viernes, 15 de mayo de 2026

Sábado de la Sexta Semana de Pascua

Hch 18, 23-28

Porque, mientras haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano? Cuando dice uno "Yo soy de Pablo", y otro "Yo soy de Apolo", ¿no procedéis al modo humano? ¿Qué es, pues Apolo? ¿Qué es Pablo?... ¡Servidores, por medio de los cuales habéis creído!, y cada uno según lo que el Señor le dio.

Yo planté, Apolo regó; más fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada cual recibirá el salario según su propio trabajo.

1Cor 3, 3-8

Cuando seguimos a Pablo, en su periplo, y ahora que entramos ya en su “Tercer Viaje” (Hch 18, 23 – 20,38) como ya lo habíamos enunciado previamente; hay un dato que recogemos de su herencia enmarcado en su compromiso evangelizador y pastoral: Él no hace proselitismo, no recurre a presiones psicológicas, y mucho menos a chantajes. No es un conquistador, tampoco un colonizador de consciencias, es un “misionero”. Hoy va por Galacia. Frigia, en la Turquía central de nuestros días.

 

En Éfeso, encontramos el rostro evangelizador de Apolo, protagonista de nuestra perícopa de hoy -que debió llegar a esta ciudad a finales del año 52 o a principios del 53, de nuestra era-: un judío alejandrino -su ser de alejandrino ya implicaba una cultura muy erudita, la principal ficha de reputación de aquella ciudad era su biblioteca, había sido fundada en el siglo III a.C. por Ptolomeo albergaba una colección de hasta 700,000 rollos de papiro, lo que atraía las mentes más brillantes de la época; el nicho cultural-intelectual era el Museellón -templo de las Musas-, un complejo donde científicos y filósofos vivían becados por el estado para dedicarse a la investigación. La idea de que la biblioteca desapareció en un único y gran incendio intencional es mayormente un mito. Su fin se dio en un proceso de declive gradual que debió llevar varios siglos.

 

De Apolo diremos varias cosas:

-Era un judío-cristianizado

-Predicador elocuente

-Muy docto en la Escritura,

-Conocía a Jesús: había sido bautizado según el rito de Juan el Bautista y partiendo de su conocimiento difundía la Buena Nueva.

 

En nuestra perícopa se nos dice allí que se puso a hablar públicamente en la sinagoga: pero, no dice que públicamente sino παρρησιάζομαι [parresiazomai], o sea “abiertamente”, “con toda franqueza y sin tapujos”, con “parresia”, “con la valentía necesaria”. Lo oyeron Áquila y Priscila, que le explicaron con mayor detalle “el Camino de Dios”.

 

Pasó luego, a Acaya, donde otros cristianos lo recomendaron para que fuese bien recibido y bien tratado. Apolo aportaba a los aqueos, refutando los argumentos que los judíos esgrimían, y apoyándose en les Escrituras, iba demostrándoles que Jesús era el Mesías.

 

Indudablemente Apolo había sido provisto por el Espíritu de carismas propios para la predicación evangelizadora, sin embargo, esto repercutió en la formación de “grupúsculos” de seguidores, que se oponían a las enseñanzas de San Pablo, y empezó a surgir en los intersticios de la comunidad la tendencia a reclamarse: unos de Pablo y otros de Apolo, otros de Cefas y otros de Cristo (cfr. 1Cor 1,12s and 3,4-11). Esto conllevaba infortunadamente tendencias separatistas y sectarias. Pablo -en la segunda cita que invocamos- señala que todos son simples “ministros de la fe, cada uno según el don de Dios”.


San Pablo nos da una fórmula que ha de servir a la identidad de nuestra fe empapada de la suficiente sinodalidad: “Nosotros somos colaboradores de Dios y ustedes, el campo de Dios, el edificio de Dios”.     

 

Sal 47(46), 2-3. 8-9. 10

Salmo del Reino, esta alabanza y aclamación la Iglesia la ha seleccionado para enmarcar el Ascensión del Señor. Encontramos en este cantico tres momentos: 1) el señor -que bajó a la tierra- ha luchado denodadamente, a brazo partido, o mejor, a manos taladradas y costado traspasado; 2) Victorioso, Asciende al Cielo; 3) Allí reina y reinará por toda la Eternidad. Ya presentamos la relación con la Fiesta de las Chozas, hemos mencionado la Procesión que figurativamente escoltaba el Arca hasta el Corazón cultual del Templo, y su entronización. Aquí, el Ascenso es el de Jesús a la Presencia del Padre, pero allá -y lo comentamos ayer- se refería desde el fondo del valle Cedrón, remontando la colina de Sion.

 

Ayer las tres estrofas eran: 2-3. 4-5. 6-7. Hoy son 2-3. 8-9. 10. Mañana serán: 2-3. 6-7. 8-9. El responsorio de hoy, es igual al de ayer: “Dios es el Rey del mundo”. En cambio, mañana diremos: “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”.


La primera estrofa, versos 2-3 nos llama a acompañar la revivificación con batir de palmas, lo primero que se retrotrae, gracias a la memoria-revivificadora, llamada -en hebreo- zijron, es la dicha que los acompañó entonces, y que hoy vuelve a llenar nuestra vida.

 

En la segunda estrofa se nos pide tocar los instrumentos, no de cualquier manera, no es una banda para hacer bulla, hay que tocar con todo arte, con toda técnica, con total pericia; porque este “toque” es aclamación y adoración al Dios-Rey, digno de toda Alabanza. Rey del Mundo, Rey de todas las naciones, y que se sienta en su Real-Trono.

 

Concluye el salmista hoy con el verso 10: Hay un ensamblaje de los gentiles con los judíos, porque dios es Dios de ambos, no hay discriminación, no hay selectividad: La realeza de Dios es -para todos- Realeza en su máxima expresión.

 

Jn 16, 23b-28

Volvemos a un tema esencial en la despedida. Hemos tratado de despertar la consciencia de la importancia del Nombre como representativo y compendio de la persona total. El Nombre lo encierra todo, lo contiene todo; se llega al extremo de poder dominar a la persona cuando conocemos su nombre. Nombre y Persona tienen un vínculo tan estrecho, que están más ligados que la persona y su fotografía. En algunos midrash, esta identificación es tan total que un muñeco de barro, se anima si se le introduce un papel donde está escrito su nombre, pero cae y se desintegra, si se le retira la tarjeta que lo contiene.

 

Dice Jesús que nosotros no le hemos pedido nada al Padre en su Nombre; es como si nos dijera: “Miren de lo que se están perdiendo: Tiene todo el Poder, y despilfarran ese “poderío”, porque no lo aplican.

 

Salta a otra instancia: un rasgo característico de Jesús es darse a entender por medio de παροιμίαις [paroimiais] “parábolas”, “comparaciones”, “alegorías”, “proverbios”. Una parábola -geométricamente hablando- es una curva particular, con forma acampanada, podríamos hablar de una especie de “n”. La parábola -aprovechando las leyes físicas, nos permite llegar, con algún objeto -una pelota, una piedra- al otro lado, cuando no podemos pasar directamente porque algo -una pared, por ejemplo- se interpone en la ruta directa. En realidad esta palabra tiene por etimología griega pasar al otro lado “para”, lanzando o arrojando, “bolein”; y -desde el punto de vista semántico-así es: estando uno a este lado, valga decir, partiendo de algo conocido, se propulsa la “pelota”, hacia el otro lado -hacia lo “desconocido”; y, a pesar de no tener elementos comprensivos para captar lo del “otro lado”, se cumple el objetivo de comunicar, superando la barrera que se interpone, apelando al poder analógico que conecta lo desconocido con su referente conocido. Jesús hablaba en parábolas para ilustrar las realidades “espirituales” apoyándose en elementos de la cotidianidad más corriente.

 


Pero, ¡atentos!  Esta modalidad va a ser abandonada. Ahora, pasará a hablarnos sin figuras, sino directa y escuetamente. Nos va a mostrar al Padre con παρρησίᾳ [parresia] “abiertamente”, “claramente”, “con toda libertad de expresión”.

 

Jesús va más lejos (se lo permite la parresia que está aplicando), no dice que Él vaya a interceder ante el Padre por nosotros, porque no es necesaria ninguna intercesión, el Padre ya lo quiere, Él ya nos φιλεῖ [filei] quiere, Jesús no tiene que abogar; y, Él nos quiere porque nosotros queremos a Jesús, y hemos captado que ἐγὼ παρὰ τοῦ Θεοῦ ἐξῆλθον. [Ego pará toú Theoú exilthon] “Yo salí de Dios”, Jesús es “consustancial” con el Padre, porque Jesús ha “manado”, ha “brotado”, es de su Propia-Sustancia. Este “desprenderse” de Su Misma Sustancia es su “Filialidad”; por eso es Hijo. Se ha desprendido, se ha “desgajado” de Él, para venir al mundo, (en este caso “mundo” significa el “espacio de nuestra dimensionalidad humana, lo que conocemos), y ahora, completará su ciclo histórico, retornando a Él. Su consustancialidad lo “aspira”, lo “absorbe”, tiene que volver a Su Lugar, ir a llenar un “vacío”, porque al Encarnarse, dejó “ese vacío”.

 

Eso es lo que significa ἐξέρχομαι [exerchomai], “salió”, “procede de”, “se ha desprendido de”.

jueves, 14 de mayo de 2026

Viernes de la Sexta Semana de Pascua

 


Hch 18, 9-18

Siempre hemos de procurar buscar referencia co-textual. De donde viene el aparte que estudiamos. Por ejemplo, en la cita que va de los versos 5 al 11. Se nos refiere que la labor evangélica de San Pablo da un cierto giro, más o menos pronunciado, de un antes -cuando lo hacía así, pasa a un ahora, cuando lo hará “asa”: «Cuando Silas y Timoteo llegan a Macedonia, Pablo comienza a dedicarse por entero a la evangelización. ¿Por qué ocurre esto? Parece que anteriormente, viéndose forzado a trabajar toda la semana, sólo podía consagrarse a la predicación los sábados, en la sinagoga. Con seguridad, Silas y Timoteo traían ahora ayuda económica de las comunidades de Macedonia, por lo cual Pablo va a poder dedicarse, por fin, a la tarea misionera». (Ivo Storniolo)

 

Para darle continuidad a la misión de Pablo en Corinto, el Señor -por medio de una visión- lo incita a persistir sin desalentarse y a permanecer allá, y la razón que tiene Dios para tal persistencia, es que de allí va a brotar una comunidad copiosa por el número de fieles que se le sumarían. Dice en los Hechos que se quedó allí año y medio. Hay dos presunciones que se podrían hacer:

-Puede que Pablo haya ido a otras poblaciones cercanas a Corinto, y esto lo imaginamos partiendo del largo periodo que estuvo allí.

-Esta visión que lo animaba a continuar en aquella ciudad -Corinto- es una de las tres que se mencionan. Podemos pensar que esta era una de las maneras como el Espíritu guiaba y conducía la Iglesia en aquellos tiempos.

 

Sólo podemos afirmar esto sin llegar a afianzarlo taxativamente; nos quedamos -en ese sentido- en el plano conjetural de la pura hipótesis. No es que afirmemos que hay allí una mentira, pero puede que este sea el atuendo literario con el que el hagiógrafo reviste las mociones que el Pneuma les inculcaba, que así eran recibidas, en calidad de “visiones”.  

 

Galión Lucio Junio (c. 3 a.C. - 65 d.C.) -nombrado procónsul de Acaya (Acaya era la provincia greca-sureña del Imperio donde se hallaba enclavada Corinto), cargo que desempeñó desde el 51 hasta el 52 d.C.- fue el personaje que dio la ocasión en la que trataron de encausar contra Pablo a los judíos lugareños, pero Galión (al nombrar a Galión no podemos obviar referirnos a él como hermano de Seneca -al renombrado estoico-, ambos originarios de Córdoba, Hispania  a quien cupo la vergonzosa misión de ser el tutor de Nerón; también lo había sido de Claudio); este Galión se negó a terciar en un conflicto -muy poco claro para él- para Galión, el compromiso era un asunto de palabras, de nombres y de leyes del judaísmo; y no de un delito serio o de algún crimen punible para le ley romana. Para él era cuestión de judíos, y en eso, él no se iba a involucrar.

 

El que pagó el pato fue Sostenes, el jefe de la Sinagoga, que -muy seguramente- fue mal visto por su ineficacia para liderar el juicio contra Pablo, y se lo cobraron dándole una paliza, delante de los del Tribunal y en presencia del propio Galión. Tal vez, y esto no está precisado aquí, esperaban que al ver a un judío sobresaliente -se trataba como se ha dicho ya, del jefe de la sinagoga- Galión daría un paso atrás y se ocuparía del asunto, antes que la reacción de la turba se le saliera de las manos. Pero este permaneció impávido; contra toda expectativa, no se preocupó para por ello. No se sabe -porque no se consigna- si el episodio del ataque a piedra y palo fue de parte de los judíos o si provenía de los romanos allí presentes. Tampoco está claro si Sostenes simpatizaba con los cristianos y estaba entre los escuchas que atendían las predicaciones de Pablo. Solo sabemos que en la Primera Carta a los Corintios se menciona un Sostenes y se le nombra como “nuestro hermano”.

 

Las cosas así, Pablo aún se quedó otro tiempo allí, y -junto con Áquila y Priscila- se embarcaron, más adelante, rumbo a Siria. La perícopa concluye brindándonos un detalle: por una cierta promesa -que tampoco se menciona cuál era- Pablo se hizo rasurar el cabello durante su estancia en Cencreas. «… el voto de nazireato, por el cual la persona se dejaba crecer el cabello hasta conseguir la realización de una petición, para luego raparse… está estrechamente relacionados con una antigua tradición hebrea de consagración religiosa, reglamentada en la Biblia (Nm 6,1-21). El nazireato implicaba normas estrictas: no beber vino ni productos de la uva, no cortarse el cabello y no acercarse a cadáveres. La palabra viene del hebreo Nazir que significa "separado", "apartado" o "consagrado a Dios".


Más adelante en el Libro de Hechos, Pablo repetirá la práctica de este ritual nazirita junto con otros cuatro judíos (Hch 21, 17-26).

 

Sal 47(46), 2-3. 4-5. 6-7

Este salmo, también, es un Salmo del Reino. Conviene, aquí, entender, que, desde el punto de vista del judaísmo, el Trono sobre el cual se sentaba YHWH, era el Arca de la Alianza, que se guardaba en le recamara Real del Templo, denominada el Sancta Sanctorum, versión en latín para el קֹדֶשׁ הַקֳּדָשִׁים [Kodesh haKodashim] “el Sitio más Sagrado del Templo”. Hasta allí se lo conducía en Procesión -que partía de la Fuente de Sion, al fondo del Valle del Cedrón- para entronizarlo, como se ha venido explicando. Al Kodesh haKodashim sólo entraba el Sumo Sacerdote, una vez al año, en el Yom Kippur (Día de la expiación), en aquel Día, entraba y salía cuatro veces, que este año 2023 caerá nuestro 24 de septiembre. Es un acto de זיכרון־ [zijron] “memoria que actualiza” no es algo que se trae a la memoria -no es histórico según nuestro concepto de algo pasado de lo que se tienen registros, sino algo que se vive, como si lo sucedido, acaeciera -una vez más- frente a nuestros ojos, si somos del mismo linaje, tenemos todo el derecho a vivirlo como nuestros padres y todas las generaciones que son, no que fueron; no es una película que se vuelve a proyectar, es la vida misma que místicamente retorna.

 

En la primera estrofa de la perícopa de hoy, se llama a acompañar la revivificación con batir de palmas, lo primero que se retrotrae, gracias al zijron, es la dicha que lo acompañó entonces, y que hoy vuelve a poblar nuestra vida.


Nosotros, en la segunda estrofa, no somos otras personas ajenas al linaje, sino la, misma heredad que el Señor se escogió para que fuera su pueblo, por tanto, todas las bendiciones que Isaac dio a su Primogénito -aun cuando fueron recibidas por un impostor- son válidas para nosotros y nos cobijan como los que Dios quiso desde los orígenes mismos de Israel -linaje de Jacob (que debió haber sido linaje de Esaú).

 

En la Tercera estrofa, como la procesión viene del fondo del Cedrón, quiere decir que el cortejo que finge ser portador del arca, viene subiendo, a medida que suben, resuena la Teruah, son ovaciones, alaridos de jolgorio, aclamaciones de alabanza, es un pueblo en solaz que -emocionado- estalla en júbilo, y tañen sus instrumentos para mostrarle al Dios que camina-con-nosotros, la dicha de ser sus Elegidos.

 

Jn 16, 20-23a

Y nosotros seremos trasformados

La mujer cuando va a dar a luz se alarma, se preocupa, se asusta; ha oído que es como si se le partiera el alma. Que sentirá como que es descuartizada. Luego, la invade un λύπην [lupen] “temor”. “dolor”, “dolor emocional”, es la incógnita de no saber -especialmente la primeriza- cómo lo soportará su cuerpo. Claro, es una pesada aflicción, es temor al dolor, que se manifiesta como una angustia.


Pero, ya nacido el bebé, la madre, descubre asombrada, que ella es más fuerte de lo que pensó, y que lo pudo resistir; su atención se vuelca por entero al nuevo ser humano al que ella ha dado vida. ¡Con su parto! Entonces, toda la alarma, se convierte en jolgorio, y se convierte en alegría.

 

¿Cómo podrían estar tranquilos los discípulos ante la despedida? Jesús ha elegido esta σύγκρισις [sygcrisis] “síncresis”, “comparación” con el parto. Hay dolor, hay padecimiento a pesar que la perspectiva es la de una nueva vida. Así ha sido para los Discípulos, han vivido la deprimente experiencia de perder a su “Líder”, de sentirse desprotegidos, ya sin su Pastor; pero a medida que constataron la Maravilla de la Resurrección, entonces el corazón se notó estrecho para poder contener tanta alegría.

 

Fue lo que vino una vez Resucitó, pero cuando sólo era aviso de su Partida, todo era incomprensible: ellos -como claramente lo expresaron los Dos que iban camino de Emaús, “… pensábamos que él sería el que debía libertar a Israel”. (Lc 24, 21a), y, ahora, “valiente libertador”, ¡les anuncia que se va!

 

Todo esto es mucho más que incomprensible. Jesús les profetizó que el día de su Partida no le iban a preguntar nada; estarían apabullados por la falta de entendimiento. No era asunto de inteligencia. Era humanamente imposible de entender, y sus cuestionamientos quedaban bloqueados ante la apabullante realidad de la “derrota” y el desmoronamiento de todas las ilusiones “victoriosas”. En ese momento, como en el de la mujer cuando va a dar a luz, todo era zozobra, incertidumbre, inquietud, y, ¡claro que las lágrimas se asomaban -ante estas noticias-, al borde de los párpados.

 

En esta comparación hay un punto prolífico: Cuando la madre espera al bebe -inclusive hoy día- cuando la madre puede tener alguna idea de cómo será su hijo por las ecografías, la sorpresa es despampanante y no puede creer que esa persona tan frágil y pequeña ha brotado de su amor y el de su co-progenitor. Así, todos los que veían a Jesús-Resucitado, no acertaban a reconocer en Él al mismo que les había brindado su Amistad y con el que habían departido tantos momentos. Jesús Resucitado era un “recién nacido”, como se dice técnicamente un “neonato”.

 

Ya ven que la síncresis tiene más de un punto de convergencia y no solo apunta a los dos dispares estados de ánimo, antes y después del nacimiento; sino que, además señala en dirección a la dificultad para identificarlo en la Persona del Resucitado.

 

Tal vez le encontraban un “aire”, pero no eran los rasgos exactos que tenían previstos. Nosotros, también, muchas veces, al referirnos a la resurrección de los muertos decimos que Dios nos proveerá de un cuerpo-glorioso (1Cor 15, 42-58) pero seguro que esperamos una conservación de los rasgos fisionómicos pretéritos, cuando en realidad seremos “criaturas nuevas”.


También nosotros seremos reconocibles, en ciertas acciones, como Jesús “al partir el pan”.

miércoles, 13 de mayo de 2026

SAN MATÍAS


Hch 1, 15-17. 20-26

Precisamos entender bien la expresión “estaba escrito” porque a primera vista puede entenderse como una fatalidad, y si la vida del ser humano está sometida a la fatalidad, este pierde su libertad, porque ya todo estaría predeterminado y el hombre estaría “programado” para inexorablemente cumplir su predestinación. En cambio, podemos captarlo como unos nodos inevitables por los que pasa la economía de la Salvación, a los que el sujeto no está sometido, sino el decurso del Plan soteriológico que diseñó Dios desde siempre independiente de la opción humana sobre cada momento de su historia personal. Sea cuál sea la elección humana, la vena del tiempo pasará por los nodos, esos nodos garantizan que la voluntad de Dios se cumple y que su Economía Salvífica ¡es!

 

En uno de los nodos estaba previsto que Judas Iscariote sería reemplazado, y “otro ocuparía su lugar”. Ese nodo tiene la coordenada 12 como cardinalidad inexorable, como se ha dicho, el número de la “elección”. Se postulan personas idóneas -que cumplan claramente los requisitos-, paro se busca la manera que nuestra voluntad decisoria quede bloqueada y, en último término sea Dios quien se exprese por medio de la aleatoriedad.

 

La actuación del hombre en la historia, la modulación del hombre que el albedrío humano maneja, pide que el elegido sea candidatizado por nosotros; pero -poniéndose en las Manos de Dios- para que Él señale por donde debe circular el nodo histórico, es la manera aquiescente con la que, en suma, decimos ¡Hágase Señor tu Voluntad!

 

Es silenciar nuestra “rebeldía” para dar acogida a lo que Su Voz quiera Hablar. Algo así como si Dios dijera: “Paraos en la cabeza, si eso os place”, y nosotros poniéndonos en Su Escucha, le respondiéramos: “¡No Señor! dinos cómo quieres que estemos, ¡de pie? o ¿sentados? ¡Es dejarnos llevar de la Mano, y rehusar al correteo “autónomo”!

 

¿Dónde está la idoneidad aquí? En que Matías había conocido a Jesús, había estado con Él y sus discípulos, según todo indica, perteneció al equipo de los 70 o 72 de circuito ampliado de discípulos que Él mismo envió.

 

Aparece, y nunca antes había sucedido, la designación de “hermanos” para aludir a los miembros de la Comunidad cristiana. Dejarse guiar de la Mano es lo que hace de alguien “hijo”. Y si todos guiados por la misma Mano, todos hermanos.

 

Cuando hablamos de la tradición, podemos clasificarla en tradición mayor y tradición menor. En la mayor estarían aquellos que lo oyeron de viva voz, que lo acompañaron, que fueron instruido personalmente por Jesús. A este muy selecto grupo de la tradición mayor lo distinguiremos señalándolos con la T mayúscula: Matías era miembro de la Tradición. El nombre Matías proviene de Mattatyah o Mattityahu y se traduciría “Don de Yahweh”, como diríamos nosotros -muy coloquialmente- “un regalo del Cielo”.

 

Para esta designación, de alguna manera análoga a la de nombrar Sanedrín (la Corte Suprema de la ley judía cuya misión era administrar justicia interpretando y aplicando la Torah. Competente en temas tanto religiosos como penales y también civiles), se requería un mínimo de 120 personas (10 por cada tribu, pero no se contaba que fueran de diversas tribus, sino que el quorum mínimo para validar la elección era ese número); Lucas, nuestro hagiógrafo de turno, nos muestra que la elección de Matías se hizo respetando los cánones de una Asamblea Judía regular con ἑκατὸν εἴκοσι [ekatón eicosi] “120” personas que estaban allí congregadas.

 

-Ya en el verso 15 del capítulo primero de los Hechos-, encontramos la designación: ἀδελφῶν [adelfón] “hermanos”. Nos parece importante resaltar que los medios hermanos también entraban -sin discriminación- en esta categoría.


Según la tradición popular, Matías predicó el Evangelio en Judea, en Etiopía, en Colchis (Georgia), cerca al Mar Negro -conocido como Ponto Euxino- región donde se afirma que murió crucificado.

 

Sal 113(112), 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

En el Seder de Pesaj (cena Pascual Judía), después de servir la Segunda Copa se daba inicio al Canto del Hallel egipcio, que empieza con el Salmo 113 y se continuaba con los siguientes Salmos hasta el 118 inclusive. Estos seis Salmos conforman el Gran Hallel (también se pronuncia Halhel). Es un Salmo Pascual, también recitado en Pentecostés y en la Fiesta de las Chozas (Sucot). Este entonar de la serie de los salmos va hasta la Cuarta Copa.


Nosotros hoy tenemos cuatro estrofas, configuradas con 8 versículos.

 

En la primera, Se nos convida a Alabar: El Santo Nombre de Dios, y que continúe esa Alabanza por los siglos de los siglos.

 

Durante todo el día, nos indica la segunda estrofa; el Señor se eleva, envuelto en Su Gloria hasta Su Morada Eterna (Alusión muy explícita -prácticamente profética- a la Ascensión del Señor).

 

Pero, así como Se Eleva, El Señor también se sigue Abajando. Se va, pero vuelve, y no siglos después, sino que de inmediato suple su Presencia con el Santo Espíritu Paráclito,  para llenarlo todo con su Presencia.

 

Y viene la declaratoria de su Amor Preferencial:

-al desvalido

-al pobre

A ellos los alza para ponerlos a la altura de los נְדִיבֵ֥י [nadibin] “príncipes”, “gobernadores”, “capitanes” del pueblo.

 

Jn 15, 9-17

Con la misma parresia de Pablo y Bernabé, queremos anunciar el Evangelio a nuestros jóvenes para que encuentren a Cristo y se conviertan en constructores de un mundo más fraterno. En este sentido, quisiera reflexionar con ustedes sobre nuestra vocación.

Papa Francisco

“… el Espíritu de Dios, la savia, el que permite a cada miembro percibir e intuir las necesidades concretas de la comunidad, de cada persona, y entrar en la lucha por la vida. Una lucha que supone un riesgo de vida. Y sólo aceptamos correr ese riesgo cuando amamos. Por tanto, la comunidad de Juan trata de mantener vivo el amor, el único mandamiento de Jesús para la comunidad”. (Centro Bíblico Verbo)


Para nosotros cobra muy especial realce el verbo con el cual Jesús nos envía al ejercicio del amor reciproco. ¿Con qué verbo lo hace? ἀγαπᾶτε ἀλλήλους, καθὼς ἠγάπησα ὑμᾶς ἵνα καὶ ὑμεῖς ἀγαπᾶτε ἀλλήλους.            [agapate allelous kathos egapesa umas ina kai umeis agapate allelous]. El verbo es ἀγαπάω [agapao] que significa dirigir el amor con total obediencia a lo que Dios disponga. Es un amor teologal. Su empuje nos lleva a cumplirlo al estilo de Jesús. ¿Cómo es ese estilo? Es un estilo totalmente desinteresado. No espera ninguna gratificación. No busca ninguna propina. No se hace por pago contra entrega. Su único móvil es que el otro esté bien, que se beneficie de esa donación. Que lo preserve de todo mal y de todo daño. Es un amor que tutela, pero que no exige nada.  ¡Es total donación! ¡Es absolutamente gratuito!

 

El amor ágape significa que la persona que lo da es movida por el mismísimo soplo del Espíritu Santo. Pero tiene la suficiente inteligencia para discernir que busca el bienestar del destinatario, no el bienestar subjetivo de quien da, sino la urgencia de quien recibe. No cree que como a mí me gustan las uvas, al otro le gustaran también; sino que indaga, qué frutilla le complace a su prójimo. El amor-agape tiene un sesgo muy preciso, es “oblativo” -como lo vio Papa Benedicto XVI- «superando el carácter egoísta que predominaba claramente en la fase anterior (la del amor erótico). Ahora el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca».

 

La palabra oblativo proviene del latín oblatus "ofrecido" o "presentado en sacrificio”, hunde su antecedente en la palabra offerre que es lo que hace quien lleva una donación al Altar Sacrificial: Llevarlo y ponérselo en frente a la deidad.

           

Nos hallamos ante el tema de la “permanencia”, valga decir, la fidelidad en el seguimiento. Esa fidelidad es una perseverancia en el Amor, también en el “dejarse amar”.

 

Añadiremos aun otra cita de Papa Benedicto que nos trasporta del Amor-Ágape a la Eucaristía: “El gran escritor cristiano Tertuliano († después de 220), cuenta cómo la solicitud de los cristianos por los necesitados de cualquier tipo suscitaba el asombro de los paganos. Y cuando Ignacio de Antioquía († ca. 117) llamaba a la Iglesia de Roma como la que «preside en la caridad (agapé)», se puede pensar que con esta definición quería expresar de algún modo también la actividad caritativa concreta”.

 

Se da un enlace luminoso, se especifica que permanecer en el amor no es alguna idea vaga, general, abstracta, algo que hay que hacer, pero no se sabe qué es. Jesús lo dice con todas las letras: Significa permanecer en el cumplimiento de sus Mandamientos (que no se han de reducir a las Tablas Mosáicas). ¡Claro que hay que guardar los Diez Mandamientos! pero hay que profundizar en sus otros Mandamientos, expresados, por ejemplo, en el Sermón del Monte, en las Bienaventuranzas, en sus parábolas en la tarea de edificar el Reino, pero específicamente en su Mandamiento: el Mandamiento del Amor.

 

Así lo dice y así nos lo recuerda hoy: Que nos amamos unos a otros como Él nos ha amado. ¿Cómo nos ha amado? ¡Llegando al límite de “entregar su vida entera por nosotros”! Así se constituyó en Amigo nuestro y así probó, más allá de toda duda que somos sus Amigos.

 

¿Cómo se ha edificado esa Amistad? Revelándonos y compartiéndonos todo cuanto su Padre le ha Revelado. No acaparó con egoísmo, ¡me lo dio mi papá luego tengo derecho a quedármelo! ¡Él no es así! Sus manos son como un “canal”, sólo sirven para dirigir la donación de Manos del Padre a nuestras manos. 

 

¡Él nos ha elegido! No hay que andar por ahí desesperado tratando de adquirir su Amistad. Tras su amistad está la Gratuidad del Don. El Don no se puede vender ni comprar. Si pudiera comercializarse no sería Don, sería “meretricio”, falso amor -en búsqueda de lucro- por puro interés económico. Como cuando le prendo una vela para comprometerlo a que cumpla mis deseos.


La amistad que es Don Suyo, no propone la entrega de “poderes”, pero conlleva el Poder máximo, la capacidad de donarse en gratuidad. No se puede ser más poderoso que dando la vida por Amor. Cualquier otro poder es alucinación, es seducción demoniaca.

martes, 12 de mayo de 2026

Miércoles de la Sexta Semana de Pascua

                    

Hch 17, 15.22-18,1

ΑΓΝΩΣΤΩ ΘΕΩ [Agnosto teo]

Dios desconocido

 

El discurso de Atenas … se presenta como un esfuerzo para expresar la fe en términos exclusivamente “paganos”, por así decirlo, sin hacer nunca referencia a las Escrituras, a las esperanzas, a la historia o a la experiencia de Israel.

Michel Gourgues

Cómo es y cómo funciona el politeísmo que tiene tantos y tantos dioses que llega a preocuparse que, de pronto, haya alguno o algunos por ahí que se les haya escapado, y de ser así, podría ofenderse y enviarles un castigo; pues, entonces, había que erigirle un altar y -preventivamente- saludar a ese “ignoto”, algo como echarle una porción de agua adicional a una sopa, por si acaso llegara un invitado extra.

 

Pero, lo interesante para nosotros es el esfuerzo que hace Pablo por partir de “su punto de vista”, él hace lo que puede para mirar desde su óptica, y, aprovecha este detalle para plantear un razonamiento y abrir la puerta a un entendimiento y dialogo con aquella cultura.  No es cualquier enunciado, es uno que busca como presentarles a Jesucristo, desde sus referentes, para hacerse entendible.

 

Así, pasa a mostrarlo como el Autor de toda la realidad, y mostrarles que Dios no es muchos, sino que es Uno, y apunta hacia su Unicidad.  De allí pasa a mostrar que Dios es como el medio natural en el que se desenvuelve nuestra existencia aun cuando lo pasemos desapercibido. Este referente continúa teniendo profunda validez, también hoy, -pasamos inconscientes- y miramos para todas partes, pero no somos capaces de ver su Presencia constante.

 

Continua con otro argumento, que también retoma de su visión del mundo; somos del linaje divino (este poeta citado aquí por San Pablo era Arato de Soli, de Cilicia, vivió en el siglo III antes de nuestra era) y, por tanto, no hemos de adorar cosas, fabricadas por mano humana, aun cuando estén hechas de “metales preciosos”, sino que la dirección a la que debe apuntar nuestra fe es la de la superación de los errores, a la que Pablo llama μετανοεῖν [metanoein] “conversión”, “cambio de mentalidad”.

 

Pasa a presentar la idea de “juicio” que Pablo señala como “juicio universal”, juicio que se caracterizará por su “Justicia”, y que Dios ha entregado para que sea conducido por Su Designado”, a Quien Él ha ἀναστήσας [anastesas] “resucitado”, “levantado” de entre los muertos. Al llegar a este punto, el auditorio encuentra punto de evasión y la asamblea se disuelve con un contra-argumento inane: “De esto te oiremos hablar en otra ocasión”, no hay argumento, en realidad, “sacan el cuerpo”, pues su apertura, no llega a más.

 

El fruto recogido de este esfuerzo fue de tan sólo algunas personas, de las cuales el hagiógrafo señala dos: Dionisio el Areopagita y Dámaris. Así termina el episodio de Pablo en Atenas.

 

Muchas veces la exegesis que se intenta habla de “fracaso”, San Pablo habría perdido su tiempo en aquel intento y San Lucas, también habría malbaratado su aplicación al contarnos esta anécdota. Hay, no obstante, otro enfoque del asunto: A medida que se ampliaba el circulo de influencia del cristianismo para ir cumpliendo el itinerario que se le había trazado (cfr. Lc 24, 47s), se planteaba la urgencia de mirar otras estrategias de evangelización. Porque no es lo mismo dirigirse a los judíos -el círculo originario, más reducido-; que pasar a tener como interlocutores a los samaritanos -segundo circulo con amplitud mayor; y, con toda seguridad, la exigencia y el nivel de dificultad iba a ser mayor cuando el espacio de dilatación los llevara “hasta los confines de la tierra”.

 

Ya una sugerencia muy aclaradora, es el hecho de encontrarnos en la presente obra lucana con tres Pentecostés diversos:

-En el primero, 2, 1-41 los interlocutores eran judíos, bien es cierto que llegados de los quince lugares que se mencionan para decir que eran judíos de todos los lugares donde los había llevado la diáspora: Partos, Medos, Elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, regiones de Libia -cerca de Cirene-, residentes de Roma, Cretenses, árabes.

-En el segundo Pentecostés, 8, 5-25, donde Felipe extiende el campo de acción al territorio Samaritano

-La apertura al círculo universal, se gatilla a partir del capítulo 10, y el Pentecostés a los paganos se nos presenta en la perícopa 10,1 – 11,18, el Espíritu Santo adviene en el verso 10, 44s.

 

Si en los otros círculos era posible partir de la Escritura y hacer pie en las sinagogas, ahora San Pablo tiene que referirse a coordenadas culturales de la literatura y de la filosofía griega. Lo que descubrimos es una adecuación del lenguaje y de la perspectiva para hacerse entendible, para tocar la comprensión de los que no conocían, ni siquiera, al Dios judío, sino que provenían del más variado politeísmo.


Miremos con atención el versículo 17,33s: “Entonces Pablo los dejó. Pero algunos lo siguieron y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio -que era uno de los miembros del Areópago-, y también Dámaris, y otros más”. Como se citó arriba.

 

¡No fue un fracaso! Por alguna parte había que empezar y había que descubrir el “cómo”. Todavía hoy, encontramos estas pautas de inagotable riqueza para llevar el conocimiento de Jesucristo a todas las naciones.

 

Sal 148, 1bc – 2.11-12. 13. 14

La alabanza es el lenguaje del Cielo.

Aprendámoslo en la tierra para ir ensayando la eternidad.

La alabanza es la oración del momento presente.

Ni perdón del pasado ni preocupación del futuro.

Carlos G. Vallés s.j.

Este salmo es un himno. Toda la Creación llamada a bendecir al Señor. Todos, vivos e inertes, están convocados a alabar. Parece un tratamiento contra la pedigüeñería, aquí se alaba, se bendice, se gloría, se ensalza, todo el salmo es una plegaria de ADORACIÓN.

 

En le Primera Estrofa va por lo Alto, los convidados son los cuerpos celestes y los ángeles, todas las huestes Celestiales, convidadas a entonar la Alabanza.

 

En la Tercera Estrofa se invita a los gobernantes -ellos que acaudillan los pueblos, son los primeros en ser convidados, para que den el buen ejemplo, que agradezcan y bendigan; si ellos no lo hacen, todos sus subordinados pensaran que es por la inteligencia, la habilidad y la sagacidad de sus líderes que llegan los dones. Esa irreverencia tendrá su paga, más temprano que tarde. ¡No saben ustedes que la ingratitud cunde peor que una pandemia? Muy pronto todos los gobernados desplazaran la gratitud y la trasmutaran en egoísmo; la virtud de reconocer nuestra supeditación a la Generosidad y la Providencia Divinas, redundará en esterilidad y penuria por descuidar la Fuente de la Gracia. Aun cuando bien sabemos que Dios no es rencoroso ni castigador, pero esa actitud nos desconecta de la Fertilidad Real. Después de convocar a los Reyes, príncipes, jueces, y -se entiende, a toda autoridad, se invita a todas las edades, y a todas las categorías humanas a entrar en tónica de alabanza e incorporarse a los Coros Celestiales y Angélicos.


Finalmente, hace apelación al pueblo elegido, y subraya la idea que esbozamos arriba: El vigor (ha llenado nuestra cornucopia) del pueblo proviene -y no hay que buscarle otra fuente, Él es la Fuente.

 

Valga la invitación a leer el Salmo integro, mucho nos nutrirá el espíritu, daremos grandes pasos si profundizamos en él. En este himno encontramos una escuela de oración y una órtesis para ser mejores amigos del que nos brinda su Amistad. Triste y lúgubre un culto que hemos deformado, enseñando a solicitar milagros, pero incapaz de dar Adoración. No es el pueblo el que falla, hemos sido los “formadores” (no sé si la cuestión es tan grave que tenemos que llamarnos “deformadores”), los que hemos sesgado y mutilado este sentido esencial de la religión: Es tan difícil deshacer entuertos y, sin embargo, procurando educar en la gratitud y la alabanza, repetiré aquí con el Salmista: “Alaben el Nombre del Señor, el Único Nombre Sublime. Su Majestad sobre el Cielo y la tierra”.  

 

Jn 16, 12-15

Leer con la Luz de las Lenguas de Fuego, la Verdad del que Vendrá.

Él me dará Gloria,

porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Jn 16, 14

«La verdad es algo que se ha perseguido a lo largo de la historia de la humanidad. La filosofía, por ejemplo, desde tiempos antiguos, la ha perseguido y se ha ufanado de haberla encontrado. Pero la verdad plena es la que nos presenta el Evangelio, es Jesús mismo quien a su vez nos revela quien es el Padre y cuáles son sus designios salvíficos. Pero nuestra comprensión sobre esta verdad, sobre este misterio siempre será limitada». (Papa Francisco)


Siguiendo la Lectura de la Sagrada Escritura, nos vamos encontrando con un sentido de gradualidad. Dios, en su Misericordia Infinita, hacia su criatura, no nos descarga de golpe y porrazo la Revelación, sino que, nos la entrega con moderación y procesualidad, en un paso a paso, que va sólo un poco más allá de nuestra posibilidad, para expandir el área iluminada, día tras día, y en la misma medida que nos hacemos capaces de contenerla.

 

Si se hubiera mostrado intempestivamente, nos habría aniquilado. Su Grandeza nos habría fulminado. Por eso, había y hay un halo de Misterio en torno suyo, hasta que -con la llegada de Jesús entre nosotros- el velo del Templo se rasgó. Ahora, todo está allí, pero aún hay -como nos lo expresa hoy San Juan en el Evangelio-, cosas que ἀλλοὐ δύνασθε βαστάζειν ἄρτι· [all ou dynaste bastazein arti] “no pueden cargar con ellas, por ahora”. (La expresión encierra, en griego, un sentido de no tener aun la fuerza suficiente para poder mover el peso de esa carga. Como un bebé cuyas débiles fuerzas no le dan para levantar un objeto muy pesado).

 

Así, la zona de influencia del Malo, se reduce paulatinamente, y el Espíritu Santo va generando una campana de Luz cada vez más extensa. El Mentiroso va siendo desenmascarado, y nuestra inserción en la Verdad Total, va cristalizando: ¡La Verdad de Dios es una Verdad Dinámica! Siempre nos imaginamos en esto, la Ternura del Padre, que no pretende a los 10 meses, enseñar a su bebé a resolver una pesada ecuación de turbulencia en fluido, pero se complace en pasarle el balón y se enorgullece que sea capaz de detenerlo y re-enviarlo, a manos de su Progenitor.

 

Ahora bien, ¿vendrá el Espíritu Santo a darnos lo que Jesús no? El Evangelio nos declara que no será así. Todo viene de Jesús, a Quien el Padre instituyó y desde el Principio hizo todo pensando en Él. Pero -en cambio- si obra como una especie de Traductor, que pone en nuestro idioma, que ajusta a nuestras capacidades y nos da, y nos anuncia según nuestro nivel de asimilación se acrecienta, proceso al cual contribuye también el Santo Espíritu, que nos lleva, con su pedagogía, a ensanchar nuestras competencias espirituales.


“Todo lo que tiene el Padre es mío. El Hijo es uno con el Padre (10,30): tiene la misma vida y la misma gloria, el mismo amor y la misma voluntad de salvar el mundo. El Espíritu transmite todo esto a nosotros y nos introduce en el misterio de la Trinidad que es amor entre el Padre y el Hijo que se derrama sobre todas las criaturas”. (Silvano Fausti)