martes, 4 de agosto de 2026

Miércoles de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario


Jr 31, 1-7

Ya hemos dicho que hay una labor editorial detrás de esta Libro, de tal manera que ciertos bloques están allí yuxtapuestos, por ejemplo, los capítulos 30 y 31, formando una unidad estilística, fundada en el género poético: se entienden como la colección de once poemas, -por su contenido- tiene cierta analogía con el Libro del Deutero-Isaías, con una tonalidad consoladora. Está escrito en clave de esperanza, lo que ya fue muy notorio en la segunda parte de la Lectura de ayer.

 

El capítulo 30 está integrado por los cuatro primeros poemas. El capítulo 31 lo forman los siete poemas restantes. El verso 1, del pasaje que leemos en esta fecha, enuncia la restauración de la Alianza: Estamos ante una Nueva Alianza: “En aquel tiempo -oráculo del Señor-, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo”. Se renueva y se reitera el oráculo central. “Ustedes serán mi pueblo y Yo seré su Dios”. Luego, viene el Quinto poema, son los versos 2-6; y se añade -a manera de conclusión de la perícopa de hoy-  el primer verso del Sexto poema (Jr 31, 7):

“Así dice el Señor:

Griten jubilosos por Jacob,

regocíjense por el primero de los pueblos,

pregonen, alaben, digan:

El Señor ha salvado

a su pueblo, ha salvado al resto de Israel”

 

La perícopa señala que el camino de ida fue un sendero de “llanto”, pero ahora, re-emprenderá, por el desierto -siempre mencionado como el espacio del “primer amor”, del éxodo feliz en el que el pueblo se fue depurando y conociendo el enamoramiento que los enlazaba con su Señor, con lazos de sin igual ternura-, el camino de vuelta, y es una senda de “descanso”, vendrán aliviados. Y Dios exhibe para ellos Su Amor Eterno, habrá “encargados de atender el calendario lunar para fijar la hora de la reconstrucción, como una doncella que ha sido ultrajada, pero que será re-dignificada: será el tiempo de la fiesta, el tiempo de la vendimia. Entonces, los guardias, en sus atalayas, anunciarán y llamarán al regreso, les dirán que es hora de volver a Sion.

 

«La nueva Alianza servirá para ratificar la fidelidad del Señor. Sin embargo, en el fondo del mensaje Hay una consecuencia radical: la Alianza del Sinaí ha fracasado y ya no vale… La palabra clave es lo de nueva. ¿Ya no tiene validez la antigua alianza de Dios con su pueblo? Es la interpretación de algunos. Otros la ven como un eslabón en la historia de la salvación y que adquiere su plenitud en la Alianza sellada para siempre por nuestro Señor Jesucristo. La verdad es que, como todo en la viuda, la alianza siempre debe estar renovándose y adaptándose a las nuevas realidades que al ser humano le toca vivir. Nada permanece para siempre, solamente Dios es el único que no cambia en su dimensión esencial».

 

Se habla de la reunificación de los reinos del Norte y el Sur, pero la proyección del oráculo escatológico trasciende el límite de Israel, y se ensancha más allá.


«El creyente se identifica por ser una persona que sabe sobreponerse a las situaciones difíciles. Es precisamente en la oscuridad donde brillan las luciérnagas. No hay que perder la esperanza; siempre la vida nos regala nuevas oportunidades para rehacernos, para reparar en parte el mal que hemos hecho y comenzar de nuevo una nueva vida. No es fácil, hace falta confiar absolutamente en la Presencia de Dios, como ser superior que dirige nuestros pasos. Es necesario confiar también en los talentos que Dios mismo nos ha regalado para ponerlos en práctica con sencillez». (Milton Jordán Chigua).

 

Sal Jr 31, 10. 11-12ab. 13

Como salmo tenemos un fragmento del poema “séptimo” que abarca los versos 10-14. Aquí la reconstrucción es mostrada con la imagen del reagrupamiento, es una contra-diáspora, como un Buen Pastor, recogerá sus ovejas dispersas. Él se ocupará de su “rescate”. Luego, enumera los factores de la abundancia que seguirán. Este tema domina la primera estrofa, el Pastor Hermoso que las vuelve a congregar.

 

Como se habla de la Doncella que es re-dignificada, les promete que se volverá a engalanar con sus joyas, y a bailar entre rondas de danzantes. Y todas, serán concentradas en torno a las riquezas que de Manos de Dios brotarán como raudal imparable.


También los jóvenes tanto como los ancianos, que tanto sufrieron y lloraron, hallarán alivio a sus penalidades y el gozo será el adorno de sus años postreros.

 

El eje de este cántico, gira en torno al Pastor que concentra bajo su protección toda su grey.

 

Mt 15, 21-28

Hay demonios muy malos, son los que infunden tristeza y desánimo, desaliento y depresión. Son los que oscurecen todo el firmamento y llenan los ojos de llanto. Son demonios destructivos que desgarran y hunden, que sepultan en vida. ¡A expulsarlos hemos sido enviados! Es una tarea de consolación, abrir la ventana por la mañana y dejar ver como la Aurora despunta. Somos -en tanto que discípulos-misioneros- profetas de alboradas. Estamos llamados a señalar la cercanía de la hora de la dicha: la llegada del Pastor Hermoso. No a ver pecado en todo y por todas partes, ¡Como si el pecado pudiera derrotar la Preciosa Sangre de Cristo! Sino a desentrañar toda la ternura del Dios que “rescata”, del Señor que Salva.


Tenemos otra tarea, directamente conectada con el anuncio del Reino, de señalar la Mañana que se asoma. Y es la de no preocuparnos de que el agua bendita caiga un poco más allá de la línea demarcada. Que los beneficios que trae el Buen Pastor, no están limitados a nuestro grupo, a nuestra pastoral, a nuestra parroquia, a nuestros parientes, a nuestros relacionados. Estamos llamados a auspiciar que también los cachorritos puedan nutrirse con las migajas que caen de la mesa. Toda vez que nos preocupe que la Gracia se desborde más allá de las líneas fronterizas, estaremos falsificando el Mensaje Cristiano.

 

El lenguaje es claro: Tiro y Sidón eran territorios allende las fronteras Israelitas, y la mujer que clamaba, era una cananea. No es que Jesús sea indolente con aquella mujer que, de seguro, conmovió su corazón de inmediato. Tenemos que co-textualizar el episodio por el bloque al que pertenece en el Evangelio mateano, es la segunda parte donde Jesús está -con su accionar- concibiendo un nuevo Pueblo de Dios que acoge a todos los que el judaísmo discriminaba, rechazaba y marginalizaba. Por eso nos llamamos “católicos”, porque hemos aprendido lo que Jesús nos enseñó, que el Padre Celestial hace llover sin distingos, sin segregar, socorriendo con su generosidad y prodigalidad a todos los que tengan sed, a todos los que tengan sembrados resecos, enviando su lluvia sobre justos e injustos (cfr. Mt 5,45).


Que se entienda bien, el pecado es y será pecado. Pero las discriminaciones artificiosas, montadas sobre prejuicios de cualquier índole -en este caso- sobre líneas dibujadas en los mapas- no encajonan nuestra fe en áreas de aprobación y desaprobación. ¡Nadie será declarado fuereño! La enseñanza de Jesucristo está por encima de estas divisiones geopolíticas, en ese sentido, al Mensaje del cristianismo no lo aprisionan ni lo silencian esos criterios. Quizás, por tal motivo, la imagen que representa al Espíritu Santo es la de una Paloma, ¡nunca enjaulada!

lunes, 3 de agosto de 2026

Martes de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario

 

Jr 30, 1-2. 12b-15. 18-22

Podemos pensar el Libro de Jeremías como una obra en cuatro secciones:

1ª sería la conformada por los capítulos del 1 al 25, con un conjunto de mensajes proféticos dirigidos a Judá y en particular a Jerusalén.

2ª integrada por los capítulos del 26 al 45, algunos relatos biográficos y anuncios de salvación.

 

Es en esta segunda parte, donde vamos:

En el capítulo 26 tenemos las amenazas de muerte que se ciernen sobre el profeta Jeremías.

En el capítulo 27 y 28 -que vimos ayer- el tema era el Yugo de madera y el de hierro como símbolos de la duración del sometimiento a Babilonia, y la cuestión de las promesas de Jananías que anunciaba una pronta liberación y un regreso a lo de antes en muy breve plazo.

En el capítulo 29 Jeremías les escribe a los desterrados invitándolos a “acomodarse” a las condiciones del destierro porque la cuestión va para largo. En la segunda parte del capítulo 29, Jeremías le envía un mensaje a Semaías para desmentir lo que él le decía a Sofonías azuzándolo en contra suya, para que lo tratara como a un loco, por lo que Jeremías les había recomendado construir casas y acomodarse a la vida de expatriados. Dios le da como respuesta una promesa de esterilidad a Semaías y le augura que no tendrá descendencia que retorne a su tierra, ni dicha que lo acompañe junto a su pueblo.

En el capítulo 30, cambia la tinta que Dios le da al profeta y le encarga divulgar un mensaje esperanzador. donde, a lo lejos, se vislumbra “el amor eterno del Señor”. Por fin, el Señor:

a)    Aplacará su enojo

b)    Le sanará las heridas a su pueblo,

c)    Y lo reúne de su desparrame en la diáspora para traerlos de nuevo a su patria.

 

Pero le muestra las dos caras de su penuria

1.

i)      La fractura es incurable

ii)     La herida se ha infectado

iii)   La llaga no tiene curación

iv)   No hay medicina para que cicatrice

v)    Sus amantes lo han olvidado y ni siquiera preguntan por él

vi)   El propio Señor lo hirió como si Él fuera su enemigo

vii)  Con dureza sin par lo escarmentó

viii) La causa está en muchos crímenes, en sus incontables pecados

 

2. Pero ahí no pararan las cosas, porque el Señor se compadece:

«La verdadera libertad tiene una finalidad “servir a Yahweh” según las leyes de la Alianza del Sinaí. Y la Alianza de Dios con David fundamenta también el servicio al rey davídico, pero suscitado por Dios. Tanto la salida de Egipto como el regreso de la cautividad son un paso “de la esclavitud del servicio a los extranjeros a la libertad del servicio a Dios”.» (Salvador Carrillo Alday M.Sp.S.)

i)      Cambiará la suerte de las tiendas de Jacob

ii)     Se compadecerá de sus moradas

iii)   Podrán reconstruir su ciudad sobre las ruinas de la antigua

iv)   En el mismo puesto de antes levantarán de nuevo su palacio.

v)    Y desde allí se elevarán voces festivas.

vi)   Se les volverá a tratar dándoles importancia

vii)  Sus hijos serán como lo eran antes

viii) Se reunirán en congregación estable delante de los Ojos de Dios

ix)   Y Dios mismo dará castigo a sus anteriores opresores.

x)    Y de su propio seno surgirá un príncipe que les permitirá acercarse, ya no querrá sujetarlos en el distanciamiento. Nos quiere congregados en la fraternidad.

 

Esta libertad ofrecida como promesa, tiene un propósito: darle sentido a la vida orientándola hacia Dios. Ese sentido de vida conlleva una práctica donde se construye la persona como comunidad en el ejercicio de la fraternidad: Un Padre común nos constituye en hermanos.


¡Ustedes serán para Mí, mi pueblo y Yo -para ustedes- seré su Dios!

 

Sal 102(101), 16-18. 19-21. 29 y 22-23

Salmo de súplica. El ser-humano no se mueve en el vacío. Podríamos pensar que Dios ha puesto un “escenario” para que nosotros vivamos en él nuestra “historia”. Y podríamos llamar el escenario con la palabra Sion. Sion no es un lugar para buscar en el mapa. Sion es el escenario de nuestras vivencias.

 

La parte que se proclama hoy, consta de 9 versículos agrupados de tres en tres para conformar tres estrofas:

1.

i.i. Los gentiles “temerán” su Nombre

i.ii. Los reyes del mundo “temerán” su Gloria.

i.iii. ¿Cuándo será eso? Cuando el Señor reconstruya a Sion y aparezca triunfal

i.iv. Y se ocupará de los ruegos de los indefensos.

i.v. Y no desatenderá sus súplicas

2.

ii.i. Se escribirá el registro de este salmo para que en el futuro se tenga a mano.

ii.ii. por su influjo se constituirá un pueblo que se ocupará de alabar a Dios

ii.iii. El Señor nos dirige su Mirada desde su Morada: el Santuario Excelso.

ii.iv. No solamente nos mira, además oye nuestro clamor aun cuando somos presidiarios (del pecado).

ii.v. Él viene a conceder amnistía especialmente a los que están condenados a muerte.

 

3.

iii.i. Los siervos suyos estarán seguros y tendrán acceso a su Presencia.

iii.ii. Tendrán una ocupación preferencial: Proclamar el Santo Nombre de Dios

iii.iii. Sus alabanzas resonaran por toda la Ciudad-Sagrada.

iii.iv. Allí habrá una asamblea verdaderamente “católica” por su unanimidad.

iii.v. Los reyes no se considerarán “asunto aparte”, estarán hombro a hombro y codo a codo con su pueblo, fundidos en uno para dar “Culto”.

El verso responsorial nos consuela con respecto a la tristeza del Templo demolido: En Aquel Lugar estará Radiante su Presencia.

 

Mt 15, 1-2. 10-14

¡Hipócritas! Qué bien profetizó Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; el culto que me dan es inútil, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos.

Mt 15, 7s

Uno diría -así, de velocidad, que se trata del tema de la contaminación. Bueno si, pero esa es solo la exterioridad de la cuestión:

 En este pasaje podemos mirar cuatro momentos

1)    Unos fariseos y unos escribas se le acercan a Jesús para hacerle una pregunta.

2)    Jesús formula una “consigna” donde muestra de dónde sale el mal.

3)    Los discípulos vienen a decirle a Jesús que escribas y fariseos están “escandalizados” con esa afirmación

4)    “Déjenlos”, que tiene una connotación de ¡Cuánto lo siento, pero no puedo acomodar las coas de Dios a su antojo! Pero ellos arrastran una enorme responsabilidad, se ponen a comunicar su mensaje, y no atienden al daño que están haciendo, pues al llevar la contraria a Dios, no solamente se hunden ellos, sino que arrastran detrás suyo a todos los que se alinean con sus falsedades. Esa es la tremenda responsabilidad de los guías espirituales que, al ponerse en ese sitial, se hacen responsables no solo de sus vidas y sus consciencias, sino de todos los que les prestan atención, creyéndolos “buenos guías”.

 


El aspecto central consiste en entender que el mal no es algo que entra, como una mota de polvo que no se lavó bien; lo que destruye y aniquila, es lo que se hornea en el propio corazón. Si uno recibe una “mala enseñanza” pero en el horno del corazón la acrisola, perfectamente la puede depurar de su “vicio” y sacarla purificada. El corazón es como un horno donde el fuego del discernimiento puede sacar de una oscuridad un ascua brillante y luminosa.

 

Por qué se ofenden los “aquellos” y se escandalizan. Porque ellos tenían como propuesta la minuciosidad del baño, cuando ese lavabo es más bien simbólico del discernimiento que compete al corazón. No basta lavarse con piedra pómez hasta sacarse sangre, si lo que dejamos de hacer es la “purificación del corazón hasta hacerlo “bien intencionado”. La buena intención del corazón se puede explicar diciendo que todas nuestras acciones deben ser amorosas, llenas de propósitos dulces, cariñosos, nobles, modelados por la virtud cristiana. El acrisolamiento consiste en desvelarse como Jesús por el bien del “otro”: ¡Tener los mismos sentimientos del Señor!

 

Hay una parábola muy curiosa que siempre me ha tocado el corazón porque me interpela en cuanto a qué quiere Dios de nuestra parte y que le alegraría ver en nuestra respuesta de vida. Aquí os la compartimos:

El abad de un monasterio se hallaba muy preocupado. Años atrás, su monasterio había visto tiempos de esplendor. Sus celdas habían estado repletas de jóvenes novicios y en la capilla resonaba el canto armonioso de sus monjes. Pero habían llegado malos tiempos: la gente ya no acudía al monasterio a alimentar su espíritu. La avalancha de jóvenes candidatos había cesado y la capilla se hallaba silenciosa. Sólo quedaban unos pocos monjes que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones.

 

Un día, decidió pedir consejo, y acudió a un anciano obispo que tenía fama de ser hombre muy sabio -como siempre ocurre en estas parábolas- en su avanzada edad. Emprendió el viaje, y días después se encontró frente al buen hombre. Le planteó la situación y le preguntó: "¿A qué se debe esta triste situación? ¿Hemos cometido acaso algún pecado?". A lo que el anciano obispo respondió: "Sí. Han cometido un pecado de ignorancia. El mismo Señor Jesucristo se ha disfrazado y está viviendo en medio de ustedes, y ustedes no lo saben". Y no dijo más.

 

El abad se retiró y emprendió el camino de regreso a su monasterio. Durante el viaje sentía como si el corazón se le saliese del pecho. ¡No podía creerlo! ¡El mismísimo Hijo de Dios estaba viviendo ahí en medio de sus monjes! ¿Cómo no había sido capaz de reconocerle? ¿Sería el hermano sacristán? ¿Tal vez el hermano cocinero? ¿O el hermano administrador? ¡No, el no! Por desgracia, él tenía demasiados defectos… Pero el anciano obispo había dicho que se había "disfrazado". ¿No serían acaso aquellos defectos parte de su disfraz? Bien mirado, todos en el convento tenían defectos… ¡y uno de ellos tenía que ser Jesucristo!

 

Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes y les contó lo que había averiguado. Los monjes se miraban incrédulos unos a otros. ¿Jesucristo… aquí? ¡Increíble! Claro que si estaba disfrazado…. Entonces, tal vez… Podría ser Fulano.. ¿O Mengano? ¿O….?

 

Una cosa era cierta: Si el Hijo de Dios estaba allí disfrazado, no era probable que pudieran reconocerlo. De modo que empezaron todos a tratarse con respeto y consideración. "Nunca se sabe", pensaba cada cual para sí cuando trataba con otro monje, "tal vez sea éste…"

 

El resultado fue que el monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. Pronto volvieron a acudir decenas de candidatos pidiendo ser admitidos en la Orden, y en la capilla volvió a resonar el jubiloso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor.

 

Aquí es interesante que lo que está en juego son dos enfoques distintos: El de loa tradición judaica y el que trae Jesús. La propuesta de Jesús lo que hace es recuperar la Voz de Dios expresada proféticamente. No es que Jesús venga con una idea novísima, a barrer con todo. Lo que pasa es que Dios ha venido mostrándole a su pueblo que hay cosas más importantes, y que lo más importante porque fortalece la vida y solidifica la comunidad, es poner las relaciones interpersonales en el proscenio, dejando de lado un aspecto egoísta y solipsista que se había exagerado en la religión, un cierto mecanicismo ritual. El culto y la relación con Dios puede cimentarse en la higiene, en la cuestión racial y en la atención sobre aspectos alimentarios.


O, podemos fijarnos en cómo nos tratamos los unos a los otros. Habrá, entonces, un Gozo desbordante porque su Presencia estará en medio.

domingo, 2 de agosto de 2026

Lunes de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario

 

Jr 28, 1-17

Una vez más se ataca la demagogia

Los exegetas desdoblan el Libro de Jeremías en cuatro secciones: la primera va de los capítulos 1-25, y -como lo dijimos- se concentra en profecías sobre Judá y Jerusalén. En la segunda, -ya francamente exilica- encontramos cuadros de orden biográfico y anuncios de salvación. En particular el bloque 27,1 -29, 32 se dirige a los desterrados, pero es claro que se trata de una inserción que el editor puso allí. Hoy nos encontramos en un duelo entre Jananías, por una parte, y de la otra Jeremías. Jananías “Dios se ha compadecido”, -afiliado al grupo de los que auguran paz y prosperidad-, es el adversario de Jeremías, este lo denuncia en calidad de falso profeta, sembrador de vanas esperanzas.

 

El bloque nos trasporta al año 593 a.C. y pone en escena el reinado del rey de Judá, Sedequías, que los babilonios instalaron como rey-marioneta.

 

Jananías profetiza que dentro de dos años el yugo del babilonio, Nabucodonosor, sobre Israel pasará, los dejará libres y devolverá los vasos sagrados que había hurtado del Templo; inclusive, llegaba a decir que Jeconías el hijo de Yeoyaquín, el sucesor del trono -cuyo reinado solo duró tres meses y diez días- y que fue secuestrado y llevado a Babilonia en el 597 a.C., sería repatriado. Con sólo 4 años de cautiverio, sí -según Jananías duraría sólo dos años más, según él, el cautiverio sólo iba a durar seis años-; pero la profecía de Jeremías había augurado setenta años de cautiverio.

 

Las profecías de hambruna y plaga que otros profetas anunciaron, se cumplieron porque este ha sido un pueblo rebelde y contumaz con su pecado. Jeremías, cumpliendo las ordenes de Dios, siguiendo el Mandato del Señor, se puso un yugo de madera alrededor de su cuello (acción simbólica); esto era un símbolo evidente del mensaje que llevaba al pueblo al anunciarle un largo cautiverio. Jananías viene y le rompe y quita el yugo de madera a Jeremías.

 

Breve tiempo después, vino Jeremías, nuevamente bajo el Mandato Supremo del Cielo, y le trajo un regalo a Jananías, un “yugo de hierro” (otra acción simbólica, muy diciente) señalando y traduciendo este “símbolo” como la representación del yugo que sobre todos los pueblos que estaban bajo el imperio de Nabucodonosor, -inclusive los animales- soportarían en su cerviz, llevando la pesada carga de su opresión.

 

Así -siguiendo el Mandato de Dios- Jeremías desenmascaró a Jananías, dándole un plazo de vida de un año, en el término de siete meses, Jananías fue a descansar con sus antepasados, y así cesaron sus embustes proféticos.

 

El punto está en que la profecía no es un anuncio de un panorama agradable y promisorio lo cual puede ser puro populismo, en el sentido de sonar dulce a los oídos de la gente y captar su acogida y sus aplausos; la Voz del profeta anuncia -por el contrario- la voluntad de Dios, muestra con realismo lo que se avecina, aun cuando muchas veces sea un camino amargo con los duros y puntiagudos guijarros del pecado.


«El hombre que rechaza la Palabra de Dios no solo no quiere oírla, sino que no quiere que exista. Viene inmediatamente a la mente Jesús, Palabra viviente del Padre, entregado a la muerte porque no debe existir más». (Carlo María Martini)

 

Sal 119(118), 29, 43, 79, 80, 95, 102

Estamos ante un salmo de súplica. con sus 176 versos desarrolla una teología de altísima espiritualidad. Su desarrollo va enunciando cómo hemos de plegarnos a la Voluntad Divina como llevando con paciencia el peso del yugo que Él nos haya querido otorgar y convencidos de que, ese es el más leve que conseguiremos en vida, y que uno más ligero, sólo nos llevará a descubrir que el que escojamos, ya no será de madera sino de pesado fierro.

 

La primera súplica es el hermoso ruego de que lo aparte del camino falso lo que -en otras palabras, significa- que lo conduzca por las sendas de la Ley, lo cual es una verdadera “Gracia”.

 

No pide que lo silencie, que refrene su boca; pide que le permita hablar, pero sólo Palabras de verdad, acordes con los Mandamientos.

Quiere pertenecer al grupo de los que aman al Señor y siguen sus preceptos: con ellos quiere unirse y con ellos formar firme y sólida adhesión: Entrar en comunión.

 

Que su corazón -el del salmista- esté hecho de una sola pieza: de fidelidad a la Ley.

 

Los impíos le tendían una emboscada, pero como él estaba ocupado pensando en la Ley de Dios y en cómo guardarla, los ángeles lo llevaban por caminos a salvo y los Serafines lo proveían con armadura de acero blindado. ¡Siempre va a salvo!

 

Así como el alumno brillante sigue al pie de la letra las enseñanzas de su maestro, así el salmista no se aparte jamás de los Mandamientos.

 

El verso que sirve de estribillo ruega que Dios sea el maestro del Salmista, y nosotros al entonar este cantico estamos rogando que sea, también, nuestro Maestro y que Él sea nuestro “Coach” de Sabiduría.

 

Mt 14, 13-21

Cursillo en breve lección porque ahora vamos a ser jardineros

Se enteró Jesús del triste fin de su primo Juan el Bautista, así que se fue, en una hora de luto, a rememorar y presentarle al Padre tanta injusticia, tanta perfidia. Pero la gente, no le daba tregua para estos momentos de serenidad ente YHWH, así somos siempre, lo asediamos, lo perseguimos, lo presionamos con nuestros ruegos y peticiones; Jesús no nos critica, no nos ahuyenta, no nos desprecia, no nos rechaza. ¿se arma de paciencia y se dispone a prestarnos atención.


¡Socorre nuestras necesidades y se dedica a curarnos!

 

Los discípulos, le ponen interés a aquello que nosotros vemos como “urgentes aspectos logísticos”: es tarde, ya empieza a hacer hambre, (no sabemos si quienes estaban siendo generosamente atendidos por el Divino-Maestro tenían hambre, quizás los hambrientos eran ellos, los discípulos), le ponen de presente que están lejos de los pueblos, que por allí no hay tiendas, que no se puede improvisar una comida “caminera”, en fin, que los despache y cada uno vea cómo resolver la cuestión.

 

Se ha trabado una relación entre Dios y su pueblo: Se ha construido una amistad y los “discípulos” están afanados en desbaratarla, no se dan cuenta del amor que está floreciendo, ven el jardín despuntando flores de hermosas y de vistosos colores, pero ellos, que de jardinería saben nada, -sólo miran el reloj y ven que llega la hora de servir la comida- proponen regar las jóvenes flores con “herbicida”.

 

Jesús, en cambio, les propone tomarlas a su cuidado, darse cuenta que cuando un jardín florece, nosotros estamos llamados a abandonar cualquier premura y cambiar de oficio: ¡Hacernos jardineros! Tomar todos los retoños bajo nuestra protección y con aplicación consultar en Internet “Cómo cuidar las flores que están brotando”.

 

Fueron corriendo a sus alforjas y canastas y ¿qué hallaron? “cinco panes y dos peces”. Jesús -que encuentra esta escaza materia como “resto suficiente”- pide que se la alcancen. No se encarga de hacer casi nada, pero le presenta a su Padre lo que tienen:

a)    Alzó su Mirada al Cielo

b)    Pronuncio la Bendición

c)    Partió los panes

d)    Se los dio a los discípulos

e)    Y estos se los alcanzaron a la gente

 

Todos los concurrentes se saciaron. (Cinco mil hombres, mujeres y niños). Recogieron doce canastas de sobras.

 

(Al principio cada uno tenía un pan, al final cada uno tuvo un cesto, ninguno cuestionó al Maestro, todos distribuyeron y, de esa manera, fueron coparticipes del signo. ¿Os dais cuenta? ¡Entre más daban, más tenían!).

 

Cuando veas en el campo, aun cuando sólo sea una florecita que está brotando, recordad que ese botón merece todo nuestro amor y prodiguémosle todo nuestro cuidado: esa florecita es una verdadera “hija de Dios”. ¡Reconozcamos en ella, la Fe que brota!

 

A partir de aquella experiencia, Jesús habría podido capitalizar el apoyo de la muchedumbre y volcarlos en rebelión; pero ciertamente no es ese su Proyecto salvífico. Apremia a los discípulos a embarcarse e irse. Jesús aceptará el reinado que le es propuesto, pero con la certeza de tener una cruz por trono. Así que envió a los discípulos y el -después de despachar a la gente- subió al Monte a dialogar con su Padre.

 

Tenemos aquí una imagen cuasi apocalíptica: Jesús en soledad. Esa soledad que parece hacer alusión a su condición de abandonado en el Calvario, cuando todos los abandonaron. Simétricamente, la imagen se completa con la barca alejándose, una barca que, sin su Capitán a bordo, se ve atacada por las furiosas olas y llevada de aquí para allá por el viento contrario y el oleaje, como si fuera una cascara de nuez. Es la vulnerabilidad de la Iglesia cuando no se afianza en Jesús.

 

Abriéndose paso entre la oscuridad, cuando apenas clareaba, ven venir a Jesús. Jesús viene andando en el agua. La imagen proyectada es cuasi fantasmagórica. La voz de Jesús la rasga, como en otra oportunidad se rasgará el velo del Templo, y les dice: “No tengan miedo”.

 

Pedro quiere sobreponerse a su propio temor y asumir el mando: Le pide a Jesús que “le comparta su poder” y lo haga caminar también sobre el agua. Jesús que precisamente lo que quiere es que ellos puedan continuar la misión y construir Iglesia se lo ofrece por entero.

 

Ya solo, enfrentado a las fuerzas adversas, flaquea y empieza a hundirse. Jesús no lo abandona, se apresura a tenderle la mano, pero le recrimina la falta de seguridad y la convicción deleznable que lo acobarda. Suben los dos a la Barca, y con la capitanía a bordo, ya no hay oscuridad que los amedrante. Esta escena concluye con el reconocimiento de su Filiación Divina.

Viene -a manera de coda- el desembarco en Genasaret, la gente que lo reconoce ahora fácilmente, lleva el anuncio a toda la comunidad y la reacción es de lo más  natural porque, a sabiendas de su taumaturgia, traen a todos los enfermos y con solo tocarle la orilla del manto, inmediatamente recobran la salud.

 

¡Jesús trae salvación para todos!