jueves, 30 de abril de 2026

Viernes de la Cuarta Semana de Pascua

                        

Hch 13, 26-33

Así Dios suscitó a Jesús como Salvador al final de la historia de su pueblo. Pues bien, prosigue la segunda parte del discurso, ese Jesús, que fue rechazado y ejecutado, ha sido resucitado por Dios. Según las Escrituras y la promesa de Dios, esto manifiesta que es efectivamente el Salvador. Y esto es precisamente lo que se os anuncia ahora.

Michel Gourgues

 

Hay dos discursos muy bien estructurados, dos perlas en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, muy bien desarrollados. El de Pentecostés (2, 14-36) y este, de la predicación sinagogal en Antioquía de Pisidia (13, 14-43). Ayer, hemos considerado este discurso hasta el verso 25; y hoy tomaremos de su segunda parte el fragmento 26-33; nos quedará luego, pendiente el segmento 34-52.  Se obviará el fragmento 34-43 que gira principalmente en torno al tema de Jesús preservado de la corrupción. -donde está contenida la sección final del discurso en la sinagoga en Antioquía de Pisidia, que no se incluirá en le liturgia; y, pasaremos directamente al fragmento 44-52, que estudiaremos mañana.

 

Bernabé y Pablo, -como ya lo decíamos ayer-al chocar contra la reticencia y la animadversión de los judíos, que no prestaban oídos, resolvieron dirigirse a los paganos, recogiendo una enseñanza de Isaías: (Is. 49, 6) que los animaba a ir hasta los mismísimos “confines de la tierra”.

 

Podríamos fácilmente detectar las ideas centrales de esta alocución: la “Salvación”, el “perdón de los pecados”, temas muy coherentes para dirigirse al auditorio judío. El enfoque se ha decidido -en orden a ideas propias de este auditorio, que podía llegar a ver en Jesús, al Mesías descendiente del linaje davídico, y como podemos ver, desde el inicio, Pablo se remonta a más atrás, hasta el mismo linaje de Abrahán. En este texto, a los prosélitos se les denomina “los temerosos de Dios”.

 

Algo que pone al descubierto este discurso es que, los judíos no pudieron descifrar el sentido de las enseñanzas de los profetas que usualmente había repasado una y otra vez en las Sinagogas, los sábados.

 

Volviendo sobre el kerigma, se señala en el discurso que Jesús, una vez muerto, fue descolgado de la cruz y conducido el sepulcro, de dónde Dios mismo lo rescató.

 

Después de su Resurrección el Señor se les manifestó en repetidas ocasiones -los que, habiendo venido de Galilea, lo acompañaron en la agonía y la crucifixión y muerte- donde los había emplazado a reunir, desde ya antes de su Crucifixión.

 

Y, luego, retoma el Salmo 2, citando el verso 7 בְּנִ֥י אַ֑תָּה אֲ֝נִ֗י הַיֹּ֥ום יְלִדְתִּֽיךָ׃ [ban ni at tah ani haw yo um ye lod ti ka] “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”.

 

El lenguaje de Pablo deja traslucir un cierre exclusivista para incluir solamente a los judíos, delimitación que en el lenguaje paulino se transluce cuando él habla de “descendientes” (ver Hch 13, 33) se está refiriendo al a promesa que Dios hizo a los descendientes del mismo linaje davídico.


En el verso 42 -que como hemos dicho no se lee, “Pablo y sus compañeros salieron de la sinagoga”, lo que marca la conclusión de esa escena. Pero hay una línea de continuidad en la solicitud que queda propuesta de que les siguiera desarrollando el tema en la siguiente reunión, a los ocho días, en el siguiente Sabbath. Mañana veremos que los judíos y los que se estaban pasando del judaísmo a la fe cristiana, acudieron puntualmente a la cita junto con casi todos los de la ciudad.

 

Sal 2, 6-7. 8-9. 10-11 y 12a.

Hay Salmos (7, por los menos) que se refieren a Dios como el Verdadero y Único Rey. El Sal 2 pertenece a esta categoría. Israel nunca pensó en el rey como dios, en cambio, reconoció en Dios a su Legitimo Rey. Su reinado ni tendría fin, ni tampoco límites: Su dominio estaba demarcado por los “confines de la tierra”. El presente salmo es un “discurso desde el Trono”. (Hagamos caber, aquí, la anotación que, cuando en nuestros labios de cristianos decimos Rey, estamos hablando del único rey que tenemos que es El Señor, y nunca aludiendo a algún político o gobernante: Desde nuestra fe -nunca desde la beligerancia- hemos prohijado la aclamación ¡Viva Cristo Rey!).

 

Nos parece tan importante que no podemos evitar repetirlo, que no se trata de una entronización, porque Dios está desde siempre y por siempre entronizado. Sino que se construye, siguiendo en paralelo una entronización.

 

Este salmo está conformado por 12 versos. De ellos se toman 6 y medio, para organizar la perícopa que será proclamada. Con ellos se organizan tres estrofas:

 

En la primera se declara que Dios mismo ha delegado su Rey en Sion. Y ha hecho proclamar el reconocimiento de Su Propio Hijo a quien Él ha engendrado, en momento definido.



En la segunda estrofa hace entrega de su potestad sobre las diversas “naciones”, ellas entendidas como pueblos, -con sus hablas propias y sus culturas determinadas-; este Rey, usará su Cetro de Hierro para disolver las fronteras y los límites de pueblo a pueblo, como si hubieran sido delimitaciones hechas con barro cocido. Dios no conoce fronteras, convienen ratificarlo: toda frontera es un capricho humano.

 

En la última estrofa de la perícopa, conmina a los reyes terrenales a plegarse ante el Rey que Él ha designado. Puesto que es “Su Elegido”, llamándolos a la sensatez.

 

Es fundamental entender que aquí no lo ha engendrado porque lo haya puesto en un vientre de mujer, sino porque lo ha sacado del mismísimo seno de la tierra resucitándolo.

 

Jn 14, 1-6

Hoy iniciamos nuestro estudio del discurso de Jesús en la Última Cena, que dura cuatro capítulos, abarcando los capítulos 14 a 17, que nos mantendrá ocupados hasta el 5 de junio. Forma parte del género de “las despedidas” y género en el que se incluyen los “testamentos finales”, Jesús dará, en él, sus instrucciones finales. El discurso prevé y anuncia las insidias que acosaran a los discípulos en el periodo post-Resurreccional, donde el ataque vendrá del paganismo a una vez que desde el judaísmo. Lo que más perturba a los apóstoles es la perspectiva de la “traición”. Lo que los lleva a padecer “tribulaciones en su corazón”.


Contra un sentimiento de desamparo: Existe una suerte de nerviosismo, de desazón, de inseguridad humana, cuando nosotros no nos cimentamos en el Señor. Es una situación de “perdida de la paz”, nos sentimos llevados de aquí para allá. Como una cascara de nuez bamboleada por el oleaje. El camino a seguir, es siempre una encrucijada. Miramos la ruta y sólo alcanzamos a distinguir un gigantesco signo de interrogación. Aquí la “turbación” es ya tentación, que bordea al abandono. Sintomática del impulso hacia la deserción.

 

Estamos hablando de la necesidad de poner la total confianza en el Señor-Jesús, reposando en Él y el Padre, poniendo toda nuestra fe y seguros que no seremos abandonados. Cobijados por su fuerza que se nos dará para que gocemos de firme solidez ante todo cuanto pueda sobrevenir. Jesús nos reconforta, nos tranquiliza, nos infunde un ánimo sereno. Él va delante para ir a amoblarnos nuestra residencia eternal. Él ha trazado un proyecto y ha deletreado la historia de nuestra fragilidad para sacar de ella una fortaleza inamovible. Él es nuestro Alcázar, nuestro Refugio, nuestra Atalaya.  “Jesús es el Templo en el cual todo hombre encuentra a Dios y encuentra el rostro del cual es imagen y semejanza” (Silvano Fausti)

 

Pronuncia el Séptimo “Yo-Soy”, como culmen de su ratificación de Divinidad: “"Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14,6).

 

Los seis anteriores han sido:

1.    "Yo soy el pan de vida" (Juan 6,35)

2.    "Yo soy la luz del mundo" (Juan 8,12)

3.    "Yo soy el que soy" (Juan 8,58)

4.    "Yo soy la puerta de las ovejas" (Juan 10,7)

5.    "Yo soy el buen pastor" (Juan 10,11)

6.    "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11,25)

 

No hay que preocuparnos a lo “Tomás” por el mapa o por el GPS. “Tomás tendrá dificultad para creer que Jesús ha resucitado (20,24ss), precisamente porque ignora que el amor es el camino hacia la vida” (Silvano Fausti). Jesús es, también nuestra brújula. Dejémonos guiar, Él sabe bien por donde nos lleva, Él sabe bien a dónde hemos de llegar; Él va cuidándonos de los lobos, y no dejará que se pierda ni una sola de las “ovejas” que el Padre le ha entregado. Sino sólo “el que se había de perder”, el de la traición, el discípulo del Maligno.

 

Muchas veces pensamos que “tenemos” la verdad y que podemos adueñarnos de ella. «Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud de los tiempos, "se hizo carne", que vino entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no se puede aferrar como si fuera una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona.» (Papa Francisco)

¡Creamos en Dios y aceptemos a Jesús, su Unigénito! Rey de reyes, Señor de señores. Él nos garantiza alojamiento en la Morada Celestial, donde hallaremos una vivienda definitiva. Pero creer -y esto no nos podemos cansar de afirmarlo- no es memorizar dogmas, o aprenderse diversos apartes del catecismo: ¡Nada de eso! «El camino no es una calle, sino una persona a seguir; la verdad no es un concepto, sino un hombre al que hay que frecuentar; la vida no es un dato biológico, sino un amor al que hay que amar». (Silvano Fausti) Creer es poner todo nuestro empeño en vivir una vida a la manera de Jesús-Cristo.

miércoles, 29 de abril de 2026

Jueves de la Cuarta Semana de Pascua



Hch 13, 13-25

 

… de acuerdo con el anuncio cristiano, toda la historia que corre entre David y Juan Bautista fue un tiempo de espera del descendiente de David, del que gobernaría al pueblo con justicia, conduciéndolo a la paz, es decir, a la plenitud de vida tal como lo anuncia Is 11, 1-9.

Ivo Storniolo

 

En a perícopa Hch 13, 1-12 - inmediatamente anterior a la que leemos hoy-, se relata cómo San Pablo en Creta predica y el procónsul (gobernador) y su familia quieren convertirse, pero Elimas Bar-Jesús, un mago, Elimas, este nombre puede estar emparentado con la expresión árabe “el que sabe, el que conoce” (las artes del mago); o del arameo, “poderoso” (con su magia), -se interpone y objeta esa conversión. ¿Qué es lo que se presenta aquí? El enfrentamiento entre dos poderes absolutamente diferentes: La magia por lo general es la fuente de lucro que nutre la billetera del que la práctica, su interés es un interés totalmente egoísta, afanado por el enriquecimiento personal. Se le opone el Evangelio, que se afana por el “prójimo”, pone en primer lugar el interés ajeno por encima del propio, procura obrar el bien, libre de lucro.

 

Es un combate pertinaz, Pablo necesita cortarle las alas a este soldado de perversión, así que lo hace con un doble ataque:

1)    Lo desenmascara, denunciándolo: “Tú, hijo del diablo, que estás lleno de todo engaño y fraude, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de torcer los caminos rectos del Señor? ”(Hch 13, 10)

2)    “La mano del Señor está sobre ti; te quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo. Al instante niebla y oscuridad cayeron sobre él, e iba buscando quien lo guiara de la mano” (Hch 13, 11).

 

“Entonces el procónsul, cuando vio lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor”.(Hch 13, 12)

 

«Todos aquellos que recurren a la magia”, es decir, al engaño de los demás, terminan enceguecidos por la luz del Evangelio. Y la responsabilidad de los magos es grande, … Saben perfectamente que el Evangelio significa el fin del engaño, el desenmascaramiento de la alienación de la gente» (Ivo Storniolo)

 

La perícopa de hoy, nos remite al Primer viaje Misionero de Pablo que viaja en compañía de Bernabé, saliendo de Páfos, en Chipre, se encaminaron hacia Antioquia de Pisidia, yendo a Perge capital de la provincia de Panfilia. Pisidia estaba al norte de la provincia de Panfilia (200 X 80 km. de largo por ancha). Antioquia de Pisidia gozaba del fuero de ciudad libre del Imperio Romano, por ser una colonia Cesarea. En aquel emplazamiento muchos judíos gozaban de las mismas atribuciones de los ciudadanos griegos.

 

Allí, sucedió algo muy particular, hasta ese punto, Juan Marcos, primo de Bernabé, viajaba junto con ellos; pero llegando allí, resolvió regresarse, este hecho se le han dado varias interpretaciones, todas ellas plausibles pero ninguna comprobable más allá de las suposiciones, por eso preferimos no mencionarlas. En sus cartas Pablo manifestará su disconformidad con esta separación.

 

En Antioquia de Pisidia (no hay que confundirla con Antioquia de Siria), en sábado, entraron en la Sinagoga, y, una vez concluida las Lecturas de la Ley y los Profetas invitaron a Pablo a tomar la palabra. Se ha producida un cambio de roles, ahora, Pablo asumirá el liderazgo y será mencionado en adelante entes que Bernabé.

 

En el versículo 13, 18 Se predica la remisión de los pecados y la justificación plena para quien tiene fe.

 

“… Lucas sitúa aquí el primer gran discurso de Pablo dirigido a los judíos de la sinagoga local. Es allí, donde tras la oposición de estos últimos (13, 45) Pablo y Bernabé se deciden por primera vez a dirigirse a los paganos…” (Michel Gourgues)

 

«Pablo hace un resumen de la historia de Israel, desde la esclavitud en Egipto hasta David, partiendo inmediatamente hacia Juan Bautista, quien declaró no ser el Mesías. El meollo del anuncio está precisamente aquí: en el comentario implícito a la promesa hecha por Dios a David, la de que dicho rey, tenido por justo, tendría un descendiente que prolongaría su acción salvadora del pueblo (2S 7). La laguna que media entre David y Juan Bautista no hace otra cosa que poner de relieve que dicho descendiente debió ser esperado hasta Jesús». (Ivo Storniolo)

 

Se puede entender aquí, cómo Pablo hace pie en el Primer Testamento para propulsarse hacia el Nuevo. No podemos desconocer que Pablo se está dirigiendo a los judíos dado que está hablando para los de la sinagoga, posiblemente incluidos algunos griegos simpatizantes del judaísmo (prosélitos).


En los versos 24s. se interpola la presencia del precursor Juan el bautista que desaparece dejando la clara estela que él no era el Esperado, sino Uno, mucho mayor “de quien nos soy digno de desatar la correa de las sandalias de sus pies”. Esta es la primera parte de la perícopa, mañana leeremos la segunda parte.

 

Sal 89(88), 2-3. 21-223. 25 y 27

¿Cómo podríamos cantar su Magnificencia?

La pompa y el boato de los reyes es una imagen impactante, que maravilla la vista y la imaginación, una situación que -desde cierta perspectiva- es lo mejor que se puede soñar y anhelar. La corona, la espada, el cetro, el trono, la capa, el manto con cuello de piel, el palacio, sus banquetes, su opulencia, su corte, su servidumbre, su autoridad incuestionable, su dominio sobre la vida y la muerte de sus súbditos, todo su boato. De ese caudal se recabaron múltiples elementos para retratar la “imagen” de Dios. Posiblemente, nada de eso pertenece a la realeza Divina, pero ¿cómo más podía, el hagiógrafo, retratar el Reinado de Dios y su Infinita Grandeza que tomando elementos de la realidad humana? Podríamos hablar de antropomorfismo, o quizás sería más exacto hablar de regiomorfismo (en latín, regĭus), “real”, “perteneciente o relativo al rey”. Se dibujó a Dios como el Más Grande Rey y se originó lo que se designa como “ideología real”. Así fuera de una manera inconsciente, el hagiógrafo copió del ambiente cortesano los aspectos más suntuosos, los hiperbolizó y por ese medio, puso a nuestro alcance, de la mejor manera posible, valiéndose de exageraciones y depuraciones de los reyes humanos, la Infinitud de Dios.

 

¿Se podría acusar al hagiógrafo de “mentiroso”? ¡No y nunca! El hagiógrafo, y eso ha de tenerse siempre muy en cuenta, comunica la verdad de Dios con lenguaje y formas humanas, porque es lo único que podemos captar. Es como tratar de ver el horizonte integro, a través de una ranura, la única posible para ver el mundo exterior desde nuestras fronteras.


Tratemos, por un instante, de elevarnos por sobre nuestras limitaciones y descubrir ¿cómo podríamos expresar la Misericordia Divina, de otro modo que no fuera remitiéndonos a un “edificio eterno”?

 

Para el pueblo hebreo, el mejor rey, el más justo, el más poderoso, era David, verdadero ¿a qué otro rey, entonces podríamos comparar y hacer referencia cuando lo que queremos es aludir al Rey de reyes y Señor de Señores?

 

El hagiógrafo nos hace una invitación, a Cantar las loas que Dios merece. ¡qué puede significar eso para nosotros? Ver, hasta donde alcanzó el escritor sagrado, cuanto de esa Magnanimidad logró aprehender, y, partiendo de allí, tratar de saltar más alto, poniéndolo todo de nuestra parte.

 

David descubrió el Nombre Santísimo y se consagró a Él, con todo lo que pudo; ahora, compete a cada uno de nosotros, vivir una Alabanza tan alta, por lo menos como las que alcanzaron los labios davídicos cuando dijo: “Tú eres mi Padre, mi Dios, mi Roca de Salvación”.

 

Busquemos la perfecta imagen mirando al que traspasaron en el Trono de la Cruz y alzando los ojos hacia la Forma Consagrada.

 

Jn 13, 16-20

Discípulos-Misioneros

La Eucaristía invierte los pseudovalores que dominan la sociedad, y hace posible un modo nuevo de vivir, plenamente hermoso y humano: a la opresión del egoísmo sucede la libertad del servicio reciproco.

Silvano Fausti

Siempre insistimos y siempre nos parece que se debe volver sobre el tema del co-texto. El consejo es nunca separar una “cita” bíblica de su co-texto, procurar respondernos a la pregunta de la relación que guarda una cita con lo que le precede y lo que sigue. Es decir, ir observando atentamente qué puso el hagiógrafo antes y después; y es que, el espíritu que anima el relato es esencial, no se pueden tomar como retazos autónomos y al adentrarse en su exegesis conservar en mente como se articula el fragmento con su totalidad. En muchas oportunidades, nos damos cuenta que perder de vista esos referentes, nos impiden ver lo fundamental del mensaje, y, no pocas veces, incurrimos en el desvío porque no se ha hecho esa mirada de conjunto que como dicen los camarógrafos es el paneo que nos explicita a que realidad remite el episodio.


Si nos preguntamos, sobre la perícopa de hoy, ¿qué hay antes?, la respuesta es así de sencilla como contundente: ¡El lavatorio de pies! Aún hay más, si miramos el versículo justamente anterior, el 15 de este capítulo 13 joánico, ¿qué encontramos?

 

-“Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan como yo he hecho con ustedes”. A nosotros nos resulta iluminadora la palabra “como”, no se trata de andar lavándole los pies al prójimo, se trata de captar la esencia del “lavatorio” para saber qué es lo que el Señor espera que nosotros reproduzcamos. Esto conecta y está muy explicado y desglosado en Lc 22, 27 donde Jesús se auto-define como “el que sirve”. Ahí está la esencia de ese “como”. Lavar los pies es el modo más propio como el Señor revela, poniendo en crisis el concepto que tenemos de Él.

 

La idea que más nos ocupa es la de un Señor-Mesías que manda, domina, ostenta, presume, gobierna; y la idea que nos hacemos de nosotros mismos -en calidad de discípulos- es la del pavito que también se “pavonea”, acogido al modelo y protegido a la sombra de su papá. Y, en cambio, Jesús nos entrega con toda puntualidad y exactitud una consigna de nuestro rol al seno de su comunidad: Si Él nos ha lavado los pies, también nosotros tenemos que seguir este ejemplo de suprema humildad.

 

Pero lo que sucede siempre en tales situaciones es que, cuando lo pedido nos excede, se gatilla nuestra rebelión, “a mí no me van a poner en estas, yo me metí en esto para ser, como mínimo, virrey; no me van a salir con que me toca el cargo más gravoso de toda la corte, ser el sirviente-lava-patas”. El rechazo de esta tarea, que suena indigna, es la rebelión más violenta: irse en contra de este Amo y Señor que pretende subyugarlo a uno, tan abajo.

 

Y esta es la plataforma de despegue desde donde se propulsa lo que viene hoy.

 

1.    Ningún servidor es más que su señor. Ni el enviado es más que el que lo envía.

2.    Dice Jesús que nuestra bienaventuranza depende y está en función de “entender esto”. (Entender esto requiere mirar el “servicio” desde otra óptica: se necesita una verdadera metanoia).

3.    Luego Jesús afirma, rotundamente, conocer a los que ha elegido.

4.    No es que Judas se le coló. Uno de los “compañeros” tenía que voltearse contra Él.

 

Esto nos obliga a mirar no sólo ad extra, sino, y aun cuando es de lo más difícil y duro, reconocer que desde adentro se cocina -en el corazón de algún comensal, el propósito rebelde y alevoso, destructivo, inclusive, asesino. Recordemos que compañero es el que come del mismo pan y comensal el que se sienta a cenar en la misma mesa. “Jesús sabe que ha elegido a hombres falibles, pero su elección es irrevocable, Judas es elegido y amado como los otros”. En el verso 18 se dice que Judas “Ha alzado contra mí su talón”, en hebreo עָקֵֽב [aqueb] “talón” lo que se suele traducir como “se ha vuelto contra mi”; pero esta alusión al talón nos evoca el proto-Evangelio, donde leemos: “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón”. (Gn 3, 15”.

 

Otra connotación de “talón” es que Israel -el padre de las Doce Tribus-, se llamaba antes יַעֲקֹב [ya-aqob] “Jacob” y este nombre significa “el que viene agarrado a su talón”.

 

Jesús sabe que hay muchas enseñanzas que Él nos da y que nosotros somos incapaces de captar. A veces, tienen que pasar años para que medio vislumbremos qué nos está comunicando. No es maldad, ¡es debilidad! Nosotros sabemos que, ante una realidad áspera, la primera reacción de la mente y el corazón es la “negación”: que es el mecanismo de defensa inconsciente que implica rechazar o ignorar una realidad o situación que resulta amenazante o dolorosa para el individuo. Este proceso permite al sujeto evitar el sufrimiento y la ansiedad asociadas a tal experiencia. Y esta negación se reviste de diversos ropajes: hacernos los desentendidos, asumir que hemos malinterpretado, que se quiso decir otra cosa, que se nos está engañando para “tomarnos del pelo”, que no hemos alcanzado a oír bien, pero que, más adelante preguntaremos para aclarar, y luego -el inconsciente- lo olvidará para no enfrentarlo.

 

Traigamos al recuerdo la reacción de Pedro, cuando Jesús le anuncia su próxima muerte en Jerusalén: ― ¡Dios te guarde, Señor! ¡A ti no te puede pasar eso que dices!  (Mt 16, 22b).

 

Obremos como Él, como Jesús, viviendo nuestras relaciones cotidianas en el servicio reciproco. De nada valen los discursos si no se acompañan de obras de amor a los necesitados, pues en ellos se revela el rostro del Padre. Judas no creyó en la humildad predicada por el Maestro y, desconcertado porque Este no se presentó como Rey triunfante, lo traicionó. Tal vez Judas creía poder catalizar la manifestación de Jesús como Mesías. ¡Animo Maestro, saque la espuela, convoque sus ejércitos que estamos prestos a matar por usted!


Metanoia, en español, “conversión” no es saltar de un grupo religioso a otro, es mirar la humildad del servicio abnegado, como el verdadero privilegio de lavar los pies de Jesús personificado en el que “lo necesita”. Es descubrir una “necesidad” y pasar a atender al “prójimo que “nos necesita”. ¡Que no tengamos la nuca tiesa, que no nos duela abajarnos! ¡Señor, danos paciencia para ser reyes en el servicio a los pobres y que no tengamos afán de ser servidos y mucho menos de humillar a los demás!

martes, 28 de abril de 2026

Miércoles de la Cuarta Semana de Pascua

 


Hch 12, 24-13, 5a

La Palabra sigue expandiéndose, multiplicando las comunidades. La mención de Bernabé y Saulo (11, 27-30) tiene ya vista la continuación del libro, que tratará de la expansión misionera. A Juan Marcos, hijo de María, será atribuido el Evangelio que lleva su nombre.

Ivo Storniolo

Muy a pesar de todas las dificultades, contradicciones y a la persecución y desplazamiento, vamos a ver que Dios había previsto y designado precisamente a los que estarían encargados de dar el impulso decisivo a la expansión del Evangelio.

 

Fue la persecución la que condujo a la diáspora y desplazo a Jerusalén como foco de irradiación de nuestra fe, y llevó a Antioquía de Siria (llamada también Antioquía de Orontes; este explicativo viene a la distinción de la otra Antioquía, la de Pisidia, también llamada Antioquía Cesarea, que estaba al sur de Turquía y que también fue muy importante en el primer viaje de Pablo)- Antioquía de Siria ciudad importante, la tercera en importancia de la época, después de Roma y de Alejandría, por ser un pasadizo obligatorio del tránsito de los viajeros y comerciantes donde se agilizaba la circulación de las culturas y de los credos.

 

Aparece la idea de “misión a los paganos”, y la estrategia de los “viajes misionales” que son como los dos hitos que nos traducirán esta diseminación y difusión, que como se nos informa hoy, fueron sus fueron sus precursores los cirineos y los chipriotas.

 

Ya a partir de esta perícopa tenemos la disyuntiva urgente para los “misioneros” de discernir entre lo sustantivo y lo incidental y se entró a plantear cómo se realizaría lo que en tiempos recientes hemos dado en llamar la inculturación, valga traducir, la adaptación a las realidades particulares, la idiosincrasia y el modo de pensar tan propio de cada comunidad sin sacrificar en absoluto la identidad cristiana: lo esencial de nuestro mensaje en la fe y nuestro discipulado en Jesucristo.

 

También es conveniente tomar en cuenta el signo sacramental del envío, a saber: “la imposición de manos” que simbólicamente expresa la entrega de los dones del Espíritu Santo, para que bajo su Luz y Guía se lleve a cabo la Misión Encomendada. Se aloja en este signo una “brújula” que garantiza la recepción del carisma indispensable para discernir con sabiduría lo esencial de lo adyacente. Y así, no desfigurar y perder lo que Jesús les había encomendado a su custodia: Que no era inventarse cosas o cambiar aleatoria y caprichosamente todo lo que se les ocurriera y se les antojara, sino dar continuidad a lo Revelado con sagrada fidelidad.

 

En este punto nos encontramos con un equipo líder de cinco nombres que promovían el mensaje de “el Camino”:

1)    Bernabé

2)    Simeón el Níger

3)    Lucio Cirineo

4)    Manahén (hermano de leche de Herodes Antipas, o sea que habían sido amamantadas por la misma mujer, por una misma nodriza, sin ser hermanos biológicos), y

5)    Saulo

 

«La comunidad da su bendición a Bernabé y a Saulo. … El aspecto más destacado es la participación que la comunidad tiene en la toma de decisiones. Como dice el refrán popular: “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Si el pueblo no bendice, tampoco Dios lo hace. Bernabé y Saulo pueden emprender el primer viaje misionero, por haber sido este deseado, querido y bendecido por la comunidad». (Ivo Storniolo)


Bajan al puerto de Seleucia y zarpan para Chipre, cuna de Bernabé. En el capítulo 13 Bernabé y Saulo dan inicio a su trabajo misionero (13,1-14,28), en este bloque se nos relatara el Primer Viaje Misionero de Pablo

 

Sal 67(66), 2-3. 5. 6 y 8.

El salmo hace un claro encomio a la idea de “misión”, de “evangelización”, y clama suplicante que tengan esa Luz diáfana de la fidelidad para no desviarse y para no desviar ni confundir a los destinatarios del mensaje. Solo la Tutela Celestial sobre los discípulos-misioneros puede preservar y salvaguardar de desfigurar la esencia del Mensaje y librarnos de deformar el Anuncio.

 

Este es un salmo de “bendición” una especie de imposición de manos sobre los que llevarán la Noticia a todos los pueblos. Hoy podríamos estar preocupados de no tener nada que hacer porque el Anuncio ya parece haber alcanzado los límites y las fronteras propuestas. Pero, es el momento de diagnosticar las flaquezas del proceso vivido y la tibieza del anuncio para reconocer que nuestras fuerzas no quedaran en balde, sino que tenemos la oportunidad de avivar y rejuvenecer el anuncio con una proclamación “encendida”, entusiasmante, renovadora.


Estamos en el bendito momento de darnos cuenta que la Justicia que debió anunciarse se desdibujó en medias tintas y en odios y rivalidades intestinas; y hacer notar que los gobiernos humanos se han retrasado en nimiedades y vanos intereses, y, que sólo Dios “gobierna con justicia las naciones de la tierra”. El y sólo Él acallará los cañones y desvanecerá el armamentismo nuclear para dar paso a la realidad paradisiaca que tanto añoramos y que estamos llamados a proclamar.

 

Entonces, caigamos en la cuenta que no todo está hecho, que aún queda un maravilloso trasegar a recorrer, que tenemos que descubrir su Rostro Radiante y dejar ver, superando nuestros propios fanatismos, que Su Bondad es Eterna y que es Eterna Su Misericordia. Para que lo alaban hasta los confines del Orbe

 

Jn 12, 44-50

TERCER Y ÚLTIMO GRITO DE JESÚS

Creer constituye un acto de inteligencia, que logra descifrar el significado de los signos, un ver lo invisible, la gloria que en ellos se manifiesta, un desentrañar el significado de una palabra.

Silvano Fausti

 


El capítulo 12 concluye la primera parte del evangelio Joánico, la parte que llamamos el “Libro de los signos”. Como remate, se nos presentan dos conclusiones:

i)              12, 37-43

ii)             12, 44-50

Esto lo que quiere decir es que la perícopa de hoy es, precisamente, la segunda conclusión. Y lo que se hace en ella es presentar aunados los dos resúmenes que están

1)    El primero en 3, 11-21

2)    3, 31-36

El Padre lo envió precisándole lo que debía decir y el cómo. Ese Mandato es una identidad con la Vida Eterna

Remachando. Él habla exclusivamente lo que el Padre le ha encargado: εἴρηκέν [eireken] del verbo ἐρεῶ [ereo] “como me lo ha dicho”, “como me lo habla”.

Muchas veces, con total humildad y la más sincera reverencia nos esforzamos por poner a Jesús en el centro del foco. Pero hoy Jesús parece decirnos algo un poquitín diferente: Hoy nos recalca muy enfáticamente que, al creer en Él, en realidad de verdad estamos aceptando al Padre, que Es-El-Que-Lo-Envió.

 

¡Esta precisión que nos hace no es de poca monta!

 

¡Continuemos! Dios -El Infinitamente Misericordioso- ha querido revelarse y para eso se ha “humanado” y se ha dejado ver en su Hijo. Tenemos que reconocer que en Jesús Dios ha tenido la Suprema Bondad de dejarse ver a nuestros pobres ojos.

 

En el siguiente peldaño nos dice que hay unas tinieblas invasivas que sólo pueden ser derrotadas y echadas atrás por el Luminoso Resplandor de una Celestial-Linterna.

 

Pero ahí mismo entra a intervenir -se da el gigantesco salto que pasa del Emisor Divino, al receptor humano- porque se pone en juego nuestra “intelección”.

 

Antes que nada, hay que reconocer que Dios nos ha dado dos cosas, que en este contexto son fundamentales.

-Una inteligencia, limitada, ¡sí! pero, a pesar de todo “capax Dei”.

-Y, nos entregó un “Mensaje”, al darnos a su Hijo.

 

Que enorme paradoja sería que Dios nos hubiera enviado su maravilloso “Emisario” que nos viene a decir ciertas cosas que nos somos capaces de entender. (Aquí se debe añadir que no las podemos entender en su totalidad, profundidad y vastedad; pero sí en lo requerido para nuestra salvación).

 

La Iglesia está llamada a ser “guardiana” de la fidelidad y a viabilizar su expansión, su llegada a todos los que quieran “escuchar”.

 

Entonces Dios se ha comunicado y ha “facilitado”, poniéndola a nuestros alcances -si bien es cierto “limitados”, Su Palabra.

 

Hay quienes la oyen y se hacen los “sordos”. A pesar de lo cual, Jesús no los juzga. Aquí hay una férrea declaración que no podemos dejar por ahí, escondida detrás de bastidores: Él no ha venido a juzgar; ¡¡¡ha venido a Salvar”!!!

 

¿Qué quiere decir que lo juzgarán las Palabras que Él ha pronunciado? Que ahí están las pautas, los “códigos” en los que se fundamentará el juicio y la sentencia. Llegado el esjatón, cada quien se pondrá frente a la Palabra que Él nos reveló y se medirá en ese espejo; como por automatismo, brotará en su consciencia la “sentencia”. No podrá esconderse detrás del “… es que yo no sabía”.

 

Quitándose del Centro, declara que las Palabras que Él ha dicho, no provienen de Él, que Él ha sido el Profeta para la Voz que el Padre puso en sus Labios. Casi -aunque es exagerado- podríamos hablar de una Función ventrílocua del Hijo.


Viene, otro poderoso enunciado, digno de mucha atención: El Mandato del Padre es “Vida Eterna”. Significa que ninguna Silaba del Hijo es Sentencia de Perdición. Todo lo que habla el Padre, por medio de su Hijo, es Vida y Vida Perdurable.

lunes, 27 de abril de 2026

Martes de la Cuarta Semana de Pascua


Hch 11, 19-26

Lo que siguió al Pentecostés de los paganos

El “pueblo de Dios” no es la Iglesia…; “el pueblo de Dios” es todo el conjunto de la humanidad que hay que reunir y congregar.

Michel Gourgues


Vivir en comunidad implica aprender a caminar juntos, llegar a implementar y orientarse con sentido de sinodalidad. Es un aprendizaje progresivo, no se llega a “caminar” la sinodalidad en el sentido de llegar a conocer la respuesta exacta para cada situación, sino en aprender a respetar al hermano, a buscar juntos, a reconocer los errores y procurar reaccionar rápidamente a cada equivocación detectada, pero -además- a entender que no todos tiene la misma velocidad para identificar los yerros, que algunos se tardan más, y que quienes madrugan a reconocer el desvío, deben -con toda la paciencia del mundo- procurar “demostrarle al hermano que hay que re-direccionar; pero sin desesperar por la demora para entender, sin destruir la solidaridad que garantiza que se está construyendo.

 

Quizás, alguien quiera aprovechar su rápida detección de la equivocación, pero pronto sabrá que no se puede ir por delante y abandonar a sus hermanos; porque entonces, negará y desbaratará todo lo logrado. No es una carrera, pero especialmente, no es una carrera de velocidad. O se avanza juntos o, ¡no se va a ninguna parte!

 

La persecución había llevado a los cristianos a Fenicia, Chipre y Antioquía; pero, originalmente ellos persistían en llevar el mensaje exclusivamente a los judíos. Algunos chipriotas y Cireneos (grupo de judíos helenistas), resolvieron llevar el Anuncio también a los griegos. A Dios le pareció que esto era muy conforme a su Proyecto Salvífico, y bendijo esta acción con la incorporación de numerosos creyentes.

 

Cuando empiezan a surgir estas nuevas comunidades en Antioquía, ellas van adquiriendo ciertos rasgos que las caracterizaban y de los cuales queremos señalar los que nos parecen más significativos en el proceso de construir comunidad con unas bases impregnadas del espíritu de sinodalidad:

·         Evidentemente eran comunidades urbanas ya no de villas y caseríos, de pescadores y campesinos.

·         Eran comunidades, no sólo integradas por judíos (hebreo-parlantes, o con mayor exactitud arameo-parlantes) sino también por cristianos provenientes del helenismo, valga decir, greco-parlantes.

·         Con la costumbre de reunirse en las casas, con cierta similitud con nuestras “pequeñas comunidades”.

·         Prontamente, las mujeres alcanzaron un rol preponderante y se descuadernó el prejuicio pro-machista En muchas oportunidades las casas eran ofrecidas por mujeres que socialmente gozaban de solvencia y reconocimiento. Esto podemos constatarlo a partir del capítulo 12 de los Hechos.

·         Nos parece muy interesante que en las “reuniones” se compartía la comida (ágape-banquete, al lado del aspecto celebrativo de las reuniones). Los no-judíos aceptaban lo que los judíos les ofrecían. Cuando la reunión se efectuaba en casa de cristianos-helenistas, los judíos llevaban su fiambre”, que fuera comida Kosher, y nadie ponía problema. Sabían acoger y respetar las diferencias. No faltaron -como siempre los hay, claro- los recalcitrantes que se obstinaban y volvían el asunto tema de desbarajuste comunitario.

·         Pero no todo era comer, en estas reuniones se oraba, lo cual era un componente sustancial de la reunión comunitaria.

·         Cuando recibieron la noticia que las comunidades en Judea, en particular la de Jerusalén estaban pasando las duras y las maduras, empezaron a promover una colecta para ayudar a estas comunidades que atravesaban penurias.

·         Nació la costumbre de acompañar las exequias con un Banquete funerario que hacía alusión a la participación del difunto en la comunicación de la Resurrección que Jesús le otorgaba.

 

Cuando esto llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén. Enviaron a un delegado “observador”: Bernabé (nombre de origen arameo בר נביא [barnabia] “hijo de profecía”), según nos dice el Libro de los Hechos, era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe (Cfr. Hch 11, 24 ab). Así que un grupo numeroso de estos griegos se les sumó.

 

Salió entonces Bernabé hacia Tarso, buscando a Saúl, una vez lo ubicó, se lo llevó para Antioquía, donde establecieron una especie de “escuela de cristianismo”, y estuvieron cerca de un año διδάξαι [didaxai] “instruyendo” (viene del verbo διδάσκω [didasko] que significa dos cosas a la vez: “impartir conocimiento” y “aportar información, a “muchos”. Recordemos que, fue en aquella localidad donde apareció el nombre de “cristianos”, para designar a quienes seguían las Enseñanzas de Jesús.


Estos rasgos de las comunidades que iremos identificando posteriormente, es conveniente enunciarlos aquí, para ayudarnos a mejor acceder a lo que viene en estas otras tres semanas de Pascua en las que seguiremos estudiando el Libro de los Hechos de los Apóstoles, hasta alcanzar el capítulo 28 verso 31, el último de este Libro, el sábado 23 de mayo.

 

Sal 87(86), 1b-3. 4-5. 6-7

Esta es una especie de himno a Sion, no precisamente himno, sino Cantico de Sion. Enlaza perfectamente con la Celebración de la Dedicación. Y, sin duda los versos de la segunda estrofa que proclamamos hoy, resume el universalismo al que tiende nuestra fe, donde son acogidos los egipcios, los babilonios, los filisteos, los tirios y los etíopes que la tiene como cuna adoptiva por haber optado por la fe que desde allí se propagó. Los que se mencionan son -en la época de la que data el Salmo, los adversarios más acérrimos: es como si el salmo dijera: los más alejados, que incluso muestran los dientes en contra nuestra y están prestos a desgarrarnos, se convertirán en los más amorosos seguidores y amantes del Señor, se contarán ente las ovejas de mi Redil.

 

Hay una Puerta preferida por Dios, y una Morada excelsa entre las moradas de Jacob, esa es la honra y dignidad de esta Ciudad.

 

Pero hay -aun todavía más, la Fuente de las fuentes, radica allí. Y sus nativos están -por derecho propio- inscritos en el Libro de Dios.

 


Pero, en el verso que sirve como responsorio, se hace una aclaración esencial: No es la Ciudad por la Ciudad misma, sino, la Ciudad porque ella ha sido electa por Dios lo que gatilla la Alabanza. Se alaba al Señor, porque Él es para todos, lo que dimana del Monte Santo es el señor que fijó allí su residencia y quiso sembrar el Árbol de la Cruz en sus laderas: “Alaben al Señor todas las naciones.

 

¡Ojo! No se trata del concepto de nación que manejamos nosotros, no son “naciones-estado”, que es una idea muy siglo XVIII, así como la de patria y la consecuente de nacionalismo. Aquí ha de entenderse como “lugar de nacimiento”, no como delimitación geopolítica. El salmo es muy estricto al cargar la palabra de significado: זֶ֝֗ה יֻלַּד־שָֽׁם׃ [ze yudlad sæm] “todos han nacido allí”.

 

Jn 10, 22-30

Para ellos era necesario cumplir los mandamientos y nada más. No se imaginaban que pudiera existir el Espíritu Santo … En estas personas, no hay corazón, no hay amor, ni belleza, no hay armonía…

Papa Francisco

Alcanzamos a hacer una mención mínima sobre la Fiesta de la Dedicación, causada porque este tema es presentado como marco temporal de la perícopa de Jn que nos ocupará hoy: Se celebraba la Fiesta de la Dedicación. La historia de Sion, de Jerusalén y en particular del Templo, tiene tanto que mostrarnos y tanto para guiarnos que bien se merecería darle un mayor realce, siempre con el propósito de acercarnos con mejores herramientas exegéticas.


 

Las perícopas anteriores, las que hemos venido estudiando últimamente tenían otro marco temporal, era la fiesta de las Succot, que se ha traducido por “tabernáculos” que para nosotros ha llegado a significar otra cosa. Es mucho más claro si lo traducimos por “chozas”, “cabañas”, en fin, “enramadas”. El tipo de viviendas improvisadas que armaban los hebreos en su tránsito por el desierto durante el Éxodo. Tres meses más tarde, el 25 del mes de Kislev, se celebra la Hannukah -a mediados de diciembre- Fiesta de la Dedicación del templo.

 

Judá fue una colonia egipcia, luego de Babilonia, luego de los Medos, luego griega. Antíoco IV introdujo el culto a deidades griegas -y como siempre hay muchos que se inclinan “al sol que más calienta”, es decir, allí donde mejor se lucra y encajan sus conveniencias, los camaleones político-económicos que usan su piel mimética para camuflarse- se vestían como ellos, comían lo que ellos -descuidando la tan sonada “pureza alimentaria”- adoptaban sus costumbres, no guardaban el Sabbat y se acomodaban a esa cultura en general, y -además-  adoraban sus dioses y participaban en sus cultos, fomentando el culto a Zeus.

 

Apareció el movimiento guerrillero de Matatías, víctimas de la presión y la degradación de sus preciadas normas-mandamientos, habían tenido que huir a las montañas o a la región desértica. Tras la muerte de Matatías, su tercer hijo, Judas Macabeo, logró que muchos judíos se adhirieran al movimiento y golpeó con rudeza estos centros de culto pagano, alcanzando una re-santificación del Templo, que una vez purificado mereció su Dedicación 164 a.C. Esta es Hanukkah -una fiesta que llevaba a la meditación sobre Ez 34 donde precisamente se censura a los pastores que están preocupados por engordar ellos mismos, mientras su pueblo les importa menos que una col o un rabano; y es precisamente lo que Jesús nos está relatando, cuando se pasea por el Templo, y se muestra para que reconozcamos su Autoridad, su Mesianismo.

 

El punto medular de la perícopa es el “desafío” que nos presenta Jesús para que seamos capaces de enraizarnos en la identidad entre Él y su Padre: Ἐγὼ καὶ πατὴρ ἕν ἐσμεν. [Ego kai o Pater jen esmen] el Templo tiene que ser Dedicado, pero el Templo no es una edificación; el Templo es la Unidad de Dios-Padre y su Hijo que nos recapitula a todos, y nos conduce a la unidad personal y a la Unidad Colectiva de Pueblo escogido; así como el pan recoge las espigas dispersas en el campo y el vino recolecta las uvas regadas por el viñedo y las unifica: El Templo es el Cuerpo Místico y el Pastor trabaja día y noche en la arquitectura Perfecta y Maravillosa de esta Consagración: Ese Templo es el Templo Escatológico: Jesús se paseaba por el Pórtico de Salomón como revisando el factor que hizo a Dios no aceptar que David le construyera un Templo; La Nube-Shekina llenó el Templo y los Sacerdotes no pudieron seguir oficiando (1Re 8, 10-11).

 

La Liturgia aceptable a Dios será la Apocalíptica que presida Jesús (Ap 19, 5-9). Así, esta perícopa nos asoma en una perspectiva general, desde un Templo no aceptado, a uno profanado, a uno limpiado y purificado, hasta llegar al Templo definitivo dedicado con la Sangre del Cordero, un Templo-Viviente, el Templo del Pastor que se olvida de Sí mismo y sólo piensa y se ocupa de su Rebaño.


«Aunque vieron las señales -como la curación del ciego de nacimiento-, los líderes del pueblo no quisieron adherirse a Jesús y a su práctica; por el contrario, lo rechazaron (cf. 9,41)». (José Bortolini)