viernes, 5 de junio de 2026

Sábado de la Novena Semana del Tiempo Ordinario


2Tim 4, 1-8

En la enseñanza que le brinda San Pablo a Timoteo hay una voz de alerta a una epidemia que va a llegar, y que estaba por ahí a punto de despertarse. «Vendrá un tiempo en que no soportaran la sana doctrina, sino que -siguiendo sus pasiones-  se rodearan de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír y apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas», dicho de otra manera, «Darán la espalda a la verdad y se volverán para escuchar cosas fantasiosas».

 

Conjurar, es un verbo con -por lo menos- tres acepciones:

      i.        Invocar un espíritu, como por arte de magia.

     ii.        Tener a raya un peligro, por medio de una especie de sortilegio que precisamente se llama “conjuro”.

    iii.        Unir las intenciones y propósitos, como soldándolas en una sola y dándole un carácter de solidísima irrevocabilidad.

 

Es en este tercer significado que la aplica aquí Pablo, no se lo pide en virtud de una obligación, sino como rogándole, como suplicándole: le ruega que “proclame la Palabra” sea en un momento oportuno, o ya sea, también, cuando parezca inconveniente.

 

Todo señala que Timoteo llegó a ser Obispo de Éfeso. Uno se puede imaginar la mar de tareas que pudieron asaltarlo en su vida. Ahí es donde se valoriza esta recomendación que le hace su mentor. A veces, cuando se presentan multiplicidad de quehaceres, es fácil que uno se vaya por las ramas y sucumba al desconcierto. Qué maravillosamente valido es que a uno se le descubra lo esencial de su tarea en la vida.

 

En plurales momentos hemos subrayado la importancia del nombre en el contexto bíblico. Retomemos la idea resaltando aquí el significado del nombre Timoteo, para llevarlo a correlación con la tarea que San pablo le está encargando al “conjurarlo delante de Dios y de Cristo Jesús que ha de juzgar a vivos y muertos, por su manifestación y por su reino”: Timoteo significa “el que honra a Dios”.

 

Hagas lo que hagas, ten presente que la médula de tu propósito es la “proclamación” de la Buena Noticia.

 

Este ejercicio de la proclamación tiene varios carismas a desarrollar, aquí se mencionan:

a)    ἔλεγξον [elenxon] “Argüir”, “contra-argumentar”, “convencer con argumentos”

b)    ἐπιτίμησον [epitimeson] “Reprochar”, “alertar a alguien para que no falle”

c)    παρακάλεσον, ἐν πάσῃ μακροθυμίᾳ καὶ διδαχῇ [parakaleson en pase makrotimia kai didaje] “Exhortar con total paciencia y firme formación”. Aquí hay tres palabras claves a las que prestarles particular atención: a) παρακάλεσον convidar a alguien que está como salido de “orbita” para que se acerque a la posición que uno está tomando”; b) μακροθυμίᾳ sería algo así como “templanza”, “no salirse de casillas”, “tener gran autocontrol”; c) διδαχῇ “ortodoxia”, “cuerpo del catecismo”, “sana doctrina”, “conformidad con las enseñanzas tenidas por correctas”, “proceder en conformidad a lo que se la ha enseñado”.

 

Para poder mantenerse en esta esfera hay cuatro virtudes a consolidar:

1)    Sobriedad

2)    Soportar los padecimientos

3)    Asumir la responsabilidad evangelizadora

4)    Desempeñar el ministerio que se le ha sido encomendado.

 

Todo esto para -usando un lenguaje parabólico- lo dice como si se tratara de una competencia olímpica: “he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, Justo-Juez me dará en aquel día”.


Como está al borde de ser entregado a muerte por la causa, se compara a sí mismo con una “libación” que era un ritual de adoración que consistía en derramar vino, aceite o agua sobre un altar o sacrificio. En este caso la libación será la de su propia sangre.

 

Sal 71(70), 9-0. 14-15ab. 16-17. 22

Salmo de súplica. Muy sintonizado con el tema de San Pablo que no se acerca a la muerte natural, sino a la muerte por sacrificio. Su libación será por degüello. Aquí el salmista considera el tiempo final de su vida porque está de muy avanzada edad. La denuncia de este salmo rebate las políticas tan preciadas para la cultura del descarte: El que ya no es productivo debe ser descartado porque estorba el ciclo productivo, que es lo único que importa a ese modelo cultural. La "cultura del descarte" denunciada por el Papa Francisco es una mentalidad social y económica basada en el consumismo extremo y el utilitarismo, donde todo aquello —y aquellos— que no produce, no consume o no se considera inmediatamente útil es marginado, excluido o desechado como basura; este paradigma mira con particular desprecio hacia los no nacidos, los ancianos, las personas con discapacidad, los enfermos, los migrantes y los pobres

 

En cambio, el lenguaje que usa el hagiógrafo es el de la vida que, cuando ya alcanza su fin, no tiene por qué mirarse con descrédito y humillación, reconociendo el decaer de la vitalidad sin por ello admitir el detrimento de su dignidad.

 

Pero, el salmista, no habla por él mismo, sino que su voz es la de su pueblo, es un revestimiento. En el salmo, la voz que interpela es el pueblo, el que ha envejecido llevando una existencia fiel y por eso suplica a Dios que lo sostenga en el ocaso de su vida, los tiempos de declive social, cuando la comunidad no goza de pujanza.


Cada vez que el salmo toma la primera persona, sólo está recubriendo poéticamente la situación de Israel que se ve rodeado de enemigos que le hacen la guerra y buscan un pretexto eficaz para tajarle la cabeza con su alfanje.

 

Si hoy por hoy nos adentramos en este salmo, vemos el abandono al que está sometido el adulto mayor y la soledad que sus años finales recaban. Apartado y sumido en el letal descuido de una sociedad muy ocupada para “perder el tiempo” cuidando a un viejo, peinándole las canas.

 

En la primera estrofa estructurada con los versículos 8 y 9, la boca del anciano pone ante los ojos de Dios la memoria de los tiempos fieles de su juventud cuando sus labios estuvieron florecidos con alabanza; y, suplica, que ahora en la vejez ¡no lo olvide!

 

La segunda estrofa garantiza que su senilidad no será impedimento para que él siga cantando, sus labios seguirán contando y proclamando el perfil de Dios-Justo; y, todo el día, entonará un himno agradecido por la Salvación que Él le ha traído.

 

En la tercera estrofa el razonamiento que se estructura es que, ya que en sus años de juventud Dios se encargó de instruirlo, él, ahora, hará una doble cosa: i) Contar las proezas de Dios y 2) narrar la historia de Justica que es la historia de Dios.

 

En la cuarta estrofa, habla del acompañamiento musical para su gratitud: 1) arpa, y 2) citara.

 

El responsorio insiste en declarar que la edad no vuelve inválidos o paralíticos los labios, ellos seguirán mostrando su vitalidad: “Su boca contará su salvación” hasta que la muerte los silencie. Más allá de la muerte, podemos suponer que los labios del espíritu se mantendrán entregados a entonar los cánticos de gratitud y las loas al Señor.

 

Mc 12, 38-44

El Evangelio de San Marcos, va -paulatinamente- desenmascarando a escribas y fariseos. Estos son puestos en evidencia ante el pueblo, y Jesús los señala como engañadores profesionales. Aquí hay un punto esencial a prestarle atención: escribas y fariseos son personas de cuidado porque ellos son los “autorizados”, están puestos, en la escala social, allí donde si alguien tiene una duda de fe, una pregunta de tema religioso, será a ellos a quienes se les dirija: son las personas en el sitial de autoridad, los que enseñan normas morales y mandamientos -supuestamente- correctos, pero cuyas vidas padecen de “incoherencia”.


La reflexión que nos propone hoy Jesús, gira en torno a los γραμματέων [gramateon] “escribas” - eran eruditos religiosos altamente capacitados responsables de copiar a mano los textos sagrados, principalmente los rollos de la Torá, las frases oracionales que están en las cajitas de los tefilin, y las citas bíblicas que se ponen en las mezuzá (mezuzá, palabra que significa «jamba de la puerta») es un pequeño pergamino sagrado -llamado klaf- que contiene dos versículos de la Torá (Dt 6,4-9 y 11,13-21); el sofer (escriba) debe cumplir con estrictas leyes rituales, utilizando pluma y tinta especiales para que el pergamino sea considerado kasher. Se enrolla y se coloca dentro de un estuche protector en el marco derecho -jamba derecha- de las puertas de los hogares judíos).

 

No era cosa normal que se supiera escribir, los primeros escribas de los que tenemos noticia eran empleados en las cortes, por ejemplo, de Faraón y eran almacenistas, contadores, registradores, contabilistas, poco a poco pasaron a ser juristas, economistas, ministros de la corte, secretarios y a veces personal de confianza del gobernante, muchas veces encargados de escribir la “historia oficial”, los panegíricos, las epopeyas, los relatos de batalla y valentía, y los publicistas y asesores de imagen, de ese tiempo. Tomaban muchas decisiones y aconsejaban el Rey, claro, según sus conveniencias personales, y dependiendo de su enfoque religioso. Tenemos noticia de ellos en los Libros de Samuel y en los de Reyes.

 

Cabe aquí destacar que post-exílicamente se hicieron expertos en la Torá, se apegaron de forma muy fuerte a la herencia mosaica, y descubrimos en Esdras y Nehemías los rasgos de este nuevo perfil. Algo muy importante fue que, actuaron como vacuna contra el helenismo poniéndose al lado de sacerdotes y levitas en la defensa y consolidación de la identidad abogando por la pureza ritual y todas las manifestaciones ultraconservadoras contra todo lo que sonara a griego. Por eso fueron rotundamente reticentes contra todos los libros escritos en griego que fueron declarados “apócrifos” sí no estaban en hebreo.

 

Ahora bien, esta mirada, así, se queda sesgada. Se debe decir que su desvelo por conservar las Escrituras lo más al pie de la letra posible, es admirable y de agradecer. La exactitud con la que se conservó, es verdaderamente un don de Dios. Velaron por explicar la Ley y difundirla con celo y aplicación. Pero, como suele suceder en los procesos humanos, se infiltró un espíritu recalcitrante que trajo consigo un legalismo a ultranza, y un desplazamiento del Espíritu, en favor de la rigidez de la letra (Cfr. 2 Cor 3, 6). Este aspecto fue muy combatido por Jesús.

 

Bien, si de distinguir a los escribas perniciosos se trata, Jesús nos da un criterio doble:

a)    Andan muy trajeados, buscando saludos ostentosos en la calle, en el teatro, en los salones de gala. En sus sitios de culto, buscan convertirse en el centro de atención, y en los restaurantes, se ponen en los lugares de prominencia.

b)    No hallan cómo sonsacarle el dinero a las señoras acomodadas y solventes, ofreciéndoles “palanca” en el Cielo, abogando por ellas en sus interminables plegarias, poniéndolas de primeras en la lista de sus intercesiones.

 

Esta imagen se contrasta con la de una muy humilde señora, que cuenta con la más pobre finca y cuya solvencia escasamente alcanza para la más magra dieta. Es a ella a quien Jesús admira, y, -si Él la admira-  con toda certeza que el Padre ya tendrá su Nombre, -que el Evangelio no menciona- porque en ese renglón caben el nombre de cientos de miles de paupérrimos que, sin embargo, dan todo de su pobre peculio, para que con sus donativos se pueda sostener el buen obrar y el cuidado de quienes lo necesitan, así como velan por el sustento del culto, a pesar de su pobreza. Porque la caridad es lo que exalta el Señor, y los pobres, siempre los tendremos entre nosotros (Cfr. Mc 14, 7). Ellos están siempre liderando con su generosidad.


Con este episodio de los Escribas -vs- la Pobre Viuda, concluimos nuestro estudio del Evangelio según San Marcos, en este año. El lunes empezaremos nuestra Lectura-estudio del Evangelio según San Mateo.

jueves, 4 de junio de 2026

Viernes de la Novena Semana del tiempo Ordinario


2Tim 3, 10-17

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

“Aunque trate los mismos temas de la Primera carta a Timoteo y de la carta a Tito, la segunda carta a Timoteo es un escrito más personal que hasta parece una carta privada… la relación personal que existe entre Pablo y Timoteo, haciendo esta carta muy semejante a la dirigida a Filemón. El tema central de la carta son las consideraciones sobre los “últimos días”. Se trata de los últimos tiempos de Pablo, prisionero y próximo a partir, y también de los últimos tiempos de la Iglesia. Así el apóstol desea ver a Timoteo y recuerda los propios sufrimientos, experimenta la confianza de haber “combatido el buen combate” y la seguridad de recibir la corona de la justicia. Por otra parte, recomienda a Timoteo no avergonzarse del Evangelio, sino proclamarlo con integridad; tener cuidado de las “palabas vanas”, de los falsos predicadores que aparecerán en los últimos tiempos presentando falsas doctrinas; vigilarse a sí mismo y mantenerse perseverante, aunque tenga que sufrir con Pablo a causa del evangelio. (Ivo Storniolo y Euclides Martins Balancin).

 

Miremos la fe en acción. Veamos que la fe no está definida por la memorización de unas fórmulas. Sino por una fidelidad vivida en acciones muy concretas: en el discipulado. Pero no un discipulado abstracto, no un ‘haga lo que se le ocurra y póngale el rotulo “fe”’. Sino ocho puntos concretos

1)    La διδασκαλίᾳ [didascalia] “doctrina”, observemos, hay una enseñanza que, si ustedes quieren, la podemos llamar ortodoxia, que no son meras formulaciones para saberlas de memoria -y exhibirlas como una colección de adornos- sino pautas de vida.

2)    Una ἀγωγῇ [agoje] “conducta” “liderazgo”, acorde con las enseñanzas de las que habla el punto 1.

3)    Los προθέσει [prothesei]“propósitos” esta palabra en griego no significa “lo que yo quiero alcanzar”, sino ponerse delante de Dios y decir “aquí estoy Señor, para hacer tu Voluntad”, como los panes de la “proposición” que se dejaban ante Dios en el Sancta Sanctorum, y como nosotros debemos hacer con nuestro propio “yo” en el momento de la presentación de las dones, exactamente como lo hace Jesús en Getsemaní “que no se haga mi voluntad sino la Tuya”: un sentido, un para qué de la doctrina; no un hacer por hacer, no puro activismo, sino las intenciones y motivos por los que realizamos esas acciones en aceptación de la Santísima Voluntad.

4)    La πίστει [pistei] fe, que no es que tengamos una tarea de convertirnos en excavadoras para ir paleando una montaña y ponerla en otra parte; cuando se dice que la fe “mueve montañas” es un recurso literario para significar su enorme poder, su fuerza ilimitada; la fe lo que hace es contestarnos por Quien y para Quien hacemos todo lo que hacemos. Y, la respuesta es por la Gloria del Santo Nombre de Dios. No hacemos lo que hacemos para que nosotros subamos un peldaño y podamos ponernos la medalla de la santidad, sino por Él. La fe que se llama πίστει no es un voluntarismo que podemos -haciéndonos violencia- lograr; la fe es totalmente “teologal” viene de Dios, es Dios quien la da y solo la Gracia de Dios nos permite acceder a ella. La fe no es el ejercicio de actos piadosos.

5)    La μακροθυμίᾳ [makrotymia] “magnanimidad”, “evitar un prematuro desborde de la ira”, “dominio propio de las emociones” ¿qué es esto? Una palabra un tanto inusual, que no la aplicamos sino muy de tarde en tarde, y que -cuestión estadística- aparece solamente en el repertorio verbal de unas cuantas personas muy “particulares”. Pues bien, recuerdan ustedes que en la Carta a los Filipenses nos conmina a “tener los mismos sentimientos de Cristo”. ¡Ah! Ya, eso nos permite adelantar muchísimo, pero ¿cuáles son los sentimientos que tuvo y que seguramente Jesucristo sigue teniendo, ahora en el Cielo?

                      i.        Amor-agape, un amor absolutamente desinteresado

                     ii.        Compasión, la capacidad de ponerse en el lugar del que sufre

                    iii.        Abajamiento (kénosis), siendo Dios, no se aferró a su Altísima Dignidad -y-Poder; sino que, en todo se hizo como uno de nosotros, solidarizándose con nuestra fragilidad.

Esos son los tres componentes de la magnanimidad.

6)    Discipulado en el ἀγάπῃ [agape] Amor

7)    ὑπομονῇ [hypomoné]Paciencia”, “aguante resistente”, “tolerancia”.  Aceptación de los padecimientos que se le fueron atravesando en la vida apostólica.

8)    Asumir la condición de ser διωγμοῖς [diogmois] “perseguidos”, “el acoso que sufre un animal que va a ser cazado”. “Todo el que quiera vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido”.

 

A partir del verso 15 hasta el 17 va a referirse a la utilidad de las ἱερὰ γράμματα [iera grammata] “Sagradas Escrituras”; diciéndole a Timoteo que, es una gran ventaja que las conozca desde la infancia. Pues es la fuente donde uno se hace σοφίζω [sofizo] “sabio”. Es el puente que permite atravesar hacia la “Salvación” cuando está orlada por la fe -estableciéndose entonces una frontera entre una sabiduría de tintes exclusivamente humanos, y otra, iluminada por la Luz de Jesucristo.

 

Aquí entra en juego el concepto de θεόπνευστος [teopneustos] “soplada por Dios”, “respirada por Dios”, “infundida en nosotros por el soplo Divino”, “Divinamente inspiradas”. Y pasa a enumerar sus valores de utilidad.

      i.        Διδασκαλίαν [didaskalian] enseñanza cristina con un enfoque hacia el estilo cristiano de vivir, Jesusmente, si se nos permite esta expresión adverbial para hablar del estilo propio de vivir que tuvo Jesús a su paso encarnado por la tierra

     ii.        ἐλεγμόν [elegmon] “redargüir”, “contra-argumentar”, “rebatir un argumento”; esto hay que saberlo hacer, no tirarse al piso a lloriquear, lo que conocemos en los niños como “pataleta”, hay que saber presentar la verdad de Cristo, y no apelando a una supuesta “autoridad”; y mucho menos a la imposición, a la “brava”. Tampoco, intentando meter “gato por liebre” pretendiendo que Dios dijo lo que yo quiero o lo que por desconocimiento quiero poner a Dios a que diga.

    iii.        ἐπανόρθωσιν [epanostosin] “poner en ruta”, “redirigir los que está desviado”, “llevar a la rectitud”, “restablecerle su sentido correcto”, “encaminar”.

   iv.        δικαιοσύνῃ [dikaoisyne] “para formar” - πρὸς παιδείαν desde niños- establecerlos en “la rectitud de lo que Dios manda”, “llevar a la probidad”, “instruir en la Justicia”.

 

Cuando alguien lee la Biblia se pregunta con desasosiego: ¿Por qué se usan todas estas palabras tan raras que no las entiende nadie? ¡Uno queda como loco! Hay que decirlo, eran palabas comunes y silvestres, pero una manera de robarnos los tesoros de Dios ha sido conculcarnos las palabras y reducirnos a un vocabulario muy limitado, de unas 20.000 palabras (dato del 2016) -datos más pesimistas afirman que los ciudadanos medios no llegan a 1000- y que un hablante “culto” tiene un repertorio de 50.000 palabras. Solo quisiéramos hacer notar que el acercamiento a la Biblia demanda un pequeño esfuerzo también en este terreno semántico e invitamos a hacerlo.

¿Para qué toda esta formación? La carta lo dice con una frase concluyente: «Con lo cual el hombre de Dios estará formado y capacitado para toda clase de obras buenas”» (2Tim 3, 17)


 

Cada vez que aprendas una palabra bíblica -de esas que antes pasabas de largo sin entenderla- ponla a los pies de Jesús porque te has acercado al Destello Amoroso de su Sacratísimo Corazón.

 

Sal 119(118), 157. 160. 161. 165. 166. 168

Hágase Señor tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.

Tercera petición del Padre nuestro.

 

Este es otro salmo de súplica. No nos dice nada sobre el ser del suplicante, ni se nos da a conocer el motivo o razón de su súplica.

 

También es un salmo alefático, pero no por versículos, sino por estrofas: las estrofas son octavas y todos sus ocho versos inician por la correspondiente letra del alefato. El poema entero tiene 176 versículos.

 


En la parte que se proclama hoy tenemos 2 versos de la 20ª estrofa (ר) [resh]; y cuatro versos de la penúltima letra del alefato (ש) [sin] o [sin].

 

Por ejemplo, el verso 157 empieza con la palabra רַ֭בִּים [rabbim] “Muchos”, que como se nota, su primera letra es resh.

 

El verso 161 -que es el primer verso del octeto de la 21a letra, es la palabra שָׂ֭רִים [sar] "Príncipes”, por motivos líricos se ha traducido como “hombres poderosos”. Cumpliendo con su regla acróstica, empieza por la letra shin.

 

En todos los versos se hace mención de la “ley”, con alguna palabra homónima: “decreto”, “enseñanza”, “mandamientos”, “promesa”, “mandatos”, “leyes”, “preceptos”.

 

Para el judío, la ley no es un cordón para mantenerlo atado, sino unas alas para volar altísimo, lo mismo que la mano firme del Padre-Madre que le enseña a caminar por el mundo, por la vida. Es un regalo recibido directamente de Dios por las interpuestas manos de Moisés.

 

Imaginemos un universo donde las leyes de la física dejaran de cumplirse: la ordenación cósmica se vendría abajo y sobrevendría el caos: ese caos sería el desastre, e acabose.

 

Imaginemos una familia donde el “desorden absoluto” sobreviniera: No tendría hogar, el lugar no se sabría en qué sitio está, no habría un espacio para descansar ni un espacio para ver la televisión, ni un   espacio dónde preparar los alimentos o sentarse a consumirlos. En fin, no habría ni hogar ni familia.

 

La ley del amor reciproco, entre todos los seres humanos, no son “leyes” simplemente, son el reconocimiento de nuestras limitaciones y una invitación tácita a perdonárnoslas, porque a todos nos clavan sus colmillos nuestras insuficiencias y nuestros vacíos.

 

Pero, especialmente nuestra dependencia de Dios, sin la cual el desamparo total nos dejaría a su intemperie. Señor bendigo tu ley con la cual me cuidas a cada instante a mí y a los míos. «De mis labios brote la alabanza, porque me enseñaste tus leyes; mi lengua cante tu fidelidad, porque todos tus preceptos son justos. Tu Voluntad es mi delicia».

 

Mc 12, 35-37

El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Madre Teresa de Calcuta

Que empezando por la IA aprendamos sinodalidad

La atención que hemos debido poner, no habrá tenido que ser sobre-humana, para percatarnos que Jesús ha marcado mucho énfasis, procurando que captemos que Él es un Mesías de otra clase. Muy recientemente, nos remarcaba que el tema no es el poder, sino el servicio. Antes de ayer, gastó todo un marcador, destacando que el Amor a Dios -por encima de todo- está en la esencia del cristianismo; pero, no un amor en abstracto, desencarnado, sino un Amor con hechos, un amor en Acción, Amor de projimidad, de fraternidad, de sinodalidad, de solidaridad.

 


El mesianismo de Jesús, no está en cuestión, Él es el Verdadero Mesías. El asunto a meditar -y al que Jesús nos conduce con el fragmento marqueano que se lee hoy- es dónde se ubica David en el mesianismo para descifrar, entonces, dónde ubicamos a Jesús. El “linaje de David” se venía entendiendo, hasta Jesús, como lo que David hizo, empezando por ser un matador de gigantes, que, además, traía en su hoja de vida ser también matador de osos y leones, un tipazo, si bien pequeño, muy guapo y agraciado, que -según Samuel- revocó la legislación de la primogenitura para el Reinado; por David, esto fue totalmente abolido. Parece que Bartimeo tenía todo muy claro -a pesar de su ceguera- porque clama a Jesús llamándolo “Hijo de David”.

 

¿Cómo funcionará este enredo? ¿Está David por encima de Jesús? ¿O viceversa? Y, si la pregunta se desplaza a los términos temporales, ¿Quién fue antes? ¿David o Jesús de Nazaret? Tenemos muy claro que ambos son naturales de Belén… Pero, ¿va a continuar Jesús la tradición en el uso de la honda y su certera puntería? ¿Quién debe llamar Señor al Otro? Y el apoyo para hacer rondar la reflexión es este verso del Salmo 110, 1: “Palabra del Señor a mi señor: "¡Siéntate a mi derecha y ve cómo hago de tus enemigos הֲדֹם [hadom] tu “reposapiés”!” Y, tengamos presente que los salmos eran atribuidos a David.

 

No solamente quedó revocada la regla de transferencia del título real al hijo mayor; también se invirtió el significado de la palabra “Mesías”. Sigue teniendo implicaciones sacerdotales y reales, pero ahora no implica trono-corona-y-armiño, ahora significa pastor-aplicado-a-cuidar-de-su-Rebaño. ¡Por eso eligió Dios a David, por su experiencia como cuidador de ovejas! ¡Capaz de arriesgar su propia vida en combate con osos y leones, antes que perder una sola de las ovejas que su Padre le había encomendado!


Nos parece obligatorio insertar aquí una cita de la Magnifica humanitas, del numeral 187 que rompe un exclusivista discurso eclesial en torno a la “civilización del amor” para convocar al servicio a toda la humanidad sin distingos, definiendo este servicio en términos de encuentro y cuidado: «El proyecto de la civilización del amor asume aquí la tarea decisiva de transformar esta interdependencia padecida en una solidaridad deseada y elegida. Es el criterio para orientar los procesos tecnológicos: no basta con que la IA nos haga más eficientes o conectados, debe servir para edificar esa familia humana universal, con derechos y deberes compartidos, donde la proximidad digital se convierta en una ocasión real de encuentro y de cuidado recíproco».

miércoles, 3 de junio de 2026

Jueves de la Novena Semana del Tiempo Ordinario

 


2Tim 2, 8-15

La Palabra de Dios no está encadenada. Aun cuando sus portadores, sus adalides arrastren sobre ellos los grilletes y la prisión, la Palabra va llegando y con ella la Salvación. Llevar la Palabra y permitir que llegue a sus elegidos glorifica Eternamente a Jesucristo, nuestro Salvador. No podemos atar las alas de este Mensaje de Salvación:

-Estamos llamados a “perseverar” en el Anuncio evangelizador.

-Si lo negamos Él también nos negará, Aquí no ha de entenderse como la respuesta de un dios-vengativo y pronto a imponer castigos; sino, como la consecuencia de nuestro alejamiento.

-Y si alcanzamos la muerte en ese trasegar, viviremos en Jesucristo.

-Si caemos en la infidelidad, Él, por el contrario, permanecerá Fiel porque no puede negarse a Sí mismo.

 

Hay una distinción neta entre ‘las palabras’ y ‘la Palabra’. Dice que nuestro empeño debe ponerse en impartir con “rectitud” τὸν λόγον τῆς ἀληθείας [tou logon tes aletheias] “la Palabra de la verdad”, - ἀληθείας significó la “realidad” por oposición a “lo ilusorio”, “lo aparente”, “lo ficticio”-; en ello debe implicarse toda nuestra diligencia, no en discusiones sobre palabras, lo que es totalmente estéril, y en cambio confunde y desasosiega a todos los “oyentes”.

 

¡Cristo Jesús es la “Palabra digna de crédito”!

 

Es muy evidente que los versos 11-13 tienen una tonalidad hímnica y están inmersos en un lenguaje lírico lo que nos permite suponer que se trata de una cita tomada de algún himno.

 

Enseñar debidamente el mensaje de la verdad, vale la pena cavilar ¿qué significa? Esta expresión en griego remite a la tarea del arar e ir siguiendo los surcos rectos y paralelos, lo que vendría a significar “sin desviaciones”, sin tronchar los surcos ni invadir los unos con los otros, o sea, evitando tronchar los canalillos que se van trazando con el arado. Lo más probable es que nos esté alertando contra los coqueteos, que por aquel entonces eran frecuentes, torciendo los surcos en dirección de las afirmaciones heréticas de los gnósticos.

 

Para un mejor entendimiento nos parece que vale la pena ir al co-texto y examinar los versos siguientes 16-18 donde nos aclara: “Evita palabrerías mundanas y vacías, porque los que hablan así, se hunden cada vez más en la maldad y su enseñanza se extiende como un cáncer. Esto es lo que sucede con Himeneo y Fileto que se han desviado de la verdad diciendo que nuestra resurrección ya ha tenido lugar y andan trastornando de esta manera la fe de algunos”. En ninguna otra parte nos ha llegado noticia de estos tales Himeneo y Fileto, pero por la mención que se hace aquí, sabemos que estaban desviando la interpretación de la “resurrección”, limitándola a un asunto puramente espiritualista que nosotros ya habríamos superado, al recibir -probablemente- el bautismo. Para los gnósticos la resurrección era un punto puramente simbólico, una mera alegoría.

 

Advirtamos que precisamente la perícopa de hoy inicia con la doble afirmación de Jesucristo

i)              Resucitado como persona Divina que Es.

ii)             Y Descendiente del rey David. Como persona humana, que también lo era.

Además, por su Ascendiente, verdadero Mesías.


Trabajemos pues, en aras de alcanzar la aprobación de Dios proclamando la Verdad viviente del Señor consistentemente con nuestras palabras y nuestras acciones. “El que trabaja en el campo tiene derecho a ser el primero en recibir su parte de la cosecha” (2 Tim 2, 6).

 

Sal 25(24), 4-5a. 8-9. 10 y 14

Salmo de Súplica. ¿Qué está suplicando? ¿Qué pide?

i)              Que le muestre sus “Caminos”. Los que conducen a Él.

ii)             Hace consciencia que el Señor le muestra su Camino a los humildes

iii)           Que, al decir Camino, estemos imbuidos que ese Camino es un Camino de רחמים [rajamin] Misericordia y de חסד [hessed] “fidelidad”, “lealtad”, “amor-ágape”.

Que a quienes están compenetrados del Temor de Dios, se les revele la Alianza. La Alianza es conocer -no las fabulaciones-, sino la realidad de Dios.


Este salmo es un salmo alefático. El alefato está formado por 22 letras, todas son consonantes. Cada verso inicia con una letra del alefato, siguiendo su orden. Lo que quiere decir que este salmo consta de 22 versículos.

 

Verbi gratia, la perícopa que se proclama hoy, empieza con el verso #4. Entonces, la primera palabra tiene que empezar con ד (dalet) -que es la cuarta letra del alefato- y así es, la primera palabra de hoy es דְּרָכַ֫יִם [Derek] “camino”, “modo de ser y actuar”, “curso de la vida”, “conducta moral”.

 

La quinta letra del alefato es ה (hei), y la palabra que encabeza el quinto versículo es הַדְרִ֘יכֵ֤נִי que como se puede ver empieza con ה (hei) [hadriqueni] “guíame”, “instrúyeme”, “lidérame”.

 

Parece que fuera una persona que eleva esta súplica, pero en realidad la voz de este uno es la voz de todo el pueblo. El que está orando habla por todos.

 

Notemos que para el pensamiento semita que se plasma aquí, no hay más que dos clases de caminos: los que conducen al bien y los del mal. La diversidad de caminos personales llevan a que -sean cuales sean- sean, caminos de alguna de las dos clases.

 

Cuando se pide rectitud se pide no desviar en ningún momento la senda y caer en las rutas del perverso.

 

En el versículo 14, que es el último de nuestra perícopa de hoy, se hace mención del que es la medula a la que se dirige la súplica: ¿Cuál es el órgano de la Misericordia del que puede desprenderse la benevolencia de Dios para con nosotros? בְּרִית [berith] “la Alianza”, “el Pacto”, “el Convenio” suscrito entre su Alteza-Dios-y-Señor nuestro y su pueblo. La Alianza se suscribía a través de la “victima” la cual era despedazada en dos, con un corte a todo lo largo, y los pactantes pasaban por toda la longitudinalidad del corte, como diciendo “que me suceda a mi lo mismo que a esta víctima y quede descuartizado a la mitad, si violo lo pactado”.

 

YHWH se ha querido comprometer, voluntariamente, porque no existe quien pueda reivindicarle lo pactado y obligarlo a su cumplimiento. 

 

Mc 12, 28b-34

«Si alguno dice ‘Yo amo a Dios’ y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso: Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve.»

1Jn 4, 20

¿Qué era un “escriba”? era una especie de abogado, conocido también como “doctor de la Ley”. Como lo hemos dicho en diversas oportunidades, en aquel tiempo no se operaba con códigos, la ley se extraía de la Torah, y eso se hacía a través de una hermenéutica especialmente aprendida para saber dónde buscar y según el caso, a “qué” ejemplo bíblico remitirse.


¿Cuáles eran las condiciones a cumplir para obtener este título?

i)              Una particular erudición, referida a la Torah.

ii)             Una hermenéutica particular, enfocada en la Ley mosaica.

iii)           El desempeño de un “magisterio” religioso, una especie de catequesis.

 

A veces se pensó que su único compromiso era ser trascriptor de los Textos Sagrados, pero en realidad iba mucho más allá, en especial cuando redactaba documentos legales, cumpliendo una cierta función notarial.

 

En este caso, por cómo está presentada la pregunta, y por la aprobación que da a las enseñanzas del Maestro, se puede concluir que era menos una emboscada “legalista” y más un acto de admiración real y de reconocimiento de la autoridad de Jesús por las doctísimas respuestas que siempre brotaban de sus labios.

 

En aquella realidad de tan abigarrado legalismo y empecinada juridicidad, la pregunta es de excelente importancia: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Nótese que el entrevistador no quería que le presentara varios: ¡quería solo la joya de la corona, el diamante del pináculo!


Aparentemente se diría que Jesús le contestó con dos:

1)    El primero es: Escucha Israel: El Señor es nuestro Dios, es el Único Señor y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.

2)    El segundo es: Amaras a tu prójimo como a ti mismo.

 

Pero Jesús, consciente que siempre se habían presentado como dos εντολές [entoles] “Mandamientos”, les pone un punto de soldadura, para toda la Eternidad y los reduce a uno solo, poniendo la palabra en singular:

NO EXISTE OTRO ἐντολὴ [entole] MANDAMIENTO MAYOR QUE ESTOS. Aun cuando el pronombre demostrativo conserva la pluralidad, “estos”, o sea los dos reducidos en Uno.

 

El único evangelista que introduce la respuesta con el Shema (Dt 6, 4s) es San Marcos.

«… en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el momento, que no vale pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas ‘para siempre’, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; si, en esto les pido que se revelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades». (Papa Francisco)