de la que data el Salmo, los adversarios más
acérrimos: es como si el salmo dijera: los más alejados, que incluso muestran
los dientes en contra nuestra y están prestos a desgarrarnos, se convertirán en
los más amorosos seguidores y amantes del Señor, se contarán ente las ovejas de
mi Redil.
Hay una Puerta preferida por Dios, y una Morada excelsa entre
las moradas de Jacob, esa es la honra y dignidad de esta Ciudad.
Pero hay -aun todavía más, la Fuente de las fuentes, radica
allí. Y sus nativos están -por derecho propio- inscritos en el Libro de Dios.
Pero, en el verso que sirve como responsorio, se hace una
aclaración esencial: No es la Ciudad por la Ciudad misma, sino, la Ciudad
porque ella ha sido electa por Dios lo que gatilla la Alabanza. Se alaba al Señor,
porque Él es para todos, lo que dimana del Monte Santo es el señor que fijó
allí su residencia y quiso sembrar el Árbol de la Cruz en sus laderas: “Alaben
al Señor todas las naciones.
¡Ojo! No se trata del concepto de nación que manejamos
nosotros, no son “naciones-estado”, que es una idea muy siglo XVIII, así como
la de patria y la consecuente de nacionalismo. Aquí ha de entenderse como
“lugar de nacimiento”, no como delimitación geopolítica. El salmo es muy
estricto al cargar la palabra de significado: זֶ֝֗ה יֻלַּד־שָֽׁם׃ [ze yudlad sæm] “todos han nacido allí”.
Jn 10, 22-30
Para
ellos era necesario cumplir los mandamientos y nada más. No se imaginaban que
pudiera existir el Espíritu Santo … En estas personas, no hay corazón, no hay
amor, ni belleza, no hay armonía…
Papa
Francisco
Alcanzamos a hacer una mención mínima sobre la Fiesta de la
Dedicación, causada porque este tema es presentado como marco temporal de la
perícopa de Jn que nos ocupará hoy: Se celebraba la Fiesta de la Dedicación. La
historia de Sion, de Jerusalén y en particular del Templo, tiene tanto que
mostrarnos y tanto para guiarnos que bien se merecería darle un mayor realce,
siempre con el propósito de acercarnos con mejores herramientas exegéticas.
Las perícopas anteriores, las que hemos venido estudiando
últimamente tenían otro marco temporal, era la fiesta de las Succot, que se ha
traducido por “tabernáculos” que para nosotros ha llegado a significar otra
cosa. Es mucho más claro si lo traducimos por “chozas”, “cabañas”, en fin,
“enramadas”. El tipo de viviendas improvisadas que armaban los hebreos en su
tránsito por el desierto durante el Éxodo. Tres meses más tarde, el 25 del mes
de Kislev, se celebra la Hannukah -a mediados de diciembre- Fiesta de la
Dedicación del templo.
Judá fue una colonia egipcia, luego de Babilonia, luego de
los Medos, luego griega. Antíoco IV introdujo el culto a deidades griegas -y
como siempre hay muchos que se inclinan “al sol que más calienta”, es decir,
allí donde mejor se lucra y encajan sus conveniencias, los camaleones
político-económicos que usan su piel mimética para camuflarse- se vestían como
ellos, comían lo que ellos -descuidando la tan sonada “pureza alimentaria”-
adoptaban sus costumbres, no guardaban el Sabbat y se acomodaban a esa cultura
en general, y -además- adoraban sus
dioses y participaban en sus cultos, fomentando el culto a Zeus.
Apareció el movimiento guerrillero de Matatías, víctimas de
la presión y la degradación de sus preciadas normas-mandamientos, habían tenido
que huir a las montañas o a la región desértica. Tras la muerte de Matatías, su
tercer hijo, Judas Macabeo, logró que muchos judíos se adhirieran al movimiento
y golpeó con rudeza estos centros de culto pagano, alcanzando una
re-santificación del Templo, que una vez purificado mereció su Dedicación 164
a.C. Esta es Hanukkah -una fiesta que llevaba a la meditación sobre Ez 34 donde
precisamente se censura a los pastores que están preocupados por engordar ellos
mismos, mientras su pueblo les importa menos que una col o un rabano; y es
precisamente lo que Jesús nos está relatando, cuando se pasea por el Templo, y
se muestra para que reconozcamos su Autoridad, su Mesianismo.
El punto medular de la perícopa es el “desafío” que nos
presenta Jesús para que seamos capaces de enraizarnos en la identidad entre Él
y su Padre: Ἐγὼ καὶ ὁ πατὴρ ἕν ἐσμεν. [Ego
kai o Pater jen esmen] el Templo tiene que ser Dedicado, pero el Templo no es
una edificación; el Templo es la Unidad de Dios-Padre y su Hijo que nos
recapitula a todos, y nos conduce a la unidad personal y a la Unidad Colectiva
de Pueblo escogido; así como el pan recoge las espigas dispersas en el campo y
el vino recolecta las uvas regadas por el viñedo y las unifica: El Templo es el
Cuerpo Místico y el Pastor trabaja día y noche en la arquitectura Perfecta y
Maravillosa de esta Consagración: Ese Templo es el Templo Escatológico: Jesús
se paseaba por el Pórtico de Salomón como revisando el factor que hizo a Dios
no aceptar que David le construyera un Templo; La Nube-Shekina llenó el Templo
y los Sacerdotes no pudieron seguir oficiando (1Re 8, 10-11).
La Liturgia aceptable a Dios será la Apocalíptica que presida
Jesús (Ap 19, 5-9). Así, esta perícopa nos asoma en una perspectiva general,
desde un Templo no aceptado, a uno profanado, a uno limpiado y purificado,
hasta llegar al Templo definitivo dedicado con la Sangre del Cordero, un
Templo-Viviente, el Templo del Pastor que se olvida de Sí mismo y sólo piensa y
se ocupa de su Rebaño.
«Aunque vieron las señales -como la curación del ciego de nacimiento-, los líderes del pueblo no quisieron adherirse a Jesús y a su práctica; por el contrario, lo rechazaron (cf. 9,41)». (José Bortolini)



















