viernes, 28 de agosto de 2026

MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA

 


Jr 1. 17-19

 

El Señor les dio el coraje y el empuje para superar esas dificultades.

Carlo María Martini

 

En los relatos “vocacionales”, uno encuentra que Dios no va en busca de aquellos que reúnen una serie de cualidades especiales, sino que Él llama y dota de todos los atributos requeridos, poniéndolos en las personas que ha sido vocacionadas. Que no son algunos pocos, pues todos recibimos un “llamado” y miles de oportunidades para glorificar al Señor, día tras día.

 

Aquí hay un no sé qué de confianza, hasta de familiaridad, lo cierto es que -contrario al “terror pánico” que invade a muchos de los vocacionados, Jeremías, reboza confianza, a una vez que serenidad, pese a su personalidad un tanto tímida.

 

Aparece aquí la palabra מָתְנָ֫יִם [mothen] traducida por “lomos”, pero que significa también “cintura”; תֶּאְזֹ֣ר מָתְנֶ֔יךָ [tezor mateneka] “cíñete la cintura”. Consiste en atarse la vestidura para poder salir de casa. Un tanto análogo con aquel “amárrese los pantalones”, que enfatiza menos el arreglarse las vestiduras, como el “afianzarse en una decisión”, “no vacilar para nada” ante la tarea propuesta: ¡Ponte en píe y diles lo que Yo te mando!

 

Pero, además, “ceñirse los lomos” connota también un aprestarse a llevar la carga: la carga se lía a las espaldas, y si se trata de un animal caballar, se le ata al lomo, de manera muy cuidadosa para que no se vaya a aflojar por el camino y se pierda la carga. Así también, nuestra carga deba ir como en una especie de morral, bien asegurada a nuestra espalda, para que podemos llevarla hasta su destino, sin perder ni una partícula: la carga es pues, metáfora de la “misión” encomendada a cada quien.

 

Así que en este “relato vocacional”, Dios deja brillar su Accionar y su Poder, y cómo lo deposita en la personalidad del “vocacionado”, otorgándole todo lo indispensable al cumplimiento de lo encargado: ¡Ten confianza en Mí, tu misión está en Mis manos!

 

Hay dos visiones previas (Jer 1, 11-15), donde esta investidura se oferta en un doble plano:

1)    La Palabra que va a pronunciar será Palabra eficaz.

2)    La Palabra estará llena de Mensaje, rica en significación

 

Las visiones son respectivamente simbolizadas con una rama de almendro y con una olla hirviente puesta al fuego, como presagio de calamidades venideras, la olla está a punto de derramarse por su hervor.

 

Estas dotes que el Señor le entrega aparecen aquí enumeradas:

a)    Te convierto en Plaza Fuerte

b)    En columna de hierro

c)    En muralla de bronce

Jeremías, el “vocacionado” -que nos sirve de ejemplo y modelo en este relato- debe ser consciente que aun cuando él se mire a sí mismo como un “servidor frágil”, en realidad Dios le ha dado una resistencia acerada para garantizarle la capacidad necesaria.

 

Con esta solidez enfrentará a:

a)    Los reyes y los príncipes de Judá

b)    Los sacerdotes

c)    Las gentes del campo

El Señor le confiere la divisa para su escudo: “Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque Yo estoy contigo para librarte”.

 

Siempre tenemos la tentación de pensar que estos mensajes bíblicos fueron pensados para personas muy especiales, esa es la mentalidad que generalmente se nos inculca; pocas, poquísimas veces, caemos en la cuenta que en realidad están aquí para nosotros, que nos hablan a nuestro corazón y nos llaman, a cada quien, según el papel que le cabe en la historia.

 

Todos los personajes bíblicos son personas como nosotros, que -a pesar de sus debilidades y defectos (no son supermen, esas son cosas del cine)- Dios los llena de todos los atributos necesarios para su “misión”. Inclusive os más débiles -pensemos en la tartamudez de Moisés, que pese a todo Dios lo pone al frente, y le da a Aarón y a María, su hermana, para

que pueda salir adelante cumpliendo su encargo cabalmente. No leamos la historia como la espera de superhéroes, aun cuando la literatura de aventuras y el cine de acción hayan fortalecido ese mito.

 

Tampoco al leer la vida de los santos, pretendamos hacerlos personajes súper-humanos, y reconozcamos que son, hombres y mujeres que deciden ponerse por entero en la Tiernas -y-Poderosas-Manos-Divinas.


Quitémonos esa manera de leer la historia como “datos” sobre lo que otros hicieron, y comprendamos que, con estas páginas bíblicas, Dios nos hace ver que nosotros también podemos vivir coherentes y responder al llamado con seguridad, con firmeza, con carácter, con temple. Entendamos que ¡Dios no llama a los capaces, sino que capacita a los llamados!

 

Sal 71(70), 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17

Se trata de un salmo de súplica. Al leer el salmo integro, nos damos cuenta que el Salmo se orienta a rogar ante la llegada de los años seniles y las debilidades que les son connaturales. Sin embargo, la perícopa proclamada lo hace extenso a una situación más general, ante la acechanza de peligros y enemigos que van brotando en el camino y sirviendo de obstáculos insuperables, rogamos para que el Señor sea nuestro defensor y nos brinde su defensa y nos socorra con fuerzas suficientes para remontar los percances que la vida nos presente, hasta que lleguemos al Culmen, que es Su Presencia.


Cuando la lluvia arrecia, y estamos a la intemperie, siempre buscamos, afanosos, un alero, bajo el cual nos podemos proteger. Aquí las amenazas que se ensañan son la lluvia tempestuosa, y Dios, el refugio que nos resguarda. Él no vacila, ni atraviesa remilgos, para ser Paraguas, contra el más torrencial chaparrón. Por eso lo llamamos Justo, porque no es discriminatorio. Además, Él inclina la cabeza -con Ternura- para escuchar mejor nuestras plegarias y permitir que en Su Corazón florezca la solución que nosotros le suplicamos.

 

Si nos atacan a pedradas, Él es una roca que sirve de farallón inexpugnable, es una barrera de acero que no puede ser penetrada por el proyectil más poderoso. Y le rogamos que, con Su Misericordia, haga tullida, toda mano que pretenda descalabrarnos.

 

Agradezcamos al salmista que hace manifiesta la Presencia de Dios en nuestras vidas, que llega tan pronto a nuestro ser que ya está en nuestra juventud, en nuestros más infantiles años e incluso antes de nuestro nacimiento, cuando nos hemos vuelto sueño ilusionado en el corazón de nuestros padres, porque ya Él estaba Pensándonos y Escribiendo un nombre para nosotros en el Libro de la Vida.

 

Aprovechamos esta súplica para declarar y reconocer que ha sido Dios quien nos dotó de labios y pensamiento que conocieran palabras y entendieran cómo glorificarlo, para que, desde nuestro primer momento, con nuestras primeras palabras y hasta el fin de nuestros días, estemos siempre cantándole alabanzas y glorificando Su Santísimo Nombre, que es Justicia, que es Rectitud, que es Derecho, porque Él vela por todos nuestros derechos y los defiende de todo depredador. No sólo nos ha dado Mandamientos, también nos ha dado “profetas”, “precursores” que denuncian, que nos señalan donde reina la injusticia, el atropello, la impiedad, la iniquidad, donde Él quiere que llevemos la Voz de la Denuncia.

 

Mc 6, 17-29

Lo que me impresiona es la multiplicidad de las personas, de las pasiones, de los intereses, de las mezquindades, de las bellaquerías, de las crueldades que giran alrededor de Juan Bautista: Herodes, Herodías, la hija, los invitados, los asesinos, los guardias, todos parecen esclavos de una lógica del poder, de temor, de envidia, de venganza, de sensualidad.

Carlo María Martini

 

Jesús envía a sus discípulos comisionados para anunciar el Reino de Dios. Tal vez el hagiógrafo tendría que seguir su relato narrando cómo les fue en su tarea, después de ser preparados por el propio Jesús, uno esperaría que continuara en esa línea. Pero eso no es lo que hace Marcos. Antes de contar que regresaron y cómo les fue, y que digan que obraron prodigios y que hasta los demonios les obedecían, él pasa a relatar el “Martirio de San Juan -El Bautista”. Esta interpolación nos permitiría decir que este evento, pinta cómo les fue. Que el producto fue la expulsión de demonios, es cierto, pero, antes de que los demonios sean ahuyentados, ellos tuvieron que asperjar la historia con su propia sangre.

Por eso es que este relato está insertado aquí, para dejarnos ver que la Evangelización que señaliza la ruta salvífica, está pintado con tinta sangre, la de los “precursores”: «Son los que han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero. Por eso están delante del Trono de Dios, y le rinden culto en su Templo de día y de noche; y el que está sentado en el trono los protege con su presencia»» (Ap 7, 14-15).

 

¿Cómo se engancha y que pieza les sirve de puente, a lo que se viene relatando, para insertar la decapitación del “precursor”? Las noticias que le runruneaban al oído a Herodes acerca de Jesús. Aquí se introduce una idea muy cristiana, la de “resurrección”. (Aquí habría que recordar que Marcos no tiene los relatos “resurreccionales” de Jesús, y sólo nos relata de un “joven” que les dijo a las mujeres que no lo buscaran entre los muertos porque Él había Resucitado).

 

Nos dice, también que algunos pensaban que Juan era el esperado profeta Elías, que aún los judíos siguen esperando que vuelva, puesto que se había augurado que Elías habría de volver -por eso no había muerto, sino que sólo había sido llevado por una carroza- poco antes que llegara el Mesías.

 

En conclusión, ¿qué explicación había escogido Herodes? Se había ido por la de Juan resucitado.

 

¿Cómo empezó esta bronca? Juan le había dicho que no era licito que él viviera en adulterio con la esposa de su hermano, se granjeó el encono de Herodes y de su mujer, así que Herodes lo mando a apresar y lo tenía encarcelado.

 

Con motivo de una fiesta-banquete que se ofreció por el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó, uno de esos meneos de cinturita que dejó enloquecido y con ojos desorbitados a Herodes, y le ofreció que le daría cualquier cosa que pidiera inclusive medio país del que le habían entregado en administración. Debe anotarse que Herodes no tenía real autoridad para entregar nada, el país le “pertenecía” a los romanos que lo sujetaban bajo su imperio, él no era más que un administrador títere; pero aquí resulta presumiendo de poder repartir lo que no le pertenecía. Sin embargo, los investigadores no dudan que quizás lo ofreciera, puesto que la gente alcoholizada -se pasan de lengua- y suelen ofrecer hasta su ropa interior.

 

La chica en cuestión -azuzada por la mamá, que ya se sabe “madre no hay sino una y a Salomé le vino a tocar esa tal Herodías”- pidió la cabeza de Juan, y un verdugo fue inmediatamente -enviado por Herodes- para cumplir la ejecución y traerle a la joven la satisfacción de su cruento capricho.

 

Esto es lo que traemos hoy al corazón: La memoria del “precursor”, no solo por ir delante anunciando su venida -como heraldo-, sino, la más grande, honra y honor de su vida y su fidelidad, por haber caminado por delante de Jesús en la entrega de su propia vida por la causa del Reino.


Juan fue precursor entapetando, el Camino del Cordero de Dios, con la tinta sangre de su propio martirio.

jueves, 27 de agosto de 2026

Viernes de la Vigésimo Primera Semana del Tiempo Ordinario

1Cor 1, 17-25

La perícopa de hoy, con la que iniciamos el estudio de este documento Paulino, hace un paralelo entre la sabiduría “mundana” y la sabiduría cristiana. Uno podría, perfectamente hablar de la contraposición entre la falsa sabiduría y la verdadera.

 

El primer argumento que encontramos es que Cristo no envió a Pablo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio. Este es el primerísimo punto.

 

Sin ninguna interrupción, establece el segundo elemento: “este anuncio no se hace con sabiduría mundana, no estriba en “palabras”; sino en una “necedad”, algo ilógico, algo fuera de la órbita del pensamiento griego, de su muy sonada y famosa “lógica”. Este anuncio está asentado sobre la Cruz.

 

¿Quiere esto decir que el bautismo es lo de menos? ¡Absolutamente! Lo que quiere decir es que su misión es la del “heraldo”, la del “Keryx”, y, otros tienen a cargo la Sacramentalidad. Algo así como si en agricultura dijéramos, a uno corresponde esparcir la semilla y otros operarios tienen a su cargo, despejar, limpiar, abonar, regar. Todos, toditos somos operarios del mismo Señor, Dueño del Campo. ¡No es cosa de nombres! aun hoy unos quieren mantener en sus manos los méritos y hacerse dueños y señores de lo que pertenece a Cristo Nuestro Señor. Esto es introducir divisionismo. Aquí no hay otro Señor que Nuestro Dueño.

 

¿Nuestro Dueño? ¡Si! Porque Él nos compró a precio de Su sangre; pero nos compró, no para retenernos esclavos, sino para que fuéramos Libres en Jesucristo. Todo intento de someternos es una labor diabólica: Que se sepa bien, nuestra formación no contiene procedimientos de sujeción, no hay un sacramento de “cortarnos las alas”, al contrario, los “pastores” que Dios nos ha dado están allí para darnos alas, y esas alas sirven para volar, más alto que las águilas, hacia Dios.

 

Aquí se nos presenta un verdadero axioma del “sistema del pensamiento cristiano”: «El mundo no conoció a Dios por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad, de la predicación, para salvar a los que crean». 

 

Cuando hablamos de la Cruz como anuncio esencial, como médula del kerigma, tenemos que entender que la cruz lleva asociado un mensaje de “no-violencia”. Los de la sabiduría del mundo inmediatamente se acomodan el cinturón para asegurarse que no se les escurran los pantalones, porque les están tocando su “intachable-ideología” la de la guerra, su tan acariciado belicismo, su tan comercial armamentismo. ¡Que no nos hablen de paz, -dicen ellos- que no nos toquen el negocito!

 

Podríamos dejar preparado un dispositivo de comprensión y discernimiento: Nuestra fe es cristocéntrica- y no son los agentes de pastoral los que podrán venir a sacarlo de su legítimo Centro.  Y nosotros, que hemos sido llamados a ser “agentes” -no estamos para tratar de suplantar el Centro- que nuestra misión es señalar en dirección a Jesús como centro inamovible, como “piedra angular”.

 

«Según San Pablo, la fe cristiana no se reduce a creer en una serie de “dogmas”, ni a cumplir una serie de leyes, ni a practicar ritos religiosos especiales. Su fe se centra en una persona: Jesús, a quien quiere conocer a fondo para poderlo querer de veras y ser capaz así de seguirlo cada vez más de cerca. Se trata de querer y seguir a alguien que es plenamente Dios y plenamente hombre, imagen humana de la divinidad, camino nuevo y vivo para llegar a Dios con confianza y seguridad». (José Luis Caravias s.j.).

 

Hay quienes, como los griegos se dedican a perseguir la sabiduría y compran pasajes hasta el mismo rincón del mundo donde les digan que encontraran su “guru”; están los judíos, cuyo afán y desvelo consiste en ver los “signos”, y montan sus observatorios y ensamblan sus laboratorios bajo carpa o a la intemperie, para procurar registrar uno o algunos de ellos, que cuantos más mejor y más contundente será la prueba.


¿Y, nosotros, qué buscamos, en qué carrusel de influencers estamos pivotando?

 

La sabiduría de Dios, si la queremos aprender, está en el Crucificado: ¡Mirad al que traspasaron!

 

Sal 33(32), 1-2. 4-5. 10-12

Vamos buscando a Dios como si Él estuviera, como el cofre de un tesoro, en algún único sitio. Caminamos leguas y leguas buscando al Emmanuel, es más, acostumbrados a mirar al firmamento -confundiéndolo cielo con Cielo- precisamos su Presencia en las alturas, cuando la fe nos habla de las Alturas para estipular su Inabarcable Grandeza. Alturas simboliza que lo llena todo y Emmanuel que va siempre con nosotros. Habita en nuestro corazón y los sensores se deben dirigir a nuestro interior, a nuestro corazón, donde ha venido a habitar. Ese Habitante Grandioso, Altísimo (no tiene nada que ver con estatura), tiene dos Talantes que configuran su Perfil: Justicia y Rectitud. No hay que mirar sólo hacia arriba: ¡Él llena toda la tierra!

 

Prestemos atención a lo que nos “revela” este himno” que se proclama hoy: “Su Misericordia llena la tierra”.

¿No están estas dos perspectivas en contradicción? ¿Llena la tierra o está en nuestro corazón? Una de dos… ¡Pues no! Él llena la tierra porque en toda la tierra hay habitantes que creen en Él, que Lo llevan en su corazón, de esa manera llena la tierra con su Presencia, porque está Presente en todos los que se reclaman discípulos suyos. Llena también la tierra de manera sacramental, en los Elementos que el santificó para que fueran soporte de su Presencia Universal, demos dos ejemplos: Dónde haya agua que potencialmente llegue a servir para bautizar -porque cuando Él fue bautizado, santifico todas las aguas de la tierra; segundo, en cada Sagrario donde haya formas consagradas; para limitarnos solo a estos dos. Su Presencia Sacramental es, por antonomasia- Misericordia que llena la tierra.

 

Esto no es cualquier cosa, que Dios sea Dios-con-nosotros, es algo verdaderamente digno de festejar, no sólo los consagrados, sino todos los que tengan algo de bueno, algo de anhelo de Encontrarlo, estamos llamados a entonar -acompañados por la cítara- los cantos y los himnos más hermosos. Busquemos con diligencia un arpa decacorde (de diez cuerdas) para tocar en Su Honor.

 

Lo que viene de Dios son todas, acciones leales y todas las Palabras que pronuncian Sus Labios, son Palabras Sinceras. ¿Por qué lo adornan la Justicia y la Rectitud? Muy sencillo, porque estos dos rasgos son las características que Él más ama y a través de las cuales nos muestra sus destellos.

 

Ya sabemos que hay dos clases de sabiduría -la mala y la buena- la mala es la que tienen los perversos, los que obran el mal, sus planes Dios los desbaratará; también está la sabiduría Divina, que traza siempre planes justos, dirigidos por el Espíritu de la Rectitud, esos proyectos son eternamente duraderos, porque son los planes de Dios Omnipotente, que lo único que no puede es obrar el mal, porque se saldría de su Justica y de su Rectitud. Lo único que Dios no puede es negar la Inquebrantable Bondad de su Propia Misericordia.

 

Nos unimos al salmo proclamando por triplicado que “La Misericordia del Señor llena la tierra”. חֶ֥סֶד יְ֝הוָ֗ה מָלְאָ֥ה הָאָֽרֶץ׃ [Jesed Yahweh ma-leja hajares] Más exactamente dice: “La Lealtad del Señor a Su Alianza, llena toda la tierra”. En tal caso, la Misericordia queda definida como “Fidelidad de Dios a sus Pactos”.

 

Mt 25, 1-13

Vamos a proceder con una parábola, es otra parábola donde se explicita en qué consiste el Reino de los Cielos. Viene bien reiterar que el judaísmo no pronuncia el Nombre de Dios, por ser algo tan Santo, es el superlativo de la santidad; se abstienen de pronunciarlo para que la pecaminosidad de nuestros labios no Lo manchen. Mateo que es un judío, hablándoles a los judíos, no puede pronunciar el Nombre Santísimo, por eso en vez de nombrarlo dice “de los Cielos”.


Esta zona del Evangelio Mateano nos presenta un estudio escatológico. De nuevo, no nos da datos sobre fechas, ni pistas para ponerle “fecha fija” y “etiqueta de caducidad”. El, permanece incognito, pero -lo que sí es definitivo- es que nos enseña que debemos prepararnos, hacer los trámites de pasaporte, pagar los impuestos de aduana, preparar las valijas, y poner al día todos los tramites que estén pendientes.

 

El tema que hoy nos ha tenido atentos es el tema de la sabiduría dúplex. Muchas veces pensamos que hay una sola sabiduría y que toda sabiduría tiene que ser buena y no sabíamos que hay una sabiduría engañosa, una falsa sabiduría, en realidad se trata de una ignorancia engalanada, prepotente, maquillada, con muchísimas cirugías plásticas a cuestas.

 

En las bodas judías de aquel entonces, el primer paso era el desposorio llamado Kiddushin o Erusín, que era el matrimonio “formal”: La pareja ya se consideraba legalmente casada, pero no vivían juntos, ni tenían intimidad. Después de lo cual, la novia seguía durante un año en la casa de su propio padre. Durante este tiempo, ella se preparaba para su nueva vida y demostraba su fidelidad, mientras el novio preparaba el nuevo hogar, que con mucha frecuencia era simplemente una habitación añadida a la casa de su papá.

 

La boda (Nisuín), propiamente dicha, sucedía después de trascurrido ese año: el novio, acompañado de sus amigos, iba a la casa del padre de la novia acompañado de un cortejo integrado por sus amigos. Recogía a la novia para llevársela, a su nueva casa, donde se celebraba el banquete de bodas, a menudo, en medio de una especie de procesión nocturna, con lámparas de aceite de oliva que llevaban las amigas de la novia para iluminar el camino, y comenzaba, ahí sí, la convivencia definitiva.

 

La falsa sabiduría es inmediatista: no lleva aceite extra para su lámpara, porque piensa que todo sobrevendrá cuando se les antoje, es por eso que no son previsivas, sino arrogantes y altaneras. Para esa sabiduría, el novio tiene que llegar -y eso les pasa a las “novias” caprichosas, que en el relato se les llama μωραὶ [morai] “necias”, “tontas”, “insensatas”, “carentes de seso”- cuando ellas se lo ordenen: para esa clase de novias, el Novio es un mequetrefe, y según su dictadura, tendrá que acceder a sus horarios y ceder por completo a sus caprichos. He ahí su insensatez.

 

Como así se han acostumbrado, a la hora que se anuncie la Llegada, pretenderán confundir con patrañas la “sabiduría verdadera” y sonsacarles el aceite a las muchachas previsivas. Con carita mañosa, tentarán a las verdaderamente sabias, presentándoles sus alcuzas vacías, pidiéndoles que compartan lo que no se puede compartir. ¡Atención! ¡Este tipo de aceite es “personal e intransferible”!

 

Esta parábola contiene una enseñanza preciosa: Cuando se abra la puerta de la verdad, no habrá, aplazamientos, ni entradas alcahuetas saltando la cerca, o por la ventana rompiendo el vidrio, o por la puerta falsa; sólo habrá una entrada, y sólo estará abierta cuando “suene la trompeta” que anuncia el principio del banquete de Bodas del Cordero.

 

Cuando lleguen las de la falsa sabiduría, el Señor no podrá mentir: no las podrá reconocer porque ¡nunca antes las ha visto! Él, que siempre habla con Verdad, no podrá mentir en aquella Hora, aun cuando ellas afirmen haber bailado con Él en alguna fiesta, o en algún carnaval.

No le demos tantas vueltas al asunto:¡Tengamos siempre la alcuza repleta de aceite! Hay una sola solución. ¡Estar siempre alertas, velando, porque desconocemos el día y la hora! 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Jueves de la Vigésimo Primera Semana del Tiempo Ordinario


 1Cor 1, 1-9

Vamos a iniciar un cursillo sobre la Primera Carta a los Corintios, en diez y nueve sesiones. Esta misiva fue escrita por el año 55-56 a.C. poco más o menos cinco años después de las cartas a los Tesalonicenses, a finales de su permanencia en Éfeso, que duró cerca de tres años. Por aquel entonces, Saulo había desmontado su fariseísmo recalcitrante y ahora, estaba convencido que sólo los marginales estaban dispuestos a aceptar el Evangelio. Pablo debió quedar un tanto desinflado de los atenienses con la experiencia que vivió con ellos en el Areópago, donde los identificó recalcitrantes y cerrados a la profundidad del mensaje cristiano, dado por entero a otro tipo de inteligencia impermeable a las “verdades” del Evangelio.

 

De otro lado, hay que afirmar que, si uno pensaba en la sede de la perdición, por su corrupción, inmoralidad y paganismo, lo primero que se vendría a la mente sería Corintio. Era un puerto importante para el comercio griego, situado aproximadamente a 80 kilómetros de Atenas.  «La que visitó Pablo a comienzos de los años cincuenta era la nueva ciudad de Corinto fundada por Julio César en el año 44 a.C. a partir de un núcleo de ciudadanos romanos». (Rinaldo Fabris) «En el siglo I d.C. estaba habitada principalmente por excombatientes romanos y por antiguos esclavos libertados, procedentes de Italia, o por sus descendientes» (La Biblia de Estudio - Dios habla hoy). Allí Pablo encontró fuerte rechazo por parte de la comunidad judía que veía a Jesús como un proscrito del judaísmo, que, por haber muerto crucificado, había caído en la condición de maldito.

 

De la visita de Pablo y la fundación de la Comunidad Corintia, nos habla Hch 18, 1-17 (Segundo viaje). Fue allí donde Pablo conoció a Aquila y Priscila que eran, como él, fabricantes de tiendas de campaña que vendían al ejército romano (lo que explicaría su doble nacionalidad). La carta fue escrita como reacción a la información que por Cloe le había llegado, de las crisis que allá se cocinaba.

 

La carta se inicia con una introducción que indica los destinatarios, los saluda y presenta su acción de Gracias. Esto ocupa los primeros 9 versículos de la Epístola.

 

«Pablo tiene la costumbre de

-       iniciar sus cartas con un destinatario y un saludo (1, 1-13).

-       En la mayoría añade una oración de agradecimiento a Dios por los dones que la comunidad ha recibido o por las victorias obtenidas en su lucha (1, 4-9)

En pocas palabras, intenta resumir los temas más importantes que desarrollará a lo largo de la carta». (José Bortolini)

 

En los versos 10-16 -que no leeremos- desglosa los partidos y tendencias que se estaban dando en Corintio.

 

Para su estudio, esta Carta se puede dividir en:

-La introducción, la que leemos hoy.

-Siete partes, que iremos desglosando a medida que progresemos en la Lectura.

-Y una conclusión (16, 1-24)

 

En la Lectura de hoy, se introducen siete conceptos:

i)      -El de remitente: Dos, Pablo y Σωσθένης Sostenes

ii)     -El de ἀπόστολος [apostolos] “apóstol”, “enviado”.

iii)   -El de ἐκκλησίᾳ [eklesia] “Iglesia”, no que hubiera una edificación o una jerarquía instituida; lo que hay es una comunidad.

iv)   -Los destinatarios: El de ἁγίοις [hagios] “santos”, no quería decir dotados de especial virtud, sino que con esta palabra se designa a todos los que han optado por ser miembros de esa “Comunidad”, son los que invocan el santo Nombre de Dios.

v)    -el mensaje de χάρις ὑμῖν καὶ εἰρήνη [charis umin kai eirene] “Gracia y Paz” que proviene de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo.

vi)   -El regalo que se las ha otorgado: ἐν παντὶ λόγῳ καὶ πάσῃ γνώσει [en panti logo kai pase gnosei] “en toda Palabra y en toda Ciencia”.

vii)  -El de “Parusía”: τῇ ἡμέρᾳ τοῦ Κυρίου [te hemera tou Kyrion] “el Día de nuestro Señor”, “el advenimiento glorioso de Jesucristo al final de los tiempos para juzgar a la humanidad y consumar el reino de Dios”.


Aquí podemos apreciar que, hundiendo sus raíces en la tradición judía, y valido de vocablos griegos, se empieza a desarrollar un lenguaje técnico, con la destinación especial de, permitir con él, hablar de las cosas de Dios y comunicárselas a la Comunidad Eclesial.

 

Sal 145(144), 2-3. 4-5. 6-7

Este es un salmo de la Alianza. ¿Cuál es su propuesta? Que todo hombre alabe al Señor. ¿Hay motivo para alabarlo? Que es un Rey Justo y Poderoso; y ahí va lo raro, no solo es justo y poderoso, sino que también es compasivo y misericordioso. Cuando lo que registra la historia es todo lo contrario: El Rey que es poderoso es un déspota despiadado. Parecería que poderío y justicia son características inconsistentes, no pueden ir juntas. Pero en el caso de Dios, su Reinado aúna esas características aparentemente incongruentes: ¡El Señor es grande y muy digno de alabanza! Su grandeza excede a nuestro entendimiento.

 

El salmo total tiene 21 versículos. La perícopa que se proclama hoy solo recurre a seis de ellos. Es un salmo que los judíos incluyen siempre en sus oraciones matutinas, ellos lo llaman אשרי [Ashrei], “bienaventurados”, “dichoso”. Es un salmo alefático, también llamados “acróstico”, cuyos versos inician en orden sucesivo con las letras del alfabeto hebreo, porque se quiere loar la Alianza en forma total.


Hay una transmisión de este saber: de modo tal que el pueblo elegido va transmitiendo de padres a hijos y de hijos a nietos -en una sucesión que no tiene fin- la ponderación de la enorme bondad de Dios.

 

El salmista se identifica como un miembro de la cadena ininterrumpida que traza la historia de la Grandeza de Dios y conserva su tradición: Y se propone una meta para su vida: “Bendeciré tu nombre por siempre, Señor”.

 

La tarea consiste en conservar indemne la Memoria de un Dios que es de ilimitada bondad y que resplandece por su Justicia paradigmática.  Expresa la confianza total en la bondad y el sustento de Dios para toda la creación.

 

Mt 24, 42-51

De nuevo, la espera activa

Aquí empalma el Evangelio con la Primera Lectura, en cuanto se toca el tema de la Parusía: Dice Jesús, que uno tiene que estar γρηγορεῖτε [gregoreite] “en vela” o sea “alerta”, “vigilante”, como se dice ahora 24 x 7, porque esta Segunda Venida, no tiene fecha en nuestros calendarios humanos. ¡Llegará, cuando menos se la espere!


Miren lo que pasa normalmente, por ejemplo, con los estudiantes, así sean universitarios, se les encarga una “tarea”, y por lo regular, se va postergando su desarrollo, de manera tal que, casi siempre terminamos cumpliéndola a última hora, o -todavía más grave- incumpliéndola. Podríamos llamarla “la manía postergatoria”. Y si Él llega, y estamos desapercibidos ¿qué será de nosotros?

 

Que no seamos como ese amo de casa que, maneja los sofismas, y ve en la pared un boquete propicio para los ladrones y resuelva inmediatamente… que lo arreglará, por ahí … el año entrante ¿qué afán hay?, porque mientras, es muy improbable que algo pase, … y le parece que el boquete ha estado ahí por años, y ¡nunca ha pasado nada! Entonces, “nunca va a pasar nada, tendría uno que ser muy de malas”. Esa es una falacia lógica.

 

O, aquel otro empleado, que ha sido muy especialmente contratado para pagar salarios, y bonificaciones y entregar los “paquetes alimentarios” a los subalternos, pero él dice, no creo que ahora a finales de agosto, o en septiembre tengan hambre, o cuentas por pagar, en octubre menos, y noviembre es un mes muy tranquilo, casi no se gasta nada; decide -por su sola cuenta- que va a adelantar un programa de ahorro -obligatorio- y dejará pagos para diciembre, o tal vez para más adelante, quizá para el año entrante; y él le ve dos ventajas: a) cuando reciban paga los empleados tendrán una buena suma una sobre otra, y b) se evitará llevar tantas planillas contables, porque se puede resumir todo por cuatrimestres… o más. Y ¿dónde queda el espíritu de la letra cuando Dios, ya en el Génesis, mandó: “Si alguien toma en prenda el manto de su prójimo, deberá devolvérselo al caer la noche. Ese manto es lo único que tiene para abrigarse; no tiene otra cosa ...”  (Cfr. Gn 22, 26s) ¡Sabed que el salario es lo único que tiene el pobre para allegar su sustento! ¡Pagádselo a tiempo!


Viene aquí, en esta perícopa, una bienaventuranza, en Mt 24, 46, para el criado fiel y prudente, (es un ritornelo sobre el tema de la fidelidad hacia Dios), es decir la práctica de la sensatez -que en el buen sentido significa aplicar el sentido común- no hay que hacer un curso de lógica avanzada, por pura intuición podemos suponer que la dicha la tendremos si el Día de la παρουσίᾳ [parusía] cuando el Señor Vuelva, estamos cumpliendo a cabalidad el encargo, nos entregará las “Llaves del Reino”, nos constituirá עַל הַבַּיִת [al habayit] “Mayordomos de la Casa Real” del Rey de reyes y Señor de señores.

martes, 25 de agosto de 2026

Miércoles de la Vigésima Primera Semana del Tiempo Ordinario

2Tes 3, 6-10. 16-18

El “vino nuevo” del Evangelio, predicado por Pablo es el servicio hasta la entrega total de la vida. Pero en Tesalónica no se pensaba de esa manera. Las élites no admitían que tuvieran que ensuciarse las manos haciendo lo que era propio de los esclavos y los pobres.

José Bortolini

Resulta muy interesante y muy edificante, la perspectiva con la cual se encara aquí, el ejemplo que estamos llamados a dar. Hay que tener en cuenta el contexto en esta carta, el fenómeno que enmarca toda la situación es una comunidad que -ante la cercanía de la llegada de la Parusía- deciden detener la existencia, y en vista de la inmediatez del fin, dejar de trabajar, cesar todo esfuerzo, disponerse para el viaje postrero, de alguna manera, podríamos decir que, “pusieron el punto final” antes de terminar el escrito. La vida se puso en latencia y pretendían, desde ya, acomodarse en sus nidos criogénicos.

 

Pablo de Tarso les escribió y les empacó en su Epístola un pellizco para que reaccionaran. No bastaba decirles, “miren, la Parusía no tiene fecha especificada desde ya; hay que saber esperarla, sabemos que Jesús se mostrará Glorioso, pero, eso puede tardarse, y quizás se tarde más de lo pensado, más de lo imaginable. Así, que sigamos adelante con la vida”. Este enunciado parece muy razonable, muy claro, muy lógico, pero el apóstol de los gentiles intuyó que no era suficiente.

 

Él ataca la infección con otro antibiótico, lo aplica por vía oral para que llegue directo al estómago. Acudió a una necesidad primaría, una de las básicas, y les formuló -no una cucharada- sino un plato completo: “Si alguno no quiere trabajar, que no coma”.

 

Hay que notar que el autor de la carta (San Pablo, quizás), formula, junto con un ayuno forzado, una droga más severa: la excomunión: «Les mandamos que se aparten de todo hermano que lleve una vida desordenada y no conforme con la tradición que recibió de nosotros». El verso 15 -que no está incluido en la perícopa que se proclama hoy- contiene una advertencia fundamental que modera la actitud que marginaba a los flojos-recostados, dice la carta, con todas las letras: “Sin embargo, no lo consideren como enemigo, sino corríjanlo como hermano”

 

Respecto de las personas que -pretextando la pronta llegada del fin- se negaban a seguir las enseñanzas oficiales, las que ellos les habían señalado, incluyendo el ejemplo paulino de no recargarse en nadie, sino ganar su sustento con esforzado empeño: “No vivimos entre ustedes sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y con fatiga, día y noche trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes”.

 

Uno cree que esto no ocurre, y, sin embargo, somos así. Hemos conocido directamente personas que -ante las predicas de alguna “secta” que anunciaba “el fin del mundo”-, los que les prestaron oídos, dejaron de trabajar y se dieron a la tarea de comerse las gallinas que criaban sus vecinos; más grave aún, en vez de prepararse, para ese supuesto fin, con una vida virtuosa, optaron por vivir como verdaderos degenerados. ¡Una verdadera ola de demencia!


Bien, continuemos, vayamos a los versos 16-18, que contiene la fórmula de despedida, en la que la Paz es el deseo que se pide, “la paz que viene del Señor, y la gracia de Cristo los acompañe”.

 

Parece ser que al final, aparece la “firma de Pablo” de su puño y letra, para que su autenticidad no fuera puesta en duda. Y la enmarca, destacando que es la señal autógrafa de siempre, la que lo ha caracterizado, y enfatiza: “esta es mi letra” (2Tes 3, 17f).

 

Así llegamos al final del ofrecido curso sobre la 2Tes en tres lecciones: esta fue la tercera.  

 

Sal 128(127), 1bc-2. 4-5

אַ֭שְׁרֵי כָּל־יְרֵ֣א יְהוָ֑ה

Bienaventurado todo el que teme al Señor

El salmo de hoy es un salmo gradual, en una procesión que sube al templo, como por gradas, se van sucediendo, estos salmos que hablan del gozo de acercarse al templo, y que en su conjunto constituyen una “liturgia”, quince salmos sucesivos 120-134. Los cuatro salmos 126-129 hablan de las colectas recogidas, de bienaventuranzas y de imprecaciones. En particular la perícopa de hoy habla de dos bendiciones.

 

Esta tonalidad bendicional es la misma de Jesús que pronunció “bienaventuranzas” en distintos momentos de su vida.


Bienaventurado el que se consagra a seguir los caminos que el Señor le señala, la consecuencia será, su trabajo le dará el fruto necesario para nutrirse, vivirá el sabor de la dicha, y será afortunado, con la fortuna socorrida por Dios.

 

Se exhibe y se enseña cómo es la bendición que nos regala Dios: Es una bendición que brota del Templo donde Dios ha puesto su morada, y -lo más preciado para un judío- sus ojos contemplaran la “prosperidad de Jerusalén”, la ciudad de la Paz.

 

En el verso antifonal decimos que quien acata la Voluntad de Dios será regalado con la dicha que sale de Su Manos.

 

Mt 23, 27-32

¿No son estos los que acaban por matar a los verdaderos profetas y justos que abogan por la causa del pueblo? Las serpientes venenosas son bonitas ¡pero son venenosas! ¡Cuidado con ellas!

Ivo Storniolo

 

Trabajaremos hoy la 6a y la 7a de las imprecaciones que Jesús pronuncia contra los “teólogos” y los “piadosos” de su época, que retratan a sus homólogos de hoy día. Se trata de los maestros de la ley y los fariseos, a quienes tacha por hipócritas y los compara con los sepulcros, que se solían pintar de blanco, dándoles una capa de cal, para que se notaran: ¡había que evitar pisarlos, puesto que poner el pie encima dejaba impura a la persona!


Este “ay” está directamente relacionado con el 5, se refiere a la interioridad/exterioridad. Nuevamente se pone la atención sobre la dialéctica adentro/afuera. Lo que se quiere contraponer es el contraste entre la apariencia y lo que hay por dentro y por detrás. Por fuera, la aparente hermosura, por dentro huesos de muerte y podredumbre. Los seres humanos que son “maestros de la ley y fariseos” son otro tanto, por fuera se presentan como justos a los ojos de los hombres, más si se les va a ver por dentro están “llenos de hipocresía y de iniquidad”.

 

El “Ay” número siete, mantiene un punto de contacto con el seis. Seguirá refiriéndose a los sepulcros, pero ahora va a hablar de los sepulcros ornados que daban a los profetas por sepultura; los asesinaban y luego, suavizaban su delito, dándoles tumbas adornadas. En sus propagandas proclamaban que ellos -a diferencia de sus antepasados- no tenían culpa alguna en el derramamiento de la sangre de los profetas. Al propalar este tipo de propaganda, inconscientemente declaraban que eran “hijos de los asesinos”, en vez de hablar bien de ellos, en esas “propagandas” se desvelaba que -como solemos decir- “de tal palo tal astilla”; o también, “hijo de tigre, sale pintado”.

 

Como no se puede esperar de ellos otra cosa, Jesús los anima a no demorar -bajo hipócrita máscara- difiriendo que, en breve término, van a cumplimentar su ralea, y serán ellos mismos los promotores de Su Muerte. ¡Irán ahora sobre Él mismo! Harán de Él su Víctima. Atención: Su disfraz favorito es el de grandes benefactores, mientras disimuladamente aprovecha para preparar sus máquinas de muerte.

 

Papa Francisco nos prevenía: “En este grupo están los cristianos que no dan testimonio. Son cristianos de nombre, cristianos de salón, cristianos de recepciones, pero su vida interior no es cristiana, es mundana. Uno que se dice cristiano y vive como un mundano, aleja a los que piden ayuda a gritos a Jesús”.

 

Todo esto podemos hilvanarlo con una advertencia que nos hacía Carl Jung: «El hombre, en general, es menos bueno de lo que se imagina o quiere ser. Todo el mundo carga con una sombra, y mientras menos se encarna en la vida consciente del individuo, más negra y densa es». Empero, contra esa sombra no estamos totalmente inermes, el psicólogo y psiquiatra suizo nos señala que: «El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacer frente a las tinieblas de otras personas.»

 

Es por esto que, un poco más adelante (v. 36) Jesús, en este Evangelio mateano, les dirá que caerá sobre ellos toda la sangre derramada en el mundo. ¡Cómo nos cuesta vernos tal cual somos! Es lo más espeluznante que tiene nuestro corazón, detrás de tanta piedad.


Sólo Tú, Señor, ¡puedes salvarnos!  ¡Líbranos Señor de cohonestar con la cultura de la muerte!