sábado, 19 de septiembre de 2026

CONTRABANDEANDO AL CIELO ENVIDIAS

 

Is 55, 6-9; Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18; Fil 1, 20c-24. 27a; Mt 20, 1-16

 

Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos. Dice Yavé.

Is 55, 8

 

…la salvación es el amor gratuito del Padre. No podemos arrebatarlo con astucia ni ganarlo con sudor. Es gracia.

Silvano Fausti

 

Leamos a Isaías con calma y paso a paso: Este momento es un tiempo privilegiado. No es cualquier tiempo sino una temporada que cuenta con la peculiaridad de la cercanía accesible de Dios. Quizá haya un “después”, o un “más tarde”, o, lo que sería más triste, un “demasiado tarde”; pero ahora –hay que aprovechar el momento- tenemos todavía a Dios –hablando metafóricamente, claro- al “alcance de nuestra mano”. Y ¿cómo podemos aprovechar esta “hora feliz”? Nos dice que, el que vive en una situación pésima, el “malvado” y el “malhecho” וְיָשֹׁ֤ב אֶל־יְהוָה֙ [we ya sob el-Yahweh] “Vuélvase a Yahweh”, “que regrese al Señor”; donde el verbo dominante es שׁוּב [shub] “devolverse”. A este fin, el profeta nos propone dos acciones: Buscar e invocar al Señor, ya que se nos hace el encontradizo y nos sale al paso.


¿Cómo podríamos caracterizar este tiempo que Dios nos regala tan lleno de oportunidades Redentoras? Podríamos resumir diciendo que es un tiempo de “Conversión”. Tenemos que cambiar, ¡tenemos que proponernos ese cambio! ¡Tenemos que devolvernos al Señor! El malvado tiene que abandonar su mal camino, y los planes que fabrica su corazón perverso; miren la esperanza tan dulce que nos anuncia al profeta, oráculo del Señor: el malhechor recibe una con-vida-ción, (una invitación que lleva hacia la vida; lo contrario de una con-muerte-ción, la palabra no existe pero la proponemos ad-hoc, para resaltar que Dios-Mismo, por labios de su Profeta nos “convida” para que el impío “se convierta al Señor, y Él tendrá piedad, se convierta a nuestro Dios, que es rico en perdón”. Pongamos un reflector potentísimo sobre esta Revelación “Dios es rico en perdón” (Is 55, 7b). Nuestra fe tiene que basarse sobre este enunciado teológico que nos comunica Isaías, no conocemos a Dios mientras no sabemos que Dios es Amor y que su Tanto-Amor se concretiza en que Dios-es-Perdón. Este rasgo teologal es lo que da continuidad al Evangelio de hoy con el del Domingo anterior: La parábola del Siervo inmisericorde con la que Jesús enseña a San Pedro que el perdón no tiene límites, sino que hay que perdonar “siempre”, se sigue en la Liturgia de este Domingo XXV, cuando Dios –en la parábola de San Mateo que ocupará el Evangelio- nos enseña que Él es Bueno, y por eso su lógica para “pagar” difiere rotundamente de la nuestra; como nos lo explica la Primera Lectura de este Domingo XXV: “Como dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes” (Is 55,9).


Este contraste entre la lógica Divina y la humana es perentorio tenerlo en cuenta. Nosotros somos víctimas de la concupiscencia que nos viene por el pecado original, algo así como unos lentes mal formulados. Uno ve, pero no ve bien, se engaña, la visión es borrosa, uno cree ver una jirafa, y resulta que es un águila. ¡Así de grave es el defecto de nuestra visión! Por eso, debemos dejarnos guiar, ser dóciles a la Voz de Dios que nos va corrigiendo y proponiendo los verdaderos objetivos y los métodos acertados. Y siempre, siempre, consultarle a Él, es la Gracia del Espíritu Santo la que nos puede guiar por los caminos de Vida. Dios siempre nos con-vida, el Malo siempre nos con-muerte. Pero, el Malo usa –además- otro armamento, nos inocula con la rebeldía de creer que sabemos más que Dios, y nos impulsa a decidir contra la Voz de la Consciencia: recordemos la ronca voz del Malvado diciendo: “No es cierto que morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos; entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es bueno y lo que no lo es.” (Gn 3, 4b-5) Y este corrompido-corruptor se vale de todos sus sometidos, de todos sus lacayos para repetirnos a diestra y –particularmente- a siniestra, que “No es cierto que moriremos”. Tenemos que saber llevarle la contraria al Corruptor, para así estar abiertos a la Verdad-Revelada.


En el Evangelio de este Domingo, se tiene que entender de qué denario se trata, no estamos en clase de economía, no se está proponiendo cómo repartir salarios, «El único denario, que les viene dado a todos, es el reino de los cielos, que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte en la salvación mesiánica»[1]. «… la parábola… se refiere al Reino de Dios, o Reino de la justicia. En ese Reino ninguno es primero, ni último. Todos son iguales. No es que porque yo me convertí hace mucho tiempo merezco más que aquel que se ha convertido apenas ayer… Dios… no quiere la diferencia, se siente contento con la igualdad. Sí, los celos, la envidia es el arma de todos aquellos que viven en la competencia de la desigualdad.»[2] Para adentrarnos en el Evangelio de San Mateo, capítulo 20, versos del 1 al 16, donde leemos la Parábola de “los obreros de la undécima hora”, quisiéramos apoyarnos en Dom Helder Câmara que lo comentó así:


«Esta parábola no puede interpretarse como una lección de economía. En países como el mío, donde hay un enorme número de trabajadores en paro, es muy tentador para los que contratan dictar su propia ley poniendo a unos en contra de otros: “Si no aceptas lo que te doy, es tu problema: ¡tengo en la puerta decenas y centenares de tipos que lo están deseando!” Y no puede ser así. El conjunto de la enseñanza de Cristo muestra perfectamente que esta parábola no es una lección de economía, sino una lección de vida espiritual: ¡se puede ganar en un segundo lo que no se ha merecido durante años, ni siquiera durante toda una vida!

 

Esta escena me hace pensar en ese personaje al que llamamos “el buen ladrón”. Si se encontraba clavado en una cruz, al lado de Cristo, es porque durante su vida no había hecho precisamente cosas admirables. Su compañero de infortunio, al que llamamos “el mal ladrón”, no hacía más que desafiar a Jesús: “¡Tú que has hecho tantos milagros, sálvate a ti mismo y líbranos a nosotros!”.


Pero el otro tuvo la sinceridad y la humildad de decir: “Nosotros sí que merecemos estar aquí, pero Él no: ¡Él es diferente de nosotros, Él es bueno! ¡Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino!” Aquellas palabras fueron suficientes. El Señor no le dijo “Muchas gracias por tus buenos pensamientos! Dentro de unos años, cuando hayas expiado por tu vida, que no ha sido precisamente modélica, yo te recibiré…” No. Lo que le dijo fue: “Hoy mismo estarás conmigo”. ¡Hoy mismo!

Es fantástico. Un solo segundo de buena voluntad, de perfección, de gracia recibida y vivida puede valer por toda una vida…

 

Esto no es fácil de comprender para algunas personas que se han sacrificado por tratar de vivir toda su vida de un modo conveniente y  justo. Como sucedía en la parábola del hijo prodigo, el Señor nos invita, a quienes somos “fieles”, a comprender al pastor que celebra una fiesta por haber recuperado a la oveja perdida. ¡A compartir su alegría, en lugar de encerrarnos en nosotros mismos y dejarnos comer por la envidia!»[3]

 

¡Sería necesario añadir nada! Dom Helder Câmara raya en la claridad. Aquí también se trata de perdonar siempre, de no adelantarnos al juicio, de recordar que el Único facultado a juzgar es el Señor y que Él es –como nos lo recuerda el Salmo 145,8-9: “El Señor es clemente y Misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”. El perdón se puede alcanzar inclusive por aquellos que llegan a la viña al caer la tarde.


La envidia está mencionada, en este Evangelio, como una enfermedad que ataca los ojos, ὀφθαλμός σου πονηρός [oftalmos sou poneros] “los ojos suyos son malos”, los ojos son los órganos que llegan a tener “mirada crítica” con la que podemos enjuiciar la “justicia divina” y darle instrucciones a Dios sobre cómo tiene que aplicar Su Justicia. Resulta, por lo menos, extraño, que alguien tenga la pretensión de enseñar al “Tres veces Santo”, al “Justo de los Justos” los cánones de la Justicia.  «… los estudiosos nos advierten que la frase puede ser traducida así: “Todos, aunque sean los primeros, serán últimos, y aunque sean los últimos, serán los primeros”.»[4] «¿será que también nosotros nos vamos a quedar enfadados y contrariados, sólo porque la justicia de Dios quiere libertad y vida para todos? ... ¿Estamos dispuestos a asumir el proyecto de justicia de Dios? ¿Estamos preparados para dejar el “proyecto de justicia” de la sociedad injusta, para aceptar el proyecto de la verdadera justicia, que traerá libertad y vida para todos? ¿O nos vamos a quedar decepcionados, resentidos y enojados para siempre?»[5]

 

 

 



[1] www.cantalamessa.org

[2] Storniolo, Ivo. CÓMO LEER EL EVANGELIO DE MATEO. EL CAMINO DE LA JUSTICIA. Ed. San Pablo Santafé de Bogotá-Colombia. 1999. pp. 170-171.

[3] Câmara, Dom Helder. EL EVANGELIO CON DOM HELDER. Ed Sal Terrae. Santander-España. 1985 pp 151-152. 

[4] Storniolo, Ivo. Op. Cit. p. 169

[5] Ibid. p. 171

viernes, 18 de septiembre de 2026

Sábado de la Vigésima Cuarta Semana del Tiempo Ordinario

1Cor 15, 35-37. 42-49

… nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible, y nuestro cuerpo mortal se revestirá de inmortalidad.

1Cor 15, 53

Esta es nuestra última Lectura de la Primera a los Corintios. El capítulo 15 es el último de la carta, porque el capítulo 16 conforma la fórmula de despedida, en la que se tocan diversos puntos a manera de conclusión;

Se toca

-La colecta para Jerusalén

-El itinerario que tenía en mente para lo sucesivo

-la acogida a los evangelizadores que iban a venir

-Permanecer alertas, velando

-Los saludos remitidos por los miembros de las Iglesias de Asia, y junto a esto, la recomendación de tratarse con la fraternidad que entre cristianos debe reinar

-Y, cuando toda la carta fue posiblemente dictada a un amanuense, para validarla, San Pablo la firma de su puño y letra.

y se añaden saludos y detalles de cierre.

 

Lo primero que siempre se nos ocurre, es que será más de lo mismo. Pero Pablo entra a corregirnos para mejorar nuestro enfoque y ser capaces de descubrir lo que será esta “resurrección de los muertos”. ¡No es simplemente un cuerpo redivivo!

 

Pablo procura traducirlo con una metáfora, la de un “grano que se siembra”. Sin embargo, sabemos -y es lo que aprovecha San Pablo en su metáfora- que lo que se siembra -un grano- difiere grandemente de lo que brota: “la espiga”. Ciertamente lo que brota difiere enormemente de lo que se siembra. Lo que se siembra es corruptibilidad, a-gloriosa, débil, de naturaleza animal. Prácticamente, se opera una transustanciación porque lo que brota es incorruptible, glorioso, lleno de fortaleza, y lo que es aún más, maravilloso: ¡espiritual!

 

Para que entendamos -al menos un poco- este gran salto ontológico, San Pablo trae una nueva metáfora: Adán-vs-Cristo-Jesús. El primero era tan solo un ser ζῶσαν [zosan] “viviente” “con vida biológica”, mientras que el Segundo-Adán, es un ser ζωοποιοῦν [zoopoioun]vivificante”, “dador de vida”, “que hace vida”, “animado”, o sea “con alma”.

 

Y, añade una precisión rotunda, de tipo ontogenético: Mientras el Adán proviene de la tierra, una vida sacada del polvo de la tierra; el Segundo-Adán es espiritual, esto es, que Dios le ha infundido la vida, nos llega de la esfera “espiritual”.

 

Si, se trata de un cuerpo totalmente análogo, pero ahora es un cuerpo animado por el Poder espiritual, que es el Poder vivificante de Dios. Sin embargo, y ahí está la diferencia, ahora puede motivar los cuerpos biológicos para que se animen a caminar en pos de Dios-dador-de-Vida. La vida espiritual tiene e poder de avivar en otros la vitalidad espiritual, lograr que el prójimo alce la mirada de lo mundanos hacia lo trascendente.

 

Por ahora, nuestro semblante es parecido a los que tienen vida de la tierra, la vida de las plantas, de los animales y de los hombres, la vida pasajera; pero un día, seremos parecidos a Dios, llenos de vida vivificante, que da vida-en-plenitud. La plenitud de la vida es la vida-perdurable, porque Dios no nos creó para la aniquilación sino para tener la plenitud de la vida. Este salto se da, de la vida meramente psíquica, a la vida pneumática.

 

Pablo promete que la trasformación será para todos y que esa trasformación no se tomará más tiempo que un “abrir y cerrar de ojos”.

 

Esto será desarrollado con mayor extensión en los capítulos 5-7 de la Carta a los Romanos por medio de tres comparaciones

1)    La bautismal que nos lleva a morir para el pecado.

2)    Una comparación en contrapunto con la esclavitud de la que podemos ser liberados

3)    Otra comparación con la unión carnal del matrimonio y su disolución como vinculo, una vez muerto el cónyuge.

 

Tengamos muy en cuenta que “Cuando se siembra la semilla tiene que morir para que tome vida la planta (Cfr. 1Cor 15, 36b).

 

Estos interrogantes nos llevan al desvelo de un niño que saca el Atlas de geografía universal y empieza a recorrer las páginas procurando, con prematura preocupación, llegar a saber dónde comprará su casa cuando sea mayor y llegue a ese momento. Solo cuando llegue la hora, cobrará sentido buscarle una respuesta. Por ahora, bástenos esta palabra consoladora que San Pablo nos ha ofrecido. Es una pista muy valiosa para darle sentido a cada día de existencia en nuestro caminar por las sendas del Señor.


Entonces, ¿qué hay que hacer? “Sigan firmes y constante, trabajan más y más en la obra del Señor; porque ustedes saben que no es en vano el trabajo que hacen en unión con el Señor” 1Cor 15, 58.

 

Sal 56(55), 10, 11-12. 13-14

Este es un salmo oracular.

 

Según se nos informa en el verso 1, David había sido capturado por los filisteos en Gat (Suroeste de la tierra de Canaán, en la frontera con el territorio de Israel) - Gat no se menciona en todo el salmo. Este salmo tiene 14 versículos. Hoy se proclaman 5 de ellos. Este salmo ha sido intitulado: “Confío en Dios y alabo su palabra. Y, el verso del responsorio dice: “Caminaré en Presencia del Señor, en el país de la vida”, que es el último versículo de este salmo.

La primera estrofa pide a Dios que haga retroceder a los enemigos como demostración de que Él los acompaña.

 

En la segunda estrofa, se pregunta ¿qué ser humano podrá hacerles daño? si él pone toda su confianza en Dios y lo colma de alabanzas: Ese es su seguro contra todo riesgo.

 

En la tercera estrofa, que es donde concluye hoy la parte proclama del salmo, David se ha visto salvado por Dios y por eso se ve llamado a cumplir con las promesas que le había hecho a Dios cuando le pedía que lo librara. Dios lo salvó para que pudiera estar en Su Santa Presencia disfrutando los goces del Reino; el Reino aquí es llamado בְּ֝אֹ֗ור הַֽחַיִּֽים [beor jajai yim] “País de la Vida”, “la tierra de los vivientes” que es exactamente lo contrario del “Sheol”, lugar oscuro en el fondo de la tierra, (los hebreos veterotestamentarios visualizaban el mundo en tres niveles: el cielo arriba, la tierra en medio y el Sheol abajo, en el inframundo que es -según ellos- donde van a parar todos los humanos al morir, buenos y malos, justos o injustos).

 

En este caso, como no tenían una concepción de vida después de la muerte, el “país de la vida”, es la vida biológica en la tierra, no morir sino seguir viviendo.

 

Lc 8, 4-15

Aventar la semilla por doquier

¡Pobres de nosotros si el Señor, que es el sembrador, no arrojara la semilla más que en terrenos perfectamente preparados…! Afortunadamente, siembra con una enorme generosidad. Arroja el grano aquí y allá, en la espera y en la esperanza de que incluso sobre las piedras logren germinar algunas semillas… Adoro esta generosidad del Señor.

Helder Câmara

Cuando obramos rápido muchas veces erramos porque en medio de la velocidad no tenemos oportunidad de recapacitar y obramos irreflexivamente. En medio de la cultura de la premura, ni siquiera tenemos paz para degustar las comidas, es así, como nuestro marco situacional es el mismo que del “fast food”. Se esperan y se exigen resultados rápidos. No hay cabida para “pensar”, “el que piensa pierde”, es una curiosa modalidad de “eficientismo”.

Eso tiene su contracara: la excesiva dificultad para afrontar los “ritmos lentos”, y un rechazo glandular al fracaso, así se elimina de raíz la “tolerancia a la frustración” entendida como la capacidad de mantener la calma y seguir adelante cuando enfrentamos problemas o no conseguimos lo que queremos dentro de los plazos que nos fijamos. La exigencia, en esa cultura, apunta hacia el obrar intempestivo y la obtención del éxito como rasgo distintivo del “triunfador”.

 

También la fe tuvo su vertiente inmediatista con la espera de la llagada del Reino para mañana mismo. También en nuestra fe tomamos la posición de capataces que presionaban a Dios para que sea “para ya”. Queremos la parusía instantánea y el cumplimiento de todos nuestros anhelos para los próximos 15 minutos, en nuestro escritorio. O te apuras, Señor, o no te contratamos.

 

Sin darnos cuenta entramos en pugna frontal con los designios del Señor. No nos interesa para nada aguardar al cumplimiento de los términos que Dios marca, sino que -según nuestra lógica- si no es para ya, ¡no nos sirve!

 

Entonces, el sembrador sale -antes que a sembrar- a hacer un estudio de suelos; y, solo sembrará allí donde el 87% de la semilla sembrada, brote y cargue en un plazo máximo de 15 días. Una mayor tardanza conlleva una descalificación automática: en suelos menos eficientes, no se desperdiciará la semilla.

 

«… de todo un universo creado por el Padre, salvado por su Hijo (que es, además, amor) y habitado por el Espíritu del Padre y del Hijo, al final tan solo un pequeño número vaya a ser recibido en el gozo de Dios. Sería ridículo ¡y no es esa la visión que tiene la Iglesia! Si yo fuera el diablo, estaría riéndome y burlándome durante toda la eternidad: “Ahí tienes tu universo, creado por amor! ¡Ahí tienes tu Redención!” ¡No, de ninguna manera!» (Helder Câmara).

 

Jesús en su estilo de siembra no escatima la semilla, su siembra es aventando el grano, caiga donde caiga, ¡no fija términos! ¡no reduce los plazos!

 

Jesús no es de esos clientes que entra al restaurante con cronómetro en mano, y si “el mesero” no llega en medio minuto, se para y se va.

 

Es tan poco especifico en su forma de sembrar que, en el prefacio de esta perícopa, se nos muestra su estilo para sembrar: “Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas, anunciando la buena noticia del Reino de Dios” (Lc 8, 1). “Después de esto”, es decir, después del episodio que leímos ayer, donde una mujer de “mala vida” le lavó los pies. ¿Cuál es el estilo de Jesús para sembrar? Nunca dice, en aquel pueblo no van a salir discípulos, no vayamos allá. No, lo que hace es ir a muchos pueblo y aldeas” sin discriminar si allí lo oirían o lo rechazaran. Él va a todas partes, “al borde del camino”, al “terreno pedregoso”, donde “hay abrojos”, y también, donde la “tierra es buena”.

 

«Esparcir le semilla es un gesto de confianza y de esperanza; es necesario el trabajo del hombre, pero luego se entra en una espera impotente, sabiendo que muchos factores serán determinantes para el buen resultado de la recogida y que el riesgo de un fracaso está siempre presente» (Papa Francisco).

Ese gesto de catolicidad (profundo ecumenismo) en la siembra, donde nadie es dejado por fuera, muestra, la descomunal confianza de Dios en su criatura. Tantas veces fallamos, son muchas, pero este Papá Celestial, insiste, vuelve a confiar, mantiene su esperanza en nosotros. Sabe que nos cuesta mucho y que el Malo nos educa en vivir apurados, “a las carreras”. Pero Él sabe que llevamos su impronta en el alma y por eso nos espera, nos da una y otra vez la oportunidad de fructificar generosamente. 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Viernes de la Vigésima Cuarta Semana del Tiempo Ordinario


1 Cor 15, 12-20

La Resurrección de Cristo es el motor de vida que vence la muerte y la injusticia… Aquí está la solidaridad de Jesús para con nosotros: Él es nuestro compañero de camino, no solo en la vida, sino también en la muerte, que es el paso definitivo hacia la vida de Dios.

José Bortolini

 

Entre hoy y mañana, llegamos a la culminación de nuestro estudio de esta Carta, (hemos de anotar que la 2ª a los Corintios no se estudia en el ciclo par, sino en el ciclo impar). A riesgo de extendernos, nos gustaría hacer una revisión, muy general, de los temas tratados, y dar una panorámica de cómo se enlazaron o cómo se encadenó su continuidad dentro de la Epístola:

 

a)    Señala la aparición de facciones a, interior de la Iglesia de Corintio, con liderazgos divergentes: sabiendo -como en el fondo lo sabían- que el Único liderazgo válido es el de Jesucristo.

b)    Casos de inmoralidad (hombre que convivía con su madrastra).

c)    Examen de los “estados de vida”, y de la Virginidad como consagración al Servicio del Señor.

d)    Examen del asunto de la carne de los animales ofrecidos a los ídolos.

e)    Abusos dentro de la Cena del Señor. Agresión psicológica a los menos favorecidos, durante la celebración del ágape-fraterno.

Se indica que el amor-ágape (en latín caritas) debe ser el espíritu de la Celebración Eucarística.

f)     Los carismas como herramienta para concretizar el amor-agape en la Comunidad.

g)    El tema de la Resurrección del Señor como pivote de la fe cristiana. Poniendo de relieve que la resurrección es una heredad que nos comparte el Señor.

 

El planteamiento de hoy se desarrolla con un artificio racionalista, se plantean algo parecido a “silogismos”, que son proposiciones articuladas, por lo general en número de tres, donde la tercera dimana de las dos anteriores -como una planta brota de su semilla-, se dan casos especiales, como los entimemas, que son silogismo “abreviados” donde se sobrentiende una de las premisas, y con sólo dos proposiciones, -que se llaman antecedente y consiguiente- ya de ahí emana la consecuencia lógica, expresada, precisamente en el consiguiente. Estamos -además- ante un sorites, (una especie de poli-silogismo) que podríamos definir como una “ametralladora” de silogismos, que se suceden uno tras otro, donde el consecuente del anterior sirve de antecedente al que viene a continuación.

 

12. Ahora bien, si proclamamos un Mesías resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos ahí que no hay resurrección de los muertos?

13. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

14. Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido, como tampoco la fe de ustedes.

15. Con eso pasamos a ser falsos testigos de Dios, pues afirmamos que Dios resucitó a Cristo, siendo así que no lo resucitó, si es cierto que los muertos no resucitan.

16. Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo pudo resucitar.

17. Y si Cristo no resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados.

18. Y, para decirlo sin rodeos, los que se durmieron en Cristo están totalmente perdidos.

19. Si nuestra esperanza en Cristo se termina con la vida presente, somos los más infelices de todos los hombres.

20. Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, siendo Él el primero y la primicia de los que se durmieron.

 

Vamos a intentar separar cada silogismo:

1)    Ahora bien, si proclamamos un Mesías resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos ahí que no hay resurrección de los muertos? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

2)    Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido.

3)    Y si Cristo no resucitó, … tampoco la fe de ustedes (tiene contenido).

4)    Sí nuestra predicación carece de trasfondo, tampoco la de los corintios tiene contenido, resulta que pasan a ser falsos testigos (porque, precisamente, ellos están afirmando que Dios resucitó a Cristo).

5)    Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo pudo resucitar,

6)    Y si Cristo no resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados

7)    Y si Cristo no resucitó, los que se durmieron en Cristo están totalmente perdidos.

8)    Si nuestra esperanza en Cristo se termina con la vida presente, somos los más infelices de todos los hombres.

9)    Pero si Cristo Resucitó, la conclusión general de todo lo anterior, es todo lo contrario (porque de una primera premisa falsa y una segunda falsa, nada se puede concluir. Lo que se diga flotará en la incertidumbre.

 

Sólo si la premisa de la resurrección es cierta, podremos entonces reposar en la certeza de nuestra fe. De cualquier otra manera, somos los más infelices de la humanidad entera. No se demuestra le resurrección, lo que se demuestra es la necesidad de aceptarla, como condicionante para superar la infelicidad de nuestra incertidumbre. Y esta certeza reposa en la abundancia de los testimonios (como se vio ayer): “Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto”.

 

Y, ¿a dónde conduce todo este galanteo con el racionalismo? ¿Es simple arrogancia de Pablo para mostrar su avezada habilidad con el racionalismo griego? ¡No! en verdad de lo que se trata es de la inteligente adaptación al pensamiento del interlocutor. Pablo sigue el único camino viable, en una cultura racionalista, con una firme confianza en el poder del pensamiento; no se puede “dialogar” con alguien así, sino partiendo de sus propias premisas lógicas. Eso es lo que hace Pablo, acepta pasar su propio balón al estadio del “contendor”. De otra manera, se empantanaría en un diálogo de sordos.


Se puede decir que la filosofía, y el tipo de pensamiento que le es afín, data de principios del siglo VI a. C. y poco a poco fue empapando todo el pensamiento del mundo mediterráneo y de las comunidades que fueron volcándose hacia la propuesta cristiana. Sabemos que lo disolución del imperio Greco no puso fin a esta lógica, sino que el imperio romano la prohijó y la hizo suya. La habilidad de Pablo consistió en la búsqueda de puntos de comprensión y acercamiento para poder llevar el kerigma a tantas partes como pudo, en sus tesoneras jornadas que lo llevaron a Roma; sabemos que sus planes apuntaban a llegar hasta la propia España, extremo occidental del mundo entonces conocido. Hay quienes creen que lo logró.

 

Sal 17(16), 1bcde. 6-7. 8 y 15

Muéstrame Señor. Tus obras son patentes,

pero yo soy ciego y olvidadizo,

y necesito que me las vuelvas a mostrar,

que me las recuerdes, que me las hagas reales.

 

Tu misericordia es tu amor,

y si yo vivo, es porque Tú me amas.

Noël Quesson

 

Este es un salmo de súplica. rogamos para que el indefenso, el débil, el marginal, reciba la protección del Único que se interesa sinceramente por ellos: El Señor.

 

Aparte de la antífona, tenemos tres estrofas montadas a partir de cuatro estrofas y cuatro quintos.

 

Podemos empezar por el verso responsorial: “Al despertarme me saciaré de tu semblante, Señor”. ¿A qué despertar se refiere? ¿Al de los durmientes que han ido a descansar al dormitorio “cementerio”? Este palabra proviene del latín medieval cimeterium, se trata de un préstamo tomado del griego bizantino κοιμητήριον [koimeterion] “dormitorio donde se retiran a descansar los muertos”.


La primera estrofa, invoca al Señor Dios para que lo escuche, para que atienda su apelación, para que le preste oído.

 

En la segunda estrofa, continúa su clamor, invocándolo: pidiendo que dirija su oído hacia él y escuche sus palabras (sin duda, suplicantes). Inmediatamente le pide que actúe a su favor: “Muestra las maravillas de tu Misericordia. Se apoya en la fama de Dios: Dios salva a los que se refugian a su derecha, (bajo su brazo poderoso).

 

En la tercera estrofa se pueden identificar por lo menos cuatro ruegos diferentes:

i)      Guárdame como a la niña de tus ojos

j)       Escóndeme bajo la sombra de Tus Alas.

k)    Con mi ruego me presento ante Ti.

l)      Al despertar, mi desayuno será verte.

 

¡Con ese alimento será suficiente para la jornada entera!

 

Lc 8, 1-3

Sumario

… las mujeres no tenían el deber de cumplir la ley, porque ésta estaba hecha para los solos hombres. Ellas están en la mitad entre el hombre que debe y el niño que no puede cumplirla: un poco debe y un poco no puede.

Silvano Fausti

 

a)   Jesús va de διώδευεν [diodeuen] “travesía” por Galilea: de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo.

b) ¿Qué hace en este vagabundear? Va κηρύσσων [kerysson] “proclamando”, “predicando” y εὐαγγελιζόμενος [euaggelizomenos] “evangelizando”, “anunciando la Buena Noticia”.

c)    Acompañado por los Doce, sus discípulos (en la cultura hebrea, y más en el ámbito bíblico, el número 12 simboliza la plenitud, la totalidad del pueblo de Dios, este número es el producto del 3, la Trinidad, por el 4 (los puntos cardinales), valga decir, el orden Perfecto.

d)    Y por algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades. De ellas se mencionan a:

·         María Magdalena

·         Juana, mujer de Cusa, empleado administrativo de Herodes

·         Susana

·         Y otra muchas

e)    La peculiaridad de estas mujeres era que financiaban a Jesús y su movimiento.


Jesús subvierte los usos y limitaciones de su tiempo: ¡nadie habría tenido discípulas! ¡Él las recibe, las asocia, las incorpora! Para Él, las mujeres están habilitadas para el seguimiento.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Jueves de la Vigésima Cuarta Semana del Tiempo Ordinario

 

1 Cor 15, 1-11

Hoy entramos en el séptimo bloque de esta Carta, el último, antes de la despedida, donde les hará algunas recomendaciones y les comentará sus planes de viaje en lo sucesivo; ese epílogo, no lo estudiaremos. La temática del capítulo 15, es la Resurrección. En el discurso de Pablo en el Areópago ya se evidenció que, para los griegos, hablar de resurrección era una “bobada”, a la que no había que perderle tiempo (Cfr. Hch 17, 32).

 

Algunos, como Platón, aceptaban la inmortalidad del alma, pero, siguiendo una vertiente agnóstica, sólo lo inmaterial, resucitaba, pero lo material, era despreciable (en términos religiosos, saduceos, diríamos “impuro”). Aún otros, creían que los que habían muerto, a la fecha de la Parusía, ya habían salido del juego definitivamente, muertitos estaban y muertitos se quedaban. Así que la parte de nuestra Fe que declara la resurrección de los muertos, se la pasaban por la faja.

 

Lo que se hace en esta -la que llamamos 1ª Carta a los Corintios- es muy importante, Pablo va al “kerigma” y les repasa los puntos esenciales, para dejar sentado y muy claro, lo que definía (y define) el perfil de nuestra fe. Bien vale la pena que los desgranemos, uno a uno, y los pongamos bien claro, como los hitos de nuestra “trayectoria”.

 

1.    Cristo murió por nuestros pecados (según las Escrituras),

2.    Fue sepultado y Resucitó al Tercer Día (según las Escrituras),

3.    Se les apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía (al momento de pronunciar este discurso), otros han muerto, después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles

4.    Por último, como a un aborto, se me apareció también a mí. Aquí, aprovecha para señalar su calidad de apóstol, sin presumir de un rango principal, sino, poniéndose al final de la línea de dignidades, último, pero también apóstol.

 

Y, nos enseña algo esencial, que no es asunto de dignidad, ni de ser de los miembros de alguna “rosca”, sino -por el contrario, muy a pesar de haber sido un “perseguidor de cristianos”. Y nos enseña, con todas las letras, que su designación es “pura Gracia”, y por Gracia, él ha llegado a ser lo que es.

 

Estos son nuestros “jalones”. Así los predicaron, así pusieron los fundamentos, así jalonaron el Camino, así señalizaron la Ruta, en suma: ese fue el Evangelio que les predicaron:

-el que aceptamos

-en el que estamos fundamentados

-el que nos salva -con la sola condición de perseverar en Él

-y que Pablo y los demás apóstoles nos trasmitieron, en absoluta conformidad con lo recibido. Sin desvirtuarlo en lo más mínimo.

 

Por esto es tan importante la Resurrección, que no hay que nombrarla por el ladito, sino dándole su debida centralidad, de otro modo, los judíos entregaron a los Romanos a Jesús para que lo llevaran al sacrificio de la Cruz, y fin de la película.

 

La grave consecuencia es que, entonces, quedó derrotado, y -como muchos lo dicen, para dejarlo enterrado en el Santo Sepulcro- “fracasó”.


 ¿Dónde queda, entonces, la Victoria de Jesús sobre la injusticia y la muerte? En el caso de arrinconar la verdad de la resurrección, la derrota es de Jesús y de todos nosotros, los que formamos el Cuerpo Místico de Cristo.

 

Sal 118(117), 1-2. 16-17. 28

Salmo de Acción de Gracias, una Todah. Parece que data del año 444 a.C.  para la fiesta de Sukkot (la Fiesta de las Enramadas) y quedó incorporado a esta festividad. En ella, por turnos, van cantando diversos grupos, se alternan los levitas, el pueblo, el gobernante (este Rey que toma la Palabra, para esa época, no existía, su voz es, pues, figurada; con momentos muy definidos: La situación angustiosa es presentada, se ofrece le Sacrificio de acción de Gracias. El carácter festivo se reforzaba manteniendo iluminado el Patio Exterior del templo durante toda la noche. Este festejo seguía por siete días, y se conmemoraba habitando por este tiempo en esas cabañas improvisadas que evocaban el Éxodo: la travesía de 40 años por el desierto. Estas cabañas, estas enramadas, se acostumbra todavía levantarlas y hay que tener diariamente una comida en ella y pernoctar también, para revivir, para actualizar las condiciones de su liberación de su identidad, de su configuración como pueblo del Señor. El éxodo -y todo el Pentateuco- son los Libros sinodales por excelencia.

 

Observemos que los versos que se han elegido para la perícopa que se proclama hoy, apuntan en la dirección de agradecer por la Resurrección.


En la primera estrofa damos gracias a Dios por su Bondad, por su Misericordia Eterna, todos los israelitas declaran que la Misericordia Divina dura por siempre.

 

El brazo combatiente del guerrero es el brazo derecho, con este brazo blande la espada o la lanza, mientras con el izquierdo, maneja el escudo; por eso, el brazo derecho es el brazo del “poder”.  En esta estrofa se declara el Gran Poder que Dios lleva en su Brazo Derecho, Brazo Excelso: Este Poder se manifiesta en que el que Canta sabe que no morirá, que será inmortal, que Dios le prolongará la vida para que dedique su inmortalidad a cantar Vítores al Señor YHWH.

 

La perícopa se cierra reconociendo a YHWH como su Dios, agradeciéndole, pero no con una gratitud insulsa e insípida, sino con ensalzamiento.

 

En el verso responsorial se dice, afirmando nuevamente, la Bondad de Dios y lo perentorio que es agradecerle.

 

Lc 7, 36-50

Recordemos que los profetas no solo se manifestaban por oráculos, palabras reveladas, sino que, muchas veces, hacían uso de acciones simbólicas para darnos a entender lo que Dios quiere decirnos. Aquí aparece una mujer que efectúa una acción de Gracias, por medio de una acción simbólica. Es una acción simbólica que profetiza que Jesús será Ungido con Mirra, como se hace con los mortales, pero también con Incienso como corresponde a Dios.


El alabastro es una variedad de sulfato de calcio, del aljez o de piedra de yeso que se presenta bajo forma compacta, no muy dura, compacta, a veces traslúcida, de apariencia marmórea, que se usa para hacer esculturas o elementos de decoración arquitectónica, con él se pueden hacer copas, o jarrones para guardar perfume.

 

En el relato de hoy, aparece una mujer que lleva un ἀλάβαστρον [alabastron] recipiente confeccionado en alabastro y lleno de perfume. Empieza toda una liturgia, una serie ritual de acciones de adoración. (A quienes les gusta condicionar la “santidad” de las personas encargadas del culto, cabe resaltarles que esta “sacerdotisa” era una ἁμαρτωλός [hamartolos] “pecadora”).

 

Hay aquí, algunas cosas que no están dichas, pero que se implican, por ejemplo: ¿cómo sabía la mujer que Jesús estaba allí?  ¿Cómo fue posible que entrara sin que nadie se lo impidiera? Parece ser la actuación de alguien que está acostumbrada a entrar “como Pedro por su casa”. Semejante familiaridad, tal nivel de confianza apunta hacía una visitante “habitual”. Cabe deducir que la tal prostituta que hoy funge de sacerdotisa-profeta y que ha venido, hoy, a ungir a Jesús, frecuentaba la casa del fariseo, lo que tampoco nos sorprende, dado que Jesús con frecuencia nos advierte que ellos “no hacen lo que dicen”.

 

(Aún, hay otra pregunta que queda flotando: ¿cómo sabían que se trataba de una “pecadora”)

 

¿Qué pasos comprende el rito?

a)    Acercarse

b)    Se postra ente Él, en la zona de sus pies

c)    Se deshace en lágrimas, como una sincera penitente,

d)    Lavaba sus pies con esas lágrimas

e)    Se los enjugaba con su propio cabello

f)     Lo cubría de besos

g)    Le ungía los pies con perfume.

 

Es un rito de 7 pasos.

 

A continuación, Jesús nos va a relatar una משל [maschal] “parábola”, parábola del prestamista y los dos deudores (Lc 7, 41-50). Aquí hay uno de esos casos en que, nos aceleramos en juzgar -y que, con toda razón de nuestra parte, desde la perspectiva de nuestra justicia hipócrita, nos asiste la razón- lo que nos impide descubrir tres elementos que pertenecen a los signos de revelación, el lenguaje que Dios nos habla:

1)    Toda la liturgia muestra un amor gigantesco, descomunal, por parte de la “mujer”, es un total acto de Amor.

2)    Especialmente las lágrimas y el apocamiento con el que ella realiza la unción son una forma “penitencial” excelsa.

3)    El corazón Misericordioso de Jesús.

 

En un caso tal, había que aplicar aquella enseñanza de Jesús, “Bienaventurados los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).


Hay otra gran enseñanza que no podemos dejar marginal: El gran pecador, como recibe amnistía de una “deuda” descomunal, tendrá mucha mayor gratitud que aquel al que no se le ha perdonado más que cinco centavos, este dirá, que no tiene nada que agradecer. No entenderá ese perdón como dádiva, sino como insignificancia.