lunes, 17 de agosto de 2026

Martes de la vigésima Semana del Tiempo Ordinario

 

Ez 28, 1-10

Hemos recorrido, claro, sólo en sobrevuelo, dos partes del Libro del Profeta Ezequiel: 1) la parte de la vocación del profeta caps. 1 al 3 y la parte 2) que fue describiendo la caída de Jerusalén, cómo se llegó a ella caps. 4 al 24. Ahora vamos a hacer el sobrevuelo de la tercera parte: Los Oráculos contra las naciones, que se pueden subdividir en tres tramos:

      i.        Contra Ammón. Moab, Edón y Filistea 25, 1 al 17

     ii.        Contra Tiro 26, 1-28, 26

    iii.        Contra Egipto, 32, 1-32

 

Hoy vamos a mirar una perícopa tomada de la sección profética contra el rey de Tiro. Itobaal III (en hebreo Etbaal), gobernó el sur de la región de Fenicia, (actual Líbano). Flavio Josefo lo registró en una lista de reyes de Tiro, y dice que reinó entre el 591/590 y el 573/572 a. C. Según otros autores, reinó entre el 586 y 576 a. C. Bajo su reinado, una parte de Palestina (incluyendo a Judá) se rebeló contra el dominio asirio. Durante su reinado sucedió la primera caída de Jerusalén, y por lo tanto, es posible que él sea el «querubín caído del Edén» que menciona el profeta Ezequiel.

 

Algunas interpretaciones cristianas sugieren que el texto cuenta de forma metafórica y críptica, la historia del origen de Satanás, quien se corrompió y fue echado del Edén. Mientras otros afirman que se trata, en cambio, de un lenguaje alegórico y sarcástico, para execrar al rey de Tiro, comparándolo con Helel, deidad cananea representada por el lucero de la mañana (Lucifer).

 

La perícopa nos aporta información sobre el imperio de Tiro, edificado con base en la navegación y en la habilidad comercial de los fenicios. Se desenmascara cómo el enriquecimiento comercial de Tiro condujo al ensoberbecimiento de su gobernante que, se declaró más poderoso que Dios y se erigió como corazón de dios. Ezequiel lo que hace es construir un paralelo con ciertos pasajes del Génesis (tres capítulos: 2-4); el pecado de Etbaal, guarda analogía con la caída de nuestros primeros padres, y ese fue el acierto de Ezequiel, que supo descubrir la similitud y mostrarla.


La profecía amenaza a Etbaal que será atacado por reyes más potentes y revestidos de mayor poder, que harán trisas de él. La sentencia es la de perecer bajo muerte violenta. Aun cuando al momento de morir siga proclamándose dios. Eso es lo que le augura el oráculo del Señor, que en este caso correspondió a Ezequiel pronunciar.

 

Sal Dt 32,26-27ab. 27cd-28. 30. 35cd-36ab

Mañana vamos a pasar a otra parte de la profecía de Ezequiel, nos parece que este “salmo” -construido con un fragmento tomado del Deuteronomio y que hemos venido trabajando- nos prepara para lo que vendrá, ahora.

 

Tenemos fragmentos de seis versículos del capítulo 32 con los cuales se han integrado cuatro estrofas.  Tengamos presente que se trata de una continuación del mismo salmo que proclamamos ayer.


El Señor planea la aniquilación de su pueblo, por sus atroces desvíos, sin embargo, Dios no quiere ser fuente de engaño para otros pueblos que se escandalizarían y renegarían del Nombre de YHWH, haciendo de Él pasto de sus burlas y malinterpretaciones de las cuales el enemigo siempre goza.

 

Como son gentes, carentes de claridad intelectual, se van a atribuir la victoria al poderío de sus armas y al esfuerzo de sus brazos, sin acertar a distinguir que la victoria ha sido obra del Señor, que es Él y sólo Él quien desbarata las defensas de Israel y lo hace frágil.

 

Hazañas realizadas por un solo hombre que derrota a mil, o dos personas, insignificantes, que vencen a diez mil y los ponen en desbandada, sólo ocurre porque Dios los ha derrotado y les ha dado sentencia de castigo.

 

El Señor, dará Justicia para su pueblo y lo protegerá por que honra Su Propio Nombre.

 

En conclusión, dice la antífona: “Dios es el dueño de la vida y de la muerte y Él la da y la quita cuando quiere, cuando su Justicia lo dictamina”.

 

Mt 19, 23-30

La gratuidad en seguir a Jesús es la respuesta a la gratuidad del amor y de la salvación que nos da Jesús. Y cuando se quiere ir que sea con Jesús no con el mundo, sea con la pobreza o con la riqueza, esto es un cristianismo a mitad, que quiere una ganancia material. Es el espíritu del mundo.

Papa Francisco

Casi parece que Dios está diciendo: No desgasten fuerzas con predicaciones para los ricos, ellos están obcecados con sus riquezas, y toda predicación para ellos es vana. ¡Y no es así!


El problema debe reinterpretarse desde otro ángulo: No creemos que Jesús esté trancando la Puerta por dentro para negar la entrada a los ricos. Pero si está poniendo delante de ellos un severo interrogante: ¿Cómo puedo decirme “discípulo” cuando no me conduelo de los que llevan una vida indigna, por debajo del límite de la pobreza, y cuando mi propio nivel de vida está muy por encima, hasta llegar a sobrepasar cayendo allende el despilfarro, en el desperdicio? ¡Yo no paso ninguna penuria, pero mi hermano -el marginado- vive con angustia porque no tiene con qué llevar un pan a su mesa y resolver sus más elementales necesidades!

 

Hay una pieza escatológica hermosa, deliciosa: cuando el Señor se siente en su trono, habrá también tronos para los doce; doce es el número de los elegidos para recibir la heredad. Doce no es una cardinalidad, doce es una calidad, la calidad de “discípulo-misionero”. En “doce” caben todos los que tienen un corazón “samaritano”. Es otra manera de mirar los números, que “llama” doce a todos los que “sienten como sienten las madres: con las entrañas”.

 

Nosotros muchas veces valoramos la erudición que nos permite decodificar ciertos “símbolos bíblicos”. Hoy tenemos la simbología del “ojo de la aguja”, y desdeñamos quedarnos atrapados en ella, porque el mismo Jesús la desmantela cuando dice que para Dios no hay imposibles. Es el propio Jesús el que garantiza que Él no está para multiplicar los “retenes”, ni para poner trabas infranqueables, sino que Él derrocha (y ahí sí se vale el derroche) los pases, los boletos gratuitos, los pasaportes incondicionados.

 

¿Quiénes podrán entrar? Y Jesús contesta: ¡Todos! Bastará un pequeño esfuerzo, desprenderse de algo: de su casa, de un hermano o hermana, de su padre o su madre, de un hijo o de una hija, o de tierras. Hay que destrabarse, de algo, soltar, aflojar, no aferrarse, no sujetar a dos manos… Hay gente, por ahí, que pone su propio corazón en el lugar de Dios, como Etbaal, como Luzbel que se volvió Lucifer.

 

¡Libres para abrir las alas y remontarse! La cuestión no está en qué significa camello o qué significa aguja. El quid del asunto es ser libre, para poderse dar, para donarse, para incorporarse a la sinodia, (palabra griega que se podría traducir por “caravana”) y que en el lenguaje eclesial ha llegado a significar “peregrinar juntos”, “reunirse y avanzar como un solo pueblo, una tribu, como una familia”, ¡férreamente unida! He ahí el arte de acceder a la vida eterna. ¡Libres para pasar por el nimio ojo de la aguja, así sus riquezas lo hayan hecho un camello farragoso, con todas sus abultadas posesiones! ¡No sujetarse a nada, no aferrarse, convirtiendo esas propiedades en ídolos! ¡Ser libres para seguir a Jesús!

 

Cómo aquel que vino a preguntar qué hacer para entrar en la vida eterna, y al ver que la entrada era angosta, como un “ojo de aguja”, “tiró la toalla”, se marchó, y no se hizo discípulo.


«Seguir a Jesús desde el punto de vista humano no es un buen negocio: es servir. Lo ha hecho Él, y si el Señor te da la posibilidad de ser el primero, tú tienes que comportarte como el último, o sea, servir». (Papa Francisco)

domingo, 16 de agosto de 2026

Lunes de la Vigésima Semana del Tiempo Ordinario


Ez 24, 15-24

Hemos hablado de “acciones simbólicas”, se trata de algunos actos, digamos, extraños, ilógicos, podríamos decir, que son llamativos precisamente por su rareza, alguien diría “están locos”, ¿por qué hacen estas cosas con ningún sentido? Por ejemplo, poner al fuego una olla vacía a que se queme, lo que podrá pasar es que la olla se arruine, pero ¡qué despropósito! ¡Definitivamente esta gente está chiflada!

 

«… entre los profetas de siglo VII es difícil encontrarlas, mientras son frecuentes en Jeremías y Ezequiel, profetas de finales del siglo VII y comienzos del VI… En la mayoría de los relatos sobre acciones simbólicas podemos encontrar, según Fohrer, seis elementos:

1)    La orden de ejecutarla; viene siempre de Dios.

2)    El relato, en más de la mitad de los casos la ejecución de la acción simbólica no se cuenta, se da por supuesta.

3)    La interpretación, se hace con palabras desvela el sentido de lo realizado e impiden falsas interpretaciones.

4)    Presencia de testigos oculares

5)    El compromiso de Dios de cumplir lo simbolizado

6)    Hay un nexo entre la acción simbólica y los simbolizado.

No siempre estos seis elementos están presentes.

 

Según Van de Born, esas acciones simbólicas son vestigios de prácticas mágicas, pero, a pesar de su parentesco con ellas, son completamente extra-mágicas. Está ausente de ellas el ritual complicado, Dios no está obligado a cumplirla, pero la lleva a cabo para respaldar la profecía; no pretende alterar el curso de la historia, lo que persigue es manifestar el designio Divino. Lo que acentúa la diferencia es que no pretende hacer la voluntad humana sino poner de presente el poder de la Voluntad de Dios». (J.L. Sicre).

 

Por allá, en los años cincuenta’ los artistas pusieron de moda, hacer esta clase de “acciones paradójicas”. La gente los llamaba “happenings”, fue Allan Kapraw quien, en 1959, los bautizo así: Los “happenings” se trataban de acciones con una estructura abierta que daba pie a la improvisación de quienes participan que -a veces, parte de la “apertura” de la acción, era el lugar donde se realizaba, que podía ser en espacios de arte, una galería o un museo, o en algún espacio público, como un parque, un jardín, un centro comercial. Me acuerdo de uno en que un artista de cierto renombre, expuso un gran bloque de hielo y lo dejaba -sencillamente- descongelar; a veces se incorporaban elementos de las artes visuales, del teatro y la música: una caja de televisor sin su circuitería interna, con una Venus de Milo dentro, que giraba en una plataforma rotativa., de alguna manera tenían su antecedente en aquellas “acciones simbólicas” del profetismo. Los dadaístas y los surrealistas decían que se proponían hacer “pensar” a la gente. Un paso más y hemos desembocado en el “arte conceptual”. Hablaban de integrar el arte y la vida, la bisagra era el pensamiento crítico, poniendo en evidencia lo que, pese a estar allí, no se veía.

 

מָשָׁל [mashal], se ha traducido por “proverbio”, “parábola”, “refrán”, “enigma”, “ejemplo”, en este caso, son como “parábolas visuales”, donde se rescata, esa intención del dadaísmo de “hacer pensar”.  

 

En el capítulo 24 de Ezequiel -donde se inserta la perícopa que hoy estudiamos- nos encontramos con dos de estos “gestos simbólicos.

1.    La olla vacía puesta en el fogón (Ez 24, 1-14)

2.    La muerte de la esposa del propio profeta, el gesto simbólico estriba en que Dios le ordena no guardarle luto, no llorarla, ni una sola lágrima. (Ez 24, 15-24). ¡Nuestra perícopa de hoy!

 

Los funerales en aquellas culturas estaban rodeados de lamentaciones, y plañideras, y gestos rituales para dejar correr el dolor y expresar el duelo. Abstenerse de ello, “daba mucho que pensar”, es por eso que la gente viene a preguntarle: “¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo? ¿Qué es lo que nos quieres decir?”.

 

Abriendo un paréntesis, encontramos una asociación con el modernismo tardío en El Extranjero, de Albert Camus, donde el protagonista se ve asediado por la crítica social: La sociedad juzga y condena a Meursault más por no llorar en el funeral de su madre y no jugar al teatrero de las emociones. Aun cuando -en este caso- el propósito es absolutamente divergente. ¡Cierra parentesis!

 

Para Ezequiel, su esposa era “el encanto de sus ojos”. Para el pueblo de Judá, lo era Jerusalén, la ciudad era “el encanto de sus ojos y la esperanza de su vida” (Ez 24,20s). Y el Señor iba a permitir su profanación. Y ellos no tendrían derecho a llorar, ni a vestirse de luto, porque ellos con su pecado habían arrastrado la Amada Ciudad a su sacrilegio. Con su carencia de luto, reproducirán la conducta del profeta; y cuando todo esto suceda, recordaran -con corazón contrito- que YHWH es el Señor.

 

Es una calamidad tan aberrante que no deja espacio a dolerse, y, peor aún, al reconocer que uno mismo la ha causado.  Cuando llega esta desgracia, el profeta que había quedado mudo, recobrará el habla y su misión profética adquirirá otro cariz diverso del que ha tenido hasta esta fecha (Ez 24, 25-27).


Aquí, ya hemos sobrepasado la frontera de la perícopa de hoy, con el solo propósito de darle co-texto a la acción simbólica del profeta y a la misión del anuncio que Dios le entregó. ¿Cómo se indicará el momento preciso en que el profeta recobrará el habla? Será con la llegada de un “evadido” venido de la Jerusalén destrozada, que le dará la tristísima noticia del fallecimiento de la Ciudad-Esposa.

 

Sal Dt 32, 26-28. 30. 35cd-36ab

Como salmo, hoy tenemos un trozo de los capítulos finales del Deuteronomio. Los capítulos 31-34 están dedicados a la despedida y muerte de Moisés. En particular, el capítulo 32 -de donde se extracta esta perícopa-, es el Cántico de Moisés, que él entona ante la קְהַ֣ל [qahal] Asamblea Plenaria del Pueblo de Israel.


 

A manera de prefacio queremos incluir una cita de 1Cor 10, 20:

“Sin embargo, cuando los paganos ofrecen un sacrificio, el sacrificio va a los demonios y no a Dios. Yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios”.

 

Tenemos 6 versículos con los que se han estructurado tres estrofas, que nos proponemos mirar una por una.

 

1.    El señor, arde en celos ante la infidelidad de un pueblo que desechó al Dios poderoso que lo creó. Por eso, ahora, Él rechaza a este pueblo.

2.    Por pervertidos, por desleales, ocultará Su Rostro y ya no gozaran de su Sonrisa.

3.    Denuncia y les arrostra su idolatría. Con todas las letras les hace ver que se dedicaron al culto de dioses que no tiene nada de dioses, que son pura factura humana. Ellos quisieron desatar su celo, pues ahora ellos probaran, en carne propia, lo que es estar celosos, cuando Dios se aparte de ellos y sonría en dirección a otros pueblos.

 

Y, el versículo responsorial nos reprocha que hemos despreciado a nuestro Dueño y Señor.

 

Mt 19, 16-22

… el conquistador por cuidar su conquista se transforma en esclavo de lo que conquistó…

Facundo Cabral


 

San Mateo es el único que nos habla de este interlocutor de Jesús que viene a consultarlo diciéndonos que se trataba de un “joven”. Hemos insistido que Jesús nos da -con acciones- unas pautas de sinodalidad en este tramo del Evangelio mateano, en su camino de Galilea a Jerusalén, cuando previamente nos había dado pautas con “Palabras”. Quizás aquí se habla de un joven porque la juventud es la etapa de la vida más propicia para tomar estas decisiones de discipulado. Eso no quita que siempre estemos viviendo el llamado y profundizando los compromisos y que una y otra vez en nuestro corazón -siempre joven- estemos ratificando e intensificando nuestro estilo de vida cristiano. No podemos continuar sin decir que todo momento de la vida es propicio para vivir y atender el llamado y que, como en la parábola de los “Jornaleros de la Viña” alguno somos llamados en hora temprana y otros en la hora undécima” (Mt 20, 1-16).

 

En general visualizamos esta perícopa como una escalera, cuyo extremo superior es la Vida Eterna. En la pregunta del joven, hay un presupuesto que constituye el primer escalón del ascenso: ¿Qué obras buenas debo hacer? Significa que, él ya sabe que esto no es un asunto aleatorio, que no se trata de un azar irresponsable, que se requiere compromiso, y que ese compromiso es compromiso con la Bondad, con la Rectitud, con la Justicia.

 

«El joven se queda triste cuando Jesús le pide que venda sus riquezas. De golpe, la alegría y la esperanza en ese joven rico desaparecen, porque no quiere renunciar a su riqueza». Lo que lo detiene es la distinción, la jerarquización de lo que se tiene por bueno, este desconcierto siempre nos asiste, siempre estamos dudando qué será lo principal entre todo el cúmulo de los “detalles” que se suelen dar por buenos». (Papa Francisco)

 

No hay que desorientarse, tenemos a mano un criterio esencial de discernimiento: “Uno sólo es Bueno”. Aquí entendemos que no hay que tratar de agradar a nadie, sino a Dios, porque Dios es Fuente y Culmen de la Bondad. No hay autoridad humana tan sólida que pueda descifrar y servir de “Criterio Maestro”. Hay que dirigir los ojos hacia Dios para hallar la respuesta.

 

No hay que escoger los peldaños de otra manera sino referidos a Dios, y Él, Magnánimo, nos habla y revela sus gustos, sus secretos, sus pautas. Al responderle, Jesús pone el énfasis en los Mandamientos, y no en todos los Mandamientos, su enumeración toma solamente algunos, los que llamamos de la Segunda Tabla, los que se refieren al prójimo:

1.    No matar

2.    No cometer adulterio

3.    No hurtar,

4.    Honrar a padre y madre

5.    Amar al prójimo como a sí mismo

 

Sentimos que, lo que se nombra primero es lo que definitivamente, con mayor empeño ha de evitarse. Pero luego va ascendiendo en el grado de “perfección”. El peldaño más alto es el amor al prójimo, tomando como referente al amor a sí mismo. Sin embargo, hay algo que está más alto, es el pináculo: ¡Venderlo todo para dárselo a los pobres!

 

El interpretarle esta enseñanza a sus “seguidores”, les ilustra la dificultad del desprendimiento y establece una especia de proporcionalidad inversa: al que más tiene, más difícil le es desprenderse, no se dice, pero nos parece legítimo inferir que, “a quien menos tiene se le dificulta menos”. Por esto, que viene a manera de cierre de la perícopa, a esta página no se la llama simplemente “perícopa del joven”, sino “perícopa del joven rico”, ya que como era muy rico, se marchó, sus propiedades la impedían semejante grado de desprendimiento. Tanto le dolía desprenderse que le fue imposible la abnegación. También en esta situación, este lo dejó y se fue porque esto que Él dice es muy difícil de aceptar (Cfr. Jn 6, 60def).

 

Dejó abandonada a la vera de su vida, su lealtad con los Mandamientos de la Ley, porque este ideal de desprendimiento lo visualizó totalmente por fuera de su alcance. “Maestro, tu exigencia es exagerada para mí”. No era libre, sino esclavo de lo que creía poseer. Muchas veces, lo que creemos tener es, en realidad, nuestra prisión.


«El apego a las riquezas está en el inicio de todo tipo de corrupción, por todas partes: corrupción personal, corrupción en los negocios, también en la pequeña corrupción comercial, de esa que quita 50 gramos al peso exacto, corrupción política, corrupción de la educación…. Y ¿por qué? Porque los que viven apegados a los propios poderes, a las propias riquezas, se creen en el paraíso. Están cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Al final tendrán que dejar todo. Hay un misterio en la posesión de las riquezas. Las riquezas tienen la capacidad de seducir, de llevarnos a una seducción y hacernos creer que estamos en un paraíso terrestre». (Papa Francisco)

sábado, 15 de agosto de 2026

DIOS TRASPASA TODAS LAS BARRERAS

 

Is 56,1.6-7; Sal 67(66), 2-3. 5-6. 8;  Rm 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28

 

Es constante en la Iglesia la tentación de “confiscar” al Señor, sustrayéndolo a las expectativas de quienes lo desean.

Silvano Fausti

 

Ayúdame a entregarme a ti,

también cuando das a mis preguntas

una respuesta que me incomoda.

Averardo Dini

 

Resulta casi irónico que aquellos que caminaban con el Señor, tambalearan en la fe (como lo vimos el Domingo anterior); y, en cambio, aquellas personas remotas, que sólo lo conocían de oídas, ya lo han aceptado en su corazón por entero. Parece confirmarse aquello del Evangelio según San Juan (20, 21) que declara bienaventurados a los que sin haber visto creen.

 

Ruta hacía la inclusión

Rondan por ahí los integristas de toda laya, que no han faltado a lo largo de la historia. El integrismo se podría explicar como una forma exacerbada de la ortodoxia caracterizada por la radicalización de un conservadurismo para lo cual se reniega completamente de la diferenciación entre la esfera religiosa y la dimensión política y entre lo laical y la clerical. Entonces no habría democracias sino referencia a los textos fundamentales, y así, habremos caído atrapados en el fundamentalismo.


Esta fue la tendencia que predominó después del exilio israelita en Babilonia. Se habría depurado el monoteísmo combatiendo los residuos idolatras eliminando expresiones y tendencias politeístas y poniendo por escrito, por ejemplo, la exigencia del descanso sabático, la circuncisión y las leyes de pureza ritual a lo cual aportaron los Sacerdotes que experimentaron este exilio como una especie de reedición del Éxodo por el desierto; también los Deuteronomistas quienes leyeron el exilio como un castigo por la infidelidad a la Alianza pactada con Dios y aportaron a la Biblia los Libros que van del Libro de Josué hasta el segundo de Reyes; y los Profetas entre los que vamos a mencionar a Jeremías (quien anunció de una manera muy clara que Dios castigaría las infidelidades del pueblo por medio de Babilonia y en particular por medio de Nabucodonosor), y también el profeta Ezequiel.

 

Después del año 537 a.C. -o sea al regreso del exilio- se escribió el Trito-Isaías, que abarca los capítulos 56–66 del Libro de Isaías. Se trata de un trabajo realizado por diversos autores, que algunos identifican como “discípulos del Deutero-Isaías”. La obra puede verse como muy inferior en su calidad literaria, y parece reflejar el pensamiento de los campesinos (ver a este respecto especialmente Is 58, 1-12) que encontraron allí, en la región y que durante el exilio habían estado cultivando las tierras de Israel, (como sucede también con el Libro de Rut).

 

Al regresar y con suma prontitud, como una medida para preservar el monoteísmo y guardarse frente a tendencias idolátricas, se fue coagulando una actitud de cierre y exclusión. Una actitud integrista. «Su estilo es más modesto, repetitivo… No obstante el clima bastante cerrado e integrista que se instaurará muy pronto entre los repatriados de Jerusalén, el profeta se revela particularmente abierto y “ecuménico”»[1]

 

Este ecumenismo apunta hacia un Templo que indiscriminadamente כִּ֣י בֵיתִ֔י בֵּית־תְּפִלָּ֥ה יִקָּרֵ֖א לְכָל־הָעַמִּֽים׃ “será llamada Casa de Oración para todos los pueblos”, que aquí brilla con luces antitéticas frente a la clausura y la exclusión que distinguen al integrismo, resulta ser la columna Vertebral de la liturgia de este Domingo XX del tiempo ordinario -ciclo A.


 

La Primera Lectura parte de un oráculo: Hay dos cosas que están a punto de llegar. La Salvación y la Justicia (Divina). Así como Juan el bautista anunciaba la venida del Salvador proponiendo unos “requisitos” previos a esa venida, en la misma medida el oráculo está precedido de ciertas condiciones para que la “venida” se haga posible, a saber: שִׁמְר֥וּ מִשְׁפָּ֖ט וַעֲשׂ֣וּ צְדָקָ֑ה כִּֽי־קְרֹובָ֤ה יְשֽׁוּעָתִי֙ לָבֹ֔וא וְצִדְקָתִ֖י לְהִגָּלֹֽות׃

 

a)  Practicar la Justicia

b)  Velar por “los derechos de los demás”.

 

Los dos requisitos suenan como en mutua explicación: lo uno es lo otro y la segundo define a lo primero. “La Rectitud” que se pide es como pedir la exacta y pulcra aplicación de la Justicia. צְדָקָ֑ה [Sedaqah] y צְדָקָ֑ה [mishpat] se inter-compenetran en reciproca explicación. ¿Quién lo ha mandado? ¡Es el propio יְהוָ֔ה YHWH quien lo ordena!

 

Llevar su Gloria más allá de cualquier frontera

 

Ayúdame a esconderme en ti,

de tal manera que los demás, encontrándome a mí,

te vean a ti.

Averardo Dini

 

Hay otra clase de disciplina que retrata para Dios la fidelidad de su criatura, distinta a las exigencias del judaísmo tradicional. Las verdaderas pautas que nos dan identidad de fe son mencionadas aquí por el Trito-Isaías:

a)    Adherirse al Señor para servirlo

b)    Amarlo

c)    Darle culto

d)    Guardar el Sábado sin profanarlo

e)   Ser fieles a la בְּרִית [Berith] “Alianza”, pero no a cualquier alianza, sino a la que YHWH pactó con nosotros, que aquí se llama בִּבְרִיתִֽי [bibriti] “de Mi Alianza”.

 

El Salmo responsorial pertenece junto con el Salmo 143 a las “peticiones de bendición”, como se puede colegir del primer versículo y que dice: “Que el Señor tenga compasión y nos bendiga…”


Cuál es el propósito de practicar la Justicia, nosotros –anticipando lo que nos enseñó Jesús, sabemos que por esa vía se construye el Reino, se pavimenta su Segunda Venida- pero siguiendo el derrotero que nos muestra el Salmo 67(66), 2-3. 5-6. 8 vemos que, girando sobre el eje ecumenista, se enrolla el mensaje de actuar como testigos-mensajeros –hoy, después de Aparecida diríamos Discípulos y Misioneros para que nuestros pueblos tengan vida en Él-; anunciarlo desde nuestra propia vida, no sólo con acciones cultuales sino especialmente con gestos misericordiosos que trasparenten la Bondad de Dios. Para que “conozca la tierra su Bondad y su obra salvadora” Sal 67(66), 3. Y se retoma de inmediato la imagen de Dios como Ser-Justicia, Dios-de-la-Equidad.

 

Hay una labor de difusión que se nos encarga:

a) que alaben al Señor todos los pueblos,

b) todos juntos,

c) que le rinda honor el mundo entero,

d) que las naciones llenas de júbilo le canten.

 

Para ese reconocimiento de Dios se tiene que dar una causal, esta es nuestra manera de transparentarlo, de reflejar en nuestro ser cotidiano, en nuestras acciones más sencillas, el rostro de Dios y sus Ojos que nos miran con Bondad.


«…te juzgan a Ti según lo que ven en mí, por absurdo que parezca; y por eso lo único que te pido es que me bendigas a mí para que la gente a mi alrededor piense bien de ti… Si yo fuera un ermitaño en una cueva, podrías hacerme a un lado; pero soy un cristiano en medio de una sociedad de hecho pagana. Soy tu representante, tu embajador aquí abajo. Llevo tu nombre y estoy en tu lugar. Tu reputación por lo que a esta gente se refiere, depende de mí. Eso me da derecho a pedir con urgencia, ya que no con mérito alguno, que bendigas mi vida y dirijas mi conducta frente a todos éstos que quieren juzgarte a Ti por lo que ven en mí, y Tu Santidad por mi virtud.

 

Bendíceme Señor, bendice a tu pueblo, bendice a tu Iglesia; danos a todos los que invocamos Tu Nombre una cosecha abundante de santidad profunda y servicio generoso, para que todos puedan ver nuestras obras y te alaben por ellas….”Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”»[2]

 

“Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”

  Rm 8, 28

 

Leemos en “EL MEDIO DIVINO” de Teilhard de Chardin: «… la suerte común de toda energía creada; captados, violentados por vuestra irresistible energía, tentaciones y males, se convierten en bienes y avivan las brasa del amor.

 

Sé también que, consideradas en el vacío que produce su defección, en el seno del Cuerpo Místico, los espíritus caídos, no podrían alterar la perfección del Pleroma. Por cada alma que se pierda, a pesar de las llamadas de la gracia, y que debería estropear la perfección de la Unión común, oponéis, Dios mío,  una de estas refundiciones que en todo instante restauran el Universo y le confieren nuevo frescor y pureza renovada. El condenado no queda excluido del Pleroma, sino de su faz luminosa y de beatificación. Él lo pierde, pero él no se pierde para el Pleroma [3].


El infierno, pues, con su existencia, no destruye en nada ni en nada estropea el Medio divino, cuyos progresos, Señor, he seguido en torno a mí con entusiasmo. Siento, si,  que realiza además algo grande y nuevo. Añade un acento, una gravedad, un relieve, una profundidad que de no existir el infierno tampoco existirían. La cima no se aprecia bien si no es considerando el abismo que ella corona.»[4]

 

Alcanzamos a entrever una poderosa analogía con la lectura que nos ofrece la perícopa de la Carta a los Romanos. Dios se da para los Israelitas, pero estos no lo acogen, más bien lo desprecian y lo matan. Pero esto no es para pérdida, viene los paganos y lo acogen y de entre esos paganos salen grandes devotos, fieles a toda prueba; ahora que ha surgido la fe entre los que no fueron llamados, está pendiente el momento en que los “originalmente convocados” reaccionen y no sean más Adanes y Evas desobedientes sino que reciban el beneficio de la Misericordia que es –según el decir de la Epístola-   ἀμεταμέλητα [ametameleta] “irrevocable”, palabra griega que implica que no tiene vuelta atrás, que no se ha de arrepentir, que no va a cambiar de idea, o sea que su aparente imperfección no hace mella en su Pleroma (Perfecta-plenitud).

 

La fe abate compuertas

La perícopa evangélica nos trae el episodio de la mujer Siro-fenicia. A quien Jesús, en un primer momento ni siquiera le dirige la palabra y, sólo en segunda instancia alude a ella con expresión escandalosamente despectiva, al tratarla de “perro”.

 

En todo el episodio encontramos un rastro de “integrismo” manifiesto en el eje comportamental de Jesús. ¿Por qué Jesús actúa así? ¿Por qué le contesta a la mujer Χαναναία “cananita” con “dos piedras en la mano? ¿Por qué la negativa a concederle lo que tan humildemente le pedía?


Además, hay un momento en que los discípulos abogan por ella para que la Ἀπόλυσον [apolison] “despachara”, la “despidiera”, “se deshiciera de ella” (la palabra se podía usar con el significado de “divorciarse” en ese mismo sentido de alejar a alguien para ya no verlo más. Evidentemente interceden, pero por las razones equivocadas, no les preocupa ella y su hija “endemoniada”; les preocupa que grite, que haga escándalo, que los ponga en evidencia, que toda la gente los voltee a mirar precisamente porque no se le concede lo pedido; ellos quieren que la atienda para que la gente los mire con beneplácito, para que los volteen a mirar como los “héroes” de la jornada. ¡Realmente no son sensibles a la “persona” con lo que ello implica, porque ser persona significa tener necesidades, también tener el derecho a manifestar lo que nos perturba, nos duele, nos molesta! A ellos no les “duele” la persona, no tienen compasión, no tienen “entrañas de misericordia”. Para ellos, esta mujer es un “dolor de cabeza” porque ἔκραζεν [ekrazen] “gritaba”.

 

«si pensamos que el propio Jesús dijo a sus seguidores que el hijo del Hombre vendría durante sus vidas. El hecho de que esta expectativa constituyera una dificultad para los cristianos del siglo I ayuda  a probar que el propio Jesús la compartía. Observemos también que el cristianismo sobrevivió a este temprano descubrimiento de que Jesús había cometido un error”» (The Historical Figure of Jesus; p. 180) … Los católicos proclaman que Jesús, además de ser Dios, era plenamente humano. Y ser plenamente humano implica no conocer el futuro, lo cual no constituye ninguna imperfección… incluso para aquel que los cristianos proclaman Hijo de Dios, quizás el precio de ser plenamente humano fuera la incapacidad de predecir el futuro con exactitud.»[5]

 

Estas “imperfecciones” no quitan que la Sagrada Escritura sea la Palabra de Dios; tampoco hacen incompleta la Revelación, todo lo que teníamos que saber para caminar los caminos del Señor nos ha sido dado. En este caso por medio de la voz de la cananita. Ella misma declara y es Voz de Dios para Jesús tanto como lo es para nosotros, que resultamos instruidos por el mismo conducto: γὰρ τὰ κυνάρια ἐσθίει ἀπὸ τῶν ψιχίων τῶν πιπτόντων ἀπὸ τῆς τραπέζης τῶν κυρίων αὐτῶν. “…también los perros comen de las migajas que caen de la mesa de los amos” Mt 15, 27b

La oposición es la de τέκνων/κυνάρια hijos (descendientes) / perros (gentiles) y la solución que Dios revela a través de esta protagonista es no-excluyente, sino –como la hemos venido llamando “ecuménica”, incluyente, a favor de comunidades abiertas, incluyentes, solidarias”. Se superó la exclusividad de las “ovejas perdidas de la casa de Israel”. Esta batalla inclusiva se ganó por medio de una poderosa tenacidad en la fe, lo que nos muestra una vez más, cuán poderosa es, y hasta dónde puede llegar, porque su fuerza es tan poderosa que elimina todas las barreras (Cfr. Mc 11,23). Hasta los límites que el Mismo-Dios se ha impuesto, pueden ser movidos para que sus bendiciones abarquen los más amplios espacios. Y es que Dios quiere llegar allende, pero –cómo le hemos visto varias veces- quiere que lo inviten.

 

El tejido del Reino no incluye sólo hilos de nuestros correligionarios, el Cuerpo Místico de Cristo tiene células de “todos los pueblos” que también cuentan y tienen derecho a cantar las alabanzas del Señor. Esta historia empezó antes de Jesús-Encarnado, Dios mismo había llamado, comenzando con Abrahán, Isaac, y su descendencia; ahora, por boca de esta gentil, la mujer cananita, Jesús es proclamado tres veces Señor y sus labios cantan su Señorío y Soberanía como si fuera la boca de todos los pueblos, que a lo ancho y largo del mundo lo reconocen como Piedra Angular, Hijo de David, o sea, Cristo, Salvador del Mundo.

 

 

 



[1] Ravasi, Gianfranco. LOS PROFETAS. Ed. San Pablo Santafé de Bogotá-Colombia 1966. pp. 129. 130

[2] Vallés, Carlos G. sj. BUSCO TU ROSTRO. ORAR LOS SALMOS Ed. Sal Terrae Santander-España 1989 pp. 125-126

[3] En el VOCABULARIO que nos ofrece le libro de Cuénot que estamos citando, se nos ofrece una definición de Pleroma en los siguientes términos: “Organismo sobrenatural en el que el Uno substancial y lo múltiple creado se reúnen sin confusión en una totalidad que, sin añadir nada esencial a Dios, alcanzará un a modo de triunfo y de generalización del ser (la palabra es griega y está tomada de San Pablo).

[4] Teilhard de Chardin, Pierre.  El medio divino Citado por Cuénot, Claude. TEILHARD DE CHARDIN Ed Labor Barcelona-España 1966 p. 125

[5] Barry, William s.j. ¿QUIEN DECIS QUE SOY YO? ENCUENTRO CON EL JESÚS HISTÓRICO EN LA ORACIÓN. Ed. Sal Terrae pp. 62-63