sábado, 5 de abril de 2014

¡QUIERE SER LIBRE, MATENLO!


Así como Jesús es el vencedor  del poder de las tinieblas, del mismo modo es vencedor del poder de la muerte.

José Cárdenas Pallares

Ez 37,12-14; Sal 129,1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8; Rom 8,8-11; Jn 11,1-45.

La resurrección como creación

¡QUIERE SER LIBRE, MÁTENLO!

Así como Jesús es el vencedor  del poder de las tinieblas, del mismo modo es vencedor del poder de la muerte.

José Cárdenas Pallares

σὺ εἶ ὁ Χριστὸς ὁ Υἱὸς τοῦ Θεοῦ
…Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
11, 27b 

Ez 37,12-14; Sal 129,1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8; Rom 8,8-11; Jn 11,1-45.

La resurrección como creación


En «… el capítulo 37 de Ezequiel. Se trata de la famosa visión de los huesos, texto de resurrección y pasaje preferido en la liturgia pascual. Dios lleva al profeta a un valle, donde le hace contemplar una multitud de huesos diseminados y calcinados. Luego le manda pronunciar un conjuro, y los huesos se ensamblan, se cubren de carne y piel permaneciendo tendidos en tierra. Luego conjura al espíritu, que entra en los huesos, les da vida y los huesos se ponen en pie como un ejército innumerable… No aparece un dato semejante en otros textos de religiones comparadas… Ezequiel compone su visión a partir principalmente del segundo relato de la creación del hombre, en el Génesis… Tenemos, por tanto, dos tiempos en la formación del hombre según Gn 2: primero es el trabajo artesanal, el modelado. A continuación viene el segundo, que consiste en infundir al espíritu con su aliento. De esta realidad parte Ezequiel,… Ezequiel es en esta visión personaje activo, frente a otros oráculos donde es puro trasmisor… o frente a otras visiones en las que Dios muestra un cuadro o suceso y el profeta se limita a contemplar…Ezequiel es parte activa, protagonista de la visión. Es un dato importante. Porque ese meterse dentro, ese intervenir en los hechos haciendo que sucedan –la visión sucede gracias a la intervención de Ezequiel…En el Génesis actuaba Dios directamente como artesano; aquí actúa por medio de Ezequiel. En ambos casos hay órdenes que se cumplen… 

En Gn 2,… Dios toma en sus manos una pella grande de arcilla y la trabaja hasta modelar al hombre. Es un comienzo inicial. En Ezequiel se parte de un estrato más desarrollado, que son los huesos humanos… Los huesos no han vuelto todavía al polvo de la tierra, pero son la aridez total, privados de vida (porque la vida es húmeda),… son el último recuerdo del hombre, una como presencia de vida y, al mismo tiempo, evidencia de muerte… Por eso, no comienza Ezequiel por la arcilla, sino a partir de ese estadio superior que es la osamenta, disgregada y dispersa a lo largo de un valle como restos de un ejército derrotado… El elemento diferenciador consiste en que en el Génesis es Dios quien sopla directamente, mientras en Ezequiel se trata de un viento cósmico puesto en movimiento al conjuro del profeta. Pero no se trata de dos elementos dispares. Hay una correspondencia fundamental entre soplo de Dios y viento cósmico, por una parte, y entre viento cósmico y respiración humana, por otra… La respiración humana es concebida como principio de vida, y vida misma,… En el A.T. pervive esta concepción. El aire (para todo el cuerpo) y la sangre (para la carne) son ambos portadores de la vida… El punto de arranque es la formación del hombre, tal como la narra el Génesis: una pella de barro, un artesano modelando nuevas formas y, cuando este trabajo está terminado, un soplo que penetra en la estatua y la convierte en ser viviente…. Ezequiel no ha comprendido, más que a medias su propio símbolo, no es su mejor intérprete. Sencillamente no tiene razón… La cultura de Ezequiel no conocía una vida después de la muerte; por tanto, no entraba en su horizonte el tema de la resurrección. Cuando Ezequiel hace la interpretación de su símbolo, no encuentra en él sitio para la resurrección. Por otra parte, y desde el punto de vista histórico, su horizonte está cerrado por las opacas nubes del destierro. El gran problema es el problema de la patria. Vivir en Babilonia no es vivir, pues una vida sin culto no es vida. Vivir es estar en Palestina y dar libremente culto al Señor en el templo. Lo demás no es vida; eso no es vivir.»[1]


El libro del Ezequiel fue escrito antes del 571 a.C. mientras que «en el antiguo Testamento, la primera vez que aparece el tema de la resurrección es en el libro de Daniel (12, 2-3), escrito hacia el año 164 a.C. Y esa misma creencia también es confirmada en el periodo de los Macabeos (2M 7, 9.11.23. 14,46) Ante los justos que estaban siendo asesinados por defender la Ley y la tradición judía contra el dominio de los griegos, la idea de la muerte como el final de todo, se fue volviendo inaceptable. Así se fortaleció el concepto de resurrección para dar sentido a la muerte de los justos y animar a los judíos en su resistencia contra los griegos.»[2]

Sobre la estructura del Evangelio

El capítulo 11 del evangelio de San Juan nos trae el relato de la resurrección de Lázaro. Ya en nuestro último blog veíamos que en este evangelio se usa el “quiasmo”, esa estructura que repite un mismo asunto (o palabra) como en “ondas concéntricas” alrededor de la idea central. El empleo del quiasmo permite una notable actividad reflexiva, se trata de una figura de repetición muy habitual en estas culturas. «El quiasmo es como un sándwich: pan + lechuga + tajada de queso + bistec + tajada de queso + lechuga + pan. El bistec es la parte sobresaliente. El diagrama de representación puede ser más o menos así: A B C B’ A’.»[3]


Creemos que en esta perícopa el “quiasmo” está organizado así: El bistec, o sea la parte esencial, mejor dicho, el corazón del mensaje es: 11, 21-27. Y la idea principalísima allí contenida esta pronunciada en palabras de Marta como respuesta al enunciado de Jesús: Ἐγώ εἰμι ἡ ἀνάστασις καὶ ἡ ζωή· “Yo soy la resurrección y la vida” ella le replica: ἐγὼ πεπίστευκα ὅτι σὺ εἶ ὁ Χριστὸς ὁ Υἱὸς τοῦ Θεοῦ ὁ εἰς τὸν κόσμον ἐρχόμενος. “Si Señor, Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.



En los dos domingos anteriores (“La Samaritana y el pozo” y “El ciego de nacimiento”, nos encontramos con el reconocimiento de Jesús como profeta). Hoy estamos dando un paso más, estamos en un plano más alto –por así decirlo- Jesús es reconocido como Mesías.

Veamos ahora las tajadas de queso que rodean al bistec: 11, 17- 20 por encima, y 11, 28-31.  Estos dos trozos están relacionados con el hecho de que María, la hermana de Marta se había quedado en casa con los judíos que había ido a darle el pésame, lo que obliga a que Marta vaya a llamarla.

Ahora, miremos las lechugas de arriba y abajo: Por arriba está 11, 5-16 donde se habla del amor profundo de Jesús por Marta, María y Lázaro y también el peligro de lapidación que los amenaza, es el tema de la “piedra”. El fragmento paralelo, es decir, la lechuga por debajo está conformada por los versos 11, 32-41a. aquí el tema es el amor de Jesús por esta familia, que lo lleva hasta el llanto y el tema de la piedra, esta vez, de retirar la piedra de la entrada a la tumba.


Finalmente, vamos a referirnos a las dos tajadas de pan: Por arriba, 11, 1-4, se refiere al enfermo Lázaro y al tema de glorificar a Dios. Por abajo, 11, 41b-45. La resurrección como anti-enfermedad y la gloria de Dios en el poder de su Hijo.

Tres elementos insoslayables

En primer lugar, se repite la palabra “enfermo” al iniciar este evangelio, cinco veces:


1)    En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro
2)    El enfermo era su hermano Lázaro
3)    Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo
4)    Esta enfermedad no acabará en la muerte
5)    Cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo.

En los dos evangelios de las domingos anteriores, 3º y 4º de Cuaresma, la samaritana no tenía nombre porque representaba a todo el pueblo samaritano, el ciego tampoco tenía nombre porque representa a toda la comunidad joanica. En cambio hoy, el enfermo si tiene nombre, «La comunidad de Juan estaba pasando por un momento muy difícil. Los cristianos estaban siendo perseguidos, torturados y asesinados. Muchos abandonaron la comunidad. Ante esta situación ellos recuerdan la historia de la familia de Lázaro, Marta y María, de la comunidad de Betania, que significa ‘casa del pobre’. En esa comunidad encontramos a Lázaro, cuyo nombre significa ‘Dios ayuda’, el que no abandona. María, la que es muy amada por Dios; y Marta, ‘el  ama de casa’ mujer sensible y acogedora.  La comunidad estaba formada de pobres, preferidos y amados por Dios, por personas que acogen, aman y sirven unos a otros. Esta vivencia es muy importante para resistir las persecuciones… Ver en el texto… las palabras y los gestos que nos hablan del amor que había entre esas personas.»[4]

Entonces, esta insistencia en la enfermedad apunta hacía la enfermedad de una sociedad que se dedica a perseguir y aniquilar a los justos, conducta sólo explicable en una sociedad que esté enferma. Y tanto Lázaro como la familia y la comunidad joanica toda, son los perseguidos, las victimas de ese sistema corrompido.


Un segundo aspecto, muy importante, es que todos los presentes en la resurrección de Lázaro han sido llamados a participar del poder resucitador de Jesús cuando Jesús ordena. “desátenlo y déjenlo ir” Jn 11, 45d. Esa es nuestra misión, también nosotros como Ezequiel estamos llamados a cobrar protagonismo, a intervenir en el prodigio, a ser personajes activos, a completar el milagro, el “signo”. Jesús no lo hace todo, nos deja a cargo de las “lianas” que atan las manos y los pies de la gente, nos ha dejado encargados de combatir las ataduras, todo lo que contamina la libertad e impide que obremos, que actuemos, que tengamos “vida abundante” y que la vivamos a plenitud.

«Puede ser que la “cueva tapada en piedra”, el mal olor, las vendas que atan pies y manos (11, 38-44), representarían esos sistemas religiosos de antes que hacen difícil el vivir de Espíritu y de verdad. El  mensaje a los todavía enterrados en esos sistemas es: “Quiten la piedra”; “salgan de allí. Desátenlo y déjenlo ir” (11, 43-44)»[5]

«¡Atención! La comunidad es la que ayuda a resucitar a Lázaro, desatándole las manos y los pies. La comunidad es la que les devuelve la vida a sus propios miembros, la que ayuda a liberarse del miedo de la muerte, del miedo que paraliza. En el grito de Jesús y de la comunidad está el amor por la vida. Todos y todas están llamados a salir del sepulcro, a asumir el compromiso con la justicia y, si fuera necesario, entregar la vida libremente»[6]



Cuando Jesús resucitó los que fueron a verlo encontraron el sudario doblado y las vendas enrolladas, el Resucitado se levantó libre, desatado, no andaba con vendas que le ataran las manos y los pies. No así Lázaro, ha salido vivo, resucitado, pero aun lleva trazas de la muerte, son todas estas mortajas que lo muestran como un poquito muerto; y, somos nosotros los llamados a desatarlo. Ahí está nuestra misión, nuestro sentido de vida, promover al hermano, ayudarlo a desatarse y –como al ciego- ayudarlo a ver.

Viene el tercer aspecto que se debe reflexionar: ¿Cuántas veces en vez de ayudar a desatar, de apoyar los procesos de liberación, obramos al revés y lo que hacemos es ayudar a apretar los lazos y ponerle candados a las cadenas? Este es un asunto muy delicado, porque la frontera entre la Comunidad y los Judíos es muy tenue, a veces, nuestros prejuicios nos hacen creer que es más razonable crucificar a Jesús, o apretarle los grilletes al esclavo; muchas veces somos más de la naturaleza de aquellos que se quedan en casa dando el pésame. De verdad, la propuesta es mirar si somos promotores de la vida o constructores de tumbas, amortajadores profesionales, momificadores del pensamiento, alienadores difundiendo ideologías.

Él nos da la verdadera vida

La resurrección de Lázaro 11, 1-39) es en Juan uno de los motivos de la condenación de Jesús a muerte. Inmediatamente después de ella, las autoridades judías se pone en estado de alerta, se reúnen en consejo y deciden hacer morir a Jesús (11, 47.53)… esta vez la copa reboza; se toma una decisión oficial… al resucitar a Lázaro Jesús sellaba su condenación a muerte. Para que Lázaro tuviera vida. Jesús sube conscientemente hacía su pasión (cf. 11, 8.16) Pero al mismo tiempo, al mostrarse como vencedor de la muerte, Jesús llenaba de esperanza a sus discípulos.[7] «…la resurrección de Lázaro llevó a la decisión de matar a Lázaro (12, 10) y la resolución formal de acabar con Jesús… Este odio, como el que tuvieron contra Jesús es gratuito (15,25) es la muestra de la esclavitud al poder del mal, poder embustero y asesino (8, 44ss.)»[8]

«… si recorremos con atención todo el evangelio de Juan, nos damos cuenta de que el vocablo que aparece con mayor frecuencia es “vida”, que se haya presente en la forma griega zoé, como nombre 36 veces y como verbo 17 veces… de la vida derivan el conocimiento, la verdad, la posibilidad de caminar, de ver… reflexionemos sobre “Jesús vida”. Juan subraya esa designación al comienzo, en el centro y al final del evangelio. “En el Verbo estaba la vida”, escribe en el prólogo (1,3). Y en el episodio de la resurrección de Lázaro (11, 1-44), la palabra central es precisamente: “Yo soy la resurrección y la vida”. Al final del  evangelio encontramos la anotación: “Estas señales han sido escritas para que crean que Jesús es el cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre” (20,31)… La “vida” de la que habla el evangelio de Juan es presentada ante todo como una vida desde; y es también una vida para y una vida de.

a.    Una vida desde… vida desde la vida, en el sentido de que toda vida es generada por otra… la peculiaridad histórica de la vida que Jesús ofrece… es la de ser vida desde la muerte, vida arrebatada a la muerte, contrapuesta a la muerte,… Jesús dice… no sólo “yo soy la vida” sino “yo soy la resurrección y la vida”… al comienzo del libro del Apocalípsis Jesús se dirige al vidente así: “Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de muerte. (Ap 1,18)…

Jesús es para nosotros vida que viene de la muerte y todo evento de muerte contiene, en la gracia de Cristo, esa promesa de vida y de resurrección. El relato de Lázaro aparece entonces como episodio culminante de la actividad de Jesús, dador de vida y vencedor de la muerte. Jesús vida que ha vencido a la muerte, es plenitud de vida que supera todos los obstáculos y nuestras debilidades, que vence nuestras resistencias y nuestros miedos.

b.    Una vida para. …vida para los otros, es vida por amor… amar es dar la vida por los hermanos, dar la vida como Jesús la dio.

c.    Una vida de. .. de Dios,… la vida del Verbo preexistente,… Es la vida de Jesús comunicada, participada a todo el que cree en Él y a todo el que ama a los propios hermanos…


Todos somos un poco carentes de esperanza cristiana,… Y esto se evidencia, por ejemplo, en el miedo de dar la vida, en la disminución de la natalidad, en la tristeza y la amargura que caracteriza la vida de muchas personas, inclusive en la abundancia de dinero y de distracciones que Jesús, con su muerte y resurrección, ha venido a traer al mundo.

Les deseo que el Señor de la vida tome posesión de sus corazones y los colme de ese torrente de esperanza»[9]

«El sueño de vida digna: tierra, trabajo y comida, continúa vivo, animando y sosteniendo la búsqueda de condiciones dignas de vida. Las pequeñas conquistas diarias, la inmensa red de gestos solidarios que nace y se fortifica en los corazones capaces de abrirse al amor, nos ayudan en la fidelidad y en el compromiso con la justicia.»[10]



[1] Schökel, Luis Alfonso. Gutiérrez, Guillermo. MENSAJES DE PROFETAS. MEDITACIONES BÍBLICAS. Ed. Sal Terrae. Santander – España. 1991. pp. 93-102
[2] Centro Bíblico Verbo. LA NUEVA VIDA NACE DE LA COMUNIDAD. EL EVANGELIO DE JUAN. SUBSIDIOS PARA ENCUENTROS. Ed. San Pablo Bogotá-Colombia. 2010. p. 83
[3]Ibid. p. 102
[4] Ibid. p. 78
[5] Seubert, Augusto. CÓMO ENTENDER LOS MENSAJES DEL EVANGELIO DE JUAN. Ed. San pablo Santafé de Bogotá, D. C. 1999. p. 92
[6] Centro Bíblico Verbo. LA NUEVA VIDA NACE DE LA COMUNIDAD. EL EVANGELIO DE JUAN. SUBSIDIOS PARA ENCUENTROS. Ed. San Pablo Bogotá-Colombia. 2010. p. 82.
[7] Jaubert, Annie. EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN. Cuadernos Bíblicos 14ª ed. Ed Verbo Divino Navarra – España. 2000. pp.
[8] Cárdenas Pallares, José. PARA SEGUIR EL VUELO DEL ÁGUILA. PISTAS PARA LEER A SAN JUAN. Ed. Verbo Divino Colección Biblia #74. Quito-Ecuador. 2001 p. 82
[9] Martini, Carlo María. CRISTO ES TODO PARA NOSOTROS. MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE CUARESMA. Ed. San Pablo. Bogotá - Colombia 2003. pp. 56-63
[10]  Centro Bíblico Verbo. LA NUEVA VIDA NACE DE LA COMUNIDAD. EL EVANGELIO DE JUAN. SUBSIDIOS PARA ENCUENTROS. Ed. San Pablo Bogotá-Colombia. 2010. p. 84






sábado, 29 de marzo de 2014

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO


1 Sam 16, 1b.6-7.10-13;Sal 22, 1-6; Ef 5, 8-14; Jn. 9,1-41

No olvidemos que los primeros cristianos llamaban al bautismo “iluminación”

José Bortolini

 “Mientras esté en el mundo, Yo soy la Luz del Mundo.”
ὅταν ἐν τῷ κόσμῳ ὦ, φῶς εἰμι τοῦ κόσμου.

Jn 9,5



«Papá Adán y mamá Eva
(Génesis 2, 7. 21-23)


Nos cuentan las viejas historias, cuando todavía no se había inventado el papel ni la imprenta, que Dios, después de haber hecho la luz y las estrellas, los peces de todo tamaño, la tierra, las rocas, las montañas y los precipicios con todos los animales que los habitan, vio todo, se dio cuenta de que no le había salido tan mal la cosa, y decidió coronar la creación con algo “super”,. Pensó: -¿Qué haré? ¿Algún ángel con diez motores y cuatro alas? ¿Un mundo nuevo en el cual se apriete un botón y salgan las ideas y las buenas acciones, como quien presiona un botón de una máquina expendedora y se llena un vaso con gaseosa? ¿O, por qué no, un paraíso en serio, donde gocemos de una eterna primavera: sin inundaciones, sin terremotos, sin sarampión, ni sarna, ni conjuntivitis, ni cáncer, sin inflación, ni recesión, ni desempleo, ni contaminación ambiental; con “el agujero de Ozono” zurcido de nuevo; sin corrupción, sin villas miseria, ni miserables en las villas, sin dolor, sin estrés, sin… sin…? Y siguió pensando, mientras se rascaba la cabeza y jugaba con su barba…


Entonces, como si se hubiera encendido una luz vieja descubrió lo que siempre quiso: haría un hombre y una mujer, mejor que la más bella piedra, el más jugoso fruto, la más ágil gacela… Mejor que lo mejor hecho en los primeros cinco días de trabajo. Y una vez que pensó, obró. Y esa obra tuvo dos nombres: Adán y Eva. Hombre y mujer. Miró el fruto de su buena idea y no pudo menos que pegar un fuerte grito: -¡Aleluia, jupi-jupi! Y se acostó a descansar pues la jornada había sido dura: hacer un pequeño mundo que resumiera y perfeccionara todo, no era pavada…


¿qué significa todo esto? Que tanto vos como yo, nacimos hace muchísimo tiempo, cuando los ríos daban sus primeros pasos. Que tanto vos como yo nos llamamos Adán y Eva. Que tanto vos como yo tenemos necesidad de reír y de llorar, luchando por la vida, pero no contra la vida. Que tanto vos como yo caminamos hacia un punto final, hacía allí donde nace el arco iris.

ttt


Nadie nace hoy: todos hemos nacido “ayer”. Todos somos un poco Adán y Eva, santos y pecadores. En ellos está nuestra “marca de fábrica”. Pensemos cómo devolver, a esa marca, la imagen y semejanza de Dios, sanando sus heridas.»[1]

La sexta señal es un Acto Creador

En el versículo 6 del capítulo nueve del Evangelio según San Juan, de donde tomamos la perícopa correspondiente a este Cuarto Domingo de Cuaresma, ciclo A, leemos: “Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos”…

A todas luces, este versículo guarda una sorprendente conexión con aquel otro del Génesis: “Entonces Dios el Señor, formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente. Gn 2, 7.


Establecida esa relación entre estos dos versículos, uno del Segundo Testamento  y el otro del Primer Testamento; podríamos leer el gesto de Jesús como que Él, Dios-Hijo, obra igual que su Padre y crea con el barro. Se trata de la creación de “unos ojos nuevos”, porque los ojos de un ciego de nacimiento no sirven, no pueden ser “reparados”, entonces Jesús crea unos nuevos ojos para que este ciego pueda por fin ver. No se trata de una recuperación de la vista; se trata de darle el ciego algo que él jamás había tenido, simple y sencillamente, porque nació con los ojos “dañados”.

“Jamás se oyó contar que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.” ἐκ τοῦ αἰῶνος οὐκ ἠκούσθη ὅτι ἠνέῳξέν τις ὀφθαλμοὺς τυφλοῦ γεγεννημένου· 9,32. O sea que Jesús es el único Alguien capaz de hacer tal; porque no es un hombre común y corriente; es el Hombre, el “hijo del hombre”. Mejor dicho, esta es la prueba de que Jesús es el Enviado, la demostración del mesianismo de Jesús. Este “Jamás se oyó contar…” que pronuncia el ciego de nacimiento, es teología de altísimo vuelo, como lo es todo su discurso testimonial:

 “El hombre contestó: ‘Esto es lo maravilloso, que ustedes no entiendan de dónde es un hombre que me abrió los ojos. Todo el mundo sabe que Dios no escucha a los pecadores sino a los hombres buenos, que hacen lo que Dios quiere… Si ese no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada’” ἀπεκρίθη ὁ ἄνθρωπος καὶ εἶπεν αὐτοῖς Ἐν τούτῳ γὰρ τὸ θαυμαστόν ἐστιν, ὅτι ὑμεῖς οὐκ οἴδατε πόθεν ἐστίν, καὶ ἤνοιξέν μου τοὺς ὀφθαλμούς. οἴδαμεν ὅτι ὁ Θεὸς ἁμαρτωλῶν οὐκ ἀκούει, ἀλλ’ ἐάν τις θεοσεβὴς ᾖ καὶ τὸ θέλημα αὐτοῦ ποιῇ, τούτου ἀκούει. εἰ μὴ ἦν οὗτος παρὰ Θεοῦ, οὐκ ἠδύνατο ποιεῖν οὐδέν. Jn 9,30-31. 33.


No se puede dejar de lado una idea de San Ireneo sobre la creación del Hombre que afirma que mientras Dios Padre creaba al ser humano, lo que tenía en mente, mejor dicho, el modelo–tipo que tenía en mente era Jesús. Dios-Padre, que vive en la Eternidad, crea al hombre, inspirado en su propio Hijo, que era ya antes de todos los tiempos. Pero, ¿a cuál Jesús se remite, como paradigma para su criatura? «Cristo es el modelo ideal del hombre. Pero Cristo vivió sometido a las leyes comunes del desarrollo humano; ¿en qué etapa, pues, de su vida sirvió Cristo de ejemplar al Padre en la formación del hombre?... el modelo de Dios en la creación del hombre fue el Verbo Humanado, cabeza de la creación, en unidad con sus miembros los santos, en la consumación final de los tiempos… Por eso responderíamos que el ejemplar del hombre, a que Dios miraba, fue la humanidad gloriosa de Jesús. Sólo Cristo resucitado constituye el hombre perfecto, a cuya imagen y semejanza fue plasmado el cuerpo de Adán[2]

El ciego ve lo Divino de Jesús

Cuando el Ciego-de-nacimiento rinde su firme y valiente testimonio sobre Jesús, el castigo que se le impone es la expulsión de la Sinagoga. A este ostracismo, a esta expatriación, es más, a esta excomunión que implica desvinculación de la comunidad, valga decir, cierre a todos los medios de subsistencia (como lo mencionamos en otro lugar, la excomunión respecto de la comunidad implicaba casi una pena de muerte porque segregados de la comunidad era prácticamente imposible allegar los recursos mínimos para la conservación de la vida); pero no queda sólo, es acogido por Jesús (por su comunidad), como lo leemos en los versículos 9, 35-39.


Cuando Jesús le dice que Él es: “Lo has visto, es el que está hablando contigo”. Respondió: Creo Señor. Se produce un fenómeno muy particular: El antes- ciego ha recibido unos “ojos” muy especiales, son los ojos poderosos de la fe, porque pueden ver aquello que los videntes-normales no son capaces de ver. «…santo Tomás, al principio del capítulo LIII del Libro III de la Suma contra gentiles, al tratar del lumen gloriæ, nota que, para ver a Dios, es necesario que la inteligencia creada reciba de Dios una semejanza especial con Él. Es imposible, dice, que la esencia divina se haga forma inteligible de un entendimiento creado, “si no participa de alguna semejanza con la divinidad”. Y en la Suma (I, q 12, a 5c y ad 3), esta semejanza es llamada por su verdadero nombre: “El lumen gloriæ, dice hace a la criatura deiforme: Y por esta luz, los bienaventurados se hacen deiformes, esto es, semejantes a Dios,… Pero ya desde ahora son deiformes los justos en virtud de la gracia santificante por la que Dios se les comunica. La gracia es esta semilla de Dios en nuestras almas, tan estrechamente relacionada con el lumen vitæ de los bienaventurados, que excluye por sí misma toda tiniebla de pecado (1Jn 3,9). Es luz, aunque todavía no deslumbradora, porque es la iluminación de la esencia de nuestras almas por Dios, luz increada, lumen vitæ (Jn 8, 12).»

El otrora ciego se cristifica

Este ciego llega a participar de una de las peculiaridades del Resucitado: su irreconocibilidad. Se traemos a la memoria todos los pasajes donde el Resucitado se presenta ante quienes lo conocían muy bien, ahora, no lo pueden reconocer. Pues es eso exactamente lo que le pasa al antes-ciego; la gente está dividida, unos creen que es él, otros opinan que no, que es uno parecido. Hasta tal punto llega la duda que es necesario apelar a los propios padres para saber si es o no es. Ese es el punto de tangencia entre Jesús y el ciego sanado, el ciego que adquiere la visión. Este parecido nos dice que se han llegado a igualar en “algo”; lo que pasa es que Jesús al obrar en él esta “señal” lo incorpora a su Cuerpo Místico, siendo así, pasa a formar parte de la comunidad de los creyentes, del pueblo llamado (todo “llamado” es también “enviado”; es más, todo aquel que es llamado lo es para recibir la misión de ir; por eso nuestra Eucaristía se llama Misa, o sea, “Envío”.


Hablemos sobre la cronología de los "Envíos": Jesús ha sido enviado por el Padre; ahora, después de crearle unos “ojos nuevos” al ciego de nacimiento, Jesús lo envía a lavarse en el pozo de Siloé: καὶ εἶπεν αὐτῷ Ὕπαγε νίψαι εἰς τὴν κολυμβήθραν τοῦ Σιλωάμ (ὃ ἑρμηνεύεται Ἀπεσταλμένος). ἀπῆλθεν οὖν καὶ ἐνίψατο, καὶ ἦλθεν βλέπων. Él va y se lava y regresa βλέπων “viendo”.

«…es doctrina de Santo Tomás[3]: “Nada puede recibir una forma superior más que a condición de ser elevado a la capacidad necesaria para esta forma por una previa disposición… Es necesario, por lo9 tanto, que esta unión –la unión propia de la visión en el cielo- comience por una mutación de la inteligencia creada. Mutación, que por otra parte, no puede realizarse más que por la adquisición de una nueva disposición en la inteligencia creada” (Cfr. 3 Contra gent. 53). Esta disposición al acto y a la operación, que es al mismo tiempo mutación de la potencia y el acto, constituye el lumen gloriæ, así llamado porque se llama luz a “aquello que perfecciona el espíritu con relación a la visión”.»[4] Es por esto que el antes-ciego, no solamente cuenta con la visión normal de las otras personas, sino que aparte de eso, posee una visión especial, que le permite descubrir con evidencia, que quien le dio lo que él nunca antes tuvo –según todo el mundo lo sabía- tiene que ser el Mesías. Por eso, tan pronto Jesús se identifica, él –por su parte- se postra ante Él. Porque su espíritu se ha perfeccionado con la “luz” que le “aclara la visión”.

Estructura de esta perícopa del Evangelio de San Juan

Está completamente fuera de nuestro alcance intentar una exégesis más completa de esta pasaje tan rico, además como catequesis bautismal, como también lo era el evangelio del Domingo 3ro de Cuaresma, el de la Samaritana al borde del pozo. «”Padres y padrinos, a ustedes se les confía el alimentar esta luz para que su hijo, iluminado por Cristo, camine siempre como hijo de la Luz. Y perseverando en la fe, pueda salir con todos los santos en el cielo, al encuentro del Señor”



Sin duda el rito, de la luz manifiesta la dimensión profética de la vida cristiana. Por el Bautismo somos iluminados. Participamos de la Luz que es Cristo. Ya no caminamos en las tinieblas, porque somos hijos de Dios. Nos hacemos uno con Cristo, luz que ilumina el camino.

La vela encendida puede significar también nuestra fe, porque, mientras esta permanece encendida, no caminamos en las tinieblas. Le fe nos ha de conducir, pero ella tendrá que ser protegida y alimentada como la cera alimenta la llama.»[5]

Sin embargo, no podemos soslayar la estructura de la perícopa, así que diremos una palabra a este respecto:

El corazón de la perícopa es la identificación de Jesús como un “profeta” (también la Samaritana lo reconoce cono tal cuando le dice “Veo que eres un profeta”(Jn 4,19b).


El primer círculo exterior al núcleo, está formado por los versículos 8-12, donde al ciego no lo reconocen y por los versículos 18-23 donde los padres no “asumen” el reconocimiento pretextando que él tiene la edad suficiente para explicar cómo fue sanado.

El segundo cinturón que rodea los anteriores está formado por los versos 6-7 que muestra a Jesús-Dios-Creador; y 24-34 donde se argumenta que si no viniera del Padre no podría obrar tales signos, es Dios-Hijo que sana-crea.

Finalmente, la capa más excéntrica está formada por arriba por los versos 1-5 que nos muestran a Jesús que llega “Enviado” y los versos 35-38 donde el Enviado del Padre es reconocido por la postración del antes-ciego.



Todo esto encuentra cúspide en los versos 39-41 que actúan como epílogo, conclusión y sinopsis: Los que quieren juzgar a Jesús no tienen verdadera autoridad de jueces, no tienen derecho a juzgar. En cambio Jesús, con toda la autoridad de su “Enviador” emite el veredicto: esos pretendidos jueces son simples ciegos, ¿cómo puede ser juez el que es ciego y no puede por su ceguera juzgar.

Post-scriptum

Mientras escribíamos todo el artículo teníamos en mente este milagro del Padre Pio: Anna María Gemma di Giorgio es una “ciega de nacimiento”, que sanó con la intercesión del Padre Pío… todavía está ciega oficialmente, ¡pero ve!.. Para mí es un ¡milagro viviente! Todavía tiene sus ojos sin pupilas, con unas opacidades blancas feas, que repugnan, ¡pero ve! Todavía es “oficialmente ciega”, recibe el subsidio del gobierno como ciega, ¡pero ve perfectamente!



El nombre completo es Anna María Gemma di Giorgio, que nació en la Nochebuena de 1939. Hay una Película del Padre Pío en la que sus ojos se ven bien, con las opacidades, sin pupilas, ¡y se ve que Gemma ve!: Coge flores y va diciendo sus colores, atraviesa la calle sola, echa agua en una botella, ¡ve!… y se ven sus ojos sin pupilas, con opacidades grises y blancas. 

Evidentemente, como lo hemos dicho arriba, el Padre Pio no podía “crearle unos ojos nuevos a Gemma, pero Dios le permitió la vista por intercesión del Padre Pio. Tampoco Gemma era ciega por el pecado de sus padres o por los de ella, era ciega sólo para que se revelara la acción de Dios en ella. ¡Gloria sea dada al Señor, por los siglos de los siglos!




[1] Muñoz, Héctor. CUENTOS BÍBLICOS CORTITOS Ed. San Pablo. Bs As. – Argentina 2004 pp, 12-13
[2] Orbe,  Antonio. UNA TEOLOGÍA CRISTOCÉNTRICA DEL HOMBRE. En SELECCIONES DE TEOLOGÍA. Facultad de Teología San Francisco de Borja. Barcelona-España. Vol II, # 6, abril-junio de 1963. p. 80.
[3] El argumento está construido para explicar cómo veremos cuando estemos cara a cara frente al Señor; pero podemos extrapolarlo para entender por qué el antes-ciego ve más y mejor que todos los otros, cuya vista es tan torpe que se asemeja a la ceguera.
[4] De la Taille, Maurice. s.i. ACTUACIÓN CREADA POR ACTO INCREADO En SELECCIONES DE TEOLOGÍA. Facultad de Teología San Francisco de Borja. Barcelona-España. Vol 6 No. 21 Enero – Marzo 1967. p. 70.
[5] Beckhauser, Alberto. LOS SACRAMENTOS EN LA VIDA DIARIA. Ed. San Pablo Bogotá D.C. – Colombia 2003 p. 59

sábado, 22 de marzo de 2014

AGUA QUE FLUYE EN CLAVE DE AMOR


YO SERÉ SU DIOS Y USTEDES SERÁN MI PUEBLO
Ex 17,3-7; Sal 95(94), 1-2. 6-9; Rom 5,1-2.5-8; Jn 4, 5-42

Los tomaré a ustedes como pueblo mío, y yo seré su Dios.
Ex 6, 7a

Me quito la sed tomando de esta manantial, que por esto se trasforma todos los días en fuente del pueblo para saciar a todos los sedientos del mundo.

Averardo Dini

Incapacitados para ver una salida

¿Nos hemos descubierto –alguna vez- atrapados en una situación  donde percibimos una  ausencia de control sobre el resultado de una situación? Esta pregunta vienen al caso porque el concepto general que las personas tienen sobre su realidad, sobre su propia historia personal, es la de encontrarse en una callejón sin salida, ciego en ambos extremos, en una suerte de laberinto, ciego por todos los puntos donde –por mucho que se procure salir- no se ve escape posible.



Para estos atolladeros la sicología ha acuñado dos flamantes términos: “desesperanza aprendida” e “indefensión aprendida”. «Hoy sabemos que en la política y en la guerra se usan estrategias para generar en los disidentes, opositores y/o enemigos, estrategias de este tipo para desmoralizarlos y evitar iniciativas resistentes a los abusos de poder»[1].



«Cuando yo era chico me encantaban los circos. Y lo que más me gustaba de ellos eran los animales. También a mí, como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal…

Pero después de su actuación, y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.


Sin embargo, la estaca era solamente un minúsculo pedazo de madera apenas enterrada unos centímetros en la tierra.  Y aunque la cadena era gruesa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol con su propia fuerza, podría, de una forma muy sencilla, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a mi padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque está amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, entonces ¿Por qué lo encadenan?... No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.



Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa por que ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, y tiró de aquella cadena tratando de soltarse.  Y a pesar de todo su esfuerzo no lo logró. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro sin tener buenos resultados… hasta que un día, un terrible día para su historia el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.



Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás. Jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente  porque alguna vez probamos y no pudimos.



Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré'', perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: La fe. La única manera de saber es intentar de nuevo, poniendo en ello TODO NUESTRO CORAZÓN y todo nuestro esfuerzo, como si todo dependiera de nosotros, pero, al mismo tiempo, confiando totalmente en Dios como si todo dependiera de Él.»[2]


Sin ser esclavos propiamente, vivían esclavizados

El pueblo de Israel que había terminado por vivir en esclavitud en Egipto, donde llegaron y fueron bien acogidos originalmente, y se hicieron prácticamente ricos, y crecieron en gran número, todo lo cual produjo preocupación en los egipcios que vieron en su desarrollo una amenaza, así que les aumentaron los impuestos, y, les impusieron mayor impuesto de trabajo, también les impusieron capataces despiadados que los maltrataban, fue precisamente en esa situación que Moisés mató a un capataz y tuvo que huir. Por eso también, cuando YHWH habló a Moisés le dijo: “claramente he visto como sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado a salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de ese país y llevarlos a una tierra grande y buena donde la leche y la miel corran como el agua.” Ex 3, 7b-8c.



Toda la historia de opresión y explotación los había llevado a sentir que no podían ya sacudirse del yugo opresor. ¿Cuál es pues el rol de Moisés? Levantar el ánimo de su pueblo, mostrarles que si podían “arrancar la pequeña estaca de madera”. Moisés fue el instrumento liberador de YHWH para que su pueblo “elegido” saliera de su lamentable condición en Egipto.

Pero cuando se ha vivido largo tiempo la condición del explotado, podemos aplicar aquí la imagen del elefante y decir que "El elefante del circo no escapa porque había estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Esa mentalidad de explotado se ha internalizado de tal manera que termina por amarse el servilismo, al punto que, después en el desierto, añoran la carne y las cebollas que comían en Egipto. Viene luego el episodio que nos narra la perícopa de este Domingo Ex 17, 3-7, donde el pueblo se queja de sed y Dios les da agua que mana de  la roca que golpea Moisés con su vara, según las instrucciones que el propio YHWH le había dado. Toda la escena tiene como marco espacial Masá y Meribá, lugares geográficos de la ruta en el desierto, cuyos nombres traducen, precisamente, prueba y querella, porque esto fue lo que hizo el pueblo retar y querellarse con Dios.



Nunca será suficiente insistir que YHWH los hizo vagar 40 años por el desierto precisamente para que se purificaran de su mentalidad servil, de su acomodo a la mentalidad de explotados, de su conciencia de oprimidos. Fue el duro proceso de aprender a vivir en “libertad”. Recuerdo haber visto una película donde un ex presidiario se suicida porque ya no sabe vivir libre, porque ya se había acomodado al ritmo de la cárcel hasta tal punto que su vida en libertad es más penosa para él, acostumbrado al cautiverio- llegando a echar de menos sus cadenas. La idea-imagen se puede llevar más lejos, ha habido mujeres que llegan a extrañar las palizas de sus maridos… y, por mucho que nos extrañe a los que detestamos las golpizas, nació aquel dicho de “porque te quiero te aporreo (según la pronunciación popular “te aporrio”)”.

¡40 años de errar por el desierto! Así sería de profunda la alienación de ese pueblo y su olvido del valor inapreciable de la libertad. El cruce del Mar Rojo es una figura de esa limpieza mental indispensable para salir de la condición y de la resignación a vivir en la condición de subyugado.



También el agua bautismal alude a esta desintoxicación. Cuando nos hemos habituado a vivir en el pecado, es preciso un proceso de limpieza mental, y del corazón también, para ser capaces de asumir el precio de vivir por fuera de él. Muchas veces oímos del combate que dan los santos contra el Maligno  que los ataca y los tortura despiadadamente porque quiere arrastrarlos de cabeza hacia el fondo. ¡Esas son las tentaciones!

Cruzar un Mar de Sangre

La libertad tiene un precio, la libertad dignifica, pero no es gratuita. ¡Hay que atravesar al otro lado del Mar de Sangre que derramó el Redentor!



El Salmo celebra la Alianza. En este Salmo 95(94) se convida al pueblo a restablecer la Alianza. Se lo llama a dejar la actitud que tuvieron en Masá y en Meribá y a reconocer que Dios es Grande, es Bondadoso, es Dios-Creador, es amoroso-protector y defensor, Dueño de todo lo creado. Y retoma la idea de que haber quebrantado la Alianza los llevó a ser castigados. ¿Cuál fue el castigo? Vagar 40 años por el desierto, no poder entrar en el “descanso” del Señor.



La Alianza implica una relación de toma y da-acá. Dios bendice, Dios protege, cuida y alimenta; da de comer y de beber, pero el pueblo también tiene su parte contractual en el pacto de la Alianza: Debe vivir su condición filial, reconocerse hijo del Padre Celestial, asumir la obediencia, la fidelidad al Padre; respetar sus mandatos, vivir coherentemente lo que Él le ha enseñado.

«En el año 721 a.C. , Samaria, capital del Reino del Norte, fue invadida por los asirios. La política de dominación adoptada por Asiria era acabar con la organización del país dominado. Ese imperio deportaba a los pueblos dominados de una región a otra.

Para poblar la región de Samaria, Asiria deportó sus colonos de cinco regiones diferentes: Babilonia, Cutá, Avá, Jamat y Sefarvayím (2 R 17, 24) Cada pueblo llevó consigo su cultura y sus dioses. Con el correr del tiempo, esos colonos asirios se unieron con los judíos, formando un nuevo pueblo. Los samaritanos.»[3]

«Los samaritanos tuvieron un papel decisivo en la formación de la comunidad del Discípulo amado. Por eso el evangelio de Juan presenta el episodio de Jesús con la samaritana y muestra que ha llegado el final del culto que discrimina y margina personas y grupos. La samaritana no tiene nombre, y ese detalle indica que ella representa a todos los samaritanos, que eran considerados por los judíos como personas impuras e idólatras»[4].

También la Samaritana del evangelio padece una triple cadena: Es Samaritana, es decir extranjera; es mujer, tremenda alienación en esa cultura donde la mujer era prácticamente menos que un mueble, algo así como un burro; y la “cadena” del amor-fetichizado, de tener “maridos” que no son “marido” porque “no eran suyos”, eran hombres transeúntes por su vida, no compañeros de vida, no –co-constructores de un hogar, de una familia, compañeros de una misma “lucha”.

«El corazón del hombre no puede vivir “sin un dueño”. Cuando el corazón anda de ídolo en ídolo, de cosa en cosa, de dependencia en dependencia, al final se siente vacío, desganado, perdido y solo. El corazón duele cuando no lo llena quien es la medida de nuestro corazón: Dios.


Al corazón no se le puede mentir. No se le puede enmascarar. No va en juegos de mentira. Al corazón se llega sin razones, sin manejos; se llega por la intuición. El corazón sufre cuando es maltratado, golpeado por una vida vivida “sin corazón”. Al corazón no se le engaña dándole a beber “aguas contaminadas, aguas sucias”. Le gusta el agua limpia, el agua fresca y pura. Al corazón  no le van los postizos, no le cuadran los disfraces. Porque el corazón del hombre lo creó Dios, salió de sus manos, tiene su marca, su sello, su hechura. Y nada lo satisface sino el mismo Dios.»[5]

«Un corazón herido es un corazón indigente. El corazón herido de Jesús, plenamente humano, necesitaba y necesita amistad. Rechazado, necesita fe, confianza y fidelidad. ¿No era eso lo que buscaba en sus discípulos y seguidores durante su misión, que creyeran en Él, que demostraran su caridad amando al prójimo y permaneciendo en su amor? ¿No eran causas de su tristeza y soledad la falta de fe y confianza que hallaba en sus seguidores y discípulos?»[6]

אֱלֹהִֽים׃ כְּאַיָּ֗ל תַּעֲרֹ֥ג עַל־אֲפִֽיקֵי־מָ֑יִם כֵּ֤ן נַפְשִׁ֨י תַעֲרֹ֖ג אֵלֶ֣יךָ
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti Dios mío.
Sal 41, 2


El agua que le dará Jesús, es agua purificadora, re-dignificadora, que le enseña a vivir al margen del pecado, a vivir libre respecto de él. La levanta; no la discrimina[7] sino que la trata de igual a igual. Le habla por encima de las discriminaciones raciales y de género y también, la va como llevando de la mano, para hacerle entender que lo que ella llama “maridos” dista mucho de serlo. «Ahora ella es una mujer diferente. Mujer nueva. Mujer regenerada. Mujer limpia y feliz. Mujer profunda y cercana. Mujer fuerte.»[8]

«… todo lo que me limite, me está impidiendo llegar a esa plenitud, a esa totalidad, a esa abundancia en la vida, en la Gracia para hacer todo lo que yo puedo, quiero y debo ser,…»[9]


La Segunda Lectura reconoce que –y en el ara de la brevedad sólo diremos esto- Jesús al sacrificarse por nosotros mostró nuestro valor a los ojos de Dios. Por encima de nuestros defectos y virtudes, tanto y tantísimo valemos para Él, que aun cuando no seamos “justos”, Dios no escatimo a su Hijo, su Amado, en quien tiene sus complacencias, y lo entregó por nosotros. Reflexionemos  y justipreciemos cuánto nos ama y cuánto valemos a Sus Ojos. ¡Él tiene sed, sed de nuestro amor!







[1] Yagosesky, Renny. LA DESESPERANZA APRENDIDA. http://www.gestiopolis.com/organizacion-talento/perdida-de-la-motivacion.htm
[2] Agudelo C.  Humberto A. VITAMINAS DIARIAS PARA EL ESPÍRITU 2. Ed. Paulinas. Bogotá – Colombia 3ra RE-IMPRESIÓN 2005 pp.263-264
[3] Centro Bíblico Verbo LA NUEVA VIDA NACE DE LA COMUNIDAD. EL EVANGELIO DE SAN JUAN. SUBSIDIOS PARA ENCUENTROS. Ed. San Pablo. Bogotá- Colombia 2010. p. 40.
[4] Bortolina, José. CÓMO LEER EL EVANGELIO DE JUAN. EL CAMINO DE LA VIDA. Ed. San pablo Bogotá Colombia. 2002
[5] Mazariegos, Emilio L. DE AMOR HERIDO Ed. San Pablo. 3ra  Edición  2001 Bogotá-Colombia. p, 126
[6] Galilea, Segundo. LAS LUZ DEL CORAZÓN. Ed. San Pablo Santafé de Bogotá-Colombia 1995 p. 116
[7] Los samaritanos se dan cuenta que Cristo NO es un Mesías limitado a los “judíos”, sino abierto a todas las razas y marginados del mundo, incluso a ellos (Jn 4, 41-42). Seubert, Augusto. CÓMO ENTENDER LOS MENSAJES DEL EVANGELIO DE JUAN. Ed. San Pablo. Santafé de Bogotá – Colombia. 1999 p. 45
[8] Mazariegos, Emilio L. Op. Cit.  p. 131
[9] Vallés, Carlos G. sj. TESTIGOS DE CRISTO EN UN MUNDO NUEVO. Ed. San Pablo Santafé de Bogotá 1995. p. 52