Ef
1, 1-10
La gracia hace pensar
en cariño, ternura, afecto, amabilidad, gratitud y otras características de
Dios que es Padre y Madre, La paz (Shalom) es la plenitud de la vida para
todos, consecuencia de la gracia y lazo de nuevas relaciones entre las
personas.
José Bortolini
Abrimos
hoy un cursillo sobre la Carta a los Efesios. Este estudio nos ocupará todos
los días que restan del mes de octubre -exactamente, hasta el jueves 29-, para un
total de 13 encuentros, donde la Primera Lectura provendrá de esta Epístola.
Éfeso
se disputaba con Pérgamo, cuál de las dos era -para esa época- la ciudad de
Asía más importante; era un puerto comercial clave, centro intelectual y,
también religioso; situada en la península de Asía Menor, en territorio de la
Actual Turquía. Recordemos que en Éfeso estaba una de las siete maravillas del
mundo de aquella época, el Templo de Diana (Artemis) para muchos era la mayor
de las siete maravillas, esta deidad mítica era hija del dios Júpiter y la
titánida Latona y que, además, tenía un hermano gemelo: el dios Apolo.
San
Pablo evangelizo allí y logró constituir una de las comunidades cristianas más
admirables, donde estuvo en varias oportunidades y pasó más de tres años. Valga
anotar que en los manuscritos más antiguos que se han encontrado de esta Carta,
no se hacía ninguna mención de Éfeso; solo en manuscritos más recientes,
datados en el siglo II, aparece el prólogo donde se la nombra. Otra curiosidad es que Pablo, en otras cartas
nombra a los conocidos y amigos que había dejado a su paso por las ciudades a
las que les escribía, en esta Carta, en cambio, él no nombra a nadie que
procediera de allí. Es posible, que la Carta fuera otra circular (Encíclica),
destinada a leerse en todas las Comunidades Cristianas de la zona, donde se iba
pasando -de mano en mano- para darle lectura pública y ser llevada a otra
comunidad. Esta carta tiene un vocabulario distinto y una teología diferente y,
también los asuntos tratados tienen una mirada diversa. Vistos estos rasgos se
puede sospechar que tiene una datación posterior y habría sido remitida bien
entrada la segunda parte del siglo I.
Mirada
comparativamente, se puede emparentar con los rasgos de la Carta a los
Colosenses, donde se puede llegar a percibir cierto calco.
Podemos
agruparla, así se ha hecho, con las Cartas a los Filipenses, a Filemón y a los
Colosenses integrando este conjunto en las llamadas Cartas desde la Cautividad.
Hay quienes piensan que esta es la Carta a Laodicea que San Pablo menciona en
Col 4, 16.
El
tema central es la Iglesia de Jesucristo, vista desde la óptica de ser su
Cuerpo Místico. La Iglesia abarca a la humanidad, y la presenta como la esposa
de Jesucristo. Se insiste en la unidad, basada sobre el hecho de que hay un
solo Espíritu, Un solo Señor y Un solo Dios-Padre (Cfr. 4, 3-6). Sin embargo, por
la guillotina del pecado, el cuerpo fue decapitado de su Cabeza -que es nuestro
Señor Jesucristo.
Intentemos
proponer un mapa para navegar en la Carta:
El
saludo (1, 1-2)
I.
Exposición de la soteriología de Dios. (1,3 – 3,21) bloque
doctrinal y expositivo
II.
Exhortación para vivir el seguimiento cristiano. (4,1 -
6,20)
Despedida
(6, 21–24) Exhortándolos a vivir conforme al llamamiento recibido
La
Carta a los Efesios enfoca la Iglesia como un misterio Salvífico. Cuatro
bloques, solamente. La perícopa de hoy contiene el saludo y una alabanza a Dios
por su obra Salvadora.
En
el saludo, San Pablo se presenta como “Apóstol” de Cristo Jesús, ese título
venía a significar algo así como “el Emisario” o “el Embajador”. Afirma
dirigirla a los “Santos”, lo que en aquel contexto significaba “los
bautizados”. El versículo 3, es bien usual en nuestras liturgias y no sería
raro que lo supiéramos de memoria. Vale la pena encender el reflector sobre las
palabras “gracia” y “paz” con un lente arqueológico -como solían hacer los
filólogos- porque son palabras que han sufrido una evolución y que actualmente
significan otra cosa. Por ejemplo, la gracia, remarcaba que se recibía con
carácter de “gratuidad” no es ni paga ni premio de ningún buen comportamiento o
acto piadoso, es por la pura y excelsa Generosidad de Dios. Es “Don
incondicionado”. La paz, de la que se habla aquí, se refiera a la armonía que
se teje entre Dios y todas sus criaturas. Son los bienes supremos y los más
anhelados que se puedan pedir.
Entramos
en una “doxología”, un admirable himno de alegría, alabanza a la divinidad,
esta palabra técnica significa “glorificación”. Notemos que la fórmula aquí
propuesta es Trinitaria. La parte referida al Espíritu Santo ocupa los versos
13-14, que están incluidos en la liturgia de la Palabra de mañana; y, el sábado
continuaremos empezando en el verso 15. Por eso, los vamos a insertar aquí:
«En él también vosotros,
tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y
creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa,
que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión,
para alabanza de su gloria».
Nótese
el tinte doxológico que lo tiñe.
San
Pablo se acoge a esta Gracia y Paz para suplicar la entrega de esas bendiciones
que Dios preparó desde siempre para nosotros. Esa remesa despachada en virtud
de nuestra elección tiene unas “razones” -en número de cinco- que el Apóstol de
los Gentiles va a enunciar a continuación:
1) Antes de la
fundación del mundo, para que fuéramos santos e intachables.
2) Ante Él, por el
Amor.
3) Llamados a ser
hijos por adopción
4) Nos ha destinado
según el beneplácito de su Voluntad
5) Llamados a ser
“redimidos” por su Sangre.
“…
tiene, evidentemente, dimensión trinitaria. Todo parte del Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, se realiza en Cristo y se consuma en el Espíritu
Santo.” (José Bortolini)
Estamos decapitados: un cuerpo sin Cabeza, pero el Plan Divino consiste en re-capitularlo todo y a todos -así en el Cielo como en la tierra- en Jesucristo.
Sal
98(97), 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6
Proclamo la victoria
con los labios y lucho con las manos para que venga.
No
permitas Señor que hagamos de esta Salmo un disfraz de postergación para tu
Reinado. Que el hecho de que nos cueste identificar en las plántulas de tu
Reino su Gloria, no sea pretexto para declarar que le faltan muchos siglos
todavía para cuajar y convertirse en nuestro medio-ambiente, en Tu Edén.
¿En
qué consiste esta Carta a los Efesios? En que el Señor nos Revela su Plan
Salvífico. Lo vamos a repetir cinco veces en este Salmo. ¿Cuál es el contenido
de esa revelación? ¡Que el Señor da a conocer su Victoria! ¡Revela a las
naciones su Justicia!
¿De
dónde brota Su Victoria? ¿Nos creó para que fuéramos bloques de cemento para
ser testigos ciegos y mudos de su Gloria? ¿Qué labios van a entonar esta
doxología si no somos nosotros?
Jamás, óigase bien, ¡Jamás olvida que su corazón es amoroso! En el caso de estar hablando de Dios, ¿qué significa Amoroso? Justo, Misericordioso y Fiel.
No
hay límite ni frontera donde no llegue el esplendor de su Grandeza. Más allá de
los bordes del planeta, más allá de las Galaxias. ¡Más allá! ¡Es imposible no
verlo! Se contempla la Victoria de nuestro Dios desde todo rincón del Universo.
Y,
nosotros ¿qué hacemos mientras tanto?
i) Tañemos la cítara
ii) Hacemos sonar los instrumentos
iii) Obligamos a las trompetas a
producir su son.
No
somos inactivos, ni impotentes, mucho menos indiferentes ante la Voluntad
Salvífica que su Providencia nos tiene reservada. Si se nos ha revelado su
Justicia es para que nosotros comencemos a ejercitarla
Robustece
nuestra fe y abre nuestros ojos para hacernos ver que tu Victoria ya ha
llegado, aunque quede velada bajo apariencias humildes que ocultan la Gloria de
toda realidad salvífica mientras seguimos aquí, en la lucha. No dejes que
pensemos que es un prodigio allende la tumba, que reconozcamos que germina,
aunque por ahora no ha brotado su retoño.
Lc
11, 47 54
Los legistas se llevan
la llave del Conocimiento de Dios, porque dan la imagen de un Dios sin
Misericordia.
Silvano Fausti
Hay
un grado inconmensurable de complicidad cuando uno organiza el entierro de las
victimas que nuestros padres van dejando tendidas y con las que han sembrado la
tierra de desazón. Ante eso, hay dos posibilidades: la primera es hacerles
monumentos gigantescos, colosales, como si se tratara de hacerles honor para
encubrir el crimen y negar que hubiera razones para atropellarlos con
brutalidad. En otros casos, en vez de un gran mausoleo, se les decora la tumba
con mayores calumnias, para ratificar que estamos de acuerdo con su vil
asesinato. Nada de esto deshace el crimen ni disminuye la injusticia.
¿A
quiénes se asesinaba? ¡A los profetas! Las víctimas son los heraldos, los
portavoces, los emisarios. ¿Por qué se les sentencia a tan oscuro y doloroso
fin? Es que la justicia, la bondad y la paz son muy incomodas. Traba las ruedas
del negocio. Son impedimentos metidos entre los radios de sus ruedas,
engranajes y maquinarias. El mensajero de la Justicia ha firmado su propia
sentencia. La sabiduría popular lo sintetizó con uno de sus aforismos: “El que
se mete a redentor, muere crucificado”. Muy irónico, la historia ha registrado
los múltiples casos en que, mientras con una mano se levanta la tumba
monumental, con la otra, se paga la mesada sicarial al esbirro: “Ellos los
mataron y ustedes les hacen los monumentos” ¡Se les paga mejor a los asesinos
que a los escultores!
Cada
vez que se negocia la vida de un “discípulo-misionero”, se están añadiendo
razones al veredicto Divino contra sus criminales. Esto ha sido y seguirá
siendo desde los más antiguos anales, Jesús lo ratifica hoy: “… desde la sangre
de Abel hasta la de Zacarías… Si, les aseguro, se le pedirán cuentas a la gente
de esta generación”. (Lc 11, 51)
Aún
hay otra sentencia Celestial que pronuncia Jesús con el “Ay” final: esta vez va
contra los que conculcan «la llave del γνώσεως [gnoseos]
“saber”. Ni entran ustedes,
ni dejan entrar a los que quieren. Se han apoderado, la han acaparado, se
declaran sus únicos dueños. (11, 52). De nuevo se refiera a los “legistas”.
Esto se relaciona directamente con el בית המקדש
[beit hammikdash] “casa de estudio”, literalmente “donde se estudia”, Edificio
para estudio y oración de los miembros de la comunidad. En la época moderna, el
Bet Hamikdash se encuentra, por lo general, al lado de la sinagoga. A menudo
cuenta con una biblioteca y otras instalaciones para el estudio. En el Bet Hamikdash
también se celebran servicios religiosos. Al Bet-Hamikdash -en la era de los
Templos-, propiamente dicho sólo podían entrar los sacerdotes. Allí se
dan especies de conferencias con homilética judía. No se trata de estudios universitarios
a la usanza europea, sino que es la “facultad” de los legistas expertos en la
Torah y sus mitzvah. Se practica la interpretación, la exegesis de los textos
de la Tanaj. Estos recintos existieron en los Tres Templos, señalamos su
carácter exclusivista, al que se refiere Jesús. Se denuncia que a los sencillos
se les dejaba afuera.
Los “Ay de mi” tan lúgubres, cobraron toda su razón de ser cuando -a causa de ellos- Jesús fue arrastrado al Calvario.





No hay comentarios:
Publicar un comentario