jueves, 14 de mayo de 2026

Viernes de la Sexta Semana de Pascua

 


Hch 18, 9-18

Siempre hemos de procurar buscar referencia co-textual. De donde viene el aparte que estudiamos. Por ejemplo, en la cita que va de los versos 5 al 11. Se nos refiere que la labor evangélica de San Pablo da un cierto giro, más o menos pronunciado, de un antes -cuando lo hacía así, pasa a un ahora, cuando lo hará “asa”: «Cuando Silas y Timoteo llegan a Macedonia, Pablo comienza a dedicarse por entero a la evangelización. ¿Por qué ocurre esto? Parece que anteriormente, viéndose forzado a trabajar toda la semana, sólo podía consagrarse a la predicación los sábados, en la sinagoga. Con seguridad, Silas y Timoteo traían ahora ayuda económica de las comunidades de Macedonia, por lo cual Pablo va a poder dedicarse, por fin, a la tarea misionera». (Ivo Storniolo)

 

Para darle continuidad a la misión de Pablo en Corinto, el Señor -por medio de una visión- lo incita a persistir sin desalentarse y a permanecer allá, y la razón que tiene Dios para tal persistencia, es que de allí va a brotar una comunidad copiosa por el número de fieles que se le sumarían. Dice en los Hechos que se quedó allí año y medio. Hay dos presunciones que se podrían hacer:

-Puede que Pablo haya ido a otras poblaciones cercanas a Corinto, y esto lo imaginamos partiendo del largo periodo que estuvo allí.

-Esta visión que lo animaba a continuar en aquella ciudad -Corinto- es una de las tres que se mencionan. Podemos pensar que esta era una de las maneras como el Espíritu guiaba y conducía la Iglesia en aquellos tiempos.

 

Sólo podemos afirmar esto sin llegar a afianzarlo taxativamente; nos quedamos -en ese sentido- en el plano conjetural de la pura hipótesis. No es que afirmemos que hay allí una mentira, pero puede que este sea el atuendo literario con el que el hagiógrafo reviste las mociones que el Pneuma les inculcaba, que así eran recibidas, en calidad de “visiones”.  

 

Galión Lucio Junio (c. 3 a.C. - 65 d.C.) -nombrado procónsul de Acaya (Acaya era la provincia greca-sureña del Imperio donde se hallaba enclavada Corinto), cargo que desempeñó desde el 51 hasta el 52 d.C.- fue el personaje que dio la ocasión en la que trataron de encausar contra Pablo a los judíos lugareños, pero Galión (al nombrar a Galión no podemos obviar referirnos a él como hermano de Seneca -al renombrado estoico-, ambos originarios de Córdoba, Hispania  a quien cupo la vergonzosa misión de ser el tutor de Nerón; también lo había sido de Claudio); este Galión se negó a terciar en un conflicto -muy poco claro para él- para Galión, el compromiso era un asunto de palabras, de nombres y de leyes del judaísmo; y no de un delito serio o de algún crimen punible para le ley romana. Para él era cuestión de judíos, y en eso, él no se iba a involucrar.

 

El que pagó el pato fue Sostenes, el jefe de la Sinagoga, que -muy seguramente- fue mal visto por su ineficacia para liderar el juicio contra Pablo, y se lo cobraron dándole una paliza, delante de los del Tribunal y en presencia del propio Galión. Tal vez, y esto no está precisado aquí, esperaban que al ver a un judío sobresaliente -se trataba como se ha dicho ya, del jefe de la sinagoga- Galión daría un paso atrás y se ocuparía del asunto, antes que la reacción de la turba se le saliera de las manos. Pero este permaneció impávido; contra toda expectativa, no se preocupó para por ello. No se sabe -porque no se consigna- si el episodio del ataque a piedra y palo fue de parte de los judíos o si provenía de los romanos allí presentes. Tampoco está claro si Sostenes simpatizaba con los cristianos y estaba entre los escuchas que atendían las predicaciones de Pablo. Solo sabemos que en la Primera Carta a los Corintios se menciona un Sostenes y se le nombra como “nuestro hermano”.

 

Las cosas así, Pablo aún se quedó otro tiempo allí, y -junto con Áquila y Priscila- se embarcaron, más adelante, rumbo a Siria. La perícopa concluye brindándonos un detalle: por una cierta promesa -que tampoco se menciona cuál era- Pablo se hizo rasurar el cabello durante su estancia en Cencreas. «… el voto de nazireato, por el cual la persona se dejaba crecer el cabello hasta conseguir la realización de una petición, para luego raparse… está estrechamente relacionados con una antigua tradición hebrea de consagración religiosa, reglamentada en la Biblia (Nm 6,1-21). El nazireato implicaba normas estrictas: no beber vino ni productos de la uva, no cortarse el cabello y no acercarse a cadáveres. La palabra viene del hebreo Nazir que significa "separado", "apartado" o "consagrado a Dios".


Más adelante en el Libro de Hechos, Pablo repetirá la práctica de este ritual nazirita junto con otros cuatro judíos (Hch 21, 17-26).

 

Sal 47(46), 2-3. 4-5. 6-7

Este salmo, también, es un Salmo del Reino. Conviene, aquí, entender, que, desde el punto de vista del judaísmo, el Trono sobre el cual se sentaba YHWH, era el Arca de la Alianza, que se guardaba en le recamara Real del Templo, denominada el Sancta Sanctorum, versión en latín para el קֹדֶשׁ הַקֳּדָשִׁים [Kodesh haKodashim] “el Sitio más Sagrado del Templo”. Hasta allí se lo conducía en Procesión -que partía de la Fuente de Sion, al fondo del Valle del Cedrón- para entronizarlo, como se ha venido explicando. Al Kodesh haKodashim sólo entraba el Sumo Sacerdote, una vez al año, en el Yom Kippur (Día de la expiación), en aquel Día, entraba y salía cuatro veces, que este año 2023 caerá nuestro 24 de septiembre. Es un acto de זיכרון־ [zijron] “memoria que actualiza” no es algo que se trae a la memoria -no es histórico según nuestro concepto de algo pasado de lo que se tienen registros, sino algo que se vive, como si lo sucedido, acaeciera -una vez más- frente a nuestros ojos, si somos del mismo linaje, tenemos todo el derecho a vivirlo como nuestros padres y todas las generaciones que son, no que fueron; no es una película que se vuelve a proyectar, es la vida misma que místicamente retorna.

 

En la primera estrofa de la perícopa de hoy, se llama a acompañar la revivificación con batir de palmas, lo primero que se retrotrae, gracias al zijron, es la dicha que lo acompañó entonces, y que hoy vuelve a poblar nuestra vida.


Nosotros, en la segunda estrofa, no somos otras personas ajenas al linaje, sino la, misma heredad que el Señor se escogió para que fuera su pueblo, por tanto, todas las bendiciones que Isaac dio a su Primogénito -aun cuando fueron recibidas por un impostor- son válidas para nosotros y nos cobijan como los que Dios quiso desde los orígenes mismos de Israel -linaje de Jacob (que debió haber sido linaje de Esaú).

 

En la Tercera estrofa, como la procesión viene del fondo del Cedrón, quiere decir que el cortejo que finge ser portador del arca, viene subiendo, a medida que suben, resuena la Teruah, son ovaciones, alaridos de jolgorio, aclamaciones de alabanza, es un pueblo en solaz que -emocionado- estalla en júbilo, y tañen sus instrumentos para mostrarle al Dios que camina-con-nosotros, la dicha de ser sus Elegidos.

 

Jn 16, 20-23a

Y nosotros seremos trasformados

La mujer cuando va a dar a luz se alarma, se preocupa, se asusta; ha oído que es como si se le partiera el alma. Que sentirá como que es descuartizada. Luego, la invade un λύπην [lupen] “temor”. “dolor”, “dolor emocional”, es la incógnita de no saber -especialmente la primeriza- cómo lo soportará su cuerpo. Claro, es una pesada aflicción, es temor al dolor, que se manifiesta como una angustia.


Pero, ya nacido el bebé, la madre, descubre asombrada, que ella es más fuerte de lo que pensó, y que lo pudo resistir; su atención se vuelca por entero al nuevo ser humano al que ella ha dado vida. ¡Con su parto! Entonces, toda la alarma, se convierte en jolgorio, y se convierte en alegría.

 

¿Cómo podrían estar tranquilos los discípulos ante la despedida? Jesús ha elegido esta σύγκρισις [sygcrisis] “síncresis”, “comparación” con el parto. Hay dolor, hay padecimiento a pesar que la perspectiva es la de una nueva vida. Así ha sido para los Discípulos, han vivido la deprimente experiencia de perder a su “Líder”, de sentirse desprotegidos, ya sin su Pastor; pero a medida que constataron la Maravilla de la Resurrección, entonces el corazón se notó estrecho para poder contener tanta alegría.

 

Fue lo que vino una vez Resucitó, pero cuando sólo era aviso de su Partida, todo era incomprensible: ellos -como claramente lo expresaron los Dos que iban camino de Emaús, “… pensábamos que él sería el que debía libertar a Israel”. (Lc 24, 21a), y, ahora, “valiente libertador”, ¡les anuncia que se va!

 

Todo esto es mucho más que incomprensible. Jesús les profetizó que el día de su Partida no le iban a preguntar nada; estarían apabullados por la falta de entendimiento. No era asunto de inteligencia. Era humanamente imposible de entender, y sus cuestionamientos quedaban bloqueados ante la apabullante realidad de la “derrota” y el desmoronamiento de todas las ilusiones “victoriosas”. En ese momento, como en el de la mujer cuando va a dar a luz, todo era zozobra, incertidumbre, inquietud, y, ¡claro que las lágrimas se asomaban -ante estas noticias-, al borde de los párpados.

 

En esta comparación hay un punto prolífico: Cuando la madre espera al bebe -inclusive hoy día- cuando la madre puede tener alguna idea de cómo será su hijo por las ecografías, la sorpresa es despampanante y no puede creer que esa persona tan frágil y pequeña ha brotado de su amor y el de su co-progenitor. Así, todos los que veían a Jesús-Resucitado, no acertaban a reconocer en Él al mismo que les había brindado su Amistad y con el que habían departido tantos momentos. Jesús Resucitado era un “recién nacido”, como se dice técnicamente un “neonato”.

 

Ya ven que la síncresis tiene más de un punto de convergencia y no solo apunta a los dos dispares estados de ánimo, antes y después del nacimiento; sino que, además señala en dirección a la dificultad para identificarlo en la Persona del Resucitado.

 

Tal vez le encontraban un “aire”, pero no eran los rasgos exactos que tenían previstos. Nosotros, también, muchas veces, al referirnos a la resurrección de los muertos decimos que Dios nos proveerá de un cuerpo-glorioso (1Cor 15, 42-58) pero seguro que esperamos una conservación de los rasgos fisionómicos pretéritos, cuando en realidad seremos “criaturas nuevas”.


También nosotros seremos reconocibles, en ciertas acciones, como Jesús “al partir el pan”.

miércoles, 13 de mayo de 2026

SAN MATÍAS


Hch 1, 15-17. 20-26

Precisamos entender bien la expresión “estaba escrito” porque a primera vista puede entenderse como una fatalidad, y si la vida del ser humano está sometida a la fatalidad, este pierde su libertad, porque ya todo estaría predeterminado y el hombre estaría “programado” para inexorablemente cumplir su predestinación. En cambio, podemos captarlo como unos nodos inevitables por los que pasa la economía de la Salvación, a los que el sujeto no está sometido, sino el decurso del Plan soteriológico que diseñó Dios desde siempre independiente de la opción humana sobre cada momento de su historia personal. Sea cuál sea la elección humana, la vena del tiempo pasará por los nodos, esos nodos garantizan que la voluntad de Dios se cumple y que su Economía Salvífica ¡es!

 

En uno de los nodos estaba previsto que Judas Iscariote sería reemplazado, y “otro ocuparía su lugar”. Ese nodo tiene la coordenada 12 como cardinalidad inexorable, como se ha dicho, el número de la “elección”. Se postulan personas idóneas -que cumplan claramente los requisitos-, paro se busca la manera que nuestra voluntad decisoria quede bloqueada y, en último término sea Dios quien se exprese por medio de la aleatoriedad.

 

La actuación del hombre en la historia, la modulación del hombre que el albedrío humano maneja, pide que el elegido sea candidatizado por nosotros; pero -poniéndose en las Manos de Dios- para que Él señale por donde debe circular el nodo histórico, es la manera aquiescente con la que, en suma, decimos ¡Hágase Señor tu Voluntad!

 

Es silenciar nuestra “rebeldía” para dar acogida a lo que Su Voz quiera Hablar. Algo así como si Dios dijera: “Paraos en la cabeza, si eso os place”, y nosotros poniéndonos en Su Escucha, le respondiéramos: “¡No Señor! dinos cómo quieres que estemos, ¡de pie? o ¿sentados? ¡Es dejarnos llevar de la Mano, y rehusar al correteo “autónomo”!

 

¿Dónde está la idoneidad aquí? En que Matías había conocido a Jesús, había estado con Él y sus discípulos, según todo indica, perteneció al equipo de los 70 o 72 de circuito ampliado de discípulos que Él mismo envió.

 

Aparece, y nunca antes había sucedido, la designación de “hermanos” para aludir a los miembros de la Comunidad cristiana. Dejarse guiar de la Mano es lo que hace de alguien “hijo”. Y si todos guiados por la misma Mano, todos hermanos.

 

Cuando hablamos de la tradición, podemos clasificarla en tradición mayor y tradición menor. En la mayor estarían aquellos que lo oyeron de viva voz, que lo acompañaron, que fueron instruido personalmente por Jesús. A este muy selecto grupo de la tradición mayor lo distinguiremos señalándolos con la T mayúscula: Matías era miembro de la Tradición. El nombre Matías proviene de Mattatyah o Mattityahu y se traduciría “Don de Yahweh”, como diríamos nosotros -muy coloquialmente- “un regalo del Cielo”.

 

Para esta designación, de alguna manera análoga a la de nombrar Sanedrín (la Corte Suprema de la ley judía cuya misión era administrar justicia interpretando y aplicando la Torah. Competente en temas tanto religiosos como penales y también civiles), se requería un mínimo de 120 personas (10 por cada tribu, pero no se contaba que fueran de diversas tribus, sino que el quorum mínimo para validar la elección era ese número); Lucas, nuestro hagiógrafo de turno, nos muestra que la elección de Matías se hizo respetando los cánones de una Asamblea Judía regular con ἑκατὸν εἴκοσι [ekatón eicosi] “120” personas que estaban allí congregadas.

 

-Ya en el verso 15 del capítulo primero de los Hechos-, encontramos la designación: ἀδελφῶν [adelfón] “hermanos”. Nos parece importante resaltar que los medios hermanos también entraban -sin discriminación- en esta categoría.


Según la tradición popular, Matías predicó el Evangelio en Judea, en Etiopía, en Colchis (Georgia), cerca al Mar Negro -conocido como Ponto Euxino- región donde se afirma que murió crucificado.

 

Sal 113(112), 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

En el Seder de Pesaj (cena Pascual Judía), después de servir la Segunda Copa se daba inicio al Canto del Hallel egipcio, que empieza con el Salmo 113 y se continuaba con los siguientes Salmos hasta el 118 inclusive. Estos seis Salmos conforman el Gran Hallel (también se pronuncia Halhel). Es un Salmo Pascual, también recitado en Pentecostés y en la Fiesta de las Chozas (Sucot). Este entonar de la serie de los salmos va hasta la Cuarta Copa.


Nosotros hoy tenemos cuatro estrofas, configuradas con 8 versículos.

 

En la primera, Se nos convida a Alabar: El Santo Nombre de Dios, y que continúe esa Alabanza por los siglos de los siglos.

 

Durante todo el día, nos indica la segunda estrofa; el Señor se eleva, envuelto en Su Gloria hasta Su Morada Eterna (Alusión muy explícita -prácticamente profética- a la Ascensión del Señor).

 

Pero, así como Se Eleva, El Señor también se sigue Abajando. Se va, pero vuelve, y no siglos después, sino que de inmediato suple su Presencia con el Santo Espíritu Paráclito,  para llenarlo todo con su Presencia.

 

Y viene la declaratoria de su Amor Preferencial:

-al desvalido

-al pobre

A ellos los alza para ponerlos a la altura de los נְדִיבֵ֥י [nadibin] “príncipes”, “gobernadores”, “capitanes” del pueblo.

 

Jn 15, 9-17

Con la misma parresia de Pablo y Bernabé, queremos anunciar el Evangelio a nuestros jóvenes para que encuentren a Cristo y se conviertan en constructores de un mundo más fraterno. En este sentido, quisiera reflexionar con ustedes sobre nuestra vocación.

Papa Francisco

“… el Espíritu de Dios, la savia, el que permite a cada miembro percibir e intuir las necesidades concretas de la comunidad, de cada persona, y entrar en la lucha por la vida. Una lucha que supone un riesgo de vida. Y sólo aceptamos correr ese riesgo cuando amamos. Por tanto, la comunidad de Juan trata de mantener vivo el amor, el único mandamiento de Jesús para la comunidad”. (Centro Bíblico Verbo)


Para nosotros cobra muy especial realce el verbo con el cual Jesús nos envía al ejercicio del amor reciproco. ¿Con qué verbo lo hace? ἀγαπᾶτε ἀλλήλους, καθὼς ἠγάπησα ὑμᾶς ἵνα καὶ ὑμεῖς ἀγαπᾶτε ἀλλήλους.            [agapate allelous kathos egapesa umas ina kai umeis agapate allelous]. El verbo es ἀγαπάω [agapao] que significa dirigir el amor con total obediencia a lo que Dios disponga. Es un amor teologal. Su empuje nos lleva a cumplirlo al estilo de Jesús. ¿Cómo es ese estilo? Es un estilo totalmente desinteresado. No espera ninguna gratificación. No busca ninguna propina. No se hace por pago contra entrega. Su único móvil es que el otro esté bien, que se beneficie de esa donación. Que lo preserve de todo mal y de todo daño. Es un amor que tutela, pero que no exige nada.  ¡Es total donación! ¡Es absolutamente gratuito!

 

El amor ágape significa que la persona que lo da es movida por el mismísimo soplo del Espíritu Santo. Pero tiene la suficiente inteligencia para discernir que busca el bienestar del destinatario, no el bienestar subjetivo de quien da, sino la urgencia de quien recibe. No cree que como a mí me gustan las uvas, al otro le gustaran también; sino que indaga, qué frutilla le complace a su prójimo. El amor-agape tiene un sesgo muy preciso, es “oblativo” -como lo vio Papa Benedicto XVI- «superando el carácter egoísta que predominaba claramente en la fase anterior (la del amor erótico). Ahora el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca».

 

La palabra oblativo proviene del latín oblatus "ofrecido" o "presentado en sacrificio”, hunde su antecedente en la palabra offerre que es lo que hace quien lleva una donación al Altar Sacrificial: Llevarlo y ponérselo en frente a la deidad.

           

Nos hallamos ante el tema de la “permanencia”, valga decir, la fidelidad en el seguimiento. Esa fidelidad es una perseverancia en el Amor, también en el “dejarse amar”.

 

Añadiremos aun otra cita de Papa Benedicto que nos trasporta del Amor-Ágape a la Eucaristía: “El gran escritor cristiano Tertuliano († después de 220), cuenta cómo la solicitud de los cristianos por los necesitados de cualquier tipo suscitaba el asombro de los paganos. Y cuando Ignacio de Antioquía († ca. 117) llamaba a la Iglesia de Roma como la que «preside en la caridad (agapé)», se puede pensar que con esta definición quería expresar de algún modo también la actividad caritativa concreta”.

 

Se da un enlace luminoso, se especifica que permanecer en el amor no es alguna idea vaga, general, abstracta, algo que hay que hacer, pero no se sabe qué es. Jesús lo dice con todas las letras: Significa permanecer en el cumplimiento de sus Mandamientos (que no se han de reducir a las Tablas Mosáicas). ¡Claro que hay que guardar los Diez Mandamientos! pero hay que profundizar en sus otros Mandamientos, expresados, por ejemplo, en el Sermón del Monte, en las Bienaventuranzas, en sus parábolas en la tarea de edificar el Reino, pero específicamente en su Mandamiento: el Mandamiento del Amor.

 

Así lo dice y así nos lo recuerda hoy: Que nos amamos unos a otros como Él nos ha amado. ¿Cómo nos ha amado? ¡Llegando al límite de “entregar su vida entera por nosotros”! Así se constituyó en Amigo nuestro y así probó, más allá de toda duda que somos sus Amigos.

 

¿Cómo se ha edificado esa Amistad? Revelándonos y compartiéndonos todo cuanto su Padre le ha Revelado. No acaparó con egoísmo, ¡me lo dio mi papá luego tengo derecho a quedármelo! ¡Él no es así! Sus manos son como un “canal”, sólo sirven para dirigir la donación de Manos del Padre a nuestras manos. 

 

¡Él nos ha elegido! No hay que andar por ahí desesperado tratando de adquirir su Amistad. Tras su amistad está la Gratuidad del Don. El Don no se puede vender ni comprar. Si pudiera comercializarse no sería Don, sería “meretricio”, falso amor -en búsqueda de lucro- por puro interés económico. Como cuando le prendo una vela para comprometerlo a que cumpla mis deseos.


La amistad que es Don Suyo, no propone la entrega de “poderes”, pero conlleva el Poder máximo, la capacidad de donarse en gratuidad. No se puede ser más poderoso que dando la vida por Amor. Cualquier otro poder es alucinación, es seducción demoniaca.

martes, 12 de mayo de 2026

Miércoles de la Sexta Semana de Pascua

                    

Hch 17, 15.22-18,1

ΑΓΝΩΣΤΩ ΘΕΩ [Agnosto teo]

Dios desconocido

 

El discurso de Atenas … se presenta como un esfuerzo para expresar la fe en términos exclusivamente “paganos”, por así decirlo, sin hacer nunca referencia a las Escrituras, a las esperanzas, a la historia o a la experiencia de Israel.

Michel Gourgues

Cómo es y cómo funciona el politeísmo que tiene tantos y tantos dioses que llega a preocuparse que, de pronto, haya alguno o algunos por ahí que se les haya escapado, y de ser así, podría ofenderse y enviarles un castigo; pues, entonces, había que erigirle un altar y -preventivamente- saludar a ese “ignoto”, algo como echarle una porción de agua adicional a una sopa, por si acaso llegara un invitado extra.

 

Pero, lo interesante para nosotros es el esfuerzo que hace Pablo por partir de “su punto de vista”, él hace lo que puede para mirar desde su óptica, y, aprovecha este detalle para plantear un razonamiento y abrir la puerta a un entendimiento y dialogo con aquella cultura.  No es cualquier enunciado, es uno que busca como presentarles a Jesucristo, desde sus referentes, para hacerse entendible.

 

Así, pasa a mostrarlo como el Autor de toda la realidad, y mostrarles que Dios no es muchos, sino que es Uno, y apunta hacia su Unicidad.  De allí pasa a mostrar que Dios es como el medio natural en el que se desenvuelve nuestra existencia aun cuando lo pasemos desapercibido. Este referente continúa teniendo profunda validez, también hoy, -pasamos inconscientes- y miramos para todas partes, pero no somos capaces de ver su Presencia constante.

 

Continua con otro argumento, que también retoma de su visión del mundo; somos del linaje divino (este poeta citado aquí por San Pablo era Arato de Soli, de Cilicia, vivió en el siglo III antes de nuestra era) y, por tanto, no hemos de adorar cosas, fabricadas por mano humana, aun cuando estén hechas de “metales preciosos”, sino que la dirección a la que debe apuntar nuestra fe es la de la superación de los errores, a la que Pablo llama μετανοεῖν [metanoein] “conversión”, “cambio de mentalidad”.

 

Pasa a presentar la idea de “juicio” que Pablo señala como “juicio universal”, juicio que se caracterizará por su “Justicia”, y que Dios ha entregado para que sea conducido por Su Designado”, a Quien Él ha ἀναστήσας [anastesas] “resucitado”, “levantado” de entre los muertos. Al llegar a este punto, el auditorio encuentra punto de evasión y la asamblea se disuelve con un contra-argumento inane: “De esto te oiremos hablar en otra ocasión”, no hay argumento, en realidad, “sacan el cuerpo”, pues su apertura, no llega a más.

 

El fruto recogido de este esfuerzo fue de tan sólo algunas personas, de las cuales el hagiógrafo señala dos: Dionisio el Areopagita y Dámaris. Así termina el episodio de Pablo en Atenas.

 

Muchas veces la exegesis que se intenta habla de “fracaso”, San Pablo habría perdido su tiempo en aquel intento y San Lucas, también habría malbaratado su aplicación al contarnos esta anécdota. Hay, no obstante, otro enfoque del asunto: A medida que se ampliaba el circulo de influencia del cristianismo para ir cumpliendo el itinerario que se le había trazado (cfr. Lc 24, 47s), se planteaba la urgencia de mirar otras estrategias de evangelización. Porque no es lo mismo dirigirse a los judíos -el círculo originario, más reducido-; que pasar a tener como interlocutores a los samaritanos -segundo circulo con amplitud mayor; y, con toda seguridad, la exigencia y el nivel de dificultad iba a ser mayor cuando el espacio de dilatación los llevara “hasta los confines de la tierra”.

 

Ya una sugerencia muy aclaradora, es el hecho de encontrarnos en la presente obra lucana con tres Pentecostés diversos:

-En el primero, 2, 1-41 los interlocutores eran judíos, bien es cierto que llegados de los quince lugares que se mencionan para decir que eran judíos de todos los lugares donde los había llevado la diáspora: Partos, Medos, Elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, regiones de Libia -cerca de Cirene-, residentes de Roma, Cretenses, árabes.

-En el segundo Pentecostés, 8, 5-25, donde Felipe extiende el campo de acción al territorio Samaritano

-La apertura al círculo universal, se gatilla a partir del capítulo 10, y el Pentecostés a los paganos se nos presenta en la perícopa 10,1 – 11,18, el Espíritu Santo adviene en el verso 10, 44s.

 

Si en los otros círculos era posible partir de la Escritura y hacer pie en las sinagogas, ahora San Pablo tiene que referirse a coordenadas culturales de la literatura y de la filosofía griega. Lo que descubrimos es una adecuación del lenguaje y de la perspectiva para hacerse entendible, para tocar la comprensión de los que no conocían, ni siquiera, al Dios judío, sino que provenían del más variado politeísmo.


Miremos con atención el versículo 17,33s: “Entonces Pablo los dejó. Pero algunos lo siguieron y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio -que era uno de los miembros del Areópago-, y también Dámaris, y otros más”. Como se citó arriba.

 

¡No fue un fracaso! Por alguna parte había que empezar y había que descubrir el “cómo”. Todavía hoy, encontramos estas pautas de inagotable riqueza para llevar el conocimiento de Jesucristo a todas las naciones.

 

Sal 148, 1bc – 2.11-12. 13. 14

La alabanza es el lenguaje del Cielo.

Aprendámoslo en la tierra para ir ensayando la eternidad.

La alabanza es la oración del momento presente.

Ni perdón del pasado ni preocupación del futuro.

Carlos G. Vallés s.j.

Este salmo es un himno. Toda la Creación llamada a bendecir al Señor. Todos, vivos e inertes, están convocados a alabar. Parece un tratamiento contra la pedigüeñería, aquí se alaba, se bendice, se gloría, se ensalza, todo el salmo es una plegaria de ADORACIÓN.

 

En le Primera Estrofa va por lo Alto, los convidados son los cuerpos celestes y los ángeles, todas las huestes Celestiales, convidadas a entonar la Alabanza.

 

En la Tercera Estrofa se invita a los gobernantes -ellos que acaudillan los pueblos, son los primeros en ser convidados, para que den el buen ejemplo, que agradezcan y bendigan; si ellos no lo hacen, todos sus subordinados pensaran que es por la inteligencia, la habilidad y la sagacidad de sus líderes que llegan los dones. Esa irreverencia tendrá su paga, más temprano que tarde. ¡No saben ustedes que la ingratitud cunde peor que una pandemia? Muy pronto todos los gobernados desplazaran la gratitud y la trasmutaran en egoísmo; la virtud de reconocer nuestra supeditación a la Generosidad y la Providencia Divinas, redundará en esterilidad y penuria por descuidar la Fuente de la Gracia. Aun cuando bien sabemos que Dios no es rencoroso ni castigador, pero esa actitud nos desconecta de la Fertilidad Real. Después de convocar a los Reyes, príncipes, jueces, y -se entiende, a toda autoridad, se invita a todas las edades, y a todas las categorías humanas a entrar en tónica de alabanza e incorporarse a los Coros Celestiales y Angélicos.


Finalmente, hace apelación al pueblo elegido, y subraya la idea que esbozamos arriba: El vigor (ha llenado nuestra cornucopia) del pueblo proviene -y no hay que buscarle otra fuente, Él es la Fuente.

 

Valga la invitación a leer el Salmo integro, mucho nos nutrirá el espíritu, daremos grandes pasos si profundizamos en él. En este himno encontramos una escuela de oración y una órtesis para ser mejores amigos del que nos brinda su Amistad. Triste y lúgubre un culto que hemos deformado, enseñando a solicitar milagros, pero incapaz de dar Adoración. No es el pueblo el que falla, hemos sido los “formadores” (no sé si la cuestión es tan grave que tenemos que llamarnos “deformadores”), los que hemos sesgado y mutilado este sentido esencial de la religión: Es tan difícil deshacer entuertos y, sin embargo, procurando educar en la gratitud y la alabanza, repetiré aquí con el Salmista: “Alaben el Nombre del Señor, el Único Nombre Sublime. Su Majestad sobre el Cielo y la tierra”.  

 

Jn 16, 12-15

Leer con la Luz de las Lenguas de Fuego, la Verdad del que Vendrá.

Él me dará Gloria,

porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Jn 16, 14

«La verdad es algo que se ha perseguido a lo largo de la historia de la humanidad. La filosofía, por ejemplo, desde tiempos antiguos, la ha perseguido y se ha ufanado de haberla encontrado. Pero la verdad plena es la que nos presenta el Evangelio, es Jesús mismo quien a su vez nos revela quien es el Padre y cuáles son sus designios salvíficos. Pero nuestra comprensión sobre esta verdad, sobre este misterio siempre será limitada». (Papa Francisco)


Siguiendo la Lectura de la Sagrada Escritura, nos vamos encontrando con un sentido de gradualidad. Dios, en su Misericordia Infinita, hacia su criatura, no nos descarga de golpe y porrazo la Revelación, sino que, nos la entrega con moderación y procesualidad, en un paso a paso, que va sólo un poco más allá de nuestra posibilidad, para expandir el área iluminada, día tras día, y en la misma medida que nos hacemos capaces de contenerla.

 

Si se hubiera mostrado intempestivamente, nos habría aniquilado. Su Grandeza nos habría fulminado. Por eso, había y hay un halo de Misterio en torno suyo, hasta que -con la llegada de Jesús entre nosotros- el velo del Templo se rasgó. Ahora, todo está allí, pero aún hay -como nos lo expresa hoy San Juan en el Evangelio-, cosas que ἀλλοὐ δύνασθε βαστάζειν ἄρτι· [all ou dynaste bastazein arti] “no pueden cargar con ellas, por ahora”. (La expresión encierra, en griego, un sentido de no tener aun la fuerza suficiente para poder mover el peso de esa carga. Como un bebé cuyas débiles fuerzas no le dan para levantar un objeto muy pesado).

 

Así, la zona de influencia del Malo, se reduce paulatinamente, y el Espíritu Santo va generando una campana de Luz cada vez más extensa. El Mentiroso va siendo desenmascarado, y nuestra inserción en la Verdad Total, va cristalizando: ¡La Verdad de Dios es una Verdad Dinámica! Siempre nos imaginamos en esto, la Ternura del Padre, que no pretende a los 10 meses, enseñar a su bebé a resolver una pesada ecuación de turbulencia en fluido, pero se complace en pasarle el balón y se enorgullece que sea capaz de detenerlo y re-enviarlo, a manos de su Progenitor.

 

Ahora bien, ¿vendrá el Espíritu Santo a darnos lo que Jesús no? El Evangelio nos declara que no será así. Todo viene de Jesús, a Quien el Padre instituyó y desde el Principio hizo todo pensando en Él. Pero -en cambio- si obra como una especie de Traductor, que pone en nuestro idioma, que ajusta a nuestras capacidades y nos da, y nos anuncia según nuestro nivel de asimilación se acrecienta, proceso al cual contribuye también el Santo Espíritu, que nos lleva, con su pedagogía, a ensanchar nuestras competencias espirituales.


“Todo lo que tiene el Padre es mío. El Hijo es uno con el Padre (10,30): tiene la misma vida y la misma gloria, el mismo amor y la misma voluntad de salvar el mundo. El Espíritu transmite todo esto a nosotros y nos introduce en el misterio de la Trinidad que es amor entre el Padre y el Hijo que se derrama sobre todas las criaturas”. (Silvano Fausti)

lunes, 11 de mayo de 2026

Martes de la Sexta Semana de Pascua



Hch 16, 22-34

Nos habíamos quedado en Hch 16, 15; hoy damos un salto a Hch 16, 22, es decir, nos saltamos 6 versículos. Hoy se inicia la perícopa narrando como la gente se alborotó contra Pablo y Silas, y también cómo por órdenes de los magistrados los “molieron a palos”, y, acatando esas mismas ordenes, el carcelero los condujo a prisión y los sujetó con grilletes.

En el episodio, que no se narra, -los seis versículos que nos hemos saltado- se cuenta que había una chica con poderes de adivinación, que los identifica como enviados del Dios Altísimo y como enviados para traerles la Salvación; esto día tras día hasta que Pablo le puso el “quédate-quieto” al espíritu inmundo que le daba tales facultades, lo que fastidio enormemente a los dueños de la esclava, que ya no se podrían lucrar, en lo sucesivo, de ese “poder”; fue eso lo que detonó la revuelta de la plebe contra ellos.

 

Podemos traer a la imaginación este cuadro: Pablo y Silas, encadenados, en una mazmorra, y orando a media noche, y de repente, anunciando una Epifanía, un violento terremoto, las puertas se destraban, los cepos se caen... Un momento después, el carcelero se despierta, ve la situación y, en seguida, se figura lo que pasará cuando sus “patrones” se den cuenta que se le han fugado los presos, ¡así que resuelve suicidarse!

 

Pablo le grita que no, que ellos siguen allí, que no se han escapado. El carcelero clama, entonces por φῶτα [fota] “luz”; uno dice, pues claro, pide una linterna para ver si es cierto que no se han escapado; sin embargo, Pablo no necesitó linterna para ver que su carcelero pretendía hacerse mal. Esta petición de “luz”, es más una jaculatoria, se tendría que traducir “Ilumíname” y forma -por así decirlo- la primera parte de una plegaria elevada al Cielo y que el carcelero pronuncia a continuación: τί με δεῖ ποιεῖν ἵνα σωθῶ [ti me dei poiein ina sotho] ¿qué tengo que hacer para salvarme? Ilumínenme, Señores, y díganme, ¿qué tengo que hacer para alcanzar la Salvación? Pensemos en esto: en el punto crítico, en el momento más álgido, cuando hay que dilucidar entre vida y muerte, este hombre formula la pregunta clave sobre la Salvación, es esa pregunta que en nuestro mundo se nos propone descartar, porque según se machaca día tras día, eso no se puede saber y no hay tal “salvación”, según el mundo: “el muerto al hoyo y el vivo al baile”.  ¡Qué peligroso que nosotros sucumbamos en esa ideología!


Les lava las heridas, lavándoles los pies, ¡ojo a lo que hace este carcelero! Una liturgia cristiana, un lavatorio de pies, ¿Qué significa esta liturgia? Me asocio a los que se hacen el bien los unos a los otros y paso a formar parte de los que son caritativos entre sí; los lleva a su casa, pide el bautismo y luego lo celebran con una Cena -un Agape-, es una fiesta familiar porque ¡Dios ha entrado de lleno en sus vidas!

 

Sal 138(137), 1bcd-2a. 2bc-3. 7c-8

אוֹדְךָ֥ “Alabaré”

 

Este salmo es un himno. Da un elenco de los motivos que tiene el Salmista para alabar el Señor.

 

En la primera estrofa (de la perícopa de hoy) se trasluce que el salmista es una persona de corazón agradecido. Reconoce que sus oraciones llegan a Dios, que Él las atiende; y, su manera de mostrar gratitud es acompañar su oración agradecida, con una posición muy reverencial y tocando su instrumento, en este caso, un instrumento de cuerdas.

 

En la segunda estrofa, insiste en dar gracias, y dice a Quien se las da, al Santo Nombre, reconoce que Él es un Dios Misericordioso, Leal, Cumplidor de sus Promesas, es mayor su Bondad que la Fama que Lo precede. Y ratifica que Dios lo Escuchó. Esa escucha y atención que Dios concede fortalece al orante, llenándole el alma de valentía, de Parresia, para proclamar su fe fundamentada. Se implica que su gratitud no se queda en actos intimistas de Dios-y-yo; sino que el salmista infiere que estos regalos de Bondad, reclaman acciones de gratitud que expresen y hagan tangible el agradecimiento: Irá el Templo, y confundiéndose entre los ángeles, el salmista ofrece “exhibir” delante de la gente, el actuar Misericordioso de Dios, postrándose en la dirección del Sancta Sanctorum (Santo de los santos)- valga decir, ofreciendo gracias al Dios cuya Shekina estaba allí, sobre el Kapporet, la Tapa del Arca.


Como muchas personas usan la derecha para hacer las cosas, manejar las herramientas, blandir la lanza o la espada, entonces la tercera estrofa usa este antropomorfismo para referirse a Dios, dice que Dios lo salvó usando su poder, obrando con su brazo poderoso, haciendo uso de su “Diestra”. Las obras de Dios, entiende el salmista, no quedan a medio camino, si el Señor obró favorablemente trayendo al suplicante hasta aquí, con total certeza puede decir, que Dios seguirá siendo su Protección de ahora en adelante, porque la חַסְדְּךָ֣ [jasdeka] -derivado de חָ֫סֶד [chessed] recordemos que este vocablo hebreo conlleva un sentido de “emanado de las entrañas”- “Misericordia de su Alianza”, durará por siempre.

 

(En un renglón anterior, que no se incluye en la perícopa, dice que también lo favoreció con la Izquierda: “Extiendes tu Izquierda contra la ira del enemigo”, con la Izquierda se manejaba el “escudo” mientras en el combate la derecha blandía la espada).

 

Jn 16, 5-11

Sucede que -con bastante frecuencia- cuando se mira hacia el “mañana” lo pintamos con tintes oscuros, como presagios de dolores y tristezas. Toda una mentalidad empeñada en mantenernos arrinconados en la inmovilidad del ahora: es una ideología de solo existe el minuto actual, todo lo demás no-es, son los filósofos desesperados del “ya mismo” y del “solo ahora”, la ideología del carpe diem que resulto pariente cercano del mindfulness -que enfocan la consciencia histórica comparándola con el acto rumiante de la digestión vacuna- Es muy cierto que no podemos contar con el trigo que se cosechará mañana, pero también es cierto que nuestra fe nos orienta con una visión capaz del “esjatón”. ¿Por qué ese afán de obligarnos a llevar anteojeras que solo ven el instante actual? Porque para ellos -la impotencia para modificar lo que fue y controlar lo que será- hace de todo lo demás pura ansiedad estéril.


No podemos construir toda una filosofía del inmediatismo, porque ese pensamiento es el que nos conduce a un desesperado hedonismo del “gocemos ahora, porque del mañana nada sabemos”. Es este pensamiento el que nos desalienta respecto al cumplimiento de los lineamientos que nos propone Dios. No podemos contar con los frutos del futuro -ni siquiera el más cercano-; pero si debemos saber que no somos de este “mundo” y que vamos a morir, pero no para el final-final, sino para hacernos del trigo venidero. El esjatón no es una tristeza oscura y final, un entierro, y para los que se quedan, el luto subsecuente. ¡No! Es la plenitud por la que vale la pena una coherencia de vida, similar a la conciencia del agricultor que no se limita al sudor de roturar la tierra, sino que ve, con los ojos de la “promesa”, los campos ubérrimos. ¿Creen ustedes que el agricultor, cuando siembra, no ve en su corazón, los campos ya exuberantes?

 

Muchos se creen felizmente profundos con su inmediatismo, y no alcanzan a darse cuenta que nosotros somos y habitamos la seguridad de la justicia, y no la ceguera de las anteojeras, que, al caballo le son muy útiles para no distraerse ni asustarse, pero que a nosotros no solo nos son inútiles sino además perjudiciales porque no nos dejan ver lo evitable y acariciar lo promisorio. Si de verdad crees que hay Cielo, tienes que contestarte ¿Adónde vas?

 

En la perícopa se suprime el prólogo que Jesús le da a estos enunciados de los que nos habla hoy, nos referimos al verso 16,4b: “No les dije esto desde el principio porque yo estaba con ustedes”. Pero, claro, ahora que se va a ir, es urgente que se los diga. Jesús nos guía. Mientras al carcelero que vio la Acción de Dios en el Temblor Fuerte de Tierra, la liberación de Pablo y Silas y los otros presos, pero, la no-escapatoria; a él, se le ocurrió de su propio espontaneo preguntar: “¿Qué tengo que hacer para salvarme?”. Pero a estos Discípulos, a los que Jesús anuncia su Ascensión, no se les ocurre preguntar, entendiendo que Él solamente va por delante para liderar y, por así decirlo, “abrirnos paso”. Evidentemente, la pregunta debería ser ¿para dónde te vas?, dínoslo y ¡hasta allí te seguiremos!

 

El salmista sabe que Dios no hace cosas a medias, que las hace perfectas, completas hasta su último detalle. Podríamos decir que después de la Ascensión, viene el tiempo de la Iglesia; pero, con toda seguridad, con la habilidad que tenemos para evadir el compromiso y las responsabilidades, nuestro “subconsciente” acomodaría la interpretación ¿quiénes serán esos a los que se refiere la palabra Iglesia? ¿serán los curas? ¿El Papa? ¿las monjitas? Bueno, pero ¡no, seguro que eso no es con nosotros!, ¡nosotros estamos muy ocupados, y, además, no entendemos nada de eso! eso le toca a la Iglesia, sean quienes sean “la Iglesia”. Algunos dirán, pero si les hemos dicho una y mil veces que la Iglesia somos todos los bautizados; ¡no vengan a decirnos que no saben que les está hablando a ustedes!

 

Sabemos que Jesús estaba completamente lleno del Espíritu del Padre, así que durante su “Vida terrena” gran parte de su Responsabilidad consistía en dar el impulso eclesial  y que ese ardor fuera vehemente: y ahí entramos nosotros; ahora que Él sube al Padre, se produce una trasferencia de “Poder”; por eso, Él tiene que irse para que el Consolador, en su Plenitud, venga a nosotros y nos de los tres grados del saber: en cuanto al “Juicio”, en cuanto al “pecado” y en lo que respecta a la “Justicia”.

 

No es que Jesús haya hecho la tarea incompleta, es que Él no nos arrebata nuestra libertad, queda la Ley escrita en nuestro corazón, ya no son Tablas en un Arca, ahora el Arca es nuestro propio Corazón. Nosotros entramos a ser el Cuerpo de esa Cabeza que es Jesucristo, y su Espíritu se expande a todos nosotros. Por eso ya no resuena afuera, como Shofar, ahora retumba en nuestro pecho, y lo sentimos como Fuego del Espíritu ardiéndonos por dentro. Esas lenguas que se posaron sobre nuestras cabezas ahora son poderosas calderas impulsoras que hacen bullir en nuestro corazón el dinamismo.


El Espíritu Santo viene en nuestro propio Pentecostés, y hay muchos que se dan a la tarea, en estos cincuenta días, de instalar unas estratégicas válvulas por donde se escape todo ese fervor. Y una vez la fuerza de ese ardor se haya disipado, nosotros nos regresamos a la confortable comodidad del "dulce no hacer nada".