viernes, 8 de mayo de 2026

Sábado de la Quinta Semana de Pascua


Hch 16, 1-10

El segundo viaje misionero de San Pablo va de Hch 15, 36 al 18,22. Esto quiere decir que la perícopa que hoy trabajamos ya entre completamente en este bloque. Lo primero que hoy se va a plantear se refiere a la llegada de San Pablo y de Silas a Derbe y Listra. Donde encontraron a cierto creyente que nos va a ser presentado y que se unirá a Pablo y Silas en este viaje.  

 

“El que siente adoración por Dios”, “el que honra a Dios”, este es el significado del nombre (de raíces griegas) Timoteo, este nuevo personaje hace su aparición, aquí, en el capítulo 16. Era de Licaonia, hijo de un matrimonio mixto, de padre griego, y madre judía; de acuerdo a la tradición judía, el hijo de un matrimonio mixto debía ser educado en la tradición de la mamá. Timoteo llegará a ser uno de los mayores -si se nos permite la analogía con el lenguaje militar- “lugartenientes” de san Pablo, así las cosas, se comprende porque este último le dirigió dos Cartas que, han llegado hasta nosotros. Fue ordenado Obispo de Éfeso según nos informa Eusebio de Cesarea en su Historia de la Iglesia, por el propio San Pablo. Algunos estudiosos llegan a verlo como autor de la Epístola a Filemón.

 

Nótese que, a pesar de todo, Pablo tiene una deferencia con los judíos de la región de Listra, y hace circuncidar a Timoteo. No se trata de una componenda, o de una hipocresía, San pablo hace gala de una flexibilidad espiritualmente inteligente: Se debe tener en cuanta, como se ha dicho arriba que, siendo hijo de madre judía, Timoteo era, desde la óptica del judaísmo un judío verdadero, y San Pablo, en eso, no juega al dogmatista. En realidad, su propósito es muy claro, hace todo cuanto viabilice la expansión del Evangelio para que este no tropiece con trabas innecesarias. Timoteo tenía que servir de puente con comunidades de raigambre judía, convenía pues no obstruirle el ejercicio de su misión.

 

Luego, la perícopa nos informa que por donde iban pasando iban, además, comunicando lo que el Concilio de Jerusalén había decidido, se divulgaban sus “decretos”.  Las Iglesias crecían y se robustecían en la fe. Aquí descubrimos una dialéctica a tener en cuenta, no se trabajaba exclusivamente por un crecimiento numérico; además, se buscaba la profundización y elevación progresiva de la fe de todos los miembros de la Iglesia.

 

Viene ahora, un detalle especial, san Pablo tiene una ὅραμα [orama] “Visión”, “sueño”, “aparición”: el Espíritu Santo les impide predicar en Asia. Los lleva directamente a Europa. ¡Ojo! El Evangelio entra en Europa. ¿Cómo? Por esa visión que tuvo Pablo en Troade, se trata de un Macedonio que se le apareció de pie y le rogó llegarse a Macedonia. Así, de Troade ira a Filipos y sucesivamente a Anfípolis a Berea y a Atenas.

 

«Allí es donde la Voluntad de Dios se hace clara, por medio de la visión o sueño de pablo. En aquel tiempo, la visión plástica o intuitiva y e sueño se veían como medios por los que Dios se comunicaba con los hombre -cosa que la moderna psicología profunda estudia cada vez más-». (Ivo Storniolo)

 

Se ha de resaltar siempre la disponibilidad de los Apóstoles para seguir, no sus propios impulsos sino las mociones del Espíritu Santo. Por raro, curioso e inexplicable que sea, lo que les pide, ellos lo asumen. Una de las máximas enseñanzas que podemos sacar de la lectura de los Hechos de los Apóstoles. Estas mociones de Espíritu, son las que conducen la Iglesia y hay que saber seguirlas. Este es el caso que muestra cómo, el equipo misionero no duda -ni un poco-  sino que procede con “seguridad” y, acto seguido preparan el viaje y asumen la tarea de ir a anunciar la buena noticia a Μακεδονίαν [makedonian] “Macedonia”.

 

Sal 100(99), 1-2. 3. 5

Salmo del ritual de la Alianza. Está muy en la línea de lo que nos está narrando Hechos, de la catolicidad, de la apremiante necesidad de llevar la buena Noticia hasta los confines del orbe. Para la perícopa a proclamar se tomó caso todo el salmo, sólo se exceptúa el verso 4.

 

La primera palabra del salmo es ר֫וּעַ [ruá] que se ha traducido por “Aclamad”, con exactitud quiere decir “armen un ruidaraje ensordecedor”, “revienten los oídos de la gente”. Y llama a todo el mundo, sin discriminación, sin excepciones. Ese ruidaraje no se arma para hacer alarde de lo escandalosos que somos, sino para externalizar la alegría rebosante. Al presentarnos delante de Él, llamémoslo “Victorioso”, digámosle, gritemos: ¡Eres el Vencedor!

 

Declaramos que el Señor es Dios en Persona, que Él es nuestro Creador, que Él es nuestro Dueño, que nosotros somos “ovejas de su rebaño”, porque Él es nuestro Pastor: ¡Pastor Hermoso!


La tercera estrofa resalta tres cualidades que Dios nos ha dado a conocer:

a)    Es Bueno

b)    Su Misericordia es Eterna

c)    Igual que lo es su Fidelidad, que dura por siempre.

 

Hay una alusión tácita: Cada Eucaristía es el cumplimiento de esta Liturgia, querida y mandada.

 

Jn 15, 18-21

El mundo secular

No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama el mundo, el Amor del Padre no está en él.

1Jn 2, 15

Se nos recomienda tener cuidado con la palabra “mundo” en el Evangelio joánico porque cobra distintos significados.

-       El sentido natural y lógico de “realidad creada”

-       Algo completamente ajeno a Jesús, como de otra “dimensión”, lo que le pertenece a Dios.

-       Lo que se enfrenta a Jesús y se le contrapone, mostrando una abierta discrepancia. En esta tónica el Malo es visto como “jefe del mundo”.


Por ejemplo, en este contexto de hoy, significa todo lo que rechaza y persigue la fe cristiana y a la vez, todo lo que nos aparta o nos puede llegar a alejar de nuestro Credo y de nuestra firmeza en Él. Es, por así decirlo, el “enemigo total”. Es el poder del Mal. Hemos de notar que, si Él fue perseguido, también sus discípulos lo serán, así como es perseguido todo su Mensaje.

 

Esta persecución tiene su razón de ser en el desconocimiento del Padre. Si alguien supiera que Jesús es Sacramento del Padre, se le respetaría y se le amaría, pero no sólo nuestros sentidos están embotados, sino que, además, el Malo narcotiza nuestra espiritualidad para impedirnos reconocerlo.


«San Ignacio de Loyola, en los ejercicios espirituales, estigmatiza la estrategia de satanás como avidez de riqueza, cuya acumulación lleva a la vanagloria y a la soberbia, que son el principio de todos los males. En cambio, la estrategia del Reino consiste en llevar a los hombres a apreciar la pobreza y el desprecio que ella implica, para llegar a la humildad, que es el principio de todos los bienes». (Silvano Fausti)

 

“…Es necesario que ellos hagan una elección precisa entre el amor de Dios, que se traduce en el cumplimiento de su voluntad, y el amor a la mundanidad”.

Enzo Bianchi

 

Si quisiéramos desertar, bastaría con engancharnos al mundo, entregarnos a lo que él nos pide, nos sugiere, y automáticamente el mundo nos aceptaría -se ve todos los días-, es más nos prodigaría todo su amor-veneno que mata al son del griterío, aplausos, escandalo y risotadas ramplonas.

 

Por el contrario, si queremos mantenernos fieles a Jesús, tendremos que “guardar su Palabra”. Si nosotros guardamos “la Palabra” quienes reciban el Mensaje, también sabrán guardarla.


Veamos, entonces, sobre qué base está cimentado nuestro discipulado.  Hay algo que está detrás de todo esto, detrás del Amor, del odio, de la persecución, del discipulado, del anuncio de la Palabra, de la construcción de Comunidad: ¡El Santo Nombre de Dios!

 

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