viernes, 12 de junio de 2026

INMACULADO CORAZÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN

Is 61, 9-11

Estamos en el Tritoisaías, que abarca los capítulos 56 al 66 de este Libro. No se sabe quien escribió esta parte, pero se atribuye a uno o varios discípulos de Isaías, en el siglo V a. C. su estilo es el de los “pobres de Yahweh”, los “Anawin”. El brillo que había previsto el Deutero-Isaías contrasta con la acritud ante la realidad post-exilica. Se dan roces entre los que retornaron y los que habían quedado y continuaron poblando aquella tierra, durante los años de la deportación.

 

Veamos los títulos que anteceden a la perícopa de hoy:

­       recompensa de la fidelidad a la Alianza

­       reproches a los malos jefes

­       El verdadero ayuno

­       Sobre el sábado

­       Culpa y castigo de Israel

­       La gloria de la nueva Jerusalén

­       Anuncio de la salvación de Israel -que vendría siendo este el título del fragmento que se proclama hoy

 

Citamos, aquí, textualmente, los tres primeros versículos del cap. 61:

“El espíritu de Yahweh está sobre mí. Yahweh me ha ungido, me ha enviado con buenas noticias para los humildes, para sanar los corazones heridos, anunciar a los desterrados su liberación y a los presos su vuelta a la luz, a anunciar el שְׁנַת־רָצֹון֙ לַֽיהוָ֔ה [senat rasoun Yahweh] “Año favorable del Señor” - en el Año del Jubileo del Antiguo Testamento (ver Lv 25, 8-31), una celebración cada 50 años donde se liberaban esclavos, se perdonaban las deudas y las tierras volvían a sus dueños, el día en que nuestro Dios nos vengará de nuestros enemigos. Me envió para consolar a los que lloran y darles a todos los afligidos de Sion una corona en vez de ceniza, perfume de alabanza en vez de pesimismo”. Con esta cita nos ha familiarizado Lc 4, 18s. donde Jesús tomó precisamente este rollo y leyó de él: La misión profetizada para Jesús, aquí, es el anuncio del Gran Jubileo: La llegada de su Reino. L palabra Jubileo se deriva de Yobel que es el nombre de la corneta, hecha con el cuerno de un carnero, y cuya voz era un llamado litúrgico: el Año Jubilar se anunciaba con el llamado del Yobel.

 

En los versos 7 y 10 -se desarrolló la llegada del Reino- nos presenta la siguiente terapia consoladora que anuncia el pago -o mejor, la indemnización- a tanta injusticia padecida: “Por haber sido tan grande su humillación y no haberles tocado más que insultos y esputos, recibirán, en su país, el doble de todo y nunca se terminará su felicidad… Pues, así como brotan de la tierra las semillas o como aparecen los retoños en el jardín, así el Señor Yahweh hará brotar la justicia y la dicha a la vista de todas las naciones”.

 

El anuncio permite que el corazón se engalane de esperanza: “me ha puesto un traje de salvación y me ha envuelto con un manto de Justicia como novio que se pone la corona o novia que se adorna con sus joyas”. Dice en la segunda parte del verso 10 haciendo uso de una metáfora nupcial. A continuación, apela a otro símil, comparando a Israel con un jardín frondosamente florecido


El pueblo ha sufrido y su corazón ha sido desgarrado y masacrado, en particular con la destrucción de templo y con el destierro de los líderes de la comunidad que quedó acéfala; ahora el Señor pronostica el regreso de la alegría y el establecimiento de una וּבְרִ֥ית עֹולָ֖ם [uberit oulan] “Alianza Eterna”, (Is 61, 8). Serán reconocidos como un pueblo especialmente favorecido por Dios.

 

Sal 1S 2,1. 4-5. 6-7. 8abcd

Esta parte está entresacada del Cantico de Ana, que había recibido de Dios el hijo -Samuel, recordemos que este nombre significa “Dios me ha oído”- que ella le había implorado. La tonalidad de este salmo es Eucarística -valga señalar “una Acción de Gracias” mostrando agradecimientos por haber librado su vientre de la aridez.

 

¿Cuál es la savia que corre por la nervadura de este salmo? La humillación de los soberbios y la exaltación de los humildes. Quien es el que exalta y quién es el que humilla: Ha sido el Señor. Este himno de gratitud de Ana enaltece al Señor como Creador de todo y lo alaba porque todo le está sometido a su Poder. El parentesco entre el cantico de Ana y el Magnificat es categórico.

Quisiéramos contemplar cómo se entretejen los estambres en los que el cantico de Ana urde -con la historia de su pueblo- la gratitud por lo que les traerá con su descendencia:

 

a)    Es un cantico de alabanza que muestra el consuelo para la mujer estéril, pero connota las gracias que recibirá la Iglesia futura.

b)    Celebra la liberación -que es una veta escatológica prometida como emancipación- a una Iglesia que ha vivido en sus continuas páginas el grillete de la persecución.

c)    Tiende las manos abiertas para que Dios advenga a su pueblo como portador de la Salvación.

d)    Se inserta en la corriente de humillación que ha sido el sendero recorrido por el pueblo Elegido.

e)    En ese sentido, preludia el que será -en lo sucesivo- el cantico de siempre de ese pueblo Elegido.

 

Es pues un salmo de la liturgia de las horas para Ana -lo entonará a toda hora-, también para María y para todo el Antiguo y el Nuevo Testamento.

 

Este cantico, así como se entona en esta fecha está estructurado en cuatro estrofas, de las cuales la segunda es, con mucho, la más larga:

 

1ª) Ana se llena de gozo, su alegría brota del corazón, y es porque Dios le renueva las fuerzas. Se atreve, entonces, a hablar contra sus enemigos apoyada en la ayuda que le ha venido directamente de Dios y que se hace extensiva a todos los creyentes.

2ª) A los que se tienen por valientes, se les revientan los arcos; mientras, a los que se les había tildado de cobardes, hacen gala de valentía. Los que nadaban en la anchura, hoy trabajan horas forzadas para ganarse un mendrugo de pan, pero a la vez- los que sufrían carencias, ahora están engordando y sobrenadan en la profusión de las cornucopias. Y, en el colmo de la generosidad Divina, las mujeres de vientre seco dan a luz no uno sino siete-mellizos, pero las que antes se inflaban envanecidas por la fertilidad, lloran, ahora, con agobio, por sus vientres desolados.

3ª) El Señor es el Administrador de todos los bienes y también gerencia las carencias: reparte a su antojo vida y muerte. Hunde a quien quiere, pero al que le place, lo saca a flote; distribuye a sus anchas pobreza y riqueza; al que a Él le parece, lo envía al humilladero; mientras al que Él quiere lo asciende a la tribuna, al más alto pedestal.

4ª) Al desvalido lo rescata del polvo, a los pobres los saca del botadero de basura y los lleva a convivir con príncipes, designándolos herederos de magnificas fortunas.

 

El versículo responsorial reitera: ¡La alegría del corazón proviene de Dios que es Señor-Salvador!

 

Lc 2, 41-51

Siempre peligramos perder a Jesús y siempre andamos buscándolo

Israel sigue siendo, por así decirlo, un pueblo de Dios en marcha, un pueblo que está siempre en camino hacia Dios, y recibe su identidad siempre nuevamente del encuentro con Dios en el único templo. La sagrada familia se inserta en esta gran comunidad en el camino hacia el templo y hacia Dios.

Benedicto XVI

«El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad … Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2, 51s). Después del momento en que había hecho resplandecer la obediencia más grande en la cual vivía (obediencia a “todos los asuntos de su Padre”), Jesús vuelve a la situación normal de su familia: a la humidad de la vida sencilla y a la obediencia a sus padres terrenales. (Benedicto XVI)


Podemos visualizar la estructura de este fragmento del evangelio lucano como un quiasmo (del griego chiasmós, cruzamiento) que es una figura literaria y retórica que consiste en la repetición de ideas, palabras o estructuras gramaticales en orden inverso, creando un efecto de simetría o "espejo", cada “temática” constituye un “estrato” o una “capa”, esos estratos concéntricos rodean al núcleo; dentro de un mismo estrato se trabaja el desarrollo de unos elementos que, con determinados caracteres comunes, se ha integrado con otros conjuntos previos o posteriores para la conformación de un cierto plano, contribuyendo todos los “planos” o “capas” a la determinación de lo que se quiere proponer y explicar.

 

En este caso, podríamos decir que, la parte superior del quiasmo es la llegada al Templo mientras la inferior es el regreso y el descubrimiento de que el Niño, no va con ellos. La estructura en este caso sería:

a)    El verso 40 “iba creciendo”

b)    Los versos 41-43 “Todos los años”, lo que normalmente hacían en su vida.

c)    Los versos 44-45 “Lo buscaban”

d)    El corazón de la cebollita: vv. 46s “Jesús sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas”.

c’) Versos 48-50 “Por qué me buscaban

b’) Bajó a Nazaret y vivía…” v. 51, o sea que retomó a la normalidad y la cotidianidad de su “humana” existencia.

a’) Lo mismo que a, “iba creciendo” v. 52

 

A continuación, vamos a poner juntos los elementos de cada estrato, para evidenciar la relación.

Vamos a unir a con a’:

a)    40 El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

a’) 52 Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

Ahora b con b’:

b)    41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42 Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43 y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.

b’) 48 Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Luego, unimos c y c’, en este estrato el tema es la “búsqueda”:


c) 44 Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45 Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.


c’)
49 Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de lo de mi Padre?». 50 Ellos no entendieron lo que les decía.

 

El núcleo de toda la perícopa -donde se produce el “cruzamiento”-, es La sorprendente inteligencia de Jesús:

d)    46 Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.

 

¿Dónde se había quedado Jesús? Es interesante porque contesta a la pregunta ¿qué buscamos cuando vamos al Templo? Jesús estaba en lo de su Padre. Y añade, que nosotros debemos entender que Jesús tiene como labor-eje de su vida, ocuparse de lo que compete a su Padre. Y nos hereda esta encomienda, a todos los cristianos.

«El evangelista nos dice que solo después de tres días encontraron a Jesús en el Templo, donde estaba sentado en medio de los doctores, mientras los escuchaba y les hacía preguntas. (Cf. Lc 2, 46) … es preciso sin embargo dar la razón a René Laurentin cuando nota aquí una callada referencia a los tres días entre la cruz y la resurrección… En aquellos momentos se hace sentir en María algo del dolor de la espada que Simeón le había anunciado (cf. Lc 2, 35)» (Benedicto XVI)

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