Is
49, 8-15
Ya llegan tiempos mejores
Vamos
a hacer otra visita al Deutero-Isaías, caps. 40-55. Segunda parte de este
Libro, este bloque de Isaías es, desde nuestra óptica, la consolación
de Israel. Recordemos que esta parte fue escrita desde el exilio, en Babilonia,
y el anuncio consolador consiste en vaticinar el pronto regreso y las
condiciones positivas en las que se producirá.
Nunca,
al leer esta parte de Isaías, se puede ignorar que su columna vertebral es el
Canto del Siervo Sufriente. Formado por los cuatro Canticos:
i.
42, 1-9
ii.
49, 1-6
iii.
50, 4-11
iv.
52,13 – 53,12
La
perícopa que nos ocupa hoy, va exactamente después del Segundo Cántico,
podríamos intitularla “Magnifica Epopeya del Regreso”. Es Dios Quien habla para
garantizar la Glorificación del Siervo Sufriente. Su humillación será
trasformada en Ensalzamiento (Alabanza, Engrandecimiento).
Con
el retorno sobrevendrá algo más Grandioso, será a nivel Cósmico y nos engarza
con la segunda parte del Libro de la Consolación que va del 49,14 – 54,17, se
apunta, no sólo al regreso, sino que se proyecta hacia la Restauración y la
Repoblación de Jerusalén. La que viene a continuación es una perícopa Jerusalén-céntrica,
donde su anuncia su reconstrucción.
Dicho
lo anterior, ya tenemos un marco co-textual para la perícopa de hoy, tanto un
antes como un después.
Sabiendo
que se acaba de ver el Segundo Cántico, se puede interpretar que es por
mediación del Siervo que se dará la Reconstrucción: El pueblo estaba afligido,
el Señor se ha רָחַם [racham] “compadecido” (יְרַחֵֽם [yerahem]) (49, 13), y le ha regalado Consuelo.
Antes
de recibir su Consuelo ¿Qué decía el pueblo? Pues daba expresión al desaliento
que le provocaba esa sensación de Orfandad-de-Dios, de Abandono.
«¿Cuál
fue la idea errada sobre Dios que desequilibró la vida del pueblo? Fue la idea
de un Dios cuyo favor y protección pueden ser comprados por medio de promesas,
ritos y sacrificios; un Dios que la gente sólo usa mientras sea útil y fácil.
Una idea así es como un comején: va comiendo la fe por dentro». (Mesters,
Carlos O.C.D. LA MISIÓN DEL PUEBLO QUE SUFRE).
Viene esa expresión de Fidelidad de YHWH, tan emocionante, tan entrañable, que define la Relación de la Alianza, el parentesco que Dios ha tenido a bien, ejercer con nosotros, hijos de sus Misericordiosas Entrañas:
Pero, ¿acaso una madre olvida
o deja de amar a su propio hijo?
Pues, aunque ella lo olvide,
Yo no te olvidaré.
Sal
145(144), 8-9. 13cd-14. 17-18
Este
es un himno de Alianza. Como quiere cantar la totalidad de la Alianza, en todos
sus aspectos, lo hace por medio de este Salmo Alefático. Siempre que se apalea
al truco del acróstico en el que cada verso empieza con un a letra del alefato
y así por las 22 letras, quiere decir que el Cántico está inspirado con un
espíritu holístico.
Se
quiere hablar del Reino de Dios, y para ello se recurre a una doble vertiente:
-De
una parte, se citan sistemáticamente las cualidades divinas más pertinentes al
objeto que se quiere resaltar, pero esa Omnipotencia que detenta Dios, no está
desbordada, por el contrario, tiene un límite muy preciso, es una Monarquía,
pero “constitucional”. Hasta donde se atreverá a llegar Dios, hasta donde no
dañe a su criatura. El mismo se delimita en su Acción a los márgenes de Su-Ser-Bondadoso-AmorosoPaterno-Maternal.
Dios
se da a conocer como un Dios que está dispuesto a ceñirse a una delimitación:
Nunca irá más allá del Bien-para-Su-Criatura. Y -como si fuera poco- llegará a
“entregarse” por nuestro Bien.
Veamos
muy someramente los resplandores que lo Configuran:
- Clemente y Misericordioso
- Lento a la cólera,
Rico en piedad
- Cariñoso para con
sus criaturas.
- Fiel a su Palabra
- Bondadoso en todas
sus acciones.
- Sostiene a los que
van a caer y endereza a los que empiezan a doblarse.
- Justo en todos sus
caminos
- Cercano (para los
que lo invocan con un corazón sincero).
Durante
mucho tiempo no pudimos generar otra teología que aquella que miraba que los
reyes son inaccesibles, se requiere pedirles previa cita; y son “personajes”
tan ocupados, que no hay ninguna cabida en sus comprimidas agendas: Dios tenía
que ser distante, dada Su Majestad. Sólo se le veía pasar de lejos, y siempre
con un cercado de escoltas, (por eso, andar con sequito era imprescindible).
Esta manera de ser fue ampliamente ilustrada-desmentida por Jesús que nos mostró siempre su apertura, su cercanía, su acogida indiscriminada, incluyente para el publicano y el pecador, el leproso y la adultera. Incluso una mujer de mala fama, puede llegar hasta Él y derramar perfume en sus pies, y enjugárselos con su cabello.
Este
Salmo de la Alianza no es para batir palmas en favor del Rey; sino, para
enseñarnos una Nueva Definición de lo que es un [melej] “Rey”: Un-Rey-de-Verdad cercano, Un-Dios-con-Nosotros.
Que nos acompaña siempre: de día como Nube y de noche como Columna de Fuego,
Faro-Caminante.
Jn
5, 17-30
…quieren matarle. Se
hace igual a Dios. La situación aquí representa las polémicas de los años 80-90
dC. Fue precisamente esta alta cristología la que levantó barreras entre la comunidad
judía y la del discípulo amado. Fueron estas las polémicas que finalmente
provocaron la ruptura y expulsión de los cristianos de la sinagoga.
Augusto Seubert
Cierta
teología con cierta raigambre judía, lee el Séptimo día como un día en el que
Dios quiere ocultarse, como una especie de niñera que se fatiga con las
travesuras de los chiquillos y quiere tomarse un descanso, un día de asueto.
Quiere que sea un día de gratitud, pero no quiere saber nada de nosotros, ni de
nuestra gratitud, ni de nuestra “contemplación”.
Ayer, considerábamos el tema de la “sanación” / “sábado”, dos conceptos que aparecen como contrapuestos, inclusive, aún más, francamente opuestos. El judaísmo oficial quería tener a Dios a raya durante el Sabbat, detrás de una reja electrificada, allí muy juicioso debía abstenerse de hacer cualquier cosa: el sagrado-séptimo-día, donde -siguiendo la Torá- estaba marcado por la abstención de cualquier clase de trabajo.
Jesús,
a quienes no estaban (ni están) dispuestos a reconocer su condición de
“Ungido”, se niega a aceptar esta reclusión carcelaria. Sanó al invalido de
Bethesda y -para acabar de agudizar la crisis- le ordenó recoger y portar su
camilla.
Así
las cosas, Jesús les borra de un plumazo su idea de un-dios-cansado- de bregar con
nosotros. Les informa que Él actúa sin parar y añade aún otro dato: Él, en
tanto que Hijo, obra con el mismo talante de su Padre: ¡sigue actuando!
¿Han
visto ustedes a alguien airado? ¡Es muy fácil llevarlo al paroxismo! Pues estos
“judíos”, alcanzaron el nivel de arrebato, cuando Jesús dice de Sí-mismo, que
es el Hijo.
Y
les adjunta algunas (una docena) precisiones:
1) El Hijo no actúa
según su capricho, sino conforme le “enseña” su Padre.
2) Así como el Padre
resucita muertos, así también el Hijo da Vida.
3) El Padre no se
ocupa de Juzgar
4) El Padre nos ha
dado el “paradigma” para que, al juzgar, lo hagamos nosotros mismos,
remitiéndonos al Prototipo: El Hijo.
5) Y, ha obrado así
para darle toda Honra, y Honor y Majestad al Hijo, que será Dignificado como lo
es su Padre-Rey.
6) Llegado el caso de
negarle dignificación al Hijo, estaremos deshonrando al Padre.
7) El que acepta la
Palabra de Jesús y cree que Él es El Enviado del Padre, queda exceptuado de
“juicio” y se hace acreedor a la Vida Eterna: Pasando -ya aquí en tierra- de la
Muerte a la Vida.
8) El tema de la
“Hora”: Los que ya murieron, también oyen La Voz, y sí la acogen como la Voz
del Unigénito, ¡vivirán! No quiere decir que se levantaran aquí, a departir con
nosotros, sino que serán aceptados en la Vida Perdurable.
9) Padre e Hijo, son
portadores en Sí-mismos de la Vida.
10) Para los hacedores
de “Bien” (no se dice que, a los rezanderos, tampoco se dice que, a los
coleccionistas de estampitas religiosas, se dice que ¡los hacedores de Bien”)
“saldrán a una resurrección de vida”.
11) Los malhechores, “a
una resurrección de “Juicio””.
12) Jesús no ha venido
a implementar su arbitrio y a hacer lo que a Él se le antoje. Sino, a “hacer la
Voluntad del que Lo Envió”. (que fue lo mismo que dijo en el Primer Punto, para
cerrar el círculo).
«Les
escribimos a ustedes acerca de aquello que ya existía desde el principio, de lo
que hemos oído y de lo que hemos visto con nuestros propios ojos. Porque lo
hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos. Se trata de la Palabra de
Vida. Esta vida se manifestó: nosotros la vimos y damos testimonio de ella, y
les anunciamos a ustedes esta vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos
ha manifestado». (1Jn 1, 1s)





















