jueves, 6 de agosto de 2026

Viernes de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario


Nah 2, 1.3; 3,1-3. 6-7

Encontramos cierto parentesco entre el Libro de Nahúm y el Libro de Jonás (recordemos que esta última es una noveleta); el eje de similitud es el tema de Nínive, capital de Asiria: que había sido dolor de cabeza, maldición y continua pesadilla para los hebreos; la ciudad fue tomada por una alianza estratégica entre medos y babilonios, en el 612 a.C. Y la profecía es de algunos años antes. La compilación de Libro se piensa que data del 612-609 a.C.

 

El nombre de este profeta נַח֖וּם [nak-jum] “consolación”, y fue contemporáneo de Jeremías. Su manera de relatar tiene algo de cinematográfico, por su riqueza de simbologías e imágenes, con elementos bordados de terror, devastación y aciago. Domina en su profecía la idea de que el Único que maneja el “devanador” de los hilos históricos -aun cuando, superficialmente, parezca los contrario- es el Señor. Altibajos y tropiezos no deben desdibujar que las riendas están en Las Manos de YHWH.

 

Quien merezca arrostrar las consecuencias, no pueden confiar en la impunidad, y de eso pueden estar convencidos, como decimos en el lenguaje popular “Dios no se queda con nada ajeno”, y “quien siembra vientos cosechará tempestades”. No obstante, está la contracara, los “justos” contarán con Su Socorro y Defensa. El Señor los rodeará de fortaleza, de pesadas y protectoras murallas.

 

En la perícopa hay una imagen regente: “Los pies del Mensajero que anuncia la Paz”. Y le dice a Judá que puede cesar en sus afanes y desvelos, ya que el enemigo será aniquilado y ya la perversidad no pisará más el suelo hebreo. Luego, viene la voz consoladora con la palabra שָׁ֤ב [sab] “restauración”; esta palabra deriva de la palabra  שׁוּב [shub] “volver”, “regresar a atrás”, como una imagen conservadora, que devuelve la película para volver a ver los episodios más felices del pasado.

 

Aquí sigue la parte cinematográfica: ruido de látigo (efectos sonoros), estrepito de ruedas (carros bélicos invasores), asalto de caballería (ejércitos despiadados), espadas, fulgor de lanzas, heridos innumerables (la faceta armamentista que no puede faltar), cadáveres amontonados, muertos a granel, baño de inmundicia. El cuadro es una imagen vejatoria para Asiria. ¿De quién tanto dolor sembró, quién se apiadará? ¿Será que al destructor se le dará algún consuelo?

 

Nosotros entendemos que los pies de los que se habla aquí, son los pies de los discípulos-misioneros; pero hay una condición para que la gente se alegre, que sean anunciadores de la paz. Si son portadores de anuncios bélicos, no traerán fiesta, ni se celebrará con dicha y beneplácito su llegada.

 

Los pies de estos “mensajeros” son los mismos pies que lavó Jesús: se lavaban los pies, más para refrescar al caminante y aliviar al peregrino por su andadura, retirando con el agua refrescante su fatiga, que no por quitar la mugre de sus pies. A quien se le lavaban los pies, quedaba restaurado, restablecido para seguir su caminar y avanzar más y más lejos.


Estructuralmente podemos considerar que la unidad 2. 4-3,19 encierra la caída de Nínive. Hoy consideramos tres momentos consecutivos.

i)              La toma de la ciudad

ii)             Las amenazas al “León de Assur”.

iii)           La sentencia proferida contra Nínive como agresor criminal de suma deshonra.

 

Sal Dt 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41

Estamos ante un fragmento extenso del Cantico de Moisés que comprende 32,1-43, que él proclamó ante la Comunidad en Pleno. Permítasenos recordar que antes de este cántico, Moisés había profetizado (porque Dios así se lo había mostrado) que Israel recaería en su desobediencia.

 

Estamos retomando el tema de la Justicia que obliga al Señor. Él no es un Dios castigador, por el contrario, su Divino Corazón es el de un Dios Perdonador. Pero la realidad histórica obra como una máquina ciega, y reparte palos allí donde las espaldas culpables pasan. Cuando -por el contrario- es el justo el que circula bajo su garrote, la máquina se entraba, y cesa su golpeteo.


La Voz consoladora predice que el Señor se apiadará de los justos, la Alianza que tiene con su pueblo no será totalmente diluida. Su efecto protector perdurará.

 

Volvemos sobre el asunto de quién es el que maneja los hilos de la historia y Dios muestra que todo le está sujeto: da la vida, da la muerte, hiere, pero también cura.

 

Pero los enemigos y los que aborrecen a Dios -seguramente porque tienen negocios -por debajo de la mesa- con el Malo, a esos, la hoja de la acerada cuchilla, no les tendrá ninguna compasión.

 

Como explicación de la protección que se recibe del Cielo está la imagen de la “roca” que encierra los significados de protección y firmeza (fidelidad).

 

El versículo que reiteramos -como estribillo- condensa muy bien la Justicia con la que Dios siempre obra: Dios da la muerte y premia con la vida.

 

Mt 16, 24-28

Quien sigue a Cristo tiene que aceptar llevar su cruz. Lo dice Jesús, en seguida, para hacer comprender a sus discípulos que sería una ilusión pensar en seguirlo, pero sin llevar con Él la cruz.

Papa Francisco

El Señor nos enseña los requerimientos de su discipulado. No se trata de un seguimiento demagógico, sino de un compromiso radical, hay que “abandonar” el egoísmo, y optar por una “prueba” que en este caso está simbolizada por la cruz: se trata de aceptar pasar por la misma inflexión del camino por donde pasó Él. ¿Qué quiere decir? Exactamente que el “seguimiento” no es ningún “camino muelle de blandos cojines”, implica un desacomodo, una renuncia, una oblatividad, hay que tomarse molestias, llegada la situación, ser capaces de sacrificio (ese sacrificio está representado en la parábola del Reino con la venta del “todo”, para así “comprar” la perla de Gran Valor). ¡Todo lo que vale, cuesta!


Era muy importante decirlo, allí donde muchos de los seguidores lo que perseguían era alcanzar prebendas y lograr privilegios, Jesús les indica con franqueza que esas no son las señales camineras que van a encontrar.

 

Sin embargo, esto no se debe interpretar como que la vida del creyente tenga que ser de continua zozobra, y que tengamos que adecuar nuestra mente y toda nuestra existencia a una idea de constante inestabilidad. La vida se puede volver -si la tomamos desde esta perspectiva-, como la del militar que vive al borde del constante riesgo y termina por encadenarse a la descarga de adrenalina que conlleva el “peligro”, esclavo de la descarga hormonal. Por el contrario, hay que saber degustar los constantes regalos que Dios nos provee.

 

En realidad, el seguimiento mira, no al padecimiento que eventualmente pueda sobrevenir, sino al esjatón, que de seguro será de dulce bienestar: Paz como sólo el Señor la puede dar.

 

Quizás lo que debemos aprender a obtener no se trata del inmediato gusto y efervescencia; que muchos esperan como “paga” de su entrega, sino saber diferir y dilatar la recepción de los incentivos hasta el momento que Dios quiera depositarlos a nuestro alcance y abonarlos a nuestra cuenta.  En verdad, en verdad decimos, que ninguna cruz adolecerá de resurrección.

 

Negarnos a nosotros mismos es aprender a diferir los alicientes, para multiplicarlos e intensificarlos a la larga. Evitando, eso sí, el cálculo de intereses, como si el recto obrar fuere un ahorro a “termino fijo”, como si se tratara de un CDT, confiando en mejores réditos en cuanto más largo sea el tiempo de espera. En verdad en verdad decimos, la Bondad se obra como profunda satisfacción, admiración y contemplación de que Dios sea así, y loamos por ese modo de ser que nos alcanza y nos envuelve en su Generosidad; y no como un título valor para atesorar con ambición su crecimiento y acopio.

 

«No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor -por los padres, los hijos, la familia los amigos, también por los enemigos-, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse con la justicia y la paz.» (Papa Francisco)


En verdad, el seguimiento es un derroche de desprendimiento y entrega que no se eclipsa por el cálculo interesado. Lo da todo, al ver que Jesús se desprendió hasta de su última gota de sangre, ¡y no era por su bien! ¡Era por la Mayor Gloria del Padre! ¡Y por nuestra Salvación!

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

 


Dn 7, 9-10. 13-14

Siempre insistimos que este Libro está escrito en tres lenguas: hebreo, arameo y griego. Los capítulos 2, luego, los que van del 4 al 7 y el 28, están en arameo, por lo que diremos que esta perícopa estaba originalmente escrita en arameo.  Se juzga que fue escrito entre el 167 y el 164 a.C.

 

La perícopa, además, es una inserción en el contexto de un sueño de Daniel, dónde él puede distinguir cuatro bestias, se trata de unas bestias monstruosas, que personifican la sucesión de los imperios que tiranizaban la tierra: haciendo gala de su terror y brutalidad, de su violencia y crimen, todo emparentado y coligado con su idolatría politeísta. Los cuernos vienen a representar su poderío y el armamentismo y espíritu bélico con el que edifican y sustentan su dominación. Es probable que el cuarto cuerno represente a Antíoco Epífanes IV, que protagonizó y lideró la persecución a los judíos en la época de la tiranía griega.

 

Bueno, por qué -se preguntan muchos- estas cosas están contadas de una manera tan complicada, y con monstruos y cachos que les salían, y por qué no sencillamente se dijeron las cosas tal cual eran. Muchas dificultades se habrían ahorrado, especialmente para facilitarnos la comprensión a nosotros.

 

Basta decir que ellos, los que escribieron este retazo de la historia del pueblo de Dios, vivían en un agudo estado de persecución y amenaza a sus vidas, entonces tenían que decir las cosas de manera “indirecta”, pero que, para todos ellos, los que había sufrido la opresión inmediata y directa, eran bien conocidas y completamente claras. Por eso surgió este género que denominamos apocalíptica. Este Libro pertenece a ese género.

 

El anciano es la figura del Eterno Padre y derrama su Justica contra la serie de “potencias geopolíticas” que los habían exprimido consecutivamente y sin tregua.  Así nació la apocalíptica, en su contexto de “persecución”, con su lenguaje y sus recursos, denunciando la dura condición que se vivía y no, anunciando como muchos han dictaminado erróneamente, el “fin del mundo”. Ellos, los vampiros, insisten en que se trata de una realidad lejana en el tiempo, ¡infinitamente distante! Algo así como la historia de otro planeta.

 

La página que nos ha correspondido hoy, por medio de la fe, actúa consoladoramente, anima, levanta la moral, y nos proporciona la convicción firme de Dios que se pone de la parte de los que buscan la liberación. Fueron los Macabeos los que la historia recuerda como los rebeldes luchadores.

 

Aparece claramente en esta perícopa la figura del “hijo del Hombre”, que después, en el Evangelio Mateano, Jesús asumirá como su identidad y declarará que su sitial está a la Derecha del Padre-Todopoderoso que vendrá con sus Justicia cabalgando en las Nubes Celestiales (Cfr. Mt 26, 64).


Inician aquí, en el Libro de Daniel, una serie de “visiones” que conforman la segunda parte de la obra de este “profeta apocalíptico”.

 

Sal 97(96), 1-2. 5-6. 9

Este es un salmo del Reino. Nos habla, no de un Reinado regional, sino de Uno Universal. Se convoca a la “tierra entera” a que asistan a la Entronización, que no es más que el reconocimiento y la aceptación de su reinado.

 

La condición de muerte y momificación que tienen los ídolos, se contagia a todos sus seguidores. La perícopa está organizada a partir de 5 de los versículos del salmo: con ellas se han estructurado tres estrofas.

 

El verso responsorial afirma que Dios es rey, por encima de todo reinado y toda autoridad porque su Trono está en lo más alto de la tierra.


En la primera estrofa se identifica un estado de gozo generalizado al darse cuenta que el rey no es cualquier rey, y saben que es Dios porque está rodeado de los síntomas típicos de una teofanía: Tiniebla y Nube lo circundan, su Trono está sostenido por dos piedras-valores divinamente esenciales: La Justicia y el Derecho.

 

En la Segunda estrofa, Como si los montes estuvieran hechos de cera, ante la Presencia de Dios se derriten; todos los habitantes de la tierra se entregan a su Misión de Heraldos (Keryx) para dar la Buena-Noticia: Dios es un Rey Infinitamente Justo y forrado de Gloria, que todos contemplan absortos.

 

No hay ningún dios que pueda ponerse a la Altura de YHWH, Él está por encima de todo poder, como Único-Poder-Verdadero.

 

Mt 17, 1-9

Vamos a enumerar unos “detalles” -con lo cual siempre se corre el riesgo de perder otros:

 

1)    Tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan

2)    Y “subió con ellos” (la frase griega significa los alzó hasta llevarlos a la meta”) a un ὄρος ὑψηλὸν [oros hypselón] “monte alto”.

3)    Se μετεμορφώθη [metemorfothe] “transfiguró”, “cambió de forma conservando su esencia integral” delante de ellos

4)    Su rostro resplandecía como el sol

5)    Sus vestidos se volvieron blancos como la luz

6)    Se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.

7)    Pedro quiere construirles “chozas”

8)    Una nube luminosa los cubrió con su sombra

9)    Una voz desde la nube hablaba y decía:

10) “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo”.

 

¿Por qué solo llevo a estos tres? Los suficientes para dar un testimonio absolutamente válido.


El resplandor, la luz, la blancura extrema de los vestidos, todos estos son elementos para identificar la Cristofanía, es decir la manifestación visible de Jesucristo-Resucitado; estos elementos permiten saber que aquel “momento” era un desplazamiento temporal hacia el futuro. Les fue dado conocer el desenlace de la historia de Dios-Encarnado, verlo Resucitado.

 

Este “pueblo escogido”, que vivió una prolongada experiencia de itinerancia, entendía muy profundamente las implicaciones del nomadismo -vs- el sedentarismo.  Pedro quiere “sedentarizar” la experiencia religiosa, haciéndola duradera, eso es lo que simbolizan las “tres chozas” que le propone levantar allí, quiere fijar a Dios en un sitio, se muestra aburrido con la itinerancia: quiere aprovechar para coger a Dios a dos manos.

 

Recordemos que el antecedente histórico de las succot “chozas” eran las viviendas provisionales que levantaban en su travesía de cuarenta años por el desierto después de salir de Egipto. En los episodios de su marcha, El pueblo hebreo seguía la guía de Dios en el desierto mediante una nube y una columna de fuego que indicaban cuándo debían marchar o detenerse. Dios a veces, se detenía, si la nube se detenía sobre el lugar, entonces, ellos acampaban y esperaban. Si la nube se elevaba, los israelitas levantaban el campamento y marchaban. Pedro quiere retener “La Nube”, como el que amarra un globo para anclarlo, y hacer que Dios se quede a morar con ellos.

 

Como hemos visto, la Presencia de Dios era -en aquella cultura una amenaza de muerte: nadie podía ver a Dios, por eso caen de bruces, para ocultar su mirada, por lo que estaba escrito en Ex 33, 20: “No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir”. Jesús los tranquiliza y los manda levantarse. ¡No hay nada que temer!

 

La orden que reciben es la de “EscucharLo”, el pueblo judío había recibido esta orden en Deut 6, 4-9 que conocemos con la voz hebrea שְׁמַע יִשְׂרָאֵל [Shema Yisrael] y que se considera alusiva a los Mandamientos.

 

El Mandamiento que ahora recibimos aquí, es el de Escuchar a Jesús. «La voz de orden para los discípulos y para nosotros es esta: “Escúchenlo”. Escuchen a Jesús. Es Él el Salvador: síganlo. Escuchar a Cristo de hecho, comporta asumir la lógica de su ministerio pascual, ponerse en camino con Él.» (Papa Francisco)

 

¡Atención, no se trata de estacionarse, no se trata de fijar residencia, se trata de continuar con el estilo itinerante, y salir!


El episodio concluye con la reiteración del “secreto mesiánico”: Jesús les prohíbe hablar de su identidad divina, diciéndoles que no pueden revelar que Él es el Mesías, hasta tanto Él resucite.

martes, 4 de agosto de 2026

Miércoles de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario


Jr 31, 1-7

Ya hemos dicho que hay una labor editorial detrás de esta Libro, de tal manera que ciertos bloques están allí yuxtapuestos, por ejemplo, los capítulos 30 y 31, formando una unidad estilística, fundada en el género poético: se entienden como la colección de once poemas, -por su contenido- tiene cierta analogía con el Libro del Deutero-Isaías, con una tonalidad consoladora. Está escrito en clave de esperanza, lo que ya fue muy notorio en la segunda parte de la Lectura de ayer.

 

El capítulo 30 está integrado por los cuatro primeros poemas. El capítulo 31 lo forman los siete poemas restantes. El verso 1, del pasaje que leemos en esta fecha, enuncia la restauración de la Alianza: Estamos ante una Nueva Alianza: “En aquel tiempo -oráculo del Señor-, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo”. Se renueva y se reitera el oráculo central. “Ustedes serán mi pueblo y Yo seré su Dios”. Luego, viene el Quinto poema, son los versos 2-6; y se añade -a manera de conclusión de la perícopa de hoy-  el primer verso del Sexto poema (Jr 31, 7):

“Así dice el Señor:

Griten jubilosos por Jacob,

regocíjense por el primero de los pueblos,

pregonen, alaben, digan:

El Señor ha salvado

a su pueblo, ha salvado al resto de Israel”

 

La perícopa señala que el camino de ida fue un sendero de “llanto”, pero ahora, re-emprenderá, por el desierto -siempre mencionado como el espacio del “primer amor”, del éxodo feliz en el que el pueblo se fue depurando y conociendo el enamoramiento que los enlazaba con su Señor, con lazos de sin igual ternura-, el camino de vuelta, y es una senda de “descanso”, vendrán aliviados. Y Dios exhibe para ellos Su Amor Eterno, habrá “encargados de atender el calendario lunar para fijar la hora de la reconstrucción, como una doncella que ha sido ultrajada, pero que será re-dignificada: será el tiempo de la fiesta, el tiempo de la vendimia. Entonces, los guardias, en sus atalayas, anunciarán y llamarán al regreso, les dirán que es hora de volver a Sion.

 

«La nueva Alianza servirá para ratificar la fidelidad del Señor. Sin embargo, en el fondo del mensaje Hay una consecuencia radical: la Alianza del Sinaí ha fracasado y ya no vale… La palabra clave es lo de nueva. ¿Ya no tiene validez la antigua alianza de Dios con su pueblo? Es la interpretación de algunos. Otros la ven como un eslabón en la historia de la salvación y que adquiere su plenitud en la Alianza sellada para siempre por nuestro Señor Jesucristo. La verdad es que, como todo en la viuda, la alianza siempre debe estar renovándose y adaptándose a las nuevas realidades que al ser humano le toca vivir. Nada permanece para siempre, solamente Dios es el único que no cambia en su dimensión esencial».

 

Se habla de la reunificación de los reinos del Norte y el Sur, pero la proyección del oráculo escatológico trasciende el límite de Israel, y se ensancha más allá.


«El creyente se identifica por ser una persona que sabe sobreponerse a las situaciones difíciles. Es precisamente en la oscuridad donde brillan las luciérnagas. No hay que perder la esperanza; siempre la vida nos regala nuevas oportunidades para rehacernos, para reparar en parte el mal que hemos hecho y comenzar de nuevo una nueva vida. No es fácil, hace falta confiar absolutamente en la Presencia de Dios, como ser superior que dirige nuestros pasos. Es necesario confiar también en los talentos que Dios mismo nos ha regalado para ponerlos en práctica con sencillez». (Milton Jordán Chigua).

 

Sal Jr 31, 10. 11-12ab. 13

Como salmo tenemos un fragmento del poema “séptimo” que abarca los versos 10-14. Aquí la reconstrucción es mostrada con la imagen del reagrupamiento, es una contra-diáspora, como un Buen Pastor, recogerá sus ovejas dispersas. Él se ocupará de su “rescate”. Luego, enumera los factores de la abundancia que seguirán. Este tema domina la primera estrofa, el Pastor Hermoso que las vuelve a congregar.

 

Como se habla de la Doncella que es re-dignificada, les promete que se volverá a engalanar con sus joyas, y a bailar entre rondas de danzantes. Y todas, serán concentradas en torno a las riquezas que de Manos de Dios brotarán como raudal imparable.


También los jóvenes tanto como los ancianos, que tanto sufrieron y lloraron, hallarán alivio a sus penalidades y el gozo será el adorno de sus años postreros.

 

El eje de este cántico, gira en torno al Pastor que concentra bajo su protección toda su grey.

 

Mt 15, 21-28

Hay demonios muy malos, son los que infunden tristeza y desánimo, desaliento y depresión. Son los que oscurecen todo el firmamento y llenan los ojos de llanto. Son demonios destructivos que desgarran y hunden, que sepultan en vida. ¡A expulsarlos hemos sido enviados! Es una tarea de consolación, abrir la ventana por la mañana y dejar ver como la Aurora despunta. Somos -en tanto que discípulos-misioneros- profetas de alboradas. Estamos llamados a señalar la cercanía de la hora de la dicha: la llegada del Pastor Hermoso. No a ver pecado en todo y por todas partes, ¡Como si el pecado pudiera derrotar la Preciosa Sangre de Cristo! Sino a desentrañar toda la ternura del Dios que “rescata”, del Señor que Salva.


Tenemos otra tarea, directamente conectada con el anuncio del Reino, de señalar la Mañana que se asoma. Y es la de no preocuparnos de que el agua bendita caiga un poco más allá de la línea demarcada. Que los beneficios que trae el Buen Pastor, no están limitados a nuestro grupo, a nuestra pastoral, a nuestra parroquia, a nuestros parientes, a nuestros relacionados. Estamos llamados a auspiciar que también los cachorritos puedan nutrirse con las migajas que caen de la mesa. Toda vez que nos preocupe que la Gracia se desborde más allá de las líneas fronterizas, estaremos falsificando el Mensaje Cristiano.

 

El lenguaje es claro: Tiro y Sidón eran territorios allende las fronteras Israelitas, y la mujer que clamaba, era una cananea. No es que Jesús sea indolente con aquella mujer que, de seguro, conmovió su corazón de inmediato. Tenemos que co-textualizar el episodio por el bloque al que pertenece en el Evangelio mateano, es la segunda parte donde Jesús está -con su accionar- concibiendo un nuevo Pueblo de Dios que acoge a todos los que el judaísmo discriminaba, rechazaba y marginalizaba. Por eso nos llamamos “católicos”, porque hemos aprendido lo que Jesús nos enseñó, que el Padre Celestial hace llover sin distingos, sin segregar, socorriendo con su generosidad y prodigalidad a todos los que tengan sed, a todos los que tengan sembrados resecos, enviando su lluvia sobre justos e injustos (cfr. Mt 5,45).


Que se entienda bien, el pecado es y será pecado. Pero las discriminaciones artificiosas, montadas sobre prejuicios de cualquier índole -en este caso- sobre líneas dibujadas en los mapas- no encajonan nuestra fe en áreas de aprobación y desaprobación. ¡Nadie será declarado fuereño! La enseñanza de Jesucristo está por encima de estas divisiones geopolíticas, en ese sentido, al Mensaje del cristianismo no lo aprisionan ni lo silencian esos criterios. Quizás, por tal motivo, la imagen que representa al Espíritu Santo es la de una Paloma, ¡nunca enjaulada!

lunes, 3 de agosto de 2026

Martes de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario

 

Jr 30, 1-2. 12b-15. 18-22

Podemos pensar el Libro de Jeremías como una obra en cuatro secciones:

1ª sería la conformada por los capítulos del 1 al 25, con un conjunto de mensajes proféticos dirigidos a Judá y en particular a Jerusalén.

2ª integrada por los capítulos del 26 al 45, algunos relatos biográficos y anuncios de salvación.

 

Es en esta segunda parte, donde vamos:

En el capítulo 26 tenemos las amenazas de muerte que se ciernen sobre el profeta Jeremías.

En el capítulo 27 y 28 -que vimos ayer- el tema era el Yugo de madera y el de hierro como símbolos de la duración del sometimiento a Babilonia, y la cuestión de las promesas de Jananías que anunciaba una pronta liberación y un regreso a lo de antes en muy breve plazo.

En el capítulo 29 Jeremías les escribe a los desterrados invitándolos a “acomodarse” a las condiciones del destierro porque la cuestión va para largo. En la segunda parte del capítulo 29, Jeremías le envía un mensaje a Semaías para desmentir lo que él le decía a Sofonías azuzándolo en contra suya, para que lo tratara como a un loco, por lo que Jeremías les había recomendado construir casas y acomodarse a la vida de expatriados. Dios le da como respuesta una promesa de esterilidad a Semaías y le augura que no tendrá descendencia que retorne a su tierra, ni dicha que lo acompañe junto a su pueblo.

En el capítulo 30, cambia la tinta que Dios le da al profeta y le encarga divulgar un mensaje esperanzador. donde, a lo lejos, se vislumbra “el amor eterno del Señor”. Por fin, el Señor:

a)    Aplacará su enojo

b)    Le sanará las heridas a su pueblo,

c)    Y lo reúne de su desparrame en la diáspora para traerlos de nuevo a su patria.

 

Pero le muestra las dos caras de su penuria

1.

i)      La fractura es incurable

ii)     La herida se ha infectado

iii)   La llaga no tiene curación

iv)   No hay medicina para que cicatrice

v)    Sus amantes lo han olvidado y ni siquiera preguntan por él

vi)   El propio Señor lo hirió como si Él fuera su enemigo

vii)  Con dureza sin par lo escarmentó

viii) La causa está en muchos crímenes, en sus incontables pecados

 

2. Pero ahí no pararan las cosas, porque el Señor se compadece:

«La verdadera libertad tiene una finalidad “servir a Yahweh” según las leyes de la Alianza del Sinaí. Y la Alianza de Dios con David fundamenta también el servicio al rey davídico, pero suscitado por Dios. Tanto la salida de Egipto como el regreso de la cautividad son un paso “de la esclavitud del servicio a los extranjeros a la libertad del servicio a Dios”.» (Salvador Carrillo Alday M.Sp.S.)

i)      Cambiará la suerte de las tiendas de Jacob

ii)     Se compadecerá de sus moradas

iii)   Podrán reconstruir su ciudad sobre las ruinas de la antigua

iv)   En el mismo puesto de antes levantarán de nuevo su palacio.

v)    Y desde allí se elevarán voces festivas.

vi)   Se les volverá a tratar dándoles importancia

vii)  Sus hijos serán como lo eran antes

viii) Se reunirán en congregación estable delante de los Ojos de Dios

ix)   Y Dios mismo dará castigo a sus anteriores opresores.

x)    Y de su propio seno surgirá un príncipe que les permitirá acercarse, ya no querrá sujetarlos en el distanciamiento. Nos quiere congregados en la fraternidad.

 

Esta libertad ofrecida como promesa, tiene un propósito: darle sentido a la vida orientándola hacia Dios. Ese sentido de vida conlleva una práctica donde se construye la persona como comunidad en el ejercicio de la fraternidad: Un Padre común nos constituye en hermanos.


¡Ustedes serán para Mí, mi pueblo y Yo -para ustedes- seré su Dios!

 

Sal 102(101), 16-18. 19-21. 29 y 22-23

Salmo de súplica. El ser-humano no se mueve en el vacío. Podríamos pensar que Dios ha puesto un “escenario” para que nosotros vivamos en él nuestra “historia”. Y podríamos llamar el escenario con la palabra Sion. Sion no es un lugar para buscar en el mapa. Sion es el escenario de nuestras vivencias.

 

La parte que se proclama hoy, consta de 9 versículos agrupados de tres en tres para conformar tres estrofas:

1.

i.i. Los gentiles “temerán” su Nombre

i.ii. Los reyes del mundo “temerán” su Gloria.

i.iii. ¿Cuándo será eso? Cuando el Señor reconstruya a Sion y aparezca triunfal

i.iv. Y se ocupará de los ruegos de los indefensos.

i.v. Y no desatenderá sus súplicas

2.

ii.i. Se escribirá el registro de este salmo para que en el futuro se tenga a mano.

ii.ii. por su influjo se constituirá un pueblo que se ocupará de alabar a Dios

ii.iii. El Señor nos dirige su Mirada desde su Morada: el Santuario Excelso.

ii.iv. No solamente nos mira, además oye nuestro clamor aun cuando somos presidiarios (del pecado).

ii.v. Él viene a conceder amnistía especialmente a los que están condenados a muerte.

 

3.

iii.i. Los siervos suyos estarán seguros y tendrán acceso a su Presencia.

iii.ii. Tendrán una ocupación preferencial: Proclamar el Santo Nombre de Dios

iii.iii. Sus alabanzas resonaran por toda la Ciudad-Sagrada.

iii.iv. Allí habrá una asamblea verdaderamente “católica” por su unanimidad.

iii.v. Los reyes no se considerarán “asunto aparte”, estarán hombro a hombro y codo a codo con su pueblo, fundidos en uno para dar “Culto”.

El verso responsorial nos consuela con respecto a la tristeza del Templo demolido: En Aquel Lugar estará Radiante su Presencia.

 

Mt 15, 1-2. 10-14

¡Hipócritas! Qué bien profetizó Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; el culto que me dan es inútil, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos.

Mt 15, 7s

Uno diría -así, de velocidad, que se trata del tema de la contaminación. Bueno si, pero esa es solo la exterioridad de la cuestión:

 En este pasaje podemos mirar cuatro momentos

1)    Unos fariseos y unos escribas se le acercan a Jesús para hacerle una pregunta.

2)    Jesús formula una “consigna” donde muestra de dónde sale el mal.

3)    Los discípulos vienen a decirle a Jesús que escribas y fariseos están “escandalizados” con esa afirmación

4)    “Déjenlos”, que tiene una connotación de ¡Cuánto lo siento, pero no puedo acomodar las coas de Dios a su antojo! Pero ellos arrastran una enorme responsabilidad, se ponen a comunicar su mensaje, y no atienden al daño que están haciendo, pues al llevar la contraria a Dios, no solamente se hunden ellos, sino que arrastran detrás suyo a todos los que se alinean con sus falsedades. Esa es la tremenda responsabilidad de los guías espirituales que, al ponerse en ese sitial, se hacen responsables no solo de sus vidas y sus consciencias, sino de todos los que les prestan atención, creyéndolos “buenos guías”.

 


El aspecto central consiste en entender que el mal no es algo que entra, como una mota de polvo que no se lavó bien; lo que destruye y aniquila, es lo que se hornea en el propio corazón. Si uno recibe una “mala enseñanza” pero en el horno del corazón la acrisola, perfectamente la puede depurar de su “vicio” y sacarla purificada. El corazón es como un horno donde el fuego del discernimiento puede sacar de una oscuridad un ascua brillante y luminosa.

 

Por qué se ofenden los “aquellos” y se escandalizan. Porque ellos tenían como propuesta la minuciosidad del baño, cuando ese lavabo es más bien simbólico del discernimiento que compete al corazón. No basta lavarse con piedra pómez hasta sacarse sangre, si lo que dejamos de hacer es la “purificación del corazón hasta hacerlo “bien intencionado”. La buena intención del corazón se puede explicar diciendo que todas nuestras acciones deben ser amorosas, llenas de propósitos dulces, cariñosos, nobles, modelados por la virtud cristiana. El acrisolamiento consiste en desvelarse como Jesús por el bien del “otro”: ¡Tener los mismos sentimientos del Señor!

 

Hay una parábola muy curiosa que siempre me ha tocado el corazón porque me interpela en cuanto a qué quiere Dios de nuestra parte y que le alegraría ver en nuestra respuesta de vida. Aquí os la compartimos:

El abad de un monasterio se hallaba muy preocupado. Años atrás, su monasterio había visto tiempos de esplendor. Sus celdas habían estado repletas de jóvenes novicios y en la capilla resonaba el canto armonioso de sus monjes. Pero habían llegado malos tiempos: la gente ya no acudía al monasterio a alimentar su espíritu. La avalancha de jóvenes candidatos había cesado y la capilla se hallaba silenciosa. Sólo quedaban unos pocos monjes que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones.

 

Un día, decidió pedir consejo, y acudió a un anciano obispo que tenía fama de ser hombre muy sabio -como siempre ocurre en estas parábolas- en su avanzada edad. Emprendió el viaje, y días después se encontró frente al buen hombre. Le planteó la situación y le preguntó: "¿A qué se debe esta triste situación? ¿Hemos cometido acaso algún pecado?". A lo que el anciano obispo respondió: "Sí. Han cometido un pecado de ignorancia. El mismo Señor Jesucristo se ha disfrazado y está viviendo en medio de ustedes, y ustedes no lo saben". Y no dijo más.

 

El abad se retiró y emprendió el camino de regreso a su monasterio. Durante el viaje sentía como si el corazón se le saliese del pecho. ¡No podía creerlo! ¡El mismísimo Hijo de Dios estaba viviendo ahí en medio de sus monjes! ¿Cómo no había sido capaz de reconocerle? ¿Sería el hermano sacristán? ¿Tal vez el hermano cocinero? ¿O el hermano administrador? ¡No, el no! Por desgracia, él tenía demasiados defectos… Pero el anciano obispo había dicho que se había "disfrazado". ¿No serían acaso aquellos defectos parte de su disfraz? Bien mirado, todos en el convento tenían defectos… ¡y uno de ellos tenía que ser Jesucristo!

 

Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes y les contó lo que había averiguado. Los monjes se miraban incrédulos unos a otros. ¿Jesucristo… aquí? ¡Increíble! Claro que si estaba disfrazado…. Entonces, tal vez… Podría ser Fulano.. ¿O Mengano? ¿O….?

 

Una cosa era cierta: Si el Hijo de Dios estaba allí disfrazado, no era probable que pudieran reconocerlo. De modo que empezaron todos a tratarse con respeto y consideración. "Nunca se sabe", pensaba cada cual para sí cuando trataba con otro monje, "tal vez sea éste…"

 

El resultado fue que el monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. Pronto volvieron a acudir decenas de candidatos pidiendo ser admitidos en la Orden, y en la capilla volvió a resonar el jubiloso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor.

 

Aquí es interesante que lo que está en juego son dos enfoques distintos: El de loa tradición judaica y el que trae Jesús. La propuesta de Jesús lo que hace es recuperar la Voz de Dios expresada proféticamente. No es que Jesús venga con una idea novísima, a barrer con todo. Lo que pasa es que Dios ha venido mostrándole a su pueblo que hay cosas más importantes, y que lo más importante porque fortalece la vida y solidifica la comunidad, es poner las relaciones interpersonales en el proscenio, dejando de lado un aspecto egoísta y solipsista que se había exagerado en la religión, un cierto mecanicismo ritual. El culto y la relación con Dios puede cimentarse en la higiene, en la cuestión racial y en la atención sobre aspectos alimentarios.


O, podemos fijarnos en cómo nos tratamos los unos a los otros. Habrá, entonces, un Gozo desbordante porque su Presencia estará en medio.