1 Cor 15, 12-20
La Resurrección de
Cristo es el motor de vida que vence la muerte y la injusticia… Aquí está la solidaridad
de Jesús para con nosotros: Él es nuestro compañero de camino, no solo en la
vida, sino también en la muerte, que es el paso definitivo hacia la vida de
Dios.
José Bortolini
Entre
hoy y mañana, llegamos a la culminación de nuestro estudio de esta Carta, (hemos
de anotar que la 2ª a los Corintios no se estudia en el ciclo par, sino en el
ciclo impar). A riesgo de extendernos, nos gustaría hacer una revisión, muy
general, de los temas tratados, y dar una panorámica de cómo se enlazaron o
cómo se encadenó su continuidad dentro de la Epístola:
a) Señala la aparición
de facciones a, interior de la Iglesia de Corintio, con liderazgos divergentes:
sabiendo -como en el fondo lo sabían- que el Único liderazgo válido es el de
Jesucristo.
b) Casos de
inmoralidad (hombre que convivía con su madrastra).
c) Examen de los
“estados de vida”, y de la Virginidad como consagración al Servicio del Señor.
d) Examen del asunto
de la carne de los animales ofrecidos a los ídolos.
e) Abusos dentro de la
Cena del Señor. Agresión psicológica a los menos favorecidos, durante la
celebración del ágape-fraterno.
Se indica que el amor-ágape (en latín caritas) debe ser el espíritu de la Celebración
Eucarística.
f) Los carismas
como herramienta para concretizar el amor-agape en la Comunidad.
g) El tema de la
Resurrección del Señor como pivote de la fe cristiana. Poniendo de relieve que
la resurrección es una heredad que nos comparte el Señor.
El
planteamiento de hoy se desarrolla con un artificio racionalista, se plantean
algo parecido a “silogismos”, que son proposiciones articuladas, por lo general
en número de tres, donde la tercera dimana de las dos anteriores -como una planta
brota de su semilla-, se dan casos especiales, como los entimemas, que son silogismo
“abreviados” donde se sobrentiende una de las premisas, y con sólo dos
proposiciones, -que se llaman antecedente y consiguiente- ya de ahí emana la
consecuencia lógica, expresada, precisamente en el consiguiente. Estamos
-además- ante un sorites, (una especie de poli-silogismo) que podríamos definir
como una “ametralladora” de silogismos, que se suceden uno tras otro, donde el
consecuente del anterior sirve de antecedente al que viene a continuación.
12. Ahora
bien, si proclamamos un Mesías resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen
algunos ahí que no hay resurrección de los muertos?
13. Si los
muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
14. Y si
Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido, como tampoco la fe
de ustedes.
15. Con eso
pasamos a ser falsos testigos de Dios, pues afirmamos que Dios resucitó a
Cristo, siendo así que no lo resucitó, si es cierto que los muertos no
resucitan.
16. Pues si los
muertos no resucitan, tampoco Cristo pudo resucitar.
17. Y si
Cristo no resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados.
18. Y, para
decirlo sin rodeos, los que se durmieron en Cristo están totalmente perdidos.
19. Si
nuestra esperanza en Cristo se termina con la vida presente, somos los más
infelices de todos los hombres.
20. Pero no,
Cristo resucitó de entre los muertos, siendo Él el primero y la primicia de los
que se durmieron.
Vamos a
intentar separar cada silogismo:
1) Ahora bien, si proclamamos
un Mesías resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos ahí que no hay
resurrección de los muertos? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo
resucitó.
2) Y si Cristo no
resucitó, nuestra predicación no tiene contenido.
3) Y si Cristo no
resucitó, … tampoco la fe de ustedes (tiene contenido).
4) Sí nuestra
predicación carece de trasfondo, tampoco la de los corintios tiene contenido,
resulta que pasan a ser falsos testigos (porque, precisamente, ellos están
afirmando que Dios resucitó a Cristo).
5) Si los muertos no
resucitan, tampoco Cristo pudo resucitar,
6) Y si Cristo no
resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados
7) Y si Cristo no
resucitó, los que se durmieron en Cristo están totalmente perdidos.
8) Si nuestra
esperanza en Cristo se termina con la vida presente, somos los más infelices de
todos los hombres.
9) Pero si Cristo
Resucitó, la conclusión general de todo lo anterior, es todo lo contrario
(porque de una primera premisa falsa y una segunda falsa, nada se puede
concluir. Lo que se diga flotará en la incertidumbre.
Sólo
si la premisa de la resurrección es cierta, podremos entonces reposar en la
certeza de nuestra fe. De cualquier otra manera, somos los más infelices de la
humanidad entera. No se demuestra le resurrección, lo que se demuestra es la
necesidad de aceptarla, como condicionante para superar la infelicidad de
nuestra incertidumbre. Y esta certeza reposa en la abundancia de los
testimonios (como se vio ayer): “Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos
y es primicia de los que han muerto”.
Y,
¿a dónde conduce todo este galanteo con el racionalismo? ¿Es simple arrogancia
de Pablo para mostrar su avezada habilidad con el racionalismo griego? ¡No! en
verdad de lo que se trata es de la inteligente adaptación al pensamiento del
interlocutor. Pablo sigue el único camino viable, en una cultura racionalista,
con una firme confianza en el poder del pensamiento; no se puede “dialogar” con
alguien así, sino partiendo de sus propias premisas lógicas. Eso es lo que hace
Pablo, acepta pasar su propio balón al estadio del “contendor”. De otra manera, se empantanaría en un diálogo de sordos.
Se puede decir que la filosofía, y el tipo de pensamiento que le es afín, data de principios del siglo VI a. C. y poco a poco fue empapando todo el pensamiento del mundo mediterráneo y de las comunidades que fueron volcándose hacia la propuesta cristiana. Sabemos que lo disolución del imperio Greco no puso fin a esta lógica, sino que el imperio romano la prohijó y la hizo suya. La habilidad de Pablo consistió en la búsqueda de puntos de comprensión y acercamiento para poder llevar el kerigma a tantas partes como pudo, en sus tesoneras jornadas que lo llevaron a Roma; sabemos que sus planes apuntaban a llegar hasta la propia España, extremo occidental del mundo entonces conocido. Hay quienes creen que lo logró.
Sal
17(16), 1bcde. 6-7. 8 y 15
Muéstrame Señor. Tus obras
son patentes,
pero yo soy ciego y
olvidadizo,
y necesito que me las
vuelvas a mostrar,
que me las recuerdes,
que me las hagas reales.
Tu misericordia es tu
amor,
y si yo vivo, es porque
Tú me amas.
Noël Quesson
Este
es un salmo de súplica. rogamos para que el indefenso, el débil, el marginal,
reciba la protección del Único que se interesa sinceramente por ellos: El
Señor.
Aparte
de la antífona, tenemos tres estrofas montadas a partir de cuatro estrofas y
cuatro quintos.
Podemos
empezar por el verso responsorial: “Al despertarme me saciaré de tu semblante,
Señor”. ¿A qué despertar se refiere? ¿Al de los durmientes que han ido a
descansar al dormitorio “cementerio”? Este palabra proviene del latín medieval
cimeterium, se trata de un préstamo tomado del griego bizantino κοιμητήριον
[koimeterion] “dormitorio donde se retiran a descansar los muertos”.
La primera estrofa, invoca al Señor Dios para que lo escuche, para que atienda su apelación, para que le preste oído.
En
la segunda estrofa, continúa su clamor, invocándolo: pidiendo que dirija su oído
hacia él y escuche sus palabras (sin duda, suplicantes). Inmediatamente le pide
que actúe a su favor: “Muestra las maravillas de tu Misericordia. Se apoya en
la fama de Dios: Dios salva a los que se refugian a su derecha, (bajo su brazo
poderoso).
En
la tercera estrofa se pueden identificar por lo menos cuatro ruegos diferentes:
i) Guárdame como a la
niña de tus ojos
j) Escóndeme bajo la sombra de Tus Alas.
k) Con mi ruego me
presento ante Ti.
l) Al despertar, mi
desayuno será verte.
¡Con
ese alimento será suficiente para la jornada entera!
Lc
8, 1-3
Sumario
… las mujeres no tenían
el deber de cumplir la ley, porque ésta estaba hecha para los solos hombres.
Ellas están en la mitad entre el hombre que debe y el niño que no puede
cumplirla: un poco debe y un poco no puede.
Silvano Fausti
b) ¿Qué hace en este
vagabundear? Va κηρύσσων [kerysson] “proclamando”, “predicando”
y εὐαγγελιζόμενος [euaggelizomenos] “evangelizando”,
“anunciando la Buena Noticia”.
c) Acompañado por los
Doce, sus discípulos (en la cultura hebrea, y más en el ámbito bíblico, el
número 12 simboliza la plenitud, la totalidad del pueblo de Dios, este número
es el producto del 3, la Trinidad, por el 4 (los puntos cardinales), valga
decir, el orden Perfecto.
d) Y por algunas
mujeres que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades. De ellas
se mencionan a:
·
María Magdalena
·
Juana, mujer de Cusa, empleado administrativo de Herodes
·
Susana
·
Y otra muchas
e) La peculiaridad de
estas mujeres era que financiaban a Jesús y su movimiento.
Jesús subvierte los usos y limitaciones de su tiempo: ¡nadie habría tenido discípulas! ¡Él las recibe, las asocia, las incorpora! Para Él, las mujeres están habilitadas para el seguimiento.



















